Tratan de salvar al venado de Los Cayos
Funcionarios federales de la flora y la fauna están tomando la inusual medida de tratar de inocular al venado de los Cayos contra una terrible plaga de gusano barrenador que amenaza con eliminar la última manada del planeta.
Biólogos del Refugio Nacional del Venado de los Cayos (National Key Deer Refuge) empezaron el miércoles a dar por vía oral a los venados un fármaco profiláctico en los cayos Cudjoe y Sugarloaf, donde hasta el momento no ha habido venados infectados, una intervención que se usa con regularidad en el ganado pero rara vez con manadas salvajes y nunca antes con el venado de los Cayos. El fármaco actúa por medio de paralizar y matar las larvas del gusano barrenador que se depositan en las heridas abiertas del venado.
Los venados enfermos que estén en las primeras fases de la infección recibirán asimismo inyecciones de antibióticos, de acuerdo con Chris Eggleston, gerente interino del refugio en Big Pine donde se declaró el brote en agosto.
It’s definitely new territory for the key deer.
National Key Deer Refuge acting manager Chris Eggleston
“Eso es definitivamente algo nuevo para el venado de los Cayos”, dijo.
La infección, que se confirmó por primera vez el 30 de septiembre, se ha propagado con rapidez a través de la pequeña manada, cuyo número se estima en alrededor de 1,000. Hasta el martes se habían contado 101 muertes, una cuenta que está sobrepasando rápidamente el número que mueren anualmente atropellados por choferes, quienes son considerados por lo general la amenaza más inminente a los diminutos venados.
La grave infestación también pone a prueba los limites del manejo de la manada, lo cual se centraba en mantener a los animales tan salvajes como fuera posible por medio de limitar su contacto con los seres humanos. Está prohibido darles de comer, aunque se puede ver a menudo a los venados buscando alimento en los jardines o en la basura, o pidiendo comida a los choferes.
Nunca antes se había documentado una infestación de gusano barrenador en la manada, así que los biólogos y veterinarios se están viendo obligados a aprender sobre la marcha en lo que se refiere al tratamiento. Ellos se centraron inicialmente en eliminar el gusano barrenador por medio de poner en libertad a gusanos machos para que se aparearan con las moscas salvajes. El Departamento de Agricultura de la Florida ha decretado además una cuarentena que se extiende desde la frontera sur de Cayo Largo hasta Cayo Hueso, y ha establecido puntos de control en la carretera para inspeccionar a todos los animales que van y vienen por la cadena de islas.
Pero eliminar las moscas podría tardar varios meses, y, debido al rápido aumento de las muerte, administradores de la flora y la fauna iniciaron esta semana medidas más agresivas.
El miércoles, el personal comenzó a tratar de elaborar una estrategia para una manada que incluye algunos venados domesticados y otros que viven escondidos en lo más profundo del refugio. En el caso de los que cooperan, ellos planean darles medicina mezclada con pienso y marcarlos con pintura. Para los venados más tímidos, la mezcla será puesta en sus proximidades y, si la comen, se usará una botella con atomizador llena de pintura para marcarlos, lo cual asusta menos a los desconfiados venados que la pintura de aerosol.
“Hemos probado cosas a presión que hacían un sonido sibilante, y a los venados eso no les gustó para nada”, dijo Eggleston.
Para los venados a los que es más difícil llegar, el personal tratará de mezclar la medicina en bloques comestibles de melaza.
Los venados que recibieron tratamiento el miércoles, entre los cuales estuvieron varios en los cayos Big Pine y No Name, fueron marcados con pintura azul. Todos los días se cambiará el color de la pintura. Los venados más solitarios quedarán evidentemente sin marcar, dijo Eggleston, “pero eso no significa que no recibirán tratamiento”.
El Servicio de la Flora y la Fauna de Estados Unidos está además reuniendo a un grupo de biólogos, policías y coordinadores de voluntarios, quienes empezaron a llegar el miércoles, para lidiar con este brote sin precedentes. Los biólogos quieren asimismo asegurarse de que la infestación no se propague a otros animales en peligro de extinción, entre ellos la llamada rata cambalachera de Cayo Largo, afirmó Eggleston.
Desde que se desatara el brote, según Eggleston, el refugio se ha visto inundado de llamadas de personas que quieren prestar ayuda. Pero advirtió que nadie debería intentar dar tratamiento a los venados, y que sigue siendo ilícito darles de comer.
“Estamos insistiendo en eso porque es algo que podría obstaculizar mucho nuestros esfuerzos en estos momentos”, dijo. “Esta es una situación en cambio constante. Estamos en el proceso de actuar con la mayor rapidez posible”.
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Esta historia fue publicada originalmente el 20 de octubre de 2016, 8:37 p. m. with the headline "Tratan de salvar al venado de Los Cayos."