Gastos, miedo, encierro, pérdida del trabajo. Así ha cambiado el coronavirus la vida en Miami
Largas colas en los pocos lugares que quedan abiertos, escasez de artículos básicos, gritos y poca cortesía en las calles, cancelaciones de todas las actividades de entretenimiento, cierre de bares y restaurantes, de las bibliotecas públicas, las librerías, los cines y teatros. Bienvenido a la nueva realidad en el sur de la Florida por el coronavirus.
El estrés y la ansiedad se han instalado y están afectando las relaciones entre las personas, con comportamientos irracionales en los que afloran los miedos acumulados, dice la psicóloga Yusimí Sijó.
Como “histeria colectiva” describe la situación Sijó, que el otro día la experimentó de cerca cuando alguien trató de arrebatarle un estacionamiento y luego la insultó, a pesar de que era a ella a quien le correspondía.
“Se produce una desregularización emocional, que es común en las personas que por un estado de intensificación de la angustia no son capaces de reaccionar con sensatez”, expresó Sijó. “Entonces no toman en cuenta los factores de seguridad y lo protegidas que están; por el contrario, llevan la mente hacia los hechos que pueden confirmar los miedos irracionales”.
La psicóloga dijo que suele escuchar en su consulta expresiones como: “Este es el fin, ahora sí no tenemos escapatoria”, que cataloga como propias de “una mentalidad catastrófica que magnifica las cosas”.
Como resultado, muchos empiezan a actuar en “modo supervivencia”, lo que explica comportamientos irracionales como la acumulación de papel sanitario, que agrava el desabastecimiento en los mercados y deja sin opciones a quienes llegan a comprar más tarde.
“Se pierde la civilidad, se producen exabruptos en público, aumentan la impulsividad y los incidentes de agresión”, describió sobre las reacciones que se han visto con frecuencia en días recientes.
Como resultado de la manera de pensar catastrófica, se deja a un lado también la tolerancia y afloran la discriminación, los prejuicios raciales y la xenofobia.
“La persona se siente amenazada por todo lo que no es parte de su cotidianidad” resumió Sijó.
Al rescate de la compasión
En momentos como el presente es cuando más necesarios son los comportamientos humanitarios, ya que hay dificultades tangibles. La mayoría de las personas enfrentan más gastos y los ingresos se reducen porque se recortan las horas de trabajo y los empleos.
“Ayer no gané ni $50 después de 10 horas de trabajo, y mi negocio tiene un costo fijo diario de $85”, dijo a el Nuevo Herald un conductor de Uber que pidió no ser identificado.
“Yo tengo cinco años con Uber desde que fracasé en un emprendimiento de fast food y no quiero perder lo único que me ha permitido mantener a mi familia”, expresó el chofer, indicando que la mayoría de sus colegas no están llegando a ganar ni $100 al día.
La necesidad de aislamiento social para evitar el contagio del virus y la crisis económica que muchos expertos pronostican son factores inevitables con los que se puede lidiar poniendo en práctica diferentes medidas como el estímulo a la economía anunciado por el presidente Trump el martes.
Por otra parte, los expertos en urbanismo señalan que este es un momento crucial para reflexionar sobre la importancia de las conexiones sociales que facilitan las ciudades y las ventajas en la organización de la vida.
Sijó señaló que ahora es fundamental la capacidad de precaver y la selección de las noticias que se reciben. Recomienda designar una persona dentro del seno familiar para que decida la veracidad de las fuentes.
“Los extremos del péndulo son malos, porque la sobreabundancia de información nos hace ver aquellas noticias que no son verídicas. Pero la sensación de ignorancia tiene el mismo efecto porque te sientes atrapado. Y en este momento la persona no puede cegarse”, dijo.
Deborah Gómez, una profesora universitaria que está a favor del “aislamiento social para aplanar la curva de las muertes”, está lidiando con los cambios que han tomado a muchos por sorpresa. Trabaja desde casa y atiende a su mamá con Alzheimer porque el centro de atención donde asistía está cerrado.
“¿Habrá falta de alimentos y cosas muy esenciales para sobrevivir como especie humana?”, se preguntaba lidiando con cuestionamientos que ponen en duda la capacidad de liderazgo de los políticos.
Si bien la incertidumbre es parte de la nueva situación, Sijó recomienda mantener la normalidad en medio del reto de los cambios, seguir un régimen de alimentación saludable y dormir bien para sostener la energía para que el sistema inmunológico se restituya, y sobre todo, enfatizar la higiene.
Cómo guiar a los niños en casa
Al estrés cotidiano que ha generado el coronavirus, hay que añadirle la presencia de los niños en la casa, que tomarán clases a distancia por varios meses.
Alan Delamater, psicólogo y profesor en el Departamento de Pediatría de la Escuela de Medicina Miller, de la Universidad de Miami, señaló que es importante recordar que los niños imitan el comportamiento de los padres, y que por lo tanto hay que saber dominar el estrés y explicar la situación a los hijos con calma y ofreciéndoles ejemplos y datos que los hagan sentir seguros, evitando las expresiones exageradas.
“Los padres deben estar informados con fuentes confiables como los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y los departamentos de salud locales y estatales. Deben entender que esta es una crisis de salud pública que exige que todos nos adaptemos y hagamos cambios en nuestro comportamiento”, aconsejó Delamater.
En el caso de los niños pequeños hasta preescolar, como no tienen una gran comprensión de la situación, el experto recomienda enfatizar los hábitos de higiene y darles explicaciones sencillas y contestar a sus preguntas de la misma manera.
En el caso de los mayores, lo mejor es abordar la situación con preguntas abiertas, para enterarse de lo que ellos saben. En ambos casos, se debe hablar de los síntomas de la enfermedad.
“Es importante observar su respuesta emocional y estimularlos a que expresen sus sentimientos”, dijo Delamater, indicando que las conversaciones con los niños serán un proceso continuo.
Los síntomas de ansiedad en niños pequeños se manifiestan cuando se ponen más dependientes de los padres, lloran mucho y tienen dificultad para dormir. Los mayores hablan de sus miedos y preocupaciones, padecen dolor de estómago y tienen dificultad para concentrarse. Si reaccionan de esta manera, lo aconsejable es buscar ayuda profesional.
Consejos para lidiar con el encierro
Se recomienda dar paseos en lugares abiertos y cerca de la casa para tomar el sol y tener un momento de reflexión cerca de la naturaleza. Mantenga la regla de evitar los lugares concurridos y las reuniones de más de 10 personas como recomiendan los CDC.
Aproveche para tomar clases a distancia de algún tema que siempre le ha interesado. Haga tours virtuales de los museos.
Cuando se aburra de los servicios de streaming, intente recuperar el niño que lleva dentro como han hecho algunos famosos.
Por ejemplo, el cantante Sebastian Yatra compartió un video con sus seguidores en el que se le ve saltando de uno a otro de los muebles de la casa. Un poco de ejercicio y ligereza vienen bien. Claro, sin caerse.
También puede probar el método que le ha dado resultado a españoles e italianos: comparta con vecinos, cante en el balcón, o como el reggaetonero Anuel AA, libere la presión gritando: “Maldito coronavirus”. Si es tímido y lo suyo no son las expresiones de este tipo, diviértase viendo cómo lo hace Anuel, que compartió el video en sus redes sociales.
Y no olvide mirar los memes sobre el coronavirus. Más fuerte que el miedo será la confianza en la creativdad y el talento humano, y la posibilidad de que la cura, la vacuna y la recuperación estén tocando a la puerta.