Sur de la Florida

Negocios a punto de desaparecer por construcción en la calle Flagler en Miami

Apenas dos años después de emigrar desde Cuba, el abuelo de Rosa Fernández decidió que en un nuevo edifico de la Pequeña Habana lograría alcanzar su versión del “sueño americano”.

“Vamos a abrir la óptica ahí”, dijo en 1976 Marcos Valdés, señalando a la esquina de Flagler y la avenida SW 17. Y así fue. Él y su hijo Marcos, el padre de Fernández, inaguraron Óptica Marco Polo, convirtiéndose en los primeros inquilinos del edificio de oficinas y negocios. Fernández, quien para entonces tenía 11 años de edad, hoy administra el negocio familiar.

Pero cuatro décadas más tarde, Fernández está considerando cerrar la óptica o mudarla para otra área, muy a pesar de las objeciones de su padre, que tiene 84 años y está retirado. De no cerrar, teme terminar en la quiebra.

Ella es una de varios dueños de negocios en el área que aseguran que sus empresas han experimentado grandes pérdidas financieras desde que empezó en la primavera del 2016 un masivo proyecto de reparación en la calle Flagler y la calle 1ra del suroeste, que se extiende por más de 20 cuadras, y por el que la mitad de ambas calles se encuentra intransitable.

Aunque estos negocios, la mayoría pequeñas y medianas empresas, están ubicados en un área comercial de La Pequeña Habana que solía ser muy concurrida, la clientela ha bajado desde un 30 a un 60 por ciento, dijeron varios empresarios a el Nuevo Herald. Los negocios afectados van desde un taller de mecánica, un salón de belleza, un par de joyerías, mercados de comida centroamericana, cafeterías y restaurantes, hasta una escuela de inglés y clases de ciudadanía. Algunos empresarios dijeron que han tenido que despedir a trabajadores. Y aunque para muchos las fiestas de fin de año eran usualmente la temporada de altas ventas, este año algunos hasta se atrasaron en el pago de las rentas de sus locales.

En uno de los casos más extremos, al menos un restaurante, Adelita’s Café, cerró en diciembre por no poder pagar la renta, como muestra una notificación de desalojo en la puerta del local.

Yo no creo que pueda sobrevivir un par de meses más en estas condiciones

Rosa Fernández

Óptica Marco Polo

“Yo no creo que pueda sobrevivir un par de meses más en estas condiciones”, aseguró Fernández, quien dijo que tuvo que despedir a dos empleados en meses recientes. “La gente viene muy poco, porque no quieren lidiar con esto, no encuentran cómo entrar al parqueo. Y yo no puedo subir los precios porque estamos en un barrio de gente humilde, que no los podría pagar”.

Las reparaciones son realizadas por el Departamento de Transporte de la Florida (FDOT), e incluyen reemplazar el sistema de alcantarillado que se instaló en 1943, y tuberías de drenaje, instalar nuevas señales de tránsito, construir aceras, agregar carriles para bicicletas y repavimentar, dijo Ivette Ruiz-Paz, vocera de FDOT. Las mejoras, de casi $45 millones, se extienden desde la avenida SW 6 hasta la avenida SW 27, en Flagler y entre la avenida SW 24 y la SW 17 en la calle 1ra.

El proyecto, cuyo contrato fue otorgado a la empresa Russell Engineering, Inc., está dividido en cuatro fases y las fechas límites para completar las reparaciones van desde finales de este año hasta el verano del 2018. Pero esto es algo que ignoran los negociantes del área, quienes están esperanzados de que la construcción “termine lo más pronto posible”.

Nosotros sabemos muy poco sobre lo que está pasando

Tania Hotesse

Taivonny Hair Studio

“Nosotros sabemos muy poco sobre lo que está pasando... las notificaciones las ha recibido el dueño [del edificio]”, dijo Tania Hotesse, propietaria junto a su esposo Giovanni Molina del salón de belleza Taivonny Hair Studio.

Ruiz-Paz explicó que el Departamento de Transporte ha llevado a cabo cuatro reuniones públicas sobre la construcción, al menos dos secciones de información y representantes han visitado negocios para hablar con los propietarios. Las reuniones han sido anunciadas en la radio y periódicos locales, incluyendo el Nuevo Herald, dijo Ruiz-Paz.

Marlin Lacayo, dueña de Granadino La Gran Sultana, una pequeña tienda de comida centroamericana en Flagler y la avenida SW 18, declaró que empleados de FDOT sí pasaron “enseñándome un papel”, pero que no entendió lo que le explicaron. De todos modos, no hay mucho que Lacayo pueda hacer con las explicaciones, lamentó.

“Llevamos meses y meses con todo este polvo en el frente, una calle rota y máquinas de construcción en la puerta de mi negocio, la gente antes se bajaban del autobús y se metían a la tienda, pero ya casi nadie entra”, contó Lacayo, quien lleva 12 años con el negocio.

Es duro, a veces después de horas y horas, llegar a la casa sin nada, sabiendo uno que ha trabajado todo el día. Dan ganas hasta de llorar

Marlin Lacayo

tienda Granadino La Gran Sultana

Según Lacayo y otros dueños, varias personas mayores se han caído tratando de cruzar por el área de la calle que está sin asfaltar. FDOT dijo que no ha recibido reportes de caídas, y que la compañía contratista tiene la obligación de proporcionar acceso a las aceras para peatones. Aún así, al menos una persona en silla de ruedas no pudo subir a la acera en Flagler para ir hacia la parada del autobús de la avenida SW 17, frente al estadio de los Marlins, y tuvo que moverse en el carril de vehículos de la transitada avenida.

Lacayo dijo que ya dejó de poner a la venta comida como vigorón (un plato tradicional nicaragüense con chicharrón, yuca hervida y ensalada de col), porque terminaba botándola al final del día. Dos refrigeradores comerciales en su local permanecen apagados. Antes compraba hasta $200 de tortillas a un negocio cercano, para revenderlas. Ahora a duras penas compra $30.

“Es duro, a veces después de horas y horas, llegar a la casa sin nada, sabiendo uno que ha trabajado todo el día. Dan ganas hasta de llorar”, dijo Lacayo. “Mi hijo [de 23 años] me dice mamá ya cierra esa tienda, deja eso. Pero yo le digo, no es así de fácil, con esta tienda los crié”.

Hotesse y Molina compraron el salón de belleza hace tres años. El lugar es popular y viejos clientes vienen hasta desde Tampa, Orlando y Cayo Hueso.

“Pero eso no es suficiente para mantener un negocio. En esta misma fecha el año pasado yo estaba ganando 60 por ciento más de lo que estoy generando ahora”, se lamentó Hotesse. “Ya no recibo nuevos clientes. Y nadie nos ha preguntado cómo nos está yendo, ni ofrecido un plan para mitigar las pérdidas”.

De hecho, Ruiz-Paz, la vocera, dijo a el Nuevo Herald que FDOT no tiene ningún programa de subsidios o incentivos para negocios que resulten afectados por ese tipo de construcciones. Ruiz-Paz aseguró que el Estado toma medidas para “minimizar lo más posible el impacto [a los negocios] que pueda ocasionar la construcción”.

El Departamento de Transporte se encarga de mantener el acceso continuo [a aceras, negocios y residencias]

Ivette Ruiz-Paz

vocera de FDOT

“FDOT se encarga de mantener el acceso continuo [a aceras, negocios y residencias] y provee a los operadores de negocios con información oportuna acerca de las actividades de construcción que puedan afectarlos”, escribió Paz-Ruiz en un mensaje enviado por correo electrónico.

Pero Hotesse dijo que cuando pidió a uno de los trabajadores de las obras que le proporcionaran uno de los letreros temporales que han instalado en la calle Flagler, indicando el nombre y la ubicación de los negocios, la respuesta fue no.

“Me dijeron que esos letreros son solo para los negocios que están de cara a la Flagler, y que yo estoy de cara a la avenida 17”, contó Hotesse. “Aunque eso no tiene sentido porque nuestra dirección es 1701 Flagler Street, y nuestra clientela viene primordialmente desde Flagler”.

Por lo pronto, Hotesse ha colgado un letrero que sobresale a la acera, para tratar de atraer más clientes. Pero se arriesga a ser multada por agentes de cumplimiento de códigos de la ciudad de Miami. Varios negociantes declararon que hace casi un año (poco antes de que iniciara la construcción) tuvieron que invertir hasta $4,000 en letreros nuevos, debido a que los códigos municipales cambiaron. Desde entonces la ciudad ha multado por cientos de dólares a algunos locales.

“La presión viene de todos lados, a veces pienso que en lugar de fomentar el comercio lo que quieren es que nos vayamos de aquí”, sentenció Hotesse.

El comisionado de Miami Frank Carollo, cuyo distrito incluye La Pequeña Habana, dijo que ha recibido las quejas de los vecinos y negocios, y que está tratando de reunir fondos para crear un plan de asistencia. Durante la pasada reunión de la comisión de Miami, Carollo pidió ayuda al nuevo senador de la zona, José Javier Rodríguez, quien se comprometió a visitar a los negocios afectados.

“Tienen que recordar que Miami no es solo los rascacielos”, dijo Fernández, de la Óptica Marco Polo. “Esta ciudad fue levantada por pequeños negocios como el de mi familia, como este que creó mi abuelo”.

Siga a Brenda Medina en Twitter: @BrendaMedinar

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de enero de 2017, 7:08 p. m. with the headline "Negocios a punto de desaparecer por construcción en la calle Flagler en Miami."

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