Ante la crisis, Cuba utiliza residuos plásticos para crear un ‘combustible de alta calidad’
En plena crisis energética y tras un nuevo apagón masivo, Cuba apuesta por convertir basura en combustible.
Un proyecto científico desarrollado en Holguín busca producir “combustible de alta calidad” a partir de residuos plásticos, en un intento por aliviar la escasez de energía en la isla.
La iniciativa, conocida como “Proyecto Pyralis”, permite obtener hasta 100 litros de aceites pirolíticos por cada 100 kilogramos de desechos, según reportes divulgados por la prensa oficialista.
Estos aceites pueden destinarse a la producción de gasolina y diésel. El proceso consiste en calentar plásticos —como bolsas de nailon y tapas— sin presencia de oxígeno, mediante una técnica conocida como pirólisis.
De la basura al combustible en medio de apagones
El plan contempla extender el modelo a todo el país, con la participación de empresas estatales y servicios comunales en la recogida de residuos.
Además, prevé instalar puntos de compra de desechos en comunidades, con incentivos como la generación de empleos y mejoras en barrios con mayores niveles de recolección.
La primera fase del proyecto destinaría el combustible obtenido a servicios esenciales, como ambulancias.
El anuncio llega en un momento crítico: Cuba sufre su sexto apagón general en apenas año y medio, reflejo de una crisis energética cada vez más profunda.
Crisis energética y presión sobre el sistema
La situación se ha agravado tras nuevas medidas de Estados Unidos para limitar la entrada de combustible al país.
En paralelo, el gobierno cubano impulsa la instalación de paneles solares como parte de su estrategia para transformar la matriz energética, aunque el país sigue dependiendo de importaciones debido a las limitaciones del crudo nacional.
El déficit de combustible también ha tenido un impacto visible en las calles, con acumulación de desechos en varias ciudades, incluso en calles del centro de la capital cubana.