Cómo el alcalde de Hialeah descubrió que enfrenta millonarias deudas ocultas
Hialeah tiene un agujero en sus finanzas que el nuevo alcalde está sacando ahora a la luz, derivado de un problema de larga data que permaneció, en gran medida, oculto para el Concejo Municipal durante años.
Desde que asumió el cargo en enero, el alcalde Bryan Calvo ha comenzado a enfrentar lo que altos funcionarios del ayuntamiento habían tratado durante mucho tiempo como un problema financiero silencioso pero creciente dentro del Departamento de Obras Públicas: millones de dólares en facturas impagas de agua y alcantarillado vinculadas a dos de los principales hospitales de Hialeah, así como a empresas y asociaciones de condominios.
Esa deuda se acumuló a lo largo de varias administraciones y no fue revelada al Concejo Municipal.
El Departamento de Obras Públicas, que supervisa el sistema de agua y alcantarillado de la ciudad, carga con cerca de 4,5 millones de dólares en pagos no cobrados, incluida una deuda combinada del Palmetto General Hospital y el Hialeah Hospital que ha crecido hasta alcanzar aproximadamente 3 millones de dólares, según registros municipales obtenidos por el Miami Herald.
Calvo está adoptando una postura firme en su intento de cobrar los saldos pendientes a los deudores, incluidos los hospitales, argumentando que la ciudad no puede seguir permitiendo que grandes instituciones privadas acumulen deudas impagas mientras impone estrictas normas de pago a los residentes.
“¿Cómo puedo decirle a un residente de la tercera edad que vive solo y con ingresos fijos que, si no paga su factura del agua, se le cortará el servicio, mientras que, al mismo tiempo, permito que un hospital con fines de lucro acumule millones en facturas impagas?”, declaró Calvo. “Un pequeño grupo de infractores está generando actualmente un problema de 4 millones de dólares”.
Deuda de servicios públicos más amplia
Según un informe del Departamento de Obras Públicas obtenido por el Herald, además de los saldos pendientes de los hospitales, existen cerca de 1.2 millones de dólares en facturas impagas vinculadas a edificios residenciales. La cuenta morosa más grande de este grupo es la del condominio Village of Hialeah, ubicado en la 12.ª Avenida, con más de 362 mil dólares pendientes, lo que lo convierte en el mayor deudor fuera del sector hospitalario.
Otras cuentas residenciales con facturas de agua impagas, según los registros de la ciudad, incluyen:
- La Asociación de Condominios El Paraíso at Hialeah, en la calle 76, con más de 281 mil dólares en deuda pendiente.
- El condominio Westland Eden, con más de 118 mil dólares.
- Villa Catalina, con más de 98 mil dólares.
- El condominio Westland Plaza Gardens, con más de 69 mil dólares.
- La Asociación de Condominios Bella Luna, en la calle 24, con más de 50 mil dólares.
- Flamingo Apartments, en la 4.ª Avenida, con un saldo impago de 41 mil dólares.
- El Distrito de Desarrollo Comunitario Bonterra, con un saldo impago de 39 mil dólares, ubicado en la zona de nuevos desarrollos de Hialeah, cerca del corredor oeste de la Interestatal 75.
- El condominio Imperial Terrace, en la 44.ª Place, con un saldo vencido de 34 mil dólares.
Todas las cuentas enumeradas tienen un retraso de pago superior a los 120 días; sin embargo, los registros muestran que la ciudad no ha cortado el servicio de agua a dichas propiedades. El protocolo estándar de Hialeah para las cuentas de agua vencidas consiste en enviar avisos solicitando el pago. Si los saldos permanecen impagos durante 120 días, la ciudad puede cortar el servicio de agua cuando la ley lo permita o cuando sea autorizado por la oficina del alcalde.
Los más de 349 mil dólares restantes en facturas de agua impagas están vinculados a diversas cuentas comerciales de tipo LLC. Entre ellas se encuentra Thumberlina Academy, que adeuda 105 mil dólares. Los registros públicos indican que la cuenta fue incluida en un plan de pagos a 24 meses establecido en el mes de marzo.
Calvo declaró al Herald que, a medida que la ciudad contactaba a los hospitales, los funcionarios también enviaron cartas a las asociaciones de condominios, a los propietarios de unidades individuales y a las sociedades de responsabilidad limitada (LLC) para ponerlos al tanto de la situación.
Falta de transparencia
La revelación ha suscitado interrogantes más amplios entre los miembros del Concejo Municipal sobre la forma en que se gestionaron las finanzas de la ciudad y si los funcionarios electos tenían una visión completa de la creciente deuda mientras se aprobaban los presupuestos municipales.
Cuatro de los siete concejales actuales que ejercieron sus cargos durante las administraciones de los alcaldes Esteban Bovo y Jacqueline García-Roves afirmaron que solo tuvieron conocimiento de los saldos pendientes tras ser contactados por un reportero del Herald, lo que ha generado inquietudes sobre cómo este asunto permaneció al margen de la supervisión del concejo.
Calvo, quien a su vez fue concejal durante el mandato de Bovo, declaró que solo se enteró de la deuda después de solicitar una auditoría del departamento.
La concejala Melinda De La Vega, quien ejerce como funcionaria municipal desde 2024, expresó su sorpresa ante el hecho de que este asunto nunca hubiera sido presentado ante el concejo, calificándolo como una grave falla.
“Esto suscita serias inquietudes en materia de supervisión, transparencia y comunicación”, afirmó De La Vega. “Mi prioridad ahora es obtener un informe exhaustivo sobre cómo se originó esta situación y colaborar con todas las partes involucradas para implementar soluciones responsables que salvaguarden a nuestros residentes y nuestra infraestructura”.
El presidente del Concejo, Carl Zogby, quien cumple su noveno año como funcionario electo, señaló que el problema parecía haber sido relegado a un segundo plano durante años y no se había informado adecuadamente al concejo. Asimismo, indicó que la gestión de este asunto evidenciaba una falta de transparencia por parte del liderazgo de Bovo.
“No constituyó una prioridad, quizás por apatía de su parte, y hubo un esfuerzo nulo o casi inexistente por explicar al concejo lo que estaba sucediendo”, declaró Zogby. “A pesar de todo lo que [la administración de Bovo] pregonaba sobre la transparencia, esta brilló por su ausencia”.
La concejala Mónica Pérez, quien cumple su séptimo año como funcionaria electa, atribuyó parte de la responsabilidad al Departamento de Obras Públicas de la ciudad, sugiriendo que es posible que Bovo no estuviera al tanto de la deuda acumulada, o bien que no la hubiera considerado una prioridad.
“Tal vez fue algo de lo que no tenían conocimiento. Quizás no fueron debidamente informados; supongo que esa fue la razón por la que a nosotros no se nos comunicó nada”, comentó Perez. “Es posible que no fuera una prioridad para ellos, y que esta administración [la de Calvo] haya optado por una vía distinta para recaudar ciertos fondos”.
Sin embargo, los registros públicos revelan un escenario diferente.
Los documentos revisados por el Herald demuestran que, en enero de 2025, funcionarios pertenecientes a los departamentos jurídico, de Obras Públicas, de finanzas y de contabilidad de la ciudad, así como representantes de la Alcaldía (incluyendo al entonces director de operaciones) y de los propietarios de los hospitales, mantuvieron conversaciones sobre cómo abordar la creciente deuda, lo cual indica que múltiples departamentos estaban al tanto de los saldos pendientes de cobro.
La creciente deuda hospitalaria
Uno de los registros revisados por el Herald corresponde a un correo electrónico de Karl Holzenberg, director de Finanzas y Presupuesto de Obras Públicas, fechado en enero de 2025, durante la administración de Bovo. El correo indica que Tenet Healthcare, que anteriormente fue propietaria de ambos hospitales, mantenía un saldo pendiente “pequeño” de 115 mil dólares.
Tenet vendió los hospitales en agosto de 2021 a Steward Health Care, cuando Carlos Hernández era alcalde. En los años siguientes, la deuda creció hasta alcanzar aproximadamente $1.6 millones bajo la administración de dos operadores hospitalarios durante la gestión de Bovo, y continuó acumulándose durante los nueve meses de la administración interina de Jacqueline Garcia-Roves.
Expertos legales sostienen que el cobro de la deuda de Tenet, que se remonta al menos a 2021, podría estar prescrito bajo el estatuto de limitaciones de cinco años de Florida para contratos por escrito. Es posible que la ciudad haya perdido la oportunidad de cobrar esos fondos el año pasado.
Para el momento en que los hospitales se declararon en bancarrota bajo la gestión de Steward Health Care en mayo de 2024, ya se encontraban en mora con las facturas de agua y alcantarillado adeudadas a Hialeah. Los registros muestran que los pagos de las facturas de agua por parte de Steward fueron esporádicos en 2023, realizándose un solo pago en 2024, meses antes de que el gigante de la salud se declarara en bancarrota.
Tenet y Steward Health Care no respondieron a las solicitudes de comentarios enviadas por el Herald.
Holzenberg también señaló que Healthcare Systems of America, entidad que había asumido las operaciones de los hospitales cuando él envió el correo electrónico en enero de 2025, mantenía un saldo de 215 mil dólares. Desde entonces, la deuda ha escalado a más de 2.3 millones de dólares abarcando administraciones anteriores, sin que se hiciera pública hasta que Calvo ordenó una auditoría.
En un comunicado enviado por correo electrónico al Herald*, Healthcare Systems afirmó que no había pagado a Hialeah debido a que la ciudad pretendía cobrarle los pagos atrasados correspondientes a Steward.
“HSA ha intentado realizar los pagos por el servicio de agua. Sin embargo, la ciudad declaró que imputaría los pagos provenientes de HSA a las facturas anteriores de Steward. Esta no es una opción aceptable, ya que HSA no es responsable de los pagos de Steward, según lo dictaminado por el tribunal de bancarrota de Steward”, declaró HSA. “Además, HSA lleva más de un año solicitando a la ciudad su propia cuenta de agua. Sin embargo, la ciudad ha seguido insistiendo en que la HSA pague la antigua factura de agua correspondiente a Steward. La HSA solicita nuevamente a la ciudad que, por favor, envíe la factura de agua de la HSA bajo la cuenta de agua de la HSA, para que esta pueda saldar su deuda. La HSA espera resolver este asunto con la ciudad a la mayor brevedad posible“.
Nadie ha sido capaz de explicar plenamente por qué la ciudad tardó tanto tiempo en detectar que los hospitales se habían atrasado en el pago de sus facturas. El Departamento de Obras Públicas, que gestiona cerca del 30% del presupuesto municipal, ha sido considerado desde hace tiempo por algunos exalcaldes, incluido Bovo, como una especie de “alcancía” utilizada para ayudar a equilibrar las finanzas de la ciudad cuando resultaba necesario.
Durante la administración de Bovo, el departamento también experimentó un periodo de transición tras la jubilación, en 2023, de quien fuera entonces su director, Armando Vidal; este último era ampliamente considerado como un administrador municipal de facto y una de las figuras más influyentes de dicha administración. Exfuncionarios del gobierno de Bovo declararon al Herald que tardaron tres años en establecer un mecanismo de supervisión total sobre el departamento, el cual, según describieron, operaba anteriormente de manera “autónoma”.
Bovo no respondió a la solicitud de comentarios formulada por el Herald. Por su parte, el Herald no ha logrado contactar con Vidal, cuyo último número de teléfono conocido se encuentra desconectado.
Si bien la deuda pendiente de cobro representa apenas una pequeña fracción del volumen anual de facturación de agua y alcantarillado de la Ciudad, que ronda los 350 millones de dólares, este asunto ha cobrado una relevancia especial en Hialeah, localidad descrita desde hace tiempo por exfuncionarios de finanzas como una “ciudad pobre”.
A lo largo de la última década, la ciudad impuso además una tasa de franquicia sobre las facturas de agua, que comenzó en un 10%, se redujo posteriormente al 4% y fue eliminada el año pasado, en un esfuerzo por contribuir al sostenimiento del Departamento de Obras Públicas. En este contexto, el creciente volumen de cuentas impagadas se ha convertido en una importante preocupación de índole fiscal.
“Debemos evitar que esto vuelva a suceder”, afirmó Calvo. “Se trata de establecer un proceso claro; algo que el departamento de aguas debería ser capaz de gestionar internamente: enviar un aviso, realizar una llamada o contactar directamente con el titular de la cuenta”.