Sur de la Florida

Las compañías de cruceros se niegan a aceptar los términos para que los tripulantes varados regresen a casa

Las compañías de cruceros permiten desembarcar y repatriar a las personas que siguen atrapadas en los barcos alrededor de Estados Unidos mediante transporte privado, siempre que los ejecutivos firmen un acuerdo con los los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) que haga responsables del proceso a las compañías. Sin embargo, éstas se niegan a hacerlo.

En conversaciones con los CDC, funcionarios de las compañías de cruceros se han quejado de que concertar el transporte privado para desembarcar a miembros de la tripulación es “muy caro”, según dijo un portavoz de la agencia.

El cierre del país ha provocado que unos 100,000 tripulantes y algunos pasajeros permanezcan en los barcos que navegan incesantemente por aguas de Estados Unidos, y entre los que se encuentran decenas de ciudadanos norteamericanos. Los tripulantes varados a bordo dicen sentirse mal tras haber visto a las compañías mover cielo y tierra para repatriar a los pasajeros en vuelos charter y otros medios de transporte privado después que la industria cerró el 13 de marzo. Solo unos pocos barcos tienen pasajeros a bordo, entre ellos el Coral Princess, de Carnival Corporation, que está navegando alrededor del sur de la Florida.

Julia Whitcomb, de 24 años, y residente de Chicago, es una de los tres tripulantes norteamericanos, de un total de 954, atrapados en el barco Celebrity Infinity, propiedad de Royal Caribbean Cruises Ltd. Whitcomb trabajaba como cantante en el barco. Hasta ahora, lleva más de un mes confinada en un pequeño camarote con su novio, otro tripulante, mientras el barco navega por aguas norteamericanas.

El miércoles, cuando el barco atracó en PortMiami, a Whitcomb se le dijo que empacara su equipaje, le dijera adiós a su novio argentino, ya que por fin regresaba a casa. Pocas horas más tarde, recibió una llamada de Recursos Humanos donde se le decía que el departamento legal de la compañía no estaba de acuerdo con los términos del CDC, por lo que no podía irse del barco, le dijo al Miami Herald.

“Se negaron a seguir adelante”, dijo Whitcomb, completamente angustiada. El barco partió de Miami el miércoles a alrededor de las 9:00 p.m. Una situación similar ocurrió en Los Angeles cuando Carnival Corp. se negó a cumplir con los términos del CDC para repatriar a ningún tripulante, entre ellos varios norteamericanos, del barco Holland America Line Oosterdam, en vez de optar que el barco zarpara de nuevo sin desembarcar a nadie.

Ambas compañías han aceptado los términos para algunos pasajeros y tripulantes desde que el acuerdo se estableció a mediados de abril.

Jonathan Fishman, portavoz de Royal Caribbean, dijo que la compañía está trabajando para sacar a grupos de personas a través de vuelos charter; en el caso de Whitcomb, no es posible organizar un transporte privado para una sola persona. Un portavoz de Carnival no respondió la solicitud que se le hizo para que comentara sobre el particular.

LOS EJECUTIVOS NO QUIEREN FIRMAR

En la actualidad, el CDC está revisando los planes que las compañías de cruceros le presentaron a la agencia el 22 de abril. El 23 de abril, el CDC envió a las compañías de cruceros una lista de las guías a seguir donde les describía cómo debían repatriar a las personas usando el transporte privado mientras el CDC revisaba los planes.

Según las guías, las compañías deben examinar a las las personas antes que desembarquen, asegurarse de las que estuvieron expuestas al COVID-19 viajen separadas de las que no están enfermas, entregar mascarillas, indicarle a las personas que deben permanecer en cuarentena en la casa durante 14 días y practicar el distanciamiento social. También, deben cerciorarse que no se alojen en un hotel, usen transporte público, entren en aeropuertos, tomen vuelos comerciales ni tengan ningún tipo de interacción con la población en el camino de regreso a casa.

Por cada persona que desembarque, la principal autoridad médica, el jefe de cumplimiento, y el jefe ejecutivo de la compañía deben firmar un acuerdo sobre estos términos donde se señala que, “cualquier declaración falsa o errónea, así como cualquier omisión podrían ser motivo de acciones penales y civiles por multas, penalidades, daños, y encarcelamiento”.

Es justamente esto último lo que las compañías de cruceros no están dispuestas a hacer para que regrese la mayoría de pasajeros y tripulantes que permanecen en los barcos, manteniéndolos en el mar durante más de mes y medio después que la the industria detuvo todas las operaciones, según Fishman, el portavoz de Royal Caribbean. Carnival Corp. dijo que dentro de poco dará a conocer un comunicado. Por su parte, Norwegian Cruise Line Holdings Ltd. no respondió una llamada que se le hizo.

Solo una pequeña fracción de un barco crucero tiene que funcionar sin pasajeros.

El barco de Whitcomb, el Celebrity Infinity, desembarcó a sus últimos pasajeros en Miami el 14 de marzo. Después de ello, las autoridades de a abordo se les entusiasmaron a los tripulantes para que aprovecharan las actividades que por lo general están limitadas a los empleados como acceso a los buffets de los restaurantes, piscinas y gimnasios para los pasajeros, y se comportaran como si estuvieran de vacaciones, mientras esperaban que la pandemia pasara. Todo, sin embargo, cambió el 23 de marzo, cuando un tripulante tuvo que ser hospitalizado con COVID-19, y a toda la tripulación se le dio instrucciones de no salir de sus camarotes. Whitcomb y su novio pasaron los primeros cinco días aislados en un camarote sin ventana ni aire fresco. Después, se les trasladó a un camarote de pasajero con un balcón.

Whitcomb está desesperada por llegar a su casa. La falta de transparencia por parte de la compañía y el aislamiento están desintegrándola poco a poco, dijo.

“La cada vez mayor falta de comunicación y de confianza, así como la poca información que tenemos es algo terrible”, dijo. “Pensar que esta pesadilla no tiene fin, que no hay luz al final del túnel, es un sentimiento que debilita”.

ATRAPADOS Y CON MIEDO

Aquellos que no son ciudadanos norteamericanos se sienten todavía más indefensos. A algunos no se les permite siquiera salir del camarote de 200 pies cuadrados; a otros los dejan salir apenas tres horas al día. Muchos son llevados a nuevos barcos sin mantener el distanciamiento social y se les obliga a compartir camarotes con desconocidos.

“En estos momentos, somos prisioneros”, dijo un tripulante del Carnival Freedom, que no ha recibido ningún tipo de información sobre cuándo lo enviarán a casa. El Herald no menciona su nombre porque teme represalias por parte de la compañía.

El barco se dirigía a Barbados el miércoles, dijo. A principios del día, Carnival Cruise Line anunció un plan de repatriación con botes salvavidas, mediante el cual la compañía mudaría a más de 6,000 tripulantes a nueve barcos que harán viajes que durarán semanas a Europa, Asia, Africa y América Latina para llevarlos a casa. De acuerdo con una copia del plan que pudo obtener el Herald nueve barcos con un total de 10,000 tripulantes viajarán en el Carnival Breeze, Conquest, Dream, Ecstasy, Fantasy, Fascination, Glory, Liberty y Magic.

Carnival Cruise Line dijo que hasta ahora ha repatriado a 10,000 tripulantes mediante vuelos charter. Un portavoz de la compañía no respondió la llamada que se le hizo para conocer los planes de Carnival Freedom y otros barcos con base en EEUU que se omitieron en el plan del miércoles. En una audiencia la semana pasada para ventilar un caso contra Carnival Corp., el jefe marítimo Bill Burke le dijo al juez federal que la compañía tenía 100 pasajeros y 72,000 tripulantes en los barcos, y pensaba que todavía dentro de un mes habría tripulantes y pasajeros sin repatriarse.

Un tripulante del Norwegian Getaway que fue trasladado al Norwegian Escape comparte un pequeño camarote con alguien que no conoce. Hasta el momento, no ha recibido ningún tipo de información sobre cuándo podrá volver a su casa. El tripulante dijo que el barco no cumple las pautas del CDC sobre el distanciamiento social, y apiña a los tripulantes en teatros confinados para reuniones y en comedores para comer.

“Como muchos otros aquí, temo por mi vida”, dijo el tripulante, que pidió permanecer anónimo por miedo a represalias. “Nos tratan mal, y nadie responde las preguntas que les hacemos correctamente, sobre todo, sobre el distanciamiento social”, agregó.

El barco es propiedad de Norwegian Cruise Lines Holdings. La compañía no respondió a las llamadas que se le hicieron.

Las compañías de cruceros esperan escuchar instrucciones del CDC sobre los planes para repatriar a tripulantes esta semana. Las tres más grandes compañías de cruceros — Carnival Corp., Royal Caribbean Cruises Ltd, y Norwegian Cruise Line Holdings tienen su base en Miami.

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de mayo de 2020, 8:29 a. m. with the headline "Las compañías de cruceros se niegan a aceptar los términos para que los tripulantes varados regresen a casa."

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