Venezuela

Morgues colapsadas y errores en la identificación de víctimas del vuelo 164

Morgue improvisada en La Guaira, Venezuela, adonde llevaron varios de los cuerpos de los deportados en el vuelo 164 el día de los terremotos que asolaron a ese país el 24 de junio de 2026.
Morgue improvisada en La Guaira, Venezuela, adonde llevaron varios de los cuerpos de los deportados en el vuelo 164 el día de los terremotos que asolaron a ese país el 24 de junio de 2026. Oswadeliz Núñez Ramírez/Cortesía

Nota del Editor: Vuelo 164: deportación, terremotos y supervivencia — tercero de una serie de tres

Después de días buscando entre hospitales y una morgue improvisada, Daniely Hurtado creyó haber encontrado por fin el cuerpo de su esposo, uno de los deportados en el vuelo 164 el mismo día en que dos terremotos devastaron Venezuela.

Ya había contratado a una funeraria para cremarlo cuando, apenas dos minutos antes de que se lo llevaran, una mujer irrumpió y señaló el cadáver.

“Ese es mi esposo”, aseguró.

La etiqueta tenía un nombre parecido al de su esposo, pero otro número. Ambas mujeres pidieron al Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) que confirmara la identidad mediante las huellas dactilares.

En efecto, el cuerpo no pertenecía a Eduardo José Osal Mujica, de 32 años, oriundo de Lara, en la región centro-occidental de Venezuela, y uno de los 146 venezolanos deportados de Estados Unidos el 24 de junio, cuando los sismos golpearon al país.

Eduardo José Osal Mujica fue encontrado entre los escombros del hotel La Llanada, en La Guaira, tras los terremotos en Venezuela del 24 de junio de 2026.
Eduardo José Osal Mujica fue encontrado entre los escombros del hotel La Llanada, en La Guaira, tras los terremotos en Venezuela del 24 de junio de 2026. Daniely Hurtado/cortesía

“Ya me iba a llevar un cadáver que no era él porque ahí no había organización ni control. Alguien llegaba, veía un cuerpo con rasgos parecidos a su familiar y se lo llevaba sin preguntas ni pruebas”, dijo Hurtado en una entrevista con el Nuevo Herald desde Lara.

La experiencia de Hurtado ilustra el caos que, según familiares de los deportados fallecidos y un experto en medicina forense, marcó el manejo de los cadáveres tras los terremotos.

Morgue improvisada y colapso del sistema forense

Familias que recorrieron hospitales y morgues en busca de sus seres queridos denuncian que la saturación de los servicios, las instalaciones improvisadas y presuntas irregularidades en la identificación de los cuerpos pudieron haber provocado errores que aún hoy mantienen a algunas personas sin saber con certeza qué ocurrió con sus familiares.

Los familiares de algunos fallecidos dijeron que, cuando finalmente encontraron los cuerpos, se enfrentaron a una morgue improvisada, cadáveres en avanzado estado de descomposición y un sistema forense desbordado por la tragedia.

Hurtado viajó a La Guaira al día siguiente de los terremotos para buscar a su esposo. Se dirigió al hotel Santuario La Llanada, donde habían alojado a los deportados para realizarles exámenes médicos y tramitar sus documentos de identidad.

El edificio colapsó y el cuerpo de Osal Mujica fue encontrado entre los escombros.

El hotel Santuario La Llanada, en La Guaira, a donde trasladaron a los deportados en el vuelo 164 después de llegar a Venezuela, colapsó.
El hotel Santuario La Llanada, en La Guaira, a donde trasladaron a los deportados en el vuelo 164 después de llegar a Venezuela, colapsó. Daniely Hurtado/cortesía

Un comisario del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), organismo encargado del traslado y la custodia de los deportados, le comunicó a Hurtado el fallecimiento de su esposo.

“Me dijo: ‘Lamento decirle que hemos conseguido a su… a su esposo’. Cuando exigí verlo, me lo impidió argumentando que los cuerpos estaban muy deteriorados, descompuestos”, narró.

Después le informó que el cuerpo había sido trasladado a la morgue del Hospital José María Vargas, en La Guaira, pero ella ya había estado allí y no lo encontró.

“Le dije: ‘Es mentira. Vengo de allá y entré a la morgue. De hecho, ustedes se llevaron varios cuerpos de allá porque no los recibieron. La patóloga dijo que no podía recibirlos porque ya había demasiados’”, relató.

Cadáveres trasladados en camiones de carne

Las autoridades transportaban los cuerpos en camiones frigoríficos utilizados para trasladar carne, según Hurtado.

“Llegaban camiones de esos usados para carne, llenos de cuerpos al hospital, y una patóloga no los aceptó porque ya no se daban abasto con tantos cadáveres”, dijo.

Aseguró que, debido al avanzado estado de descomposición de muchos cuerpos y al fuerte olor que, según dijo, se percibía en La Guaira, funcionarios del CICPC retiraban los cadáveres que no eran reclamados de inmediato por sus familiares.

Los equipos de rescate recuperan el cuerpo de una víctima en el lugar donde se derrumbó un edificio tras los terremotos del 24 de junio en Los Corales, La Guaira (Venezuela), el 4 de julio de 2026.
Los equipos de rescate recuperan el cuerpo de una víctima en el lugar donde se derrumbó un edificio tras los terremotos del 24 de junio en Los Corales, La Guaira (Venezuela), el 4 de julio de 2026. Leonardo Fernandez Viloria REUTERS

Según relató, los cuerpos eran trasladados para ser cremados, lo que, a su juicio, explica por qué varias familias de los deportados aún no han logrado recuperar los restos de sus seres queridos.

Cuerpos la intemperie, en el piso

Retomó la búsqueda hasta que le avisaron que el cuerpo de su esposo estaba en Los Silos, una morgue improvisada en el puerto de La Guaira. Esta vez logró identificarlo porque llevaba en uno de sus bolsillos el documento estadounidense relacionado con su deportación y por los tatuajes.

Hurtado tuvo que revisar bolsas blancas que contenían los cuerpos, identificadas con el rótulo de “repatriados”, hasta encontrarlo.

Allí también reinaba el caos, aseguró, porque los cuerpos permanecían a la intemperie, sobre el piso, y quedaban expuestos cuando las personas los revisaban y los dejaban fuera de las bolsas.

Afirmó que no recibió ningún tipo de ayuda y que cada familia debía encargarse por sus propios medios del traslado de los fallecidos, incluso en vehículos particulares y sin medidas sanitarias.

Reconocer un familiar por la foto de un brazo

Yesenia Méndez, hermana de Kevi Alejandro Méndez Angulo, contó que su familia se enteró de su muerte gracias a una fotografía publicada en un grupo de WhatsApp.

Detalló que la imagen mostraba un brazo en avanzado estado de descomposición. La familia logró identificar el cuerpo porque en él se veía un tatuaje con una fecha muy específica: la del fallecimiento del abuelo de la víctima.

“Vimos la foto y reconocimos el mismo tatuaje. Así fue como supimos que era mi hermano”, dijo a el Nuevo Herald.

Kevin Alejandro Méndez Angulo falleció en los terremotos que devastaron a Venezuela el 24 de junio de 2026.
Kevin Alejandro Méndez Angulo falleció en los terremotos que devastaron a Venezuela el 24 de junio de 2026. Yesenia Méndez/cortesía

Explicó que la persona que tomó la fotografía había acudido a reclamar el cuerpo de otro familiar y, al notar el tatuaje del cadáver que estaba al lado, decidió compartir la imagen en varios grupos.

El cuerpo también estaba en Los Silos, en el puerto de La Guaira.

“Siento que es una injusticia todo esto que pasó, porque más de uno esperábamos a nuestros familiares. Mi hermano, por lo menos, tenía diez años que no iba a Venezuela y su esperanza era ir, encontrarse con nosotros. Teníamos tanta esperanza de verlo”, expresó Méndez a el Nuevo Herald.

José Repillosa, primo de Juan Carlos Villegas Castillo, dijo que la familia tuvo que viajar por vía marítima desde Choroní, en el estado Aragua, hasta La Guaira para buscarlo tras los terremotos.

Villegas Castillo, de 36 años, también llegó en el vuelo 164 y vivía en Chicago antes de su deportación.

Una hermana y otro primo lo encontraron en la morgue improvisada tres días después de los sismos.

Juan Carlos Villegas es una de las víctimas fatales de los terremotos que impactaron a Venezuela el 24 de junio de 2026.
Juan Carlos Villegas es una de las víctimas fatales de los terremotos que impactaron a Venezuela el 24 de junio de 2026. José Repillosa/cortesía

“No lo encontraban, a pesar de buscarlo allí. Hasta que mi primo comenzó a orar y a pedirle que se dejara encontrar. Dos cadáveres después lo consiguieron”, dijo Repillosa a el Nuevo Herald.

La familia lo identificó por los tatuajes. El cuerpo estaba descompuesto.

Afirmó que, a su juicio, hubo negligencia no solo en el caso de los deportados del vuelo 164, sino también en el manejo de la tragedia en general.

‘Es algo totalmente bárbaro, dantesco’

Un experto en medicina forense explicó a el Nuevo Herald el panorama que, según dijo, enfrenta el manejo e identificación de los cadáveres, no solo de los deportados, sino también de las personas que murieron tras el derrumbe de cientos de edificios en La Guaira.

Los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 dejaron más de 3,000 fallecidos y más de 16,000 heridos.

El especialista, que pidió no ser identificado por razones de seguridad, relató que las personas llegan a la morgue improvisada con partes de los cuerpos de sus familiares o con los cadáveres que ellas mismas lograron recuperar.

“Es algo totalmente bárbaro, dantesco”, calificó la situación.

Relató que una joven llegó con piernas y brazos de sus padres en una bolsa y dijo que regresaba al edificio colapsado donde vivía su familia porque allí estaban su hermana y unos sobrinos.

Su hermana planeaba emigrar un día después de los terremotos.

“Traen a la familia a la morgue, ya en estado de descomposición, abrazados entre todos los familiares y la mascota en el medio”, dijo.

El experto denunció que se está violando la cadena de custodia de los cadáveres y acusó al régimen venezolano de ignorar los protocolos forenses establecidos con el apoyo de la Cruz Roja, el Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (SENAMECF) y las fiscalías.

“Tienen cuerpos tirados ahí, a altas temperaturas, en estado de descomposición y, además, les echaron cal, algo que todos los protocolos internacionales indican no hacer porque acelera el proceso de descomposición y perjudica el trabajo de individualización e identificación”, dijo.

El experto lamentó, además, la falta de empatía hacia las personas que han perdido familiares y calificó de irresponsable lo que está sucediendo con el manejo de los cadáveres.

Sonia Osorio
el Nuevo Herald
Cubro temas de América Latina, judicial, negocios y locales relacionados con la comunidad latinoamericana. Gran parte de mi carrera la desarrollé en agencias internacionales de noticias. Mis trabajos de investigación han recibido premios de la FSNE y SPJ Sunshine State. Soy periodista venezolana.
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