Cuidado Médico

Barrios pobres y comunidades negras tienen las tasas de vacunación más bajas, revela análisis

El asistente médico Mauricio García inyecta a Richard Anthony Sanders, residente de Chapman Partnership, la vacuna Moderna COVID-19. Las vacunas se administraron a los residentes, el personal y las familias en el refugio para personas sin hogar el jueves 22 de abril de 2021.
El asistente médico Mauricio García inyecta a Richard Anthony Sanders, residente de Chapman Partnership, la vacuna Moderna COVID-19. Las vacunas se administraron a los residentes, el personal y las familias en el refugio para personas sin hogar el jueves 22 de abril de 2021. adiaz@miamiherald.com

Roselle Monestime Noel, una asistente de atención médica domiciliaria de North Miami, trató durante dos meses de conseguir cita para vacunarse contra el coronavirus.

No debería haber sido tan difícil, pensó Noel. Su edad de 68 años y su trabajo la hacían parte del primer grupo elegible en el proceso de vacunación de la Florida. Pero las probabilidades estaban en su contra desde el principio. La información era limitada y casi toda en inglés, lo que incluso después de 40 años en Miami seguía siendo una especie de barrera para la inmigrante haitiana.

El trabajo tampoco le dejaba mucho tiempo para buscar la vacuna. Cada vez que llamaba al Jackson Health, el único lugar que conocía donde distribuían vacunas, le decían que no había citas disponibles, y mucho menos durante los fines de semana.

“¡Llamé tantas veces!”, dijo Noel.

A pesar de que sabía que su diabetes la ponía en mayor riesgo de contraer una infección grave de COVID-19 y que estaba aterrorizada de transmitir el virus a la anciana que cuidaba, durante la tercera semana de marzo, Noel prácticamente se había rendido en su tarea de buscar la vacuna .

En ese momento, solo alrededor del 13% de los adultos que vivían en el código postal de Noel (dónde la mayoría de los residentes son negros) habían sido vacunados, según un análisis de el Nuevo Herald/Miami Herald que utilizó estimaciones de población del censo de Estados Unidos y datos de vacunación proporcionados por el Condado Miami-Dade. Eso difería radicalmente de vecindarios más ricos y blancos como Key Biscayne y Fisher Island, donde la mayoría de los residentes ya había recibido al menos una dosis de la vacuna.

A diferencia de muchos de sus vecinos, Noel tuvo suerte: su hija vio una publicación de Instagram donde la ciudad de North Miami avisaba sobre una jornada de vacunación en un centro comunitario. La ubicación, a pocas cuadras de la casa de Noel, y el horario, un sábado, eran ideales. Noel finalmente consiguió su vacuna.

“Alabo al Señor por eso”, dijo Noel afuera del sitio de vacunación móvil el 21 de marzo. “Alabo al Señor por North Miami. Están haciendo un trabajo maravilloso “.

El evento de North Miami fue parte de los esfuerzos más amplios de los funcionarios estatales, del condado y locales para abordar las tasas de vacunación rezagadas en las comunidades desatendidas desde marzo.

Ahora, casi la mitad de los adultos en Miami-Dade han recibido al menos una dosis de la vacuna. Pero las disparidades entre las comunidades negras y blancas, y entre ricos y pobres, se han mantenido prácticamente sin cambios.

A pesar de un mes de tocar puertas, campañas móviles de vacunación, la adición de sitios de vacunación con apoyo federal en vecindarios de minorías y la disminución de las restricciones de elegibilidad estatales a partir del 17 de abril, las tasas de vacunación en áreas de mayoría negra todavía eran casi un 40% más bajas que la tasa del condado en general, encontró el análisis del Herald.

Los políticos se han apresurado en culpar esta diferencia a las dudas de ciertas comunidades a vacunarse. Pero los residentes de comunidades menos vacunadas entrevistados por el Herald describieron una gama mucho más compleja de razonamiento emocional y obstáculos logísticos.

Nunca hubo una sola cosa que impidiera que alguien se vacunara, sino más bien un conjunto de circunstancias agravantes y, a menudo, fluidas: falta de información de fuentes confiables, un complicado sistema de registro de citas que privilegiaba a los trabajadores administrativos con horarios más flexibles y tiempo pagado, lugares de vacunación con difícil acceso que requieren automóvil, estrictas restricciones de edad y requisitos de notas médicas que perjudican desproporcionadamente a las comunidades negras e hispanas que pudieran no tener seguro médico.

La molestia de recibir una vacuna puede ser el factor determinante para un paciente que siente miedo o incertidumbre, dijo Muriel Jean-Jacques, médica y profesora asistente de medicina en la Universidad Northwestern que estudia las desigualdades en las vacunas.

“Puedes hacer que [los pacientes] pasen de un ‘no creo’ o ‘no estoy seguro’ a un ‘sí’, pero luego ellos no pueden simplemente ir a buscar una vacuna al pasillo y en lugar de eso, tienen que irse a casa y tratar de lidiar con un sistema en línea. Ese ‘sí’ rápidamente se convierte en un ‘no’ ”, dijo Jean-Jacques.

Las disparidades en las tasas de vacunación de Miami-Dade se deben en gran medida a la pobreza y las barreras estructurales resultantes, según Jean-Jacques y otros expertos.

Las tasas de vacunación fueron más bajas en las comunidades donde las personas carecen de acceso a vehículos y seguro médico, encontró el análisis del Herald. En general, las tasas de vacunación fueron un 30% más bajas en los códigos postales donde más de una cuarta parte de los residentes viven en la pobreza.

A pesar de que los expertos en salud pública dicen que es clave publicar y compartir dichos datos, ni el estado ni el condado de Miami-Dade envían regularmente datos del código postal a los funcionarios de las ciudades.

Jackson Health, uno de los mayores proveedores de vacunas para los residentes negros de Miami-Dade, dice que la demanda de vacunas se está desacelerando y que ya no administrará inyecciones. Si la demanda no aumenta, la disparidad en la vacunación podría volverse permanente, con posibles efectos negativos a largo plazo en la salud de las comunidades negras.

“Necesitamos ser tan intencionales y tan deliberados al tratar de prevenir las disparidades desde el principio cuando tenemos la oportunidad y remediarlas lo más rápido posible una vez que las conocemos”, dijo Jean-Jacques.

“No es tan complejo”

La escala de las disparidades mostradas en el análisis del Herald no solo era predecible sino que también se pudiese haber evitado, dijo Georges Benjamin, director ejecutivo de la Asociación Estadounidense de Salud Pública.

“La equidad no ocurre automáticamente. Sucede intencionalmente ”, dijo Benjamin. “Entonces, si está tratando de lograr la equidad, debe idear un plan que logre la equidad. Y si no lo hace, obtendrá lo que obtuvo: una distribución desigual. Eso no es tan complejo. Eso es matemática“.

Para evitar replicar las desigualdades existentes, la Florida debería haber facilitado que los residentes negros recibieran vacunas de fuentes confiables y comenzar su implementación enviando más dosis a las comunidades negras que a las más blancas y ricas, según Benjamin y entrevistas con cinco otros expertos en salud pública.

La residente de Chapman Partnership, Mirlange Jeune, es vacunada por el asistente médico Mauricio García mientras la hija de Jeune, Angela Exantus, observa. Las vacunas Moderna COVID-19 se administraron a los residentes, el personal y las familias en el refugio para personas sin hogar el 22 de abril.
La residente de Chapman Partnership, Mirlange Jeune, es vacunada por el asistente médico Mauricio García mientras la hija de Jeune, Angela Exantus, observa. Las vacunas Moderna COVID-19 se administraron a los residentes, el personal y las familias en el refugio para personas sin hogar el 22 de abril. Al Diaz adiaz@miamiherald.com

En cambio, el lanzamiento del gobernador Ron DeSantis en diciembre privilegió la edad sobre otros factores de riesgo e ignoró una gran cantidad de investigaciones de salud pública que muestran que las políticas que no tienen la raza en cuenta conducen a disparidades raciales y económicas en los resultados de salud.

En marzo, bajo críticas sobre la cantidad de sitios emergentes que se estaban abriendo en comunidades cerradas, blancas y ricas, el estado comenzó a trabajar con el gobierno federal para llevar sitios a áreas predominantemente negras. Pero el Herald descubrió que los sitios hicieron poco para combatir las disparidades. Se presentaron pocas personas de las comunidades circundantes, en parte porque había poca publicidad más allá de las redes sociales. La misma falta de alcance afectó a los sitios que el estado abrió en asociación con los municipios de Miami-Dade.

Noel, por ejemplo, dijo que nunca hubiese visto la publicación de Instagram que le permitió vacunarse sin la ayuda de su hija.

“No uso ninguna red social”, dijo. “Soy una anciana. No quiero que me molesten con esas cosas “.

La tasa de vacunación donde vive Noel sigue siendo solo la mitad de la tasa general del condado, y muy por debajo de las áreas ricas como Coral Gables, el distrito financiero Brickell de Miami y Aventura.

“¿Es en serio? Eso es horrible ”, dijo el concejal de North Miami Alix Desulme, quien vive en el mismo código postal que Noel y también ha sido vacunado, cuando un reportero del Herald le informó de las disparidades.

Alix Desulme, concejal de la ciudad de North Miami.
Alix Desulme, concejal de la ciudad de North Miami. Miami Herald File photo

Desulme dijo que la ciudad, que tiene problemas de liquidez, no podría gastar gran parte de su propio dinero en actividades de divulgación.

“Esto no está funcionando. Necesitamos saber la gravedad del problema para poder tratar de asignar nuestros recursos y vacunar a la gente ”, dijo. “Voy a intentar hablar por teléfono con el gobernador. Esto no tiene sentido.”

Además de North Miami, las áreas de Sweetwater, Liberty City, Miami Gardens, Opa-locka, North Miami Beach, Homestead y Florida City, que son predominantemente negras o tienen un gran número de residentes hispanos pobres, tienen las tasas de vacunación más bajas del condado, Juntos, los 10 códigos postales con las tasas de vacunación más bajas tienen solo el 30% de los adultos vacunados. Los 10 más altos tienen al 88% de los adultos vacunados.

“Estos son datos increíblemente valiosos”, dijo Erica Avila, una concejal de Homestead.

Erica Avila, concejal de la ciudad de Homestead.
Erica Avila, concejal de la ciudad de Homestead. City of Homestead Courtesy

Como todos los funcionarios locales entrevistados para esta historia, Ávila no sabía que existían los datos, aunque los números son mantenidos por la Oficina de Manejo de Emergencias del Condado de Miami-Dade, que se los proporcionó al Herald.

Ella dijo que ahora planea dirigir campañas de puerta en puerta en los códigos postales en Homestead con las tasas de vacunación más bajas.

Retención de datos

Después de ser contactado por el Herald, el condado de Miami-Dade dijo que los funcionarios de manejo de emergencias ahora planean compartir los datos del código postal con los 34 municipios del condado, según Rachel Johnson, portavoz de la alcaldesa de Miami-Dade, Daniella Levine Cava.

“Estoy segura que compartir los datos con estas ciudades ayudará a enfocar sus esfuerzos”, dijo Johnson.

El estado de la Florida, que proporciona los datos al condado, no se ha comprometido con ese tipo de transparencia.

El Herald no pudo realizar un análisis en todo el estado de las tasas de vacunación por código postal — algo que los expertos de salud pública dicen que es crucial para comprender a qué comunidades les está fallando el proceso de vacunación estatal — porque el Departamento de Salud de la Florida no ha compartido esos datos con el público, a pesar de solicitudes de múltiples medios de comunicación.

Después de que los funcionarios del condado de Orange enviaron las tasas de vacunación por código postal a periodistas a mediados de abril, el estado cortó el acceso del condado a sus datos, informó la estación de noticias WFTV.

Frente a la amenaza de una demanda del Herald y un consorcio de otros medios de comunicación, de departamento estatal de salud proporcionó datos de vacunación limitados por código postal de fechas inconsistentes entre febrero y abril para otros seis condados: Alachua, Lake, Leon, Nassau, Sarasota y Orange. (El departamento también proporcionó mapas que muestran las tasas de vacunación por código postal para cinco condados adicionales, pero no los datos subyacentes, lo que hace que sea imposible de analizar).

Un análisis de esos registros por condado muestra tendencias similares a Miami-Dade: las áreas donde viven más personas negras tienden a tener tasas de vacunación más bajas que el condado en general.

En la mayoría de los condados donde se proporcionaron datos, las áreas con una mayor proporción de residentes hispanos también tendieron a tener tasas de vacunación más bajas. Eso es diferente de Miami-Dade, donde los hispanos constituyen la mayoría de la población y las comunidades de mayoría hispana han sido vacunadas al mismo ritmo que el condado en general.

Pero en todos los condados, las áreas con tasas más altas de pobreza y otras barreras estructurales como la falta de acceso a vehículos o seguro médico también tenían tasas de vacunación más bajas.

La pobreza es más común en las comunidades negras e hispanas, lo que crea barreras desproporcionadas para el acceso a las vacunas, dijo Monique Brown, profesora asistente de la Escuela de Salud Pública Arnold de la Universidad de Carolina del Sur.

“El trabajo puede ser una de las barreras. Problemas de transporte”, dijo Brown. “La brecha digital: si las citas tienen que hacerse digitalmente, esa es otra barrera”.

Los residentes más ricos y conocedores de la tecnología no enfrentan ese tipo de desafíos.

“Tuve el tiempo y la habilidad para hacerle seguimiento”, dijo una mujer negra de 70 años que trabaja desde su casa en North Miami Beach y pidió no ser identificada. “Y luché”.

La mujer dijo que pasó semanas presionando el botón “actualizar” en los sitios web de citas y haciendo llamadas telefónicas antes de finalmente obtener su primera dosis a principios de febrero en un sitio en Lauderhill, una ciudad que es casi 80% negra.

Aparte de los trabajadores de la salud en el sitio, dijo, ella era la única persona negra allí.

El reportero del Miami Herald Douglas Hanks contribuyó con este reporte.

Esta historia fue publicada originalmente el 26 de abril de 2021, 0:22 p. m. with the headline "Barrios pobres y comunidades negras tienen las tasas de vacunación más bajas, revela análisis."

Ana Claudia Chacin
Miami Herald
Ana Claudia is an investigative reporter at the Miami Herald and el Nuevo Herald. She was born in Venezuela, grew up in Miami and was previously a fellow with The Washington Post’s investigative unit through the Investigative Writing Workshop at American University, where she obtained her Master’s degree.Ana Claudia Chacin es una periodista investigativa para el Herald. Fue criada en Miami y previamente fue interna del equipo investigativo en el Washington Post.
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