Cuba

Colapso total de red eléctrica deja a Cuba a oscuras en medio de protestas crecientes

Residentes de Mantilla, un barrio en las afueras de La Habana, bloquearon una calle con cubos el domingo 5 de julio para protestar porque llevaban varios días sin agua corriente.
Residentes de Mantilla, un barrio en las afueras de La Habana, bloquearon una calle con cubos el domingo 5 de julio para protestar porque llevaban varios días sin agua corriente. Cubanet.
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  • La red eléctrica de Cuba se ha derrumbado por completo mientras aumentan las protestas públicas por los apagones.
  • La crisis energética agrava una situación humanitaria ya delicada en la isla.
  • Los apagones persistentes han desencadenado movilizaciones y tensión social a gran escala.

La red eléctrica de Cuba falló de nuevo la tarde del lunes, dejando a toda la isla sin electricidad, tras días de protestas por los prolongados cortes de luz en medio del caluroso verano de la isla,

Poco después del mediodía, la estatal Unión Eléctrica de Cuba anunció una “desconexión total del sistema electroenergético nacional” y dijo que investigaba la causa.

Unas dos horas después, la empresa informó que una unidad generadora de una planta de gas en Jaruco, al este de La Habana, ya estaba funcionando.

La red eléctrica de Cuba ha colapsado múltiples veces desde 2024, después de décadas sin mantenimiento ni modernización de las centrales de la época soviética. Las viejas termoeléctricas carecen de capacidad de reserva para absorber fallos y averías, que con regularidad derivan en el colapso de toda la red o de porciones significativas de la misma.

Solo en marzo, toda la isla se quedó a oscuras dos veces.

Un bloqueo de facto de combustible impuesto por la administración Trump para presionar al gobierno comunista a negociar y hacer reformas ha agravado la situación.

El líder de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ha dicho que el gobierno no ha podido importar combustible desde enero, salvo un envío procedente de Rusia, y ha afirmado que el gobierno acelera la instalación de paneles solares, pero eso difícilmente dará alivio inmediato a una población que sufre una grave crisis humanitaria.

El gobierno de Donald Trump autorizó algunas ventas de combustible al sector privado, y el gobierno cubano empezó a arrendar estaciones de servicio a dueños particulares. Pero las regulaciones estadounidenses limitan las ventas a empresas privadas, organizaciones humanitarias y otros usuarios autorizados únicamente. Los hospitales, por ejemplo, que son todos estatales, no pueden comprar combustible para alimentar sus generadores de respaldo de esta manera. Citando cifras del gobierno cubano, las Naciones Unidas informaron que alrededor de 100,000 pacientes esperan cirugías en la isla debido a los cortes de electricidad y la escasez de suministros médicos y medicamentos.

En los últimos días, el déficit de generación ha superado los 2000 MW en las horas de mayor demanda, por lo general de noche, por lo que dos tercios del país se han quedado sin electricidad al mismo tiempo. Residentes en varias partes de la isla, incluida la capital, han informado cortes de hasta 70 horas.

La crisis energética afecta todos los aspectos de la vida diaria, ya que la falta de electricidad y combustible incide en la distribución de agua, el transporte, la recogida de basura y las comunicaciones, incluido el servicio de telefonía móvil e internet. Los cubanos describen en las redes sociales cómo la situación ha cambiado su rutina, algunos despertándose pasada la medianoche para cocinar y aprovechar las pocas horas de electricidad, o a veces durmiendo en el suelo por el calor insoportable.

“Treinta y cuatro horas seguidas sin energía eléctrica y sin agua. Siguen mis niñas durmiendo por enésima ocasión en el suelo, comidas por mosquitos y jejenes y sin tomar agua fría,” escribió el destacado actor cubano Luis Alberto García en una publicación en Facebook el domingo. “Consejo: No pongan tán fácil eso de no ser revolucionario".

Las protestas diarias, algo raro durante décadas, son ahora comunes en la isla. Durante los apagones nocturnos, los residentes golpean cacerolas, salen a las calles a protestar o prenden fuego a la basura acumulada en la vía pública.

Pero las protestas también ocurren a la luz del día.

El domingo, algunos residentes de Mantilla, un barrio en las afueras de La Habana, bloquearon una calle con cubos para protestar por llevar varios días sin agua corriente. La semana pasada, algunos vecinos de Regla, otra zona periférica de la capital, salieron a las calles golpeando cacerolas, cantando el himno nacional y gritando “¡Basta ya!”. La mayoría de los manifestantes eran mujeres, según videos publicados por Cubanet, un medio de noticias de Cuba con sede en Miami.

Nora Gámez Torres
el Nuevo Herald
Nora Gámez Torres is the Cuba/U.S.-Latin American policy reporter for el Nuevo Herald and the Miami Herald. She studied journalism and media and communications in Havana and London. She holds a Ph.D. in sociology from City, University of London. Her work has won awards by the Florida Society of News Editors and the Society for Professional Journalists. For her “fair, accurate and groundbreaking journalism,” she was awarded the Maria Moors Cabot Prize in 2025 — the most prestigious award for coverage of the Americas.//Nora Gámez Torres estudió periodismo y comunicación en La Habana y Londres. Tiene un doctorado en sociología y desde el 2014 cubre temas cubanos para el Nuevo Herald y el Miami Herald. También reporta sobre la política de Estados Unidos hacia América Latina. Su trabajo ha sido reconocido con premios de Florida Society of News Editors y Society for Profesional Journalists. Por su “periodismo justo, certero e innovador”, fue galardonada con el Premio Maria Moors Cabot en 2025 —el premio más prestigioso a la cobertura de las Américas.
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