Cuba

‘Cuba, la isla que se apaga’, testimonio visual del ‘hartazgo y la urgencia de cambio’

La periodista argentina Carolina Amoroso viajó en marzo a Cuba para filmar ‘Cuba, una isla que se apaga’, que refleja los testimonios de supervivencia de los cubanos y la urgencia por cambios.
La periodista argentina Carolina Amoroso viajó en marzo a Cuba para filmar ‘Cuba, una isla que se apaga’, que refleja los testimonios de supervivencia de los cubanos y la urgencia por cambios.

La periodista argentina Carolina Amoroso camina las calles de La Habana alumbrándose con la luz del celular. Una cosa es que te cuenten que La Habana está a oscuras y otra es verla en las imágenes del documental Cuba, la isla que se apaga, que Amoroso filmó en marzo de manera clandestina con el camarógrafo Juan Pablo Chaves.

Tenebrosas son las calles llenas de basura, a oscuras, con los vecinos reunidos al borde de la acera porque no pueden resistir las noches de calor. Marzo marcó los inicios de una crisis en la que los apagones solo mostraban su garra. Ahora se extienden a días y alcanzan toda la isla, incluyendo barrios más acomodados, como El Vedado y Miramar. Conmovedores son los testimonios que Amoroso y Chaves van grabando solo con un celular, preguntado a la gente al azar, porque no hubo posibilidad de hacer preproducción, ni de llevar recomendaciones.

“Estamos como los payasos”, dice una de las entrevistadas. “Nos estamos riendo, pero por dentro estamos demasiado tristes, sin vida”.

Eso fue lo que más impactó a Amoroso: “lo dramático de una vida reducida a la supervivencia cotidiana”. La honestidad de quienes sufren rompe todos los clichés de aquellos latinoamericanos que han querido romantizar la vida de los cubanos en 67 años de castrismo y poscastrismo.

“Cuba es un tema en el imaginario colectivo argentino”, dice Amoroso, que antes de la filmación del documental no había visitado la isla y cree que no la dejarán volver.

“Toda esta romantización sigue ahora en algunas voces vinculadas al ámbito artístico, periodístico, académico. Esas voces no pueden resistir ningún tipo de contraste con la realidad, porque lo que uno se encuentra es un derrumbe”, señala.

Amoroso trabaja para Todo Noticias, un canal de televisión propiedad del Grupo Clarín y de su subsidiaria Artear. Tiene experiencia cubriendo crisis en el terreno. Lo hizo en el 2022 en la selva del Darién, donde conoció a inmigrantes venezolanos y cubanos. También cubrió las elecciones en Venezuela en el 2024 y la represión poselectoral.

Su experiencia periodística se nota. Nunca da opiniones políticas, solo describe lo que ve y recoge los testimonios de una población agobiada, que ya no tiene razones para callar.

“Hay miedo, pero el hartazgo está siendo más fuerte que el miedo, porque la situación es dramática”, dice Amoroso, a quien le habían advertido mucho sobre el miedo que iba a notar en la gente.

“Por supuesto, existe el factor miedo y hay una lógica opresiva tremenda, que además se ha extendido por más de seis décadas, pero esa lógica opresiva de 67 años ahora parece estar cediendo ante el hartazgo”, apunta Amoroso.

Cuba, la isla que se apaga puede verse de manera gratuita en YouTube y las imágenes que recoge prueban lo que vienen diciendo periodistas independientes e influencers dentro de la isla. “Era tanta el hambre, que nos comimos el miedo”, ha reconocido Yoani Sánchez, periodista del diario online independiente 14ymedio. Una situación que se puso de manifiesto con las protestas populares del 11 de julio del 2021 y que sigue presente en los cacerolazos y reclamos que se suceden a diario en diferentes puntos de Cuba, denunciando la falta de luz y agua.

Una sola comida al día

Amoroso y Chaves entran por los pasillos de edificios a punto del derrumbe, y emociona la manera en que los reciben los cubanos. Sin aspaviento, con cierta tristeza, pero siempre abriendo las puertas de su casa. Entre tanta desgracia que se bebe el espectador, reconforta ver que no se ha perdido el talante amistoso. Comida no hay, como demuestran las largas filas para comprar alimentos y las anécdotas de la comida que se pudre por las largas interrupciones de corriente eléctrica, pero sí hay deseo de decir su verdad.

“Es descorazonador ver a familias enteras, incluso con niñitos, peleando por ver qué van a comer ese mediodía o esa noche”, dice Amoroso.

“La mayor parte de la gente a la que entrevisté puede hacer una sola comida al día. Y cuando uno empieza a indagar en esa comida, te dicen que el pollo está muy caro, que solo pueden comer un poco de huevo o algo de picadillo”, añade.

Carolina Amoroso y el camarógrafo Juan Pablo Chaves no llevaron equipo de televisión, solo sus teléfonos celulares y cámaras fotográficas y consiguieron una visión profunda de Cuba en el documental que puede verse en YouTube.
Carolina Amoroso y el camarógrafo Juan Pablo Chaves no llevaron equipo de televisión, solo sus teléfonos celulares y cámaras fotográficas y consiguieron una visión profunda de Cuba en el documental que puede verse en YouTube. Cortesía

Amoroso deja constancia de la desesperanza que permea todo. Personas que tienen que abandonar su trabajo para cuidar a sus padres, que se dedican a comprar lo poco que consiguen para la supervivencia diaria, porque los alimentos no se pueden conservar.

“Hay mucha conciencia de que ese estado de supervivencia permanente está mal, y que ese estado les ha menoscabado su propia dignidad, su perspectiva de futuro”, dice Amoroso.

La periodista preguntó a una de las personas que encontró en La Habana qué aspiraciones tenía su hija preadolescente. “Ella lo que quiere es salir del país”.

“Ya no es soñar con una profesión o con un desarrollo en algo que fuera de su interés, sino simplemente salir de la isla”, le dijo.

Vigilancia policial en Cuba

La reticencia de los medios extranjeros acreditados en la isla a dar voz a la población resalta más el logro de Cuba, la isla que se apaga. Amoroso y Chaves no llevaron equipos de televisión para no llamar la atención. Querían penetrar en la realidad cubana a profundidad y lo consiguieron. Es de esperar que los vigilaran, que los persiguieran, pero ellos dicen que no ocurrió así.

“Hay presencia policial en las calles, y hay presencia de lo que uno podría inferir es gente que quizás trabaja en alguna tarea de inteligencia”, dijo Amoroso. “Pero en mi caso particular no tuve dificultades. No fuimos interrogados ni frenados cuando estábamos filmando”.

Lo único que se ve en esa capital a oscuras son los bicitaxis, que se las arreglan para seguir trabajando. La narración de Amoroso habla de “un lugar en guerra”, y de “una economía de guerra”. El fantasma de los derrumbes por la falta de mantenimiento de los edificios es un miedo que recorre a los padres. Todos los mitos del bienestar social y las necesidades cubiertas, que fueron caballos de batalla del sistema, se caen cuando no hay ni aspirina en las farmacias, una experiencia que vivió Amoroso.

Amoroso y Chaves captaron una Habana vacía de turistas, con las calles repletas de basura y los vecinos en las esquinas, para sobrellevar el calor en la oscuridad.
Amoroso y Chaves captaron una Habana vacía de turistas, con las calles repletas de basura y los vecinos en las esquinas, para sobrellevar el calor en la oscuridad. Cortesía

Ese es precisamente uno de los aspectos más afectados de la vida de los cubanos, la falta de atención médica. Con hospitales sin mantenimiento, insalubres y las cirugías no urgentes suspendidas, la sanidad en Cuba tocó fondo desde hace rato por las decisiones erradas de un sistema político ineficiente, según han denunciado médicos cubanos.

Los logros de la supuesta educación gratuita también quedaron atrás. “Tengo un hijo de 16 años que va tres veces a la semana a la escuela porque no hay clases, cuando no quitan la corriente, es otra cosa”, dice un padre en el documental.

Cubanos piden cambios urgentes

Ya no le temen a la cámara ni a denunciar, incluso aquellos cubanos que lo hacen desde su “posición de revolucionarios”, quieren ser escuchados. Desean cambios profundos porque la situación es insostenible.

“Que a los vividores los metan presos”, pide otro entrevistado en el documental.

Armoroso señala que los cubanos hablan de una situación permanente de degradación desde hace años. “Me parece importante entender que viene de una situación de arrastre, y de eso dan cuenta los testimonios”, dice.

Es una sociedad aquejada por una gran desigualdad. Como la gran mayoría de las personas entrevistadas y que se ven en peores condiciones son afrocubanas, se podría pensar que son los más afectados.

“Ese aspecto que notaste está en el documental, pero te diría que la realidad en la degradación en las condiciones de vida es trasversal a casi todo”, apunta Amoroso.

Hay quienes gozan de privilegios, la gente se refiere a la realidad contrastante entre algunos pocos privilegiados y la realidad de los cubanos, y eso aparece más en los testimonios en off, apunta la periodista.

Los privilegios están desapareciendo con la caída del turismo. En mayo la isla solo recibió 30,000 turistas. Lo que ya apreciaba Amoroso en marzo solo empeorará.

“Uno se da cuenta de que hay toda una infraestructura armada para una cantidad de turismo que no existe en Cuba”. dice. “Es realmente muy magra la afluencia de turistas. Pero, si ves esos lugares donde hay luz, hay disponibilidad de cosas que son absolutamente inalcanzable para la mayoría de los cubanos”.

La periodista resume el sentimiento de los cubanos en dos palabras: hartazgo y urgencia de cambio.

“Lo que sentí en cada uno de estos testimonios es: ‘Ya, no se puede más’, y la urgencia de un cambio, incluso con la incertidumbre de qué manera va a venir ese cambio”, concluye Amoroso.

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Sarah Moreno
el Nuevo Herald
Sarah Moreno cubre temas de negocios, entretenimiento y tendencias en el sur de la Florida. Se graduó de la Universidad de La Habana y de Florida International University. @SarahMoreno1585
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