“Fui bañado en mugre’’: uno de los grandes legados de Mario Vargas Llosa es su ruptura con la Revolución cubana
Una de las grandes decepciones del premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, quien falleció la noche del domingo en Lima, fue la Revolución Cubana.
La ruptura del escritor con el régimen de Fidel Castro se produjo a inicios de la década de los años 70 a raíz del Caso Padilla.
No era fácil en esa época de efervescencia revolucionaria oponerse a un gobierno de izquierda porque de inmediato venían las represalias y luego el silenciamiento total.
“Fui bañado en mugre”, recordó Vargas Llosa cuando se refirió a los efectos de sus críticas a la Revolución cubana por el Caso Padilla, en una conferencia en la Biblioteca Nicanor Parra en Santiago de Chile, según reportó Martinoticias.com en abril del 2016.
El autor de las novelas La Casa Verde y Conversación en la Catedral había protestado, junto con otros escritores como Jean Paul Sartre, Gabriel García Márquez, Alberto Moravia, Susang Sontag y Julio Cortazar, por la detención del poeta Heberto Padilla.
Padilla había publicado el poemario Fuera del Juego, en el que condenaba la represión y la censura del régimen castrista.
“Los poetas cubanos ya no sueñan/ni siquiera en la noche”, había escrito Padilla.
Tras ser arrestado en marzo de 1971, torturado durante 37 días en los cuarteles de Villa Marista, el poeta fue obligado a acusar a su propia esposa y presentarse ante el gremio de escritores cubanos y ofrecer una “sentida autocrítica”.
Caso Padilla: un cambio radical en su pensamiento
Este acontecimiento produjo un cambio radical en el pensamiento del escritor peruano.
Durante su época estudiantil en la Universidad Mayor de San Marcos, en Lima, Vargas Llosa se había involucrado con el Partido Comunista Peruano en protesta contra la dictadura militar del general Manuel A. Odria.
Cuando Fidel Castro instauró un nuevo régimen, muchos jóvenes de izquierda alimentaron muchas esperanzas en el proceso.
En 1962, Vargas Llosa vivía en París y trabajaba como periodista. Con motivo de la Crisis de los Misiles viajó a Cuba para realizar la cobertura y quedó impresionado con el fervor de la gente por este gran cambio.
Poco a poco, sin embargo, se fue desengañando.
Una de sus experiencias más decepcionantes fue cuando a mediados de la década de los años 60 ganó un premio literario, que consistía en $25,000.
Vargas Llosa comenta que la directora de la Casa de las Américas de Cuba, Haydée Santamaría, le pidió personalmente que en un gesto público de apoyo a la Revolución Cubana donara ese dinero a la causa del régimen. Ellos le iban a retribuir el íntegro del dinero, silenciosamente.
En una carta Santamaría le escribió a Vargas Llosa el 14 de mayo de 1971: “Cuando en abril de 1967 usted quiso saber la opinión que tendríamos sobre la aceptación por usted del premio venezolano Rómulo Gallegos, otorgado por el gobierno de Leoni, que significaba asesinatos, represión, traición a nuestros pueblos, nosotros le propusimos ‘un acto audaz, difícil y sin precedentes en la historia cultural de nuestra América’; le propusimos que aceptara ese premio y entregara su importe al Che Guevara, a la lucha de los pueblos. Usted no aceptó esa sugerencia: usted se guardó ese dinero para sí, usted rechazó el extraordinario honor de haber contribuido, aunque fuera simbólicamente a ayudar al Che Guevara”.
Lo que Santamaría omitió en la carta fue decir que ofrecieron devolverle por lo bajo esa supuesta donación.
Una revolución represiva, abusiva y castrante
El escritor quedó con un amargo sabor porque le parecía que era inmoral hacer una donación falsa y, en consecuencia, le hizo reflexionar que si así se manejaban ciertos asuntos de estado qué otros abusos de poder se podrían cometer en nombre de la causa revolucionaria.
Anteriormente a ese incidente, Vargas Llosa sospechaba mucho de las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP) y le escribió una carta al propio Fidel Castro.
Vargas Llosa recordó que para aplacar su inquietud, Castro lo invitó a La Habana junto con otras personas para explicarle cómo funcionaba el sistema. Les habló sin parar desde las 8 de la noche hasta las 8 de la mañana, según publicó Martinoticias.com.
En lugar de aclarar sus dudas, ese maratónico lavado de cabeza tuvo un efecto contrario y según Vargas Llosa ese hecho fue uno más de todos los acontecimientos que se iban apilando hasta llegar a la conclusión que en Cuba “la revolución no era igualitaria”, sino represiva, abusiva y castrante.
Vargas Llosa siempre fue seducido por la política. Durante la catástrofe económica que produjo el gobierno de Alan García en el Perú, entre 1985-1990, se presentó como candidato a la presidencia de la república con un programa de libertad, reglas de libre mercado y acabar con el terrorismo.
En segundo vuelta ganó Alberto Fuimori y Vargas Llosa volvió a la literatura.
Su defensa de la libertad, su combate frontal a los sistemas totalitarios como Venezuela, Bolivia, Cuba y Nicaragua le trajeron un odio de la izquierda que ahora incluso en su muerte no deja de atacarlo.
El legado de Mario Vargas Llosa, sin embargo, perdura porque siempre dijo lo que pensaba, escribió y defendió la libertad individual y el libre mercado. En todos los foros donde estuvo atacó a las dictaduras, ya fuesen de corte político o religioso. Eso no se lo perdonan quienes profesan estas opresiones.
Esta historia fue publicada originalmente el 14 de abril de 2025, 0:29 a. m..