Floridanos demostrarán con el voto que la recesión aún los golpea
Si usted viaja a lo largo del corredor de la I-4 estatal, enseguida verá por qué los floridanos dicen sentirse inseguros financieramente en ese ciclo electoral.
En el poblado obrero de Sanford, al nordeste de Orlando, Julius Angel López, de 18 años, y su padre de 62 años han sido contratados para renovar la tienda de sándwiches ahora cerrada La Fontana en el Sanford Plaza. El votante primerizo de Deltona afirma que se inclina por Hillary Clinton. Su padre vino de Cuba en el éxodo del Mariel en 1980, crió a cinco hijos, y ahora tiene problemas en la espalda y no tiene seguro médico.
“Yo quiero oír hablar a Hillary y a Trump sobre cómo pueden afectar a personas como nosotros”, dijo López, quien aspira a entrar en el Cuerpo de Marines. “Mi papá ha trabajado toda su vida, y no puede conseguir un cheque de discapacidad. Pero pienso que los candidatos están tan centrados el uno en el otro que se les olvidan las personas de esta nación”.
Al lado, en la peluquería Ruth’s Salon, Elizabeth Solla, de 42 años, recita su lista de preocupaciones: el alto costo del college para sus hijos que tienen edad de entrar en la educación superior, el creciente costo del alquiler ahora que tendrían que irse de casa, y los obstáculos que enfrentan ella y su esposo para ahorrar para su retiro.
“Esto me preocupa”, dijo Solla, quien trabaja como enfermera en el Central Florida Regional Hospital. “Mi madre está retirada, y el Seguro Social no le alcanza para mantenerse debido al costo de la vida. Uno tiene que buscar otras maneras de ahorrar dinero”.
Los reportes de las agencias de desarrollo económico de la Florida y la Oficina del Censo de EEUU se jactan de la recuperación económica de la Florida. El gobernador Rick Scott y los líderes empresariales hablan satisfechos de que el índice de desempleo del estado se mantiene en un bajo 4.7 por ciento, y de cómo la economía está creando empleos al doble del paso del resto de la nación.
Sin embargo, en una encuesta tras otra en este ciclo electoral, los votantes identifican los empleos y la economía como sus preocupaciones principales.
“No se puede subestimar cómo las finanzas de la familia lo afectan todo”, dijo Susan MacManus, profesora de ciencias políticas de la Universidad de South Florida que llevó a cabo la reciente encuesta USF/Nielsen✔ Sunshine State. “Quienquiera que sea el que gane las elecciones tendrá que lidiar con este problema… Todas las elecciones, de arriba abajo, van a sentirlo”.
El sondeo USF/Nielsen concluyó que la principal preocupación de los votantes es la economía, y el 63 por ciento de los floridanos reportan sentir estrés financiero en sus familias. De los mismos, el 28 por ciento consideraron que la mayor amenaza a la economía del estado es la falta de empleos bien pagados, y el 51 por ciento está a favor del aumento del sueldo mínimo estatal a $15.
Un sondeo de la Cámara de Comercio de la Florida llevado a cabo a fines de septiembre definió asimismo la economía y los empleos como las principales preocupaciones de los votantes de la Florida, por encima de la educación y las escuelas.
“Sigue siendo la preocupación número uno de todo el mundo en una pregunta abierta”, dijo Marian Johnson, encuestadora de la Cámara de Comercio de la Florida.
Recuperación desigual
¿Por qué los votantes no sienten la recuperación?
La razón está en el fondo de los datos. La recuperación de la Florida después de la recesión ha reestructurado la economía de una forma que ha dejado a millones de personas con menos activos, ingresos más bajos y un menor potencial para enfrentar un estrés presupuestario incluso a corto plazo, como una reparación automovilística a gran escala o daños sufridos tras el paso de un ciclón.
Un análisis económico compilado por la Oficina de Tallahassee del Miami Herald/Tampa Bay Times, llevado a cabo por el Centro Metropolitano de la Universidad Internacional de la Florida, muestra que aunque se han recuperado muchos empleos después de la Gran Recesión, los nuevos están pagando a los trabajadores mucho menos que los empleos que han venido a reemplazar, y la recuperación ha sido dramáticamente desigual en todo el estado.
“La economía del estado muestra un desempeño insuficiente comparado con la economía nacional y con otros estados”, dijo Kevin Greiner, investigador del Centro Metropolitano de FIU que llevó a cabo el estudio para el Herald/Times. “Pero lo verdaderamente chocante es que hay muchos condados que han quedado completamente rezagados desde la recesión”.
Los datos muestran:
▪ Las áreas metropolitanas del sur y el centro de la Florida han visto sus niveles anuales de empleo regresar –o exceder– a los niveles de empleo previos a la recesión, con un aumento neto de 187,263 empleos en esos condados desde el 2007. Pero en 42 de los 67 condados del estado, incluyendo Pinellas, Hillsborough, Brevard, Leon y Escambia, había menos personas trabajando hacia diciembre del 2015 que en el 2007. La cantidad neta de empleos perdidos en esas comunidades: 100,929.
▪ El ingreso familiar mediano, que ayuda a medir la inflación, ha disminuido en un 10.5 por ciento a nivel estatal desde el 2007. Aunque muchas partes del estado vieron un aumento del ingreso familiar mediano durante el último año, la mediana estatal de $49,426 sigue estando por debajo de la nacional, que es de $56,516.
▪ Los sueldos promedio en el 2015 fueron menores que en el 2007 en 42 de los 67 condados, y el sueldo semanal promedio en la Florida fue de $90 menos que el promedio nacional de $855.
▪ La disparidad de los ingresos continúa creciendo entre los ricos y los pobres de la Florida. En el 2015, el 20 por ciento de las familias de mayores ingresos de la Florida –aquellas que hicieron más de $201,999– ganaron 16 veces más que el 20 por ciento más bajo, y el 5 por ciento más alto ganó 30 veces más que el 20 por ciento más bajo.
“Florida es el ejemplo más clásico de la desigualdad de la recuperación”, dijo Greiner. “La creciente brecha en el desempeño económico, la creación de empleos y los ingresos entre la economía del estado y la del resto de Estados Unidos se ve amplificada dramáticamente a nivel local”.
Ese patrón se cumple asimismo en el resto del país, con “pequeños grupos de ganadores y perdedores” mientras las grandes áreas metropolitanas se recuperan a un paso más estable que las regiones rurales y suburbanas.
Impacto en las elecciones
La percepción que los votantes tienen de la economía ha sido crítica para el resultado de las elecciones presidenciales de Estados Unidos durante los últimos 40 años. Ronald Reagan identificó el “índice de la miseria”. Bill Clinton recordó a los votantes: “es la economía, estúpido”. Y Barack Obama sacó ventaja del llamado al gobierno a responder al colapso de Wall Street en el 2008. Este año es igual, excepto en lo que se refiere a la magnitud, dijo Sean Snaith, director del Instituto Para la Competitividad Económica en la Universidad de la Florida Central (UCF).
La economía del estado muestra un desempeño insuficiente comparado con la economía nacional y con otros estados. Hay muchos condados que han quedado completamente rezagados desde la recesión
Kevin Greiner
investigador del Centro Metropolitano de FIU“A decir verdad, no recuerdo un ciclo de elecciones que trajera consigo el grado de incertidumbre que presenta este”, dijo. “Siempre existe la incertidumbre de que estamos en una encrucijada, pero en ciclos anteriores por lo menos uno sabía hacia dónde te llevarían esos caminos. Este año, eso no está claro del todo”.
Durante el primer debate entre Hillary Clinton y Donald Trump, la primera pregunta se trató de qué harían ellos para “poner más dinero en los bolsillos de los trabajadores estadounidenses”.
Clinton prometió aumentar el “sueldo mínimo nacional”, garantizar pago igualitario al trabajo de la mujer, animar a las compañías a hacer que sus empleados participen en sus ganancias corporativas, aumentar los permisos familiares retribuidos y los días de enfermedad ganados, y trabajar hacia “cuidado asequible para los niños y universidades libres de deudas”.
Ella dijo que pagaría por todo eso por medio de “que los ricos paguen su parte justa, y cerrando las lagunas jurídicas corporativas”.
Trump respondió que él se centraría en impedir que las compañías permitan que se envíen los empleos al extranjero, reducir los impuestos corporativos de un 35 por ciento a un 15 por ciento, hacer más asequible los cuidados infantiles y renegociar los acuerdos comerciales.
Cuando se comparan los datos económicos a nivel de condado con los resultados de la primaria presidencial en marzo, puede verse una correlación entre los condados que favorecieron abrumadoramente a Donald Trump en la primaria republicana y los condados con el mayor declive en los ingresos familiares.
Los datos de FIU concluyeron que los ingresos familiares promedio en Florida disminuyeron en 52 de los 53 condados para los cuales existen datos confiables del 2007 al 2014. Los economistas las llaman “comunidades sumidero”, no debido a sus características geológicas sino por su falta de movilidad económica.
En la Florida, los condados con descensos de dos dígitos en los ingresos familiares que apoyaron a Trump en la primaria en lugar de Marco Rubio son Charlotte (55 por ciento por Trump a 20 por ciento por Rubio), Clay (51 a 22) , Lee (48 a 22), Leon (30 a 29), Martin (51 a 21), Nassau (51 a 22), Okaloosa (45 a 22), Orange (40 a 21), Osceola (47 a 26), Putnam (57 a 17), Seminole (42 a 29), St. Lucie (58 a 20) y Volusia (53 a 21).
Los índices de pobreza crecen
La disminución de los ingresos familiares condujo asimismo al aumento de los índices de pobreza entre todos los grupos demográficos en la Florida, concluyó el análisis de FIU.
Los índices de pobreza aumentaron en 52 de los 53 condados con datos confiables, y el 44 por ciento de los condados del estado presentaron índices de pobreza por encima del promedio nacional. Todos los niveles de ingresos experimentaron disminuciones de ingresos entre el 2007 y 2015. Sin embargo, los que están en el 20 por ciento más bajo vieron disminuir sus ingresos un 17 por ciento en la Florida, en comparación con los que están en el 20 por ciento superior, cuyos ingresos disminuyeron sólo en un 7.5 por ciento.
De acuerdo con el informe del Estado de los Trabajadores de la Florida de FIU, los inmigrantes recién llegados y los floridanos nacidos en el extranjero experimentaron un aumento de la pobreza del 14 por ciento en los últimos cinco años, en comparación con un 10.6 por ciento para aquellos nacidos en EEUU.
Al centro de la reestructuración está la profunda disminución del salario de los trabajadores: 42 de los 67 condados de la Florida han visto el salario promedio real anual — ajustado para tener en cuenta la inflación — por empleado disminuir del 2007 al 2015, de acuerdo con el análisis de FIU.
La mayor disminución fue en el condado Liberty, un área rural donde los salarios disminuyeron en un 10.8 por ciento. Le siguió el condado Monroe, en el cual los salarios disminuyeron en un 8 por ciento por debajo de lo que eran nueve años atrás antes de la recesión.
“La naturaleza de esta recuperación es engañosa en muchos sentidos”, dijo Snaith. Normalmente, en una recuperación las tasas bajas de desempeño estarían acompañadas por “empleo a tiempo completo y un fuerte aumento en salario y sueldo”, dijo. Pero esta recuperación es diferente. “No tenemos empleo a tiempo completo y un salario en aumento”.
A medida que los empleos en los sectores inmobiliario, administrativo y de construcción han sido reemplazados por empleos de sueldos menores en todos los sectores, el cambio ha llevado a una ralentización del resto de la economía. En 42 de los 67 condados de la Florida, el salario anual promedio — ajustado para tener en cuenta la inflación — por empleado disminuyeron del 2007 al 2015.
“La implicación más inmediata es que hay menos dinero percápita en la economía en general”, dijo Greiner de FIU. Pero, añadió, el impacto a largo plazo es la inhabilidad de las personas de lidiar con cualquier golpe nuevo a sus chequeras, desde el aumento de los precios en los abarrotes, las facturas de agua o electricidad, el transporte, los impuestos o la necesidad de pagar un deducible de seguro a causa del ciclón Matthew.
“Cuando a alguien le pagan un buen sueldo medio, gasta más en restaurantes, vivienda, ropa, tal vez un auto”, dijo. “Cuando el crecimiento del sueldo es lento, la carga de la vivienda aumenta y ejerce presión sobre la familia promedio para gastar menos y ahorrar más”.
La recuperación se está haciendo más lenta
En el condado Seminole, del que Sanford es capital, prácticamente todos los empleos perdidos en la recesión con la excepción de unos 3,600 han regresado, y la recuperación ha hecho que el estado muestre una disminución del dos por ciento del total de empleo desde el 2007. Pero el índice de pobreza ha aumentado en un 24 por ciento, los sueldos han bajado en un 20 por ciento y los ingresos familiares medianos disminuyeron un 12.9 por ciento desde el 2007.
En la primaria de marzo, el 42 por ciento de los votantes republicanos apoyaron a Trump y solamente el 22 por ciento a Rubio.
En un extremo del centro comercial Sanford Plaza hay una tienda de ropa a descuento, una compañía de anticipos en efectivo, e Iglesia Misionera, la iglesia de New Hope. En el otro extremo están una mueblería de bajo costo y Bravo Supermarket, donde un flujo constante de clientes se pone en fila para el bufé del almuerzo.
“Parece que las cosas han mejorado, pero no es cierto”, dijo Emilio Bernado, de 49 años, vecino de Tampa, mientras comía un plato humeante de arroz con pollo en una mesa frente a Bravo Supermarket.
Bernado, quien es propietario de una compañía de transporte, emigró a Miami procedente de Cuba hace 25 años. Dijo que a su negocio le ha ido mejor este año, pero que todavía no es estable. “Voy a votar por Trump porque soy republicano, pero eso no va a cambiar nada”, dijo. “Muy pronto vamos a tener otro colapso”.
Los economistas del estado ya están pronosticando que la recuperación se va a hacer más lenta. En septiembre ellos redujeron el pronóstico de los ingresos estatales para los próximos dos años, lo cual suscitó llamados a recortes potenciales del presupuesto estatal.
“Todos sabemos como economistas que no se puede producir para siempre empleos a casi el doble del índice nacional”, dijo Jerry Parrish, economista de la Fundación Florida Chamber, respaldada por las empresas. “La recesión de la Florida empezó antes y duró más que la recesión del resto de Estados Unidos”, dijo, de modo que la Florida tuvo que hace más para ponerse al día.
Parrish señala que la Florida sigue viendo un flujo constante de personas que se mudan al estado –se estima que son casi 1,000 por día– muchas de las cuales son jubilados de clase media o alta reforzados con cuentas de pensión e ingresos de retiro.
Barreras a la prosperidad
A pesar de este flujo de dinero, el costo creciente de la vivienda y de la atención infantil de calidad, sumadas al estancamiento de los sueldos, son barreras al crecimiento económico de muchas familias, dijo Ann Reinert, vicepresidenta de Filantropía Global de JPMorgan Chase, en una presentación sobre la economía de la Florida en el Foro del Futuro de la Florida que se celebró el 28 de septiembre.
“La expansión de oportunidades económicas existe en el estado, pero está fuera del alcance para muchos floridanos”, dijo.
Aunque la recuperación ha hecho subir gran parte del mercado de la vivienda en la Florida, los datos muestran una clase media en disminución con un creciente número de personas que ahora son demasiado pobres para poder ser dueños de vivienda y pasan trabajo para encontrar propiedades asequibles de alquiler.
En el condado Seminole, por ejemplo, los costos de la vivienda han subido tanto que el condado ha visto un rápido aumento en la construcción de hoteles de estancia extendida.
Andreas Hunt, de 25 años, vecino de Sanford, tuvo que irse a vivir con su abuela de 66 años mientras estudia para hacerse enfermero sin título con licencia y trabaja los fines de semana como auxiliar de enfermería. Una pierna partida sin seguro médico lo dejó viviendo de un cheque a otro con un montón de facturas de hospital.
“A duras penas puedo pagar mi carro”, dijo Hunt, quien tiene la esperanza de graduarse en febrero y conseguir trabajo como enfermero ganando $18.50 por hora con beneficios médicos.
El va a votar por Clinton, dijo. “Yo escucho a mi abuela, y ella dice que es hereditario”, bromeó. Pero no tiene una idea clara de si ninguno de los dos candidatos pondrá más dinero en su bolsillo.
“Ellos se pasan todo el tiempo hablando uno sobre el otro, y eso se ha vuelto un juego”, dijo.
La nueva economía de la Florida ha recompensado a muchas personas como Hunt, quienes han vuelto a la escuela de oficio y han comenzado carreras nuevas.
“Está claro que a aquellos que han ido en busca de mejorar su capacitación les está yendo mejor”, dijo Parrish, el economista de Florida Chamber.
Solla, la enfermera de Sanford, fue cesanteada de su trabajo como gerente de oficina en el momento más álgido de la recesión. Ella pidió un préstamo estudiantil, regresó a la escuela por cinco años y sacó su diploma en enfermería.
“Fue muy difícil, una de las cosas más difíciles que he hecho nunca”, dijo. “Tuvimos que hacer muchos sacrificios”.
Solla, quien como mujer suburbana es parte del grupo demográfico que tradicionalmente define la política de Estados Unidos, dijo que va a votar por Clinton, fundamentalmente porque quiere ver mejores sueldos para las mujeres.
“Yo no veo hablar a Donald Trump de nada de eso”, dijo.
El dinero de los jubilados
El condado que ha visto el mayor salto en los ingresos familiares medianos del 2007 al 2015 –el condado Sumter, en un 14 por ciento– es la sede de la comunidad de jubilados The Villages. La Oficina del Censo de Estados Unidos afirma que el condado Sumter cuenta además con el crecimiento más rápido de población por encima de los 65 años en la nación.
Snaith, el economista de UCF, dijo que los jubilados con activos financieros han estado entre los principales beneficiarios del florecimiento de la bolsa de valores, y han visto crecer su fortuna. En contraste, la clase media, cuyo activo principal es a menudo su vivienda, no ha visto aumentar el valor de la vivienda a los niveles anteriores a la recesión.
En toda la nación, Trump tiene su apoyo más confiable entre votantes de raza blanca de cierta edad. The Villages es prueba de ese hecho.
“Han visto los carteles a favor de Trump en la parte de atrás de los carritos?”, dijo Jeff Morningstar, de 62 años, jubilado procedente de Dayton, Ohio, refiriéndose a los ubicuos carritos de golf que sirven de auto a muchos jubilados. “Están en todas partes, pero no he visto ni uno solo a favor de Clinton”.
Morningstar, ex gerente de General Motors, está entre los partidarios de Trump. “Yo perdí el 35 por ciento de mi pensión” en el derrumbe de Wall Street, dijo. “No confío en ninguno de ellos”.
Snaith advierte que, sea quien sea que salga presidente en noviembre, “es altamente probable que la próxima administración tenga que lidiar con una recesión. Estamos en el octavo año de esta recuperación”.
Su pronóstico es sombrío. Con el lento crecimiento del producto interno bruto, la disminución de las nóminas y los gastos de inversión privada, la “aterradora burbuja de deudas” de China, y la reducción de la confianza de los consumidores, dijo, “eso nunca ha llevado a un final feliz”.
La editora de datos del Miami Herald Kara Dapena contribuyó a este reportaje.
Puede escribir a Mary Ellen Klas a meklas@MiamiHerald.com. Sígala en Twitter @MaryEllenKlas
Esta historia fue publicada originalmente el 22 de octubre de 2016, 3:00 p. m. with the headline "Floridanos demostrarán con el voto que la recesión aún los golpea."