El accidente de avión que cambió el rostro de Holguín
Una bailarina de flamenco, una mujer que iba a reunirse con su madre que vive en Estados Unidos, un médico que regresaba de Brasil de vacaciones, 10 parejas pastorales de una iglesia evangélica, un sociólogo que iba a discutir su maestría y una madre con su hija de siete años.
Esas son algunas de las 68 personas que se montaron en un avión en La Habana hace una semana, pensando regresar a su natal Holguín.
Nunca lo hicieron.
Tras unos minutos en el aire, el avión arrendado por Cubana de Aviación a la aerolínea mexicana Global Air, se desplomó cerca del aeropuerto de La Habana. Ciento diez personas murieron inmediatamente.
El accidente cambió el rostro de Holguín, una tranquila provincia en el oriente de Cuba, con una capital del mismo nombre a la que la visita del Papa Francisco en el 2015 puso en el mapa a nivel internacional. Y no es que Holguín no haya producido algún que otro titular, sobre todo tras el azote de varios huracanes, pero la cifra de muertos en un único evento es inédita.
"Imagínese, esto es como en toda Cuba, un golpe muy difícil", dijo desde la capital holguinera Luis Ángel Cruz. En la línea telefónica podían escucharse los sonidos del taller donde trabaja como chapistero. "Un chapistero de aquí perdió un primo hermano. Holguín no es tan grande y como siempre se conoce a la gente, siempre hay un amigo, o un conocido" afectado por el accidente, dijo.
Las víctimas habían nacido o residían en los municipios de Holguín (la capital), Gibara, Mayarí, Cacocum, Calixto García, Moa, Banes, Cueto y Urbano Noris.
Una foto de la doctora Mónica Leyva García y su hija Alexia, que cumplía 15 meses el viernes, comenzó a circular en las redes sociales ese mismo día y le puso rostro a una tragedia que ha devastado a cientos de familias. Leyva iba a reunirse con su esposo, el cirujano plástico Guillermo Eugenio García, que trabaja en un hospital de Holguín.
"Supuestamente el vuelo demoraba 50 minutos, según mi esposa que me llamó ya sentada en el avión lista para despegar, y en solo 14 minutos todo se derrumbó", escribió García en Facebook. "Qué dolor. Dios, yo sé que tú no inventaste los aviones, lo hicimos nosotros y no somos perfectos, pero que no pasen más estas cosas que destruyen familias de una forma muy dolorosa y rápida".
Las autoridades cubanas, junto a expertos de México y Estados Unidos llevan a cabo una investigación sobre las causas del accidente. Los problemas conocidos de la compañía mexicana Global Air, dueña del avión accidentado, han generado muchas preguntas sobre por qué la compañía Cubana de Aviación decidió contratar sus servicios.
Pero la investigación tomará meses. Por el momento, la identificación de casi sesenta víctimas ha permitido el inicio de los funerales.
El pasado domingo regresaron a la ciudad costera de Gibara los primeros restos de fallecidos en el desastre: los de la joven instructora de arte Suyen Figueredo Driggs de 29 años de edad y su hija de siete años, Alexa Rivas Figueredo. Siguieron los funerales en la capital provincial de varias parejas de matrimonios pastorales de la iglesia del Nazareno, una iglesia evangélica que se ha expandido en la isla y tiene ya 137 sedes.
A esa parejas, el destino les jugó una mala pasada: el evento por el que habían volado a La Habana había sido fijado para esa fecha hacía un año, según explicó el reverendo Leonel Jesús López Ortiz, superintendente nacional de la iglesia del Nazareno. Los más afortunados habían regresado en autobuses.
"Ha tenido un impacto grande para todos, no solo para la iglesia sino para todo el pueblo", comentó López Ortiz. "Pero sabemos que estaban gozosos en el evento donde estaban y queda testimonio de que estaban felices".
Los diez matrimonios dejaron niños de entre siete y quince años.
"Nosotros tenemos un plan para darles atención especializada a ellos y a la familia, con la ayuda de la misma iglesia. Gracias a Dios no tenemos que preocuparnos por la salud y la educación", que son servicios gratuitos en Cuba, dijo el reverendo.
Los funerales se han convertido en eventos públicos, no solo por la espontánea solidaridad de amigos y vecinos sino porque, con los ojos del mundo puestos en la isla, la presencia de las autoridades ha sido constante.
"Todo el pueblo acudió a la Casa de Cultura Municipal para acompañar a las familias en medio del dolor, a expresar las condolencias y a trasmitir aliento", escribió el periódico local Ahora sobre los funerales de Figueredo y su hija. "Las velas, ofrendas florales en nombre del pueblo de Gibara y de Cuba ambientaron el lugar designado por las máximas autoridades del gobierno y el partido en el territorio".
El obispo de Holguín, monseñor Emilio Aranguren, estaba almorzando cuando se enteró de la caída del avión, al mediodía del viernes, 18 de mayo, y salió rápido hacia el aeropuerto de esa ciudad. Aranguren ofició una misa el martes en la catedral de San Isidro, en la ciudad de Holguín, para todas las víctimas y sus familiares.
"Una vez más tuve la ocasión de comprender lo que para nosotros, en Cuba, significa el 'vecindario' y 'el parentesco'", escribió Aranguren en una carta a los miembros de su diócesis el mismo viernes fatídico. "Descubría dolor sincero... dolor de corazón, com-pasión (del que sufre con) en quienes me decían: 'el hijo del doctor Tal que viajaba con la esposa y la niña', 'la bailarina que vivía frente a mi casa y se estaba mudando para La Habana', 'el hijo de la viejita de Báguanos que cumple 107 años este fin de semana'".
A una semana del accidente, el obispo cree que las familias necesitan privacidad para llorar a sus seres queridos.
"Creo que transcurridas todas estas horas desde el accidente, la parte popular de este sentimiento ya debe cesar", dijo Aranguren a el Nuevo Herald. "Las familias necesitan su privacidad para ese dolor íntimo. Las personas necesitan llorar a solas", dijo.
En medio del dolor, los holguineros han seguido en vilo la batalla que tres mujeres de esa provincia han librado para sobrevivir al accidente.
Pero Grettel Landrove, de 23 años, falleció el lunes y Emiley Sánchez De la O, de 40 años, murió el viernes en la mañana, lo que elevó la cifra de muertos a 112.
"Aquí se sintió mucho la muerte de Grettel, era una muchacha muy conocida", dijo Aranguren. Una foto en el grupo de Facebook Holguineros por el Mundo, muestra a sus vecinos en Holguín portando un cartel con el texto "Grettel, tus vecinos te recordaremos en nuestros corazones".
Landrove había bailado con varias compañías de flamenco y estaba cerca de graduarse de ingeniería industrial. En varias fotos publicadas en Facebook por la Compañía Flamenco Ecos, de la que Landrove formaba parte desde hacía tres años, ella aparece con la sonrisa más amplia.
"Grettel era una muchacha muy preocupada por su superación, se estaba graduando de ingeniera pero su gran pasión era el flamenco", dijo Ana Meneses, directora de la Compañía Flamenco Ecos.
"Como persona era una maravilla, con muchos valores, ayudaba a todos, siempre repartiendo alegría y brindando soluciones para cualquier situación. Era una muchacha muy generosa, como también lo es su familia. Para mí ha sido muy doloroso, la quería como amiga", dijo Meneses. "Sus valores como ser humano era lo que más necesitábamos".
Los funerales de Landrove, tuvieron lugar en La Habana, adonde se había mudado para terminar su carrera de ingienería.
"Ayer Grettel se fue, pero a una cubana con alma de gitana como ella había que despedirla como se debe", escribió su amigo Manuel Alejandro Rodríguez en una carta publicada en Facebook. "Y antes sus cenizas sus colegas de profesión cantaron y bailaron una sevillana con el quejido, la rabia y el dolor de la perdida".
Las esperanzas están puestas ahora en Mailén Díaz, la última sobreviviente del fatal vuelo. Tiene diecinueve años.
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Esta historia fue publicada originalmente el 25 de mayo de 2018, 5:07 p. m. with the headline "El accidente de avión que cambió el rostro de Holguín."