Cuba

Cuba privatizará empresas estatales, abre la banca y la energía al capital extranjero y privado

El primer ministro cubano, Manuel Marrero Cruz, durante su intervención en una sesión urgente de la Asamblea Nacional del Poder Popular el jueves 18 de junio.
El primer ministro cubano, Manuel Marrero Cruz, durante su intervención en una sesión urgente de la Asamblea Nacional del Poder Popular el jueves 18 de junio. Cubadebate
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  • El gobierno avanzará en la privatización de empresas estatales para intentar mejorar la eficiencia y atraer inversión.
  • Se autorizará la entrada de capital extranjero y privado en sectores clave como la banca, la energía y el turismo.
  • Las reformas buscan ampliar los derechos y el espacio para la actividad privada en respuesta a una seria crisis económica.

El gobierno comunista de Cuba abrirá sectores económicos clave como la banca y la energía al capital privado y a empresas extranjeras y comenzará a privatizar empresas estatales mediante la venta de acciones, dijo el primer ministro de la isla a la Asamblea Nacional el jueves.

Las medidas están entre las más trascendentes de un paquete de reformas de mercado que los líderes cubanos se han apresurado a aprobar para mantenerse en el poder en medio de una grave crisis humanitaria, protestas diarias y una presión significativa por parte de la administración Trump para modernizar el país y promover cambios democráticos.

En declaraciones a periodistas y en un discurso en una reunión del Partido Comunista esta semana para aprobar las reformas, Díaz-Canel anunció algunos de los cambios, entre ellos la descentralización de la economía, la concesión de mayor autonomía a las empresas estatales, la reducción del papel del Gobierno y la autorización de inversión extranjera en el sector privado. Algunas de las medidas más impactantes anunciadas por Marrero el jueves incluyen permitir:

• Capital privado y extranjero en la compra y venta de combustibles.

• La venta de activos estatales y acciones de empresas estatales al sector privado y a empresas extranjeras. Según un reporte del medio estatal Cubadebate, Marrero propuso “permitir la compra de acciones de empresas estatales por parte de personas jurídicas y naturales, tanto nacionales como extranjeras, así como autorizar la venta de activos estatales a estos mismos actores económicos”.

• La creación de banca corporativa privada.

• Que los propietarios privados puedan tener más de una empresa y contratar a más de 100 trabajadores.

• Empresas privadas en la agricultura y el turismo.

• Venta de propiedades turísticas, según evaluación de caso por caso, para cubanos residentes en el país y en el exterior.

• Que los inversores extranjeros contraten trabajadores directamente.

• Inversión extranjera en La Habana Vieja y otros polos turísticos, en centros de datos de la estatal ETECSA, redes móviles y otra infraestructura digital.

• La prórroga de derechos de superficie hasta 99 años y arrendamientos hasta 50 años para inversiones extranjeras.

• Desarrollo inmobiliario en turismo.

• Derechos de arrendamiento de tierras agrícolas por un “periodo indefinido”.

• Comercio mayorista y minorista sin límites por parte de entidades extranjeras.

Tomadas en conjunto, las reformas propuestas amplían de forma significativa el sector privado seis décadas después de que los líderes comunistas de Cuba prohibieran todo negocio privado —incluso los puestos de fritas y las bodegas— y adoptaran un modelo de economía centralmente planificada, que terminó arruinando al país y sumiendo a los cubanos en una grave crisis humanitaria.

Actualmente, el Gobierno está en una situación tan desesperada que incluso busca transferir la gestión de los zoológicos y acuarios del país a manos privadas, otro cambio anunciado.

No está claro si el gobierno cubano tiene la capacidad de llevar a cabo estas reformas en las circunstancias actuales, cuando los cortes de energía diarios duran más de 20 horas y el gobierno está sin recursos y no puede importar combustible, alimentos ni medicinas. Mientras los líderes cubanos presentaban sus propuestas esta semana, en las noches los cubanos en distintas partes del país protestaban durante los apagones.

Estados Unidos tiene mucha influencia sobre cómo podrían desarrollarse estas reformas, no solo por el embargo sino también por una orden ejecutiva reciente que permite a la administración sancionar a empresas extranjeras que hagan negocios con Cuba, lo que ha causado que varias compañías foráneas abandonen la isla.

En un discurso ante la Asamblea Nacional el jueves, el presidente designado por el régimen, Díaz-Canel, dijo que los cambios eran necesarios porque no se trataba de tiempos normales y que Cuba ha estado resistiendo “un castigo bárbaro”, en referencia a las sanciones estadounidenses y a las amenazas militares del presidente Donald Trump.

“Nuestra amada Cuba vive las horas más difíciles de este siglo y tenemos la histórica responsabilidad de salvarla”, dijo Díaz-Canel. “En el empeño de corregir errores e insuficiencias, a la par que enfrentamos el cerco externo, hemos acordado emprender la siempre delicada misión de abrir aún más la economía con prioridad para los cubanos, residentes o no en el país”.

El gobernante cubano dijo que esas decisiones no estaban vinculadas a negociaciones con Estados Unidos y volvió a dejar claro que Cuba no haría concesiones políticas.

“Cuba sigue dispuesta a dialogar con respeto sobre todos los temas posibles con el gobierno de los Estados Unidos”, dijo, y añadió que “Cuba no va a pedir permiso para existir ni entregará su soberanía”.

Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del nonagenario líder cubano Raúl Castro, que ha estado negociando con el gobierno de Donald Trump y se cree que está detrás del impulso reformista, expresó un punto similar en una rara entrevista publicada el jueves por The National, un medio en inglés en Abu Dhabi.

“Seguimos creyendo que la vía del diálogo es la que nos acerca, no la confrontación. Pero esas oportunidades nunca estarán basadas en condicionamientos, en imposiciones y en que nuestro pueblo se someta a demandas que no serán posibles”, dijo.

El paquete de reformas es amplio y tomará tiempo para que economistas, expertos y la comunidad empresarial comprendan completamente su alcance. Los detalles aún son escasos y preguntas clave sobre su implementación permanecen sin respuesta.

“Las medidas anunciadas representan un reconocimiento de realidades económicas que muchos cubanos hemos venido señalando durante años”, dijo al Herald Hugo Cancio, un empresario cubanoamericano que había impulsado reformas. “Son un paso positivo, pero el verdadero desafío no es anunciar cambios; es crear las garantías jurídicas, financieras y de propiedad que generen la confianza necesaria para atraer inversión y producir resultados concretos”.

Díaz-Canel prometió un nuevo marco jurídico para proteger las inversiones, aunque él y Marrero dejaron claro que la reforma no implicaría cambios en la constitución comunista de Cuba, que establece un sistema de partido único comunista y carece de los pilares básicos del estado de derecho.

“Todo ciudadano cubano residente en Cuba o en el exterior que esté interesado en invertir, donar, aportar tecnología, abrir un mercado o levantar un proyecto en el país contará con un marco claro, estable y respetuoso, al igual que los inversionistas extranjeros”, afirmó.

Pero la confianza en el gobierno y en su capacidad de convertir las palabras en acción es baja entre los cubanos en el exterior y los inversores extranjeros. Varios empresarios cubanoamericanos de Miami, incluidos el presidente del Cuba Study Group, Carlos Saladrigas, y el propietario de Inter Miami y presidente de Mas Tec, Jorge Mas, dijeron al Herald que las grandes inversiones no llegarán hasta que exista un estado de derecho en Cuba.

Ric Herrero, director ejecutivo del Cuba Study Group, que estudió procesos de reforma de mercado similares en China y Vietnam, dijo que en los países comunistas que abrieron sus economías, el estado de derecho no se consagró de inmediato y que los cambios constitucionales siguieron a reformas decididas primero por quienes estaban en el poder.

“Así que la prueba será si los líderes cubanos pueden realmente implementar estas reformas de manera urgente, dada la crisis”, dijo.

Herrero también teme que la venta de acciones y activos de empresas estatales se convierta en “una piñata”, con empresas estadounidenses y extranjeras comprando los activos de Cuba a bajo precio, similar a las rápidas privatizaciones tras la caída del comunismo en Rusia.

“Dado el enfoque de esta administración en América primero, es previsible que veamos a empresas estadounidenses ser las primeras en moverse e intentar obtener una licencia e invertir en algunos de estos activos en dificultades”, dijo.

La administración Trump aún no ha comentado sobre las reformas propuestas. Pero los exiliados cubanos, que esperan una apertura democrática en Cuba bajo el presidente Trump y el secretario de Estado Marco Rubio, probablemente se sentirán decepcionados si la administración mira las reformas con buenos ojos y busca relacionarse con el liderazgo actual para impulsar una agenda económica, de forma similar a cómo actúa con Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro.

“Que no quepa duda, el manual es Venezuela”, dijo Herrero. “Y eso va a decepcionar a mucha gente”.

Nora Gámez Torres
el Nuevo Herald
Nora Gámez Torres is the Cuba/U.S.-Latin American policy reporter for el Nuevo Herald and the Miami Herald. She studied journalism and media and communications in Havana and London. She holds a Ph.D. in sociology from City, University of London. Her work has won awards by the Florida Society of News Editors and the Society for Professional Journalists. For her “fair, accurate and groundbreaking journalism,” she was awarded the Maria Moors Cabot Prize in 2025 — the most prestigious award for coverage of the Americas.//Nora Gámez Torres estudió periodismo y comunicación en La Habana y Londres. Tiene un doctorado en sociología y desde el 2014 cubre temas cubanos para el Nuevo Herald y el Miami Herald. También reporta sobre la política de Estados Unidos hacia América Latina. Su trabajo ha sido reconocido con premios de Florida Society of News Editors y Society for Profesional Journalists. Por su “periodismo justo, certero e innovador”, fue galardonada con el Premio Maria Moors Cabot en 2025 —el premio más prestigioso a la cobertura de las Américas.
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