El apoyo a Trump y el tema racial divide a los cubanoamericanos tras protestas
El disidente cubano Eliécer Ávila, quien emigró a Estados Unidos hace más de dos años, dijo en un video publicado en Facebook recientemente que las altas tasas de desempleo entre los afroamericanos se deben a su falta de “voluntad de trabajo”.
En el mismo video, el activista demócrata cubanoamericano Sandor Valdés argumentó que responder “todas las vidas importan” al reclamo de una minoría afectada por la discriminación racial y la brutalidad policial no es útil. Ávila respondió: “¿cuántos meses tienen que esperar los blancos asesinados para ocupar un turno en los medios?”
A medida que crece el debate sobre el racismo en Estados Unidos tras la muerte violenta de George Floyd a manos de la policía, las divisiones en la comunidad cubanoamericana han vuelto a aflorar.
Muchos cubanoamericanos conservadores creen que el movimiento #BlackLivesMatter [Las Vidas Negras Importan] junto a los medios de comunicación exageran los excesos policiales y la discriminación racial para impulsar una agenda “izquierdista”. Otros, especialmente los afrocubanos y los nacidos o criados en Estados Unidos, han expresado consternación por algunas respuestas que consideran insensibles, especialmente si provienen de activistas cubanos preocupados por los derechos humanos en la isla.
Ávila le dijo al Herald que estaba de acuerdo con las protestas pero que no apoyaba “que muchos grupos de extrema izquierda secuestren la indignación y la canalicen para legitimar su propia agenda”.
En Facebook, la artista y activista cubana Tania Bruguera dijo que las declaraciones de Ávila en el video mostraban una “ignorancia política sin precedentes” y eran argumentos de “los blancos racistas”.
“Le recuerdo a Eliécer que en los Estados Unidos él no es considerado como blanco porque es latino,” agregó.
Ariel Fernández, un pionero del movimiento hip-hop en Cuba que trabaja como productor musical en Miami, también cuestionó el video de Ávila.
“Es un argumento racista decir que el negro es vago, que no tiene trabajo porque no lo quiere buscar”, dijo al Herald. “Y se puede apoyar el movimiento #BlackLivesMatter y condenar el vandalismo”.
Ana Peláez, activista progresista y cofundadora del Miami Freedom Project, dijo que la reacción de los cubanoamericanos ha sido “diversa” y “compleja”.
Si bien se ha sorprendido por el interés mostrado por personas que generalmente no son activas en política, “en algunos casos, he visto que personas que suponía mostrarían empatía — debido a sus propias experiencias en Cuba y los temas de derechos humanos por los que abogan— no han apoyado este movimiento”, dijo.
El Youtuber cubanoamericano Alexander Otaola se unió a la campaña BlackTuesday en Instagram en apoyo de las víctimas negras de la violencia policial. Agregó el hashtag #AllLivesMatter [Todas las vidas importan] a su publicación porque, “si vamos a combatir el racismo”, explicó en su programa Hola Ota-ola, “no es segregando o separando en razas como lo vamos a conseguir”.
La celebridad de internet dijo que la muerte de Floyd “no estaba justificada” y que el oficial de la policía que se arrodilló sobre su cuello debía ser castigado. Pero también preguntó si Floyd, si aún estuviera vivo y dado su historial policial, no se habría unido a los saqueos que han ocurrido en ocasiones durante las recientes manifestaciones.
El popular programa de Otaola, con sus fuertes críticas al régimen cubano, está dirigido a una audiencia de cubanos que emigraron a los Estados Unidos en las últimas dos décadas. Algunos de sus seguidores — tiene más de cien mil solo en Instagram — expresaron su decepción por sus comentarios.
“Te equivocaste al tocar el tema de racismo, es un tema muy delicado, en todas partes del mundo hay racismo pero en Estados Unidos es extremo el trato hacia los negros,” escribió una usuaria de Instagram con la cuenta @martilahabana. “Pónganse en la piel de los que viven el racismo por un día, piensen que son sus hijos y ya me dirán como se van a sentir”.
Otaola le dijo al Herald que “no era una persona racista” y que “no se enfocaba en el color de la piel de las personas”. Dijo que creía que los principales medios y la izquierda estaban tratando de “promover el vandalismo” y “presentar a Floyd como un héroe”.
Otros activistas cubanos han utilizado sus plataformas en las redes sociales para convencer a sus audiencias de que el racismo en Estados Unidos no es un problema importante.
La activista de las redes sociales Liu Santiesteban dijo que los medios habían manipulado a las personas para que creyeran que la discriminación racial es “el gran problema en este país y el gran problema de la comunidad negra”.
“Eso es completamente falso”, dijo. “La comunidad negra tiene un problema número uno que es la ausencia del padre en las familias”. Santiesteban agregó que leyes promovidas por los demócratas impulsan “a las mujeres a divorciarse para cobrar ayudas” del gobierno.
Santiesteban no respondió a una solicitud de comentarios.
Los cubanos afrodescendientes señalan la “falta de sensibilidad” que subyace en algunos de los argumentos compartidos públicamente.
“Si no puede encontrar compasión por alguien que no es de su comunidad, creo que ese es el problema”, dijo Yvette Rodríguez, una de las propietarias del negocio de tabaco Tres Lindas Cubanas en Miami.
Rodríguez dijo que cuando sus padres vinieron de Cuba en la década del 60, los cubanos también fueron discriminados y se beneficiaron de la aprobación de la Ley de Derechos Civiles.
“Cuando se habla de la muerte de Floyd, algunas personas dicen, ‘¿pero qué hay de su historial [policial]?‘“, señaló Rodríguez. “Si no eres racista, ¿por qué es tan difícil tener este tipo de conversación?”
La cuestión racial es un tema espinoso en la historia cubana, y las discusiones sobre el racismo han sido consideradas tabú durante mucho tiempo. Incluso durante la revolución cubana el tema fue silenciado pues Fidel Castro proclamó que la discriminación desaparecería gracias a políticas que iban a beneficiar a todos los trabajadores.
La isla tiene una gran población negra y mestiza. Aún así, muchos cubanos se consideran descendientes de inmigrantes españoles y, por lo tanto, blancos.
Fernández también se siente incómodo por el hecho de que algunas de estas voces disidentes, que han ganado seguidores precisamente por abordar temas relacionados con el presente y el futuro de la isla, están suprimiendo una discusión abierta sobre el racismo.
“Estas son voces influyentes. ¿Qué mensaje están enviando? Quieren una Cuba donde el tema racial no se toque y, por lo tanto, están replicando los puntos de vista del gobierno cubano“, comentó.
El actor cubano, presentador de televisión y director de teatro Alexis Valdés publicó un video que ya vieron más de 90,000 personas en Facebook, en el que cuestionó a aquellos que intentan negar la persistencia del racismo en Estados Unidos, Cuba y “en todas partes”.
“No podemos negar que el racismo existe. A mí me ha parado la policía dos o tres veces caminando por la calle, simplemente porque soy mulato“, dijo Valdés. “Y he sabido que es por el racismo; ¿de qué vale negarlo?”
Queridos cubanoamericanos
En las redes sociales, los cubanoamericanos más jóvenes han estado tratando de explicar la dimensión del trauma sufrido por la comunidad negra en Estados Unidos a través de un tema que toca a la mayoría de los cubanos: la revolución de Castro.
“Queridos cubanoamericanos”, comienza una publicación de la graduada de la Universidad de Miami Elisa Baena, con más de 35,000 “me gusta” en Instagram. “Si eres hijo o nieto de exiliados cubanos, sabes que la revolución fue probablemente el evento más traumático de sus vidas ... Ahora piensa en la magnitud del trauma con el que nacen los afroamericanos ... ¿Tú y tu familia actúan como si la revolución cubana fue hace mucho tiempo? La revolución comenzó en 1959. [Las leyes de] Jim Crow ‘terminaron’ en 1965”.
CubaOne, una organización que conecta a los jóvenes cubanoamericanos con sus contrapartes en la isla, también hizo una declaración para “solidarizarse con nuestros hermanos y hermanas negros”.
CubaOne recientemente organizó un viaje a Cuba en torno al concepto de la diáspora africana, dijo Cherie Cancio, una de sus fundadoras.
Como en otros temas, por ejemplo el embargo, muchos cubanoamericanos de segunda generación han adoptado opiniones más progresistas. Sus experiencias al crecer en Estados Unidos han influido en cómo perciben las protestas públicas y el activismo, señaló Peláez.
“Viniendo de una familia cubana y creciendo en los Estados Unidos, me siento muy cómoda viendo las protestas y viendo la democracia en acción”, dijo. “Ahí es donde puedo ver que tal vez sea diferente para alguien que ha crecido en un sistema político diferente, y se está adaptando a uno nuevo, por qué habría esa incomodidad”.
Las personas que nacieron o se criaron en Estados Unidos, según los expertos, han estado expuestas a debates sobre el racismo estructural y la violencia policial racializada.
Para aquellos que crecieron en Cuba, sin embargo, “una discusión abierta, critica y militante contra el racismo institucional y policial sería algo quizás incómodo y difícil de procesar, pues implica cuestionar uno de los tabúes más sagrados del nacionalismo cubano: la creencia de que no somos racistas, que el racismo es algo americano”, dijo el profesor Alejandro de la Fuente, director del Instituto de Investigación Afro-Latinoamericana de la Universidad de Harvard.
En Cuba y otros países latinoamericanos, los mitos nacionales han promovido ideas de fraternidad racial. Si bien estas proporcionan una plataforma para una mayor inclusión, también transmiten un discurso sobre no hacer distinciones basadas en el color de la piel que han contribuido a la invisibilidad de muchos casos de discriminación racial, como han argumentado muchos activistas afrocubanos a lo largo de los años.
Cubanos por Trump
Así como las experiencias previas con el racismo y el debate racial juegan un papel en cómo los cubanoamericanos se involucran con el movimiento #BlackLivesMatter, también muchas reacciones están influidas por las posturas partidistas.
Como muchos cubanoamericanos han abrazado la política de mano dura promovida por la administración de Trump sobre Cuba, el miedo a que el comunismo se apodere de Estados Unidos, un tema principal de la campaña de reelección de Trump, ha encontrado una audiencia receptiva.
El uso de símbolos comunistas vistos en algunas manifestaciones en Miami ha enardecido a sus seguidores, así como declaraciones problemáticas del movimiento #BlackLivesMatter en apoyo de Fidel Castro.
Gritos de “comunistas” estallaron cuando una pareja con un cartel con el texto #BlackLivesMatter se acercó a una manifestación organizada por el grupo Cubanoamericanos por Trump en Miami Lakes recientemente. Los manifestantes también gritaron: “Comunistas, regresen a Cuba” y “ustedes son unos [improperios] comunistas” a un periodista y una fotógrafa del Herald que cubrían la manifestación.
Tras el éxito de una caravana de automóviles que organizó para condenar al régimen cubano, Otaola llamó a sus seguidores a salir en sus autos por Miami el sábado pasado en apoyo a la policía.
“La gente que agradecemos a este país el abrirnos las puertas no vamos a permitir que un grupo de malhechores comunistas izquierdosos vengan a jodernos la vida que tanto trabajo nos ha costado construir fuera de nuestro país,” dijo Otaola en su show. “Me pongo del lado de la ley y el orden, de las autoridades, del lado de la justicia”.
Otras organizaciones cubanoamericanas han adoptado un enfoque diferente y están tratando de crear espacios donde las personas puedan reunirse para conversar sobre la discriminación racial, dijeron Peláez y Cancio al Herald.
“Creo que parte del trabajo que hay que hacer para avanzar realmente es tomar una posición”, dijo Cancio. “Las organizaciones que representan a latinos y cubanoamericanos tienen que ser firmes y decir que esto no es un problema bipartidista. Este es un problema de derechos humanos”.
Sigue a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres
Esta historia fue publicada originalmente el 24 de junio de 2020, 6:00 a. m. with the headline "El apoyo a Trump y el tema racial divide a los cubanoamericanos tras protestas."