Trump niega haber impedido el regreso de María Corina Machado a Venezuela
El presidente Donald Trump negó esta semana haber instruido a la líder opositora venezolana María Corina Machado que no regresara a Venezuela tras los devastadores terremotos del mes pasado, desmarcándose de versiones que señalaban que su administración había intentado impedir el retorno de la dirigente opositora al país.
“Ah, no, no, no, para nada”, respondió Trump al ser preguntado si le había dicho a Machado que no regresara a Venezuela. Al calificar a la dirigente opositora como “fantástica” y “una persona maravillosa”, añadió: “Yo no le dije a nadie que no regresara”.
Trump también recordó que Machado le había dedicado su Premio Nobel de la Paz.
“Ella me dio el Premio Nobel. ¿Cómo podría caerme mal?”, dijo. “Ella dijo que el único que debía ganarlo era Trump”.
Las declaraciones del presidente parecieron contradecir las versiones ofrecidas por varios funcionarios de la administración, quienes, bajo condición de anonimato, han descrito los intentos de Machado por regresar como inoportunos y potencialmente perjudiciales para la enorme operación humanitaria que se desarrolla actualmente en Venezuela.
Esos funcionarios dijeron al portal Axios que temían que la llegada de Machado introdujera un elemento político en las labores de ayuda y complicara la cooperación con las autoridades interinas encargadas de coordinar las tareas de rescate y reconstrucción.
Los fallidos intentos de Machado por regresar al país tras los terremotos han dejado al descubierto crecientes tensiones entre la administración Trump y la dirigente opositora más conocida de Venezuela, poniendo de relieve el delicado equilibrio que Washington intenta mantener entre apoyar a la oposición democrática venezolana y preservar la estabilidad durante uno de los peores desastres humanitarios de la historia moderna del país.
Intento por regresar a Venezuela
Durante varios días, Machado intentó regresar a Venezuela por distintas rutas, primero a través de la isla caribeña neerlandesa de Curazao y luego por Panamá, desde donde esperaba abordar un vuelo comercial hacia Caracas.
Cada uno de esos intentos terminó fracasando en medio de confusión diplomática, complicaciones relacionadas con la aviación y señales contradictorias provenientes de funcionarios estadounidenses, según entrevistas con personas familiarizadas con los hechos, funcionarios de la administración y declaraciones públicas de los involucrados.
Estos reveses constituyen una de las señales más claras hasta ahora del cambio en la relación entre Washington y Machado desde que fuerzas respaldadas por Estados Unidos removieron del poder a Nicolás Maduro en enero y reconocieron a Delcy Rodríguez como presidenta interina de Venezuela, al tiempo que prometían apoyar una eventual transición democrática.
Personas cercanas a Machado cuentan una versión muy distinta.
Dos personas familiarizadas con sus gestiones dijeron que la dirigente opositora buscaba regresar para acompañar a las víctimas de los terremotos, supervisar la ayuda humanitaria y expresar solidaridad con los venezolanos que atraviesan una tragedia nacional que ha dejado más de 3,800 muertos y decenas de miles de desplazados.
El primer intento, según las fuentes, involucró un avión privado que despegó del área de Washington luego de que Machado creyera que ya se habían realizado los arreglos necesarios para su tránsito.
Mientras la aeronave estaba en vuelo, los organizadores recibieron instrucciones de regresar, dijeron las fuentes. Agregaron que quienes coordinaban el viaje fueron advertidos de que permitir que el vuelo continuara podría acarrear consecuencias para los involucrados, lo que llevó a los pilotos a dar media vuelta antes de llegar al Caribe. El Herald no pudo verificar de forma independiente la naturaleza exacta de esas comunicaciones.
Ese relato coincide parcialmente con versiones que señalan que la confusión dentro del gobierno estadounidense contribuyó al fallido intento de Machado de hacer escala en Curazao.
Según funcionarios de la administración citados por Axios, el subsecretario de Estado, Christopher Landau, habló con autoridades neerlandesas sobre el viaje propuesto por Machado, lo que llevó inicialmente a que estas autorizaran su llegada, pese a que la posición oficial de la administración era que no estaba ni facilitando ni oponiéndose a su regreso a Venezuela.
Después de que otros funcionarios del Departamento de Estado aclararan esa postura, las autoridades neerlandesas retiraron la autorización cuando el avión de Machado ya estaba en vuelo, obligándolo a regresar. Landau ha negado haber tergiversado la política oficial de Estados Unidos.
Tras fracasar la opción de Curazao, Machado trasladó sus esfuerzos a Panamá.
Dos personas familiarizadas con los hechos dijeron que autoridades panameñas la recibieron y exploraron opciones para que pudiera continuar viaje hacia Caracas en un vuelo comercial.
Las fuentes afirmaron que Machado ya había abordado la aeronave y se preparaba para despegar cuando el proceso fue interrumpido inesperadamente. Poco después, representantes de la aerolínea le informaron que transportar a la figura opositora más conocida de Venezuela podría poner en riesgo la capacidad de la compañía para seguir operando vuelos hacia Venezuela durante la actual emergencia humanitaria. Según las fuentes, Machado decidió no insistir después de enterarse de que su traslado podía afectar el transporte de personal humanitario y suministros de ayuda.
El Herald no pudo verificar de manera independiente las comunicaciones entre la aerolínea y funcionarios gubernamentales, y la compañía no ha comentado públicamente sobre las circunstancias que rodearon el frustrado viaje.
El intento fallido coincide en términos generales con versiones publicadas previamente que señalaban que Machado finalmente no pudo viajar de Panamá a Caracas debido a preocupaciones sobre las implicaciones diplomáticas de transportarla durante la operación de ayuda humanitaria.
El enfoque de Estados Unidos
Los repetidos contratiempos se han producido mientras Washington ha puesto cada vez más énfasis en la asistencia humanitaria, el restablecimiento de los servicios esenciales y el trabajo conjunto con las autoridades interinas para estabilizar a Venezuela tras los terremotos, al tiempo que continúa describiendo la celebración de elecciones democráticas como el objetivo de largo plazo para el país.
Ese enfoque pragmático ha inquietado a muchos miembros de la oposición democrática venezolana, quienes esperaban que Machado —amplia ganadora de las primarias opositoras de 2024— desempeñara un papel más relevante en la definición del futuro político del país.
Funcionarios de la administración sostienen que las necesidades humanitarias inmediatas deben prevalecer.
Los aliados de Machado responden que impedir el regreso de la dirigente opositora más reconocida del país durante su peor crisis humanitaria transmite exactamente el mensaje político equivocado.
La controversia también provocó el respaldo público del dirigente opositor Edmundo González, ampliamente reconocido por numerosos gobiernos occidentales como el ganador de las disputadas elecciones presidenciales venezolanas de 2024.
“Hay principios que no admiten negociación”, escribió González en X. “El derecho de todo venezolano a entrar, permanecer y regresar a su propio país no depende de una autorización del poder. Es un derecho reconocido por la Constitución y por el derecho internacional de los derechos humanos”.
González afirmó que Machado, “como cualquier venezolano, tiene el derecho de entrar a Venezuela”, argumentando que defender ese derecho significa proteger una garantía constitucional que pertenece a todos los ciudadanos, independientemente de su afiliación política.
“Un país no puede reconstruirse mientras sus ciudadanos dependan del permiso del poder para volver a casa”, escribió. “Venezuela volverá a ser una república y en ese momento los venezolanos ejercerán sus derechos”.
Sus declaraciones ampliaron el debate más allá del caso individual de Machado, al presentar la controversia como una cuestión relacionada con libertades civiles fundamentales, más que como una simple disputa política sobre el papel de la dirigente opositora durante la respuesta al desastre.
Por ahora, las razones detrás de los fallidos intentos de Machado por regresar siguen siendo objeto de versiones contrapuestas.
Funcionarios de la administración insisten en que Estados Unidos mantuvo una posición oficialmente neutral, aunque expresaron en privado preocupaciones sobre el momento de su regreso. Los aliados de Machado sostienen, por el contrario, que ella enfrentó repetidos obstáculos pese a haber realizado esfuerzos de buena fe para reingresar al país por vías legales.