Cuba no aceptó $100 millones en ayuda humanitaria de Estados Unidos, dice Rubio
El secretario de Estado Marco Rubio declaró el viernes que las autoridades cubanas no han aceptado una oferta de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria por parte de Estados Unidos, destinada a asistir a una población que enfrenta una escasez generalizada y una economía en ruinas.
En declaraciones a la prensa en Italia, Rubio comentó que abordó el tema del envío de ayuda a Cuba con el Papa León XIV durante una reunión celebrada en el Vaticano el jueves. Añadió que Estados Unidos deseaba hacer más para aliviar el sufrimiento de la población cubana, pero culpó al gobierno cubano por rechazar la oferta.
“Hemos proporcionado 6 millones de dólares en ayuda humanitaria —ayuda humanitaria estadounidense— que fue distribuida por Cáritas, la agencia de la Iglesia Católica”, afirmó Rubio. “Estamos dispuestos a hacer más. De hecho, hemos ofrecido al régimen 100 millones de dólares en ayuda humanitaria que, lamentablemente, hasta el momento no han accedido a distribuir para ayudar al pueblo de Cuba”.
“Es el régimen el que no la acepta. Es el régimen el que se interpone en su camino”, agregó. “Hablamos sobre este asunto y esperamos poder llevarlo a cabo, pues realmente queremos ayudar al pueblo de Cuba, que está siendo —como saben— perjudicado por este régimen incompetente que ha destruido el país y la economía”.
La entrega de la ayuda ha sido lenta y se ha topado con numerosos obstáculos, incluida la escasez de combustible, agravada por la decisión del presidente Donald Trump de capturar a Nicolás Maduro en Venezuela —quien enviaba petróleo gratuito a la isla—, así como por las amenazas de aranceles contra otros proveedores de petróleo a Cuba. La administración ha establecido una excepción a su embargo contra Cuba, permitiendo que las empresas privadas de la isla importen combustible directamente desde Estados Unidos como medida paliativa.
Hasta el momento, la ayuda estadounidense solo ha llegado a unas pocas provincias. Sin embargo, fuentes dentro de la isla involucradas en la distribución de la ayuda —quienes pidieron permanecer en el anonimato por temor a represalias— señalaron que la infraestructura de la Iglesia Católica no sería capaz de gestionar una afluencia masiva de ayuda humanitaria.
El país ha recibido donaciones de las Naciones Unidas, la Unión Europea y otras naciones, pero ninguna se acerca al volumen de la oferta estadounidense. El gobierno cubano ha acusado a Estados Unidos de actuar con hipocresía y ha atribuido el prolongado declive económico del país, de manera exclusiva, a las sanciones estadounidenses.
Ambos países han mantenido conversaciones que, al parecer, se encuentran estancadas. Tras una reunión celebrada en La Habana —en la que altos funcionarios del Departamento de Estado de EE. UU. instaron a las autoridades cubanas a implementar reformas económicas sustanciales, liberar a los presos políticos y abordar otras inquietudes en materia económica y de seguridad—, el gobierno cubano no ha adoptado ninguna medida de fondo.
Si bien la administración Trump está dispuesta a brindar una asistencia significativa al pueblo cubano, también está intensificando la presión sobre el gobierno de la isla.
La semana pasada, el presidente Donald Trump emitió una orden ejecutiva para imponer nuevas sanciones a empresas cubanas y extranjeras que operan en sectores clave de la economía de ese país. Como consecuencia, el gigante minero canadiense Sherritt International suspendió sus operaciones en la isla.
Asimismo, el jueves Rubio anunció nuevas sanciones contra GAESA —el conglomerado militar cubano que controla gran parte de la economía de la isla— y contra su máxima responsable, la general Ania Guillermina Lastres Morera.
Durante su intervención en Italia, Rubio explicó la justificación detrás de las sanciones, aunque aclaró que no las había abordado con el Papa.
“Se trata de un holding empresarial creado por generales en Cuba que ha generado miles de millones de dólares en ingresos, de los cuales, nada ha beneficiado al pueblo cubano,” dijo. “Ni un solo centavo beneficia al pueblo cubano”.
El Miami Herald, en una serie de reportajes exclusivos basados en estados financieros filtrados de GAESA correspondientes a 2024, informó que el conglomerado poseía enormes sumas de dinero, incluyendo 14.000 millones de dólares en sus cuentas bancarias y 18.000 millones de dólares en activos corrientes, además de varios miles de millones adicionales en la moneda cubana, el peso.
Las fuerzas armadas destinaron la mayor parte de ese dinero a la construcción de hoteles de lujo, mientras que el gobierno redujo significativamente su gasto en el sistema público de salud, la infraestructura y otras áreas clave. Los fondos de GAESA —de los cuales se cree que una gran parte se encuentra en el extranjero— están separados del presupuesto estatal y no pueden ser auditados por el gobierno, un punto que Rubio señaló ante los periodistas.
“Por un lado está el gobierno cubano, que tiene un presupuesto; y por el otro, esta empresa privada que posee más dinero que el propio gobierno”, afirmó. “Ni un solo centavo de los fondos de esa empresa se destina a construir una sola carretera o un solo puente, ni a proporcionar un solo grano de arroz a ningún ciudadano cubano, salvo a aquellas personas que forman parte de GAESA. Así pues, eso es lo que estamos sancionando: una empresa que, en esencia, se apropia de cualquier actividad lucrativa en Cuba para desviar esos recursos, de manera ilícita, hacia los bolsillos de un reducido grupo de allegados al régimen”.