Cómo los militares llegaron a dominar el turismo en Cuba - y arruinaron al país
Tras la llegada masiva de estadounidenses a La Habana, resultado del histórico restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba por parte del presidente Barack Obama en 2015, la entidad más poderosa de la isla, las Fuerzas Armadas Revolucionarias, hizo una gran apuesta: su brazo económico, el Grupo de Administración Empresarial (GAESA), destinaría la mayor parte de los ingresos extranjeros del país a la construcción de hoteles de lujo que para alojar a estadounidenses y a otros que, sin duda, seguirían visitando Cuba.
Fue una apuesta exagerada que asfixió la economía, arrastró al país a una crisis humanitaria y lo convirtió en un lugar que muchos menos turistas quieren visitar.
En la última década., Gaviota S.A., la empresa turística insignia del conglomerado militar cubano conocido como GAESA, se ha expandido de forma espectacular hasta convertirse en el mayor grupo hotelero y turístico de Cuba, con 121 hoteles, 20 marinas, la empresa de transporte Transgaviota, la agencia Gaviota Tours S.A. y la empresa de logística y suministros AT Comercial.
En los últimos diez años, duplicó con creces su cartera de hoteles.
Poco después de que comenzara este esfuerzo constructivo, quedó claro que no era el momento oportuno: el acercamiento de Obama duró poco y fue seguido por una nueva ola de sanciones por parte de la primera administración de Donald Trump que restringió los viajes a Cuba. Posteriormente, una pandemia mundial paralizó los viajes aéreos durante casi dos años.
Pero, al haberse convertido en el verdadero poder en Cuba y sin nadie que pudiera obligarlos a corregir el rumbo, los militares continuaron usando los dólares que ingresaban a la isla para construir nuevos hoteles, incluso cuando todo lo demás en el país se derrumbaba.
Después de todo, era un negocio altamente rentable.
Aun con los ingresos del turismo internacional en picada, Gaviota seguía obteniendo márgenes de beneficio que habrían sido la envidia de los líderes mundiales del sector.
Estados financieros confidenciales detallados del Grupo de Administración Empresarial S.A. o GAESA, obtenidos por el Miami Herald, revelan que entre enero y marzo del año pasado, su grupo hotelero y turístico, Gaviota, logró un margen de beneficio del 42 por ciento después de deducir todos los gastos operativos e impuestos, casi cuatro veces el promedio de la industria turística global.
En esos tres meses, Gaviota obtuvo ganancias de 13,300 millones de pesos cubanos sobre ventas de 31,600 millones. Las empresas estatales cubanas utilizan el tipo de cambio oficial de 24 pesos por dólar para su contabilidad, lo que significa que Gaviota ganó $554 millones sobre ventas de $1,300 millones.
Las ventas de Gaviota representaron el 72 por ciento de las ventas netas de GAESA reportadas en pesos en los documentos en el primer trimestre de 2024 (44,100 millones de pesos), lo que demuestra que el turismo es una de las fuentes de ingresos más importantes del ejército. (Estas ventas no incluyen los ingresos de Cimex, la mayor empresa del conglomerado, cuyos detalles financieros no se incluyeron en los estados obtenidos por el Herald).
Los altos márgenes de beneficio de Gaviota reflejan los de todo el conglomerado controlado por los militares.
Los datos de marzo y agosto de 2023, incluidos en algunos de los estados financieros, muestran que los márgenes de beneficio neto de GAESA rondaban el 42 por ciento. En marzo del año pasado, los márgenes de beneficio eran menores, pero aún sólidos, del 37 por ciento, según el estado de resultados consolidado de GAESA para el primer trimestre de 2024.
Que las ganancias de Gaviota fueran tan altas en medio de una crisis económica y un mercado turístico en declive desmonta la creencia de que la industria turística cubana apenas era rentable, debido a los altos costos de la prestación del servicio en un país donde la producción de alimentos se ha derrumbado y casi todo se importa.
Pero ayuda a explicar por qué el ejército cubano se ha centrado de forma tan singular en la construcción de nuevos hoteles en los últimos años.
Los dólares gastados por los turistas que visitan Cuba probablemente hayan ido a parar a las arcas militares, pero la gran apuesta, sin embargo, salió terriblemente mal para la población cubana.
La expansión incesante de Gaviota en medio de una grave crisis económica contribuyó significativamente a la actual emergencia humanitaria del país. Debido al control de GAESA sobre los dólares que ingresan al país, el dinero que el gobierno y los ministerios solían gastar en el pasado en cuestiones como la producción de alimentos, la atención médica, la anticuada red eléctrica y otras infraestructuras básicas, se destinó a inversiones en hoteles.
Años de sobreinversión en la construcción de nuevos hoteles en detrimento de todo lo demás no solo causaron sufrimiento a la población, sino que también hicieron que Cuba fuera mucho menos atractiva como destino turístico que los mercados cercanos.
Los apagones, la escasez, las enfermedades causadas por la falta de condiciones sanitarias y la acumulación de basura por todas las ciudades han ahuyentado a muchos turistas. Para quienes van, el mal servicio y la escasez de opciones gastronómicas en los hoteles también les hacen dudar si regresar.
En agosto de 2024, las finanzas de Gaviota sufrieron un duro golpe y sus márgenes de beneficio se redujeron en un 38 por ciento. En diciembre del año pasado, el Ministro de Turismo, Juan Carlos García Granda, afirmó que 2024 fue un “año duro para el turismo” debido a la falta de financiación y suministros, los altos precios del combustible, las fluctuaciones en la fuerza laboral, en parte debido a la migración, la cancelación de vuelos, los apagones, el colapso de la red eléctrica del país y los huracanes.
Lo que no mencionó en su discurso fue la responsabilidad de las fuerzas armadas en el colapso de la industria turística cubana.
Este año fue aún peor, ya que la crisis económica del país se agudizó. El Ministro de Economía, Joaquín Alonso, declaró la semana pasada que solo 1.9 millones de personas visitaron Cuba, el peor desempeño del turismo desde 2003, excluyendo los años de la pandemia de COVID-19.
Un modelo expansionista que persistió en la construcción de nuevos hoteles de lujo en lugar de mejorar los alojamientos ya existentes, la calidad del servicio y la infraestructura del país, finalmente resultó contraproducente.
“Esto me recuerda al modelo de la URSS: construían un hotel, era muy bonito, y luego lo dejaban en ruinas”, dijo John Kavulich, presidente del Consejo de Comercio y Economía Estados Unidos-Cuba. “Omitían el mantenimiento, la comida era siempre la misma, el servicio era terrible y lo dejaban deteriorarse hasta que colapsaba”.
La expansión de Gaviota
Los 22 estados financieros del sistema contable secreto de GAESA obtenidos por el Miami Herald fueron objeto de una investigación anterior, que reveló que el conglomerado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba reportó $18,000 millones y 99,000 millones de pesos —equivalentes a otros $4,100 millones— en activos corrientes en marzo del año pasado. Eso es sin contar los activos de Cimex, que no están incluidos en los estados financieros.
Los documentos muestran que el ejército controla aproximadamente el 40 por ciento de la economía cubana a través de GAESA, una entidad bajo sanciones estadounidenses que opera con poca transparencia, sin supervisión y no paga impuestos sobre sus ingresos en dólares. Las finanzas de GAESA se tratan como secretos militares y la Contraloría General de la República no puede auditar sus libros.
Los estados financieros obtenidos por el Herald identificaron 25 empresas que forman parte de GAESA, entre ellas Gaviota, la cadena de tiendas TRD Caribe y varias vinculadas al Puerto de Mariel. GAESA también controla Cimex, la corporación comercial más grande del país, que también gestiona remesas, y el Banco Financiero Internacional, donde la mayoría de las empresas extranjeras presentes en la isla mantienen sus cuentas en dólares, según Emilio Morales, ex gerente de marketing de Cimex, quien ha estado siguiendo la evolución de GAESA.
Gaviota era una modesta empresa hotelera con 164 habitaciones cuando se creó en 1988. Su ascenso meteórico hasta convertirse en la mayor empresa turística cubana con 44,049 habitaciones, está ligada al ascenso de GAESA.
Tras el nombramiento oficial de Raúl Castro como presidente en 2009, este le dio a su ex yerno, el difunto general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, carta blanca para consolidar el poder económico del ejército.
López-Calleja “era un tipo ambicioso; cualquier cosa que oliera a dólares, la controlaba”, declaró Morales al Herald.
Cuando los estadounidenses acudieron en masa a La Habana después de que el expresidente Barack Obama flexibilizara las restricciones de viaje y normalizara las relaciones con Cuba, transfirió Habaguanex –una empresa que administraba hoteles, tiendas y restaurantes en la Habana Vieja colonial, de la Oficina del Historiador de la Ciudad– a Gaviota en 2016.
En noviembre de 2015, Gaviota tenía 56 hoteles en su sitio web oficial, según una captura de pantalla de Wayback Machine. En junio de 2018, tenía 68. Actualmente, la compañía tiene 121 hoteles, lo que significa que en diez años ha más que duplicado sus propiedades.
La expansión de Gaviota encontró poca resistencia por parte de otras empresas hoteleras estatales dependientes del Ministerio de Turismo. En 2004, Manuel Marrero, expresidente de Gaviota y aliado de López-Calleja, fue ascendido a ministro de turismo. Actualmente, es el Primer Ministro del país, cargo que ocupa desde 2019. El actual ministro de Turismo, Juan Carlos García Granda, es exvicepresidente de GAESA.
Los salarios de miseria impulsaron las ganancias
Las múltiples empresas de GAESA acceden a las fuentes de ingresos en divisas del país y su modelo de negocio mantiene los costos laborales y los impuestos al mínimo, una explicación plausible para la exorbitante cantidad de dólares que los militares acumularon aun cuando los cubanos se volvieron cada vez más pobres.
“GAESA opera con un control casi monopólico en sectores lucrativos, lo que le permite fijar precios y condiciones sin competencia real”, dijo Pavel Vidal Alejandro, economista cubano que revisó los datos financieros de GAESA a solicitud del Herald y es profesor de la Pontificia Universidad Javeriana en Colombia.
“Su capacidad para manipular los marcos regulatorios a su favor, introduciendo mecanismos de extracción de ingresos sin auditoría ni supervisión externa, transparencia ni rendición de cuentas, contribuye a maximizar sus ganancias”, dijo.
Fundamentalmente, el sistema de doble moneda cubano ayuda a GAESA y Gaviota a mantener significativamente bajos sus costos operativos. Las empresas pagan a sus trabajadores salarios de miseria en pesos cubanos devaluados, mientras que les venden —y al resto del público— bienes y servicios en dólares.
Un ejemplo: un empleado de un hotel de Gaviota que gana el salario mensual promedio de la industria turística (5,019 pesos) debe cambiar esos pesos en el mercado informal por dólares (a aproximadamente 450 pesos por dólar) para comprar bienes que GAESA vende en moneda fuerte en sus tiendas. El salario de ese empleado equivale a solo $11.
Gaviota también traslada la mayor parte de los costos de operación de sus hoteles a las compañías internacionales que gestionan la mayoría de sus propiedades. Gaviota ahorra dinero reduciendo gastos en mantenimiento y otros servicios que, como propietaria de los hoteles, debería proporcionar.
Dichos contratos no son de dominio público, pero en 2016, tres profesores de la Universidad de La Habana, que revisaron varios contratos de administración, afirmaron que el total pagado por la parte cubana a la cadena hotelera extranjera, en concepto de tarifas básicas e incentivos, rondaba el 5 por ciento de los ingresos brutos de la operación. Esto significaría que Gaviota se queda con la mayor parte de los ingresos.
Según su sitio web, Gaviota tiene actualmente contratos con al menos 11 cadenas hoteleras internacionales, incluidas las españolas Meliá e Iberostar, dos de los socios europeos más cercanos del ejército cubano, para gestionar 75 de sus 121 hoteles.
Otra forma en que Gaviota aumenta sus ganancias: las leyes laborales cubanas no permiten que las empresas extranjeras contraten directamente a trabajadores cubanos. En cambio, las empresas extranjeras pagan los salarios en divisas a agencias de empleo gubernamentales, que se quedan con el dinero y pagan a los trabajadores cubanos en pesos. Gaviota tiene su propia agencia de contratación, que se queda con los salarios pagados por Meliá y otras empresas.
Miles de millones para construir hoteles
En 2010, Gaviota contaba con 15,979 habitaciones de hotel. Para 2015, Gaviota ya controlaba 25,688 habitaciones. El plan era tener otras 26,000 para 2025, según declaró Raniel Leyva Medina, entonces vicepresidente comercial de Gaviota, a la revista Hotels en una entrevista en febrero de 2016.
Leyva Medina afirmó que Gaviota estaba considerando los estándares del mercado estadounidense y asociándose con cadenas hoteleras internacionales para crear un ambiente de lujo en La Habana. Sin embargo, no estaba buscando inversores sino contratos de administración.
“Otorgar participaciones en nuestras propiedades” no forma parte del modelo de negocio de Gaviota, declaró. La empresa, de propiedad militar, tenía a su disposición los recursos financieros del país.
Desde 1990, “casi todo el capital para financiar el desarrollo del turismo cubano ha provenido de recursos estatales”, escribió en 2019 Miguel Alejandro Figueras, economista y exfuncionario gubernamental que asesora al Ministro de Turismo. Estimó que el capital extranjero representaba solo alrededor del 2 por ciento de todos los fondos dedicados a la industria turística cubana.
Los libros contables de GAESA indican que esta práctica se mantiene. La deuda a largo plazo del conglomerado, denominada en dólares y probablemente proveniente de préstamos o créditos de inversores o gobiernos extranjeros, ascendía a $73 millones en marzo de 2024, una cifra pequeña en comparación con las inversiones de capital que se habrían requerido para construir tantos hoteles.
Medina informó que, hasta 2018, el costo de construir o renovar 118 hoteles gestionados por 20 cadenas hoteleras extranjeras fue de $5,000 millones. Morales, sin embargo, proporciona una estimación mucho mayor para los hoteles construidos en los últimos 15 años: $24,000 millones.
Es probable que la cifra exacta sea un secreto de Estado. Los funcionarios del gobierno cubano incluso evitan proporcionar el número exacto de hoteles que operan actualmente en la isla. En 2019, el medio de comunicación cubano El Toque había identificado al menos 381 hoteles.
En 2018, la empresa inmobiliaria Almest, perteneciente a GAESA y encargada del desarrollo de proyectos, anunció que comenzaría la construcción del hotel más alto de La Habana “con capital 100 por ciento cubano”, según informó la Agencia Cubana de Noticias.
El edificio de 43 pisos y 565 habitaciones —un hotel de la cadena Gaviota gestionado por Iberostar y conocido popularmente como Torre K— se encuentra justo enfrente de la emblemática heladería al aire libre Coppelia, en una de las zonas más céntricas de El Vedado. Su construcción generó tanta controversia —debido a su escala faraónica en contraste con la pobreza en otras partes del país— que se inauguró discretamente en marzo, sin ningún tipo de ceremonia oficial. Costo: $200 millones.
Sin embargo, incluso en su mejor momento, entre 2017 y 2019, cuando Cuba recibió más de 4 millones de turistas anualmente, la tasa de inversión en hoteles no se justificaba con el arribo de turistas, ya que las tasas de ocupación se mantuvieron por debajo del 50 por ciento, según datos oficiales cubanos recopilados por el economista cubano Pedro Monreal. Desde entonces, la tasa de ocupación se ha mantenido en torno al 30 por ciento o por debajo de esta cifra.
En 2021, cuando el número de muertes en exceso –debido a la pandemia de COVID-19, la escasez de medicamentos y la suspensión de cirugías no urgentes– fue el más alto de América Latina (55,204), el ejército gastó el 37.6 por ciento de todas las inversiones estatales en la construcción de hoteles. Ese año, con los aeropuertos cubanos cerrados, la tasa de ocupación de los hoteles se desplomó al 11.4 por ciento.
Las grandes inversiones han continuado pese al deterioro aún mayor de la economía. El año pasado, el 37.4 por ciento de todas las inversiones se destinaron a la construcción de hoteles, once veces más que lo que el gobierno gastó en salud y educación juntas. Solo el 2.7 por ciento de las inversiones estatales se destinaron a la agricultura y la ganadería, según datos oficiales.
¿Un “estado mafioso”?
A diferencia de otros destinos del Caribe, la industria turística cubana no se ha recuperado desde la pandemia de COVID-19. En 2023, Cuba recibió solo 2.4 millones de visitantes internacionales, casi la mitad de los 4.7 millones en 2018.
El problema se agravó con las restricciones de viaje a Cuba reintroducidas por el primer gobierno de Trump. Tras la designación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo, la administración Biden comenzó a exigir que los ciudadanos europeos que hubieran visitado Cuba obtuvieran una visa para ingresar a Estados Unidos
Por ser una compañía de los militares, Gaviota también está sujeta a sanciones estadounidenses y muchos de sus hoteles están incluidos en la lista restringida de Cuba que mantiene el Departamento de Estado. Los estadounidenses tienen prohibido alojarse en esas propiedades y viajar para hacer turismo en Cuba sigue estando prohibido por el embargo.
El hecho de que el ejército cubano no corrigiera el rumbo cuando Trump revirtió las políticas de Obama y reforzó las sanciones, y una pandemia global paralizó los viajes internacionales durante casi dos años, ha intrigado a los analistas.
Algunos, como Monreal, argumentan que el ejército cubano considera principalmente los hoteles como inversiones inmobiliarias y está menos interesado en los aspectos de gestión y producción de la industria turística. “Este modelo prioriza rentabilidad de la inversión, flujo de caja y apreciación de activos”, afirmó.
Para Morales, la consolidación del poder de GAESA y sus continuas inversiones en hoteles sin tener en cuenta las necesidades de la población, señalan un cambio significativo en la forma en que se gobierna Cuba, de un estado socialista a una oligarquía.
“El pacto social del antiguo estado socialista ya no existe. Esto es una mutación del sistema de gobierno hacia un sistema mafioso”, dijo Morales al Herald. “Incluso con el capital para evitar la catástrofe, han eludido las responsabilidades sociales que el gobierno tiene hacia el pueblo, y por eso no hay medicinas, ni transporte público, ni alimentos; hay escasez de todo y la inflación se ha disparado”.
El dominio militar sobre la economía prácticamente garantiza que seguirán siendo un actor político clave en el futuro, afirmó Sebastián Arcos, director interino del Instituto de Investigación Cubana de la Universidad Internacional de Florida.
A diferencia de otras transiciones post-totalitarias en Europa del Este, es improbable que lo que ocurra en Cuba sea el resultado exclusivo de negociaciones entre las fuerzas de la oposición y los reformistas del Partido Comunista, argumentó en una reciente conferencia de la Asociación para el Estudio de la Economía Cubana en la FIU.
“Sería una negociación con un general o un coronel”, afirmó.
El colapso de la industria turística
A principios de 2024, durante la temporada alta del turismo en la isla, uno de los socios de Gaviota, la cadena hotelera española Meliá, creyó que la industria turística de Cuba finalmente se estaba recuperando.
Entre enero y marzo del año pasado, Meliá, que gestiona 15 hoteles de la cadena Gaviota, registró un aumento del 7.3 por ciento en los “ingresos por habitación disponible”, un indicador de la industria hotelera que mide la rentabilidad, en comparación con el mismo período de 2023, gracias principalmente al aumento de las tarifas promedio de las habitaciones.
En ese momento, la tasa de ocupación de los hoteles Meliá en Cuba era del 47 por ciento, y los ingresos por habitación disponible ascendían a 47 euros, aproximadamente $51, casi la mitad de lo que ganaban los hoteles de Meliá en Europa. Sin embargo, Meliá se mantenía optimista.
“En cuanto a Cuba, esperamos un crecimiento tanto en la ocupación como en las tarifas. Mercados importantes como Argentina, Francia, Italia y Rusia muestran crecimiento”, dijo la compañía en su informe de resultados del primer trimestre de 2024. Sin embargo, en el tercer trimestre del año, Melia registró una caída del 11 por ciento en los ingresos por habitación disponible en comparación con los resultados del mismo período de 2023.
Para fines del 2024, solo 2.2 millones de personas habían visitado Cuba.
Las finanzas de Gaviota sintieron el golpe.
Para agosto, a medida que el país se hundía aún más en una grave crisis económica, los márgenes de beneficio de Gaviota disminuyeron al 26 por ciento, mientras que los gastos operativos y administrativos se dispararon.
Los gastos operativos de Gaviota aumentaron de 6,850 millones de pesos en marzo a 15,930 millones de pesos en agosto, un aumento del 132 por ciento, lo que indica que los gastos se duplicaron con creces. De manera similar, el costo de administrar el negocio aumentó en un impresionante 347 por ciento, de 73.9 millones de pesos a 330.7 millones de pesos. Los estados financieros también muestran que los gastos financieros de la empresa aumentaron un 152.8 por ciento en el mismo período.
En marzo del año pasado, Gaviota había declarado tener $8,500 millones como activos disponibles, depositados en bancos y en una entidad financiera poco conocida de GAESA, RAFIN S.A. Para julio, solo quedaban $4,300 millones, según reportó el Herald anteriormente.
El hecho de que Gaviota pague salarios tan bajos y que a los gerentes extranjeros se les prohíba pagar una remuneración más alta directamente a los empleados ha provocado una escasez de trabajadores calificados, pocos incentivos para mejorar el servicio y que los trabajadores recurran a la práctica común de robar en el trabajo para compensar los salarios de miseria. Una ola de migración masiva y la expansión relativa del sector privado, que paga salarios más atractivos, han dificultado la contratación de personal.
Los apagones diarios, la escasez generalizada, la creciente violencia callejera y las malas condiciones sanitarias han llevado a muchos operadores turísticos y aerolíneas a abandonar el país y cerrar rutas aéreas. También han provocado alertas de viaje emitidas países que históricamente enviaban un gran número de turistas a la isla, como Canadá, o que son aliados políticos de Cuba, como Rusia. Con frecuencia han aparecido historias de vacaciones que salieron mal en los medios de comunicación canadienses y rusos.
Una reciente emergencia sanitaria debida a miles de enfermos y al menos 55 muertes por un grave brote de múltiples virus transmitidos por mosquitos —chikungunya, dengue y oropouche — y el frecuente colapso de la red eléctrica, han empeorado las perspectivas de recuperación del turismo.
Este año va camino de terminar como uno de los peores para el turismo, con menos de dos millones de visitantes internacionales, entre ellos cubanos residentes en el extranjero que visitan a sus familiares. A finales de octubre, el país recibía un 20 por ciento menos de turistas que el año pasado, y el número de canadienses y rusos disminuyó en más del 30 por ciento.
Ante esta situación, el ejército está probando un nuevo modelo: arrendar algunos hoteles a socios extranjeros a cambio de un pago fijo, lo que podría considerarse una mejor manera de obtener una renta estable, independientemente de la ocupación o los ingresos. Gaviota y la cadena española Iberostar anunciaron en octubre el primer acuerdo de este tipo, que comenzará en enero con el Iberostar Origin Laguna Azul en Varadero. Según la agencia estatal cubana Prensa Latina, el acuerdo incluye la renovación del establecimiento.
En noviembre, el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva Fraga, sobrino nieto de Fidel y Raúl Castro, recientemente ascendido a viceprimer ministro, anunció nuevas medidas para atraer inversores extranjeros, incluyendo políticas de contratación más “flexibles”: la agencia estatal de empleo seguirá seleccionando a los candidatos, pero “la decisión final de contratación la tomará el inversor, ya sea directamente o a través de la agencia de empleo”. También mencionó la posibilidad de pagar a los trabajadores algunas “gratificaciones en divisas”.
Como ocurre con la mayoría de las cosas en Cuba, la implementación completa de las nuevas normas puede tardar años. Mientras tanto, muchos que dependían del turismo han perdido su sustento.
En Trinidad, una pequeña ciudad colonial en el centro de Cuba que solía ser un centro turístico, las personas que alquilaban sus casas a los visitantes, les vendían souvenirs de cerámica, los atendían en pequeños restaurantes familiares o los llevaban por las calles empedradas en taxis o bicitaxis, han perdido su principal fuente de ingresos.
“El turismo ha desaparecido, y eso se ha sentido muchísimo”, declaró al Miami Herald José Conrado Rodríguez, párroco de la Iglesia de San Francisco de Paula en Trinidad. “El turismo benefició a un grupo de personas, pero estas, a su vez, necesitaban contratar a otras; era una economía completamente basada en el turismo. Todo eso ha cesado en gran medida, y la pérdida de poder adquisitivo se siente con mucha fuerza. Ahora no tienen posibilidades”.
Al igual que en otras partes de la isla, la pobreza extrema también es una realidad cotidiana en Trinidad. El sacerdote dijo que su parroquia ayuda a 50 familias con donaciones monetarias y que viaja regularmente a Miami para comprar medicamentos para sus feligreses. La parroquia anteriormente proporcionaba almuerzo a otras 40 personas, pero dejó de hacerlo debido a los apagones diarios, que imposibilitaban cocinar con los electrodomésticos que el difunto Fidel Castro distribuyó por todo el país a principios de la década de 2000.
“En realidad, el país ha colapsado en todos los aspectos”, dijo Rodríguez. “Esto afecta a la medicina, la higiene, el agua, la comida y las carreteras. Pero el castigo divino existe: sus hoteles están vacíos”.
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de diciembre de 2025, 5:30 a. m..