Sur de la Florida

Las bibliotecas de Miami-Dade logran un año de respiro

Los comisionados de Miami-Dade concedieron el miércoles a las bibliotecas un alivio inesperado de un año, aunque dolorosos recortes se cernirán sobre el sistema a menos que el Condado conciba un plan a largo plazo para financiarlas.

Por medio de usar fondos de reserva por una única vez para evitar reducir el horario de las bibliotecas y cesar a 169 trabajadores, la Comisión pospuso la necesidad de tener que hacer la difícil decisión de elegir entre recortar los servicios y aumentar la tasa del impuesto a la propiedad, diciendo que tienen la esperanza de encontrar una tercera opción en los próximos meses.

De lo contrario, la decisión del miércoles creará un déficit de $20 millones en el presupuesto del año próximo para financiar las bibliotecas al mismo nivel del que viene. La brecha es el total de los $7.8 millones de reserva usados más los costos proyectados del próximo año que serán cubiertos por las reservas este año.

Un equipo de trabajo propuesto por el alcalde Carlos Giménez para examinar cómo estructurar, operar y pagar las 49 bibliotecas del Condado en el futuro tendrá que asumir una nueva urgencia.

“Ahora sabemos que hay un punto final”, dijo Giménez a los comisionados en la madrugada del miércoles, luego que los comisionados votaron a favor de usar los fondos de reserva. “Tendremos que resolver el problema antes de que llegue el próximo año fiscal”.

Antes de la votación de la 1:35 a.m. –la audiencia pública sobre el presupuesto del año fiscal 2013-14 comenzó a las 5:01 p.m. del martes–, Giménez advirtió que no se debería recurrir a las reservas, ya que ese fondo no estará disponible de nuevo para cubrir gastos recurrentes. Las reservas de $5 millones del departamento de bibliotecas se agotarían, y la reserva de emergencias a nivel condal perdería $2.8 millones contribuidos por las bibliotecas.

Pero los comisionados parecieron quedar aliviados de encontrar una solución temporal después de escuchar durante más de cinco horas a empleados y clientes de las bibliotecas que imploraron a la junta que salvara los empleos y no tocara las bibliotecas.

“Nos preocuparemos del año que viene el año que viene, y lidiaremos con este año, este año”, dijo la comisionada Barbara Jordan, expresando la opinión de la mayoría.

Los comisionados votaron 9-4 a favor de usar las reservas, con la vicepresidenta Lynda Bell y los comisionados Jordan, Bruno Barreiro, José “Pepe” Díaz, Audrey Edmonson, Sally Heyman, Jean Monestime, Dennis Moss y Xavier Suárez a favor. La presidenta Rebeca Sosa y los comisionados Esteban “Steve” Bovo, Javier Souto y Juan C. Zapata votaron en contra.

“Lo conseguimos”, dijo una entrada poco después en la página de Facebook de la campaña Salve las Bibliotecas Públicas de Miami-Dade. “Esta noche, los partidarios de las bibliotecas tomaron por asalto el ayuntamiento, y ganaron”.

El compromiso solamente afecta las bibliotecas. El departamento de bomberos todavía tiene fijado eliminar tres carros bomba y cesar a 59 bomberos, a menos que Miami-Dade reciba un subsidio federal. Los comisionados aprobarán el presupuesto final el 19 de septiembre.

Giménez recordó intencionadamente a los comisionados que seis de ellos enfrentarán reelección en el 2014 y es casi seguro que se opondrán al aumento de la tasa de impuestos, lo cual significa que su decisión del miércoles podrá haber pospuesto pero no evitado los recortes a las bibliotecas.

“En algún momento, este gobierno tendrá que enfrentar la realidad. Yo preferiría enfrentarla ahora que más adelante”, dijo. “Es muy duro aumentar los impuestos cuando uno enfrenta elecciones”.

Pero Bell, una de los comisionados que estarán en la boleta, dijo que los miembros de la junta comprendían la carga que se estaban echando encima.

“Eso depende de nosotros”, dijo. “Esa es nuestra responsabilidad”.

Una coalición de activistas había hecho una campaña de destitución contra Bell como una de ocho comisionados que votó en julio a favor de mantener fija la tasa del impuesto a la propiedad. Ella se mostró desafiante, diciendo a los activistas pro animales que lanzaron la campaña de destitución que ella continuaría apoyando sus causas “aun cuando tenga que cumplir mi mandato bajo amenaza de destitución por hacer lo correcto”.

Varios comisionados reprendieron a los activistas. Moss pidió a los grupos que suspendieran su campaña.

El miércoles por la tarde, la Alianza de Sostenibilidad Económica de Miami, uno de los grupos que están participando en la campaña de destitución, dijo que no tomaría parte en la campaña para ver si los servicios de biblioteca y bomberos se mantienen en el presupuesto final.

“Nuestra participación en el esfuerzo de destitución se trata de proteger los servicios básicos a la comunidad”, dijo Fred Frost, vicepresidente del grupo.

Antes de que los comisionados aceptaran recurrir a las reservas, ellos consideraron seriamente la posibilidad de subir la tasa de impuestos que financia las bibliotecas, en lo que hubiera sido una revocación asombrosa de su decisión de julio de mantenerla fija.

Siete comisionados parecieron decididos a proponer el aumento de la tasa de impuestos. Pero, temiendo el probable veto de Giménez, el cual no podrían invalidar sin una “supermayoría” de nueve comisionados, optaron por usar las reservas.

Incluso antes del compromiso, Giménez había dicho que se sentía confiado de que su personal encontraría una manera de mantener las bibliotecas abiertas durante el horario actual. Pero no habría podido salvar los empleos de los trabajadores de las bibliotecas.

Planear el futuro de las bibliotecas será un proyecto significativo para Giménez, quien, cuando asumió el cargo dos años atrás, propuso cerrar 13 sucursales. Esa idea fue cancelada debido a la oposición de los comisionados.

El departamento de bibliotecas, dependiente desde entonces de fondos excedentes de años anteriores, lo cual llevó a una crisis inevitable cuando se agotó ese dinero. El Condado debió haber estado preparado, alegaron activistas el martes.

El grupo de trabajo de Giménez todavía está siendo configurado, pero el alcalde ha dicho que quiere eliminar el impuesto de distrito que exige que las bibliotecas se financien de impuestos aparte del fondo general. Eso exigiría llegar a un acuerdo con las ciudades que tengan sus propias bibliotecas municipales, como es el caso de Hialeah, cuyos residentes no pagan por el sistema condal.

Aunque incluir el impuesto de distrito en el fondo general facilitaría evitar futuros déficits en el presupuesto de las bibliotecas, algunos activistas han dicho que temen que los fondos para las bibliotecas puedan ser desviados con más facilidad a otros departamentos.

Giménez dijo además que el Condado debería examinar con cuidado las calificaciones y los sueldos de los bibliotecarios de Miami-Dade, a quienes se exige tener una maestría y cuyo sueldo básico anual es de $70,300, aparte de los beneficios. Su administración tendrá que sentarse el año que viene con los sindicatos laborales para renegociar los contratos de los empleados.

Aparte de eso, Giménez dijo que había pedido al auditor del Condado que examinara si casi $7.5 millones sacados del presupuesto de las bibliotecas en el 2009 para financiar programas culturales en el distrito fiscal de las bibliotecas se habían gastado de modo impropio.

De ser así, Giménez dijo que su administración desarrollaría un plan de devolución de varios años en el futuro para devolver ese dinero al presupuesto de las bibliotecas sacado del fondo general.

Esta historia fue publicada originalmente el 12 de septiembre de 2013, 0:07 a. m..

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