Cómo la campaña de Trump usó información para impedir que los negros de Miami-Dade votaran
El equipo de Donald Trump sabía que no podía ganar las elecciones de 2016 simplemente persuadiendo a la gente a votar por su candidato.
También tuvieron que asegurarse de que los partidarios de Hillary Clinton no fueran a las urnas.
Así que la campaña y sus aliados echaron mano a los macrodatos (big data) para centrarse en las comunidades negras a lo largo del corredor de la Interestatal 95, históricamente desposeído en la región de Miami-Dade. Los vecinos de esa zona se convirtieron en parte de los 12.3 millones de personas que participaron involuntariamente en un experimento nacional innovador: un algoritmo informático que analizó una enorme cantidad de información personal de posibles electores —cosas que había dicho en Facebook, compras con tarjetas de crédito, cualquier organización benéfica que hubieran apoyado e incluso características personales— y decidieron que podían manipularse para convencerlos de que no votaran. Probablemente ni siquiera sabían lo que estaba sucediendo.
Internamente, el personal de Trump describió esta parte de su operación con un término que iba más allá de la estrategia habitual de campañas negativas.
Lo llamaron “disuasión”.
La campaña se enfocó en estos electores con anuncios desinformación y mensajes engañosos diseñados para convencerlos de perder la fe en Hillary Clinton y no salir a votar, según una investigación del Miami Herald y Channel 4 News del Reino Unido, que obtuvo exclusivamente una gran cantidad de información interna de la campaña de Trump a partir de 2016.
No se sabe exactamente lo que se incluyó en el algoritmo de selección de la campaña. Pero por avanzado que fuera el modelo, generó resultados claros: Más de 116,000 negros en Miami-Dade fueron seleccionados para disuadirlos de votar, aproximadamente la mitad de todos los electores negros en Miami-Dade.
Eso fue dos veces la tasa de para los electores de otras razas.
No solo era mucho más probable que los negros fueran seleccionados para la disuasión, sino que otros grupos de electores no negros tenían más probabilidad de ser escogidos si vivían en comunidades negras, como las de la Interestatal-95 en dirección norte hacia Broward.
“El enfoque preciso de suprimir la participación de los negros es claro”, dijo Dan Smith, politólogo de la Universidad de Florida que revisó el análisis del Herald de los datos de la campaña. “Es asombroso”.
La información muestra que aunque las mujeres tenían más probabilidades que los hombres de ser identificadas para esfuerzos de disuasión, caso todas las mujeres que vivían en comunidades tradicionalmente negras cayeron en esta categoría, a diferencia de un tercio en otras partes.
Incluso los electores hispanos —que de otra manera tenían más probabilidades para ser seleccionados como objetivo de anuncios de campaña creados para que votaran por Trump— fueron incluidos en la campaña de disuasión en mayores cantidades a lo largo del corredor de la I-95.
A medida que se acerca el día de las elecciones el 3 de noviembre, los datos ofrecen un vistazo de cómo la campaña de Trump socavó la campaña de Hillary Clinton en la Florida en 2016, y cómo podría hacer lo mismo en 2020, ya que el candidato demócrata Joe Biden depende en gran medida de la alta participación de los electores negros para ganar el estado políticamente indeciso más importante del país.
Varios empleados clave que trabajaron en la operación de datos de Trump en 2016 han regresado para su campaña este año. Las encuestas muestran una carrera apretada en la Florida. Los dos partidos están gastando millones de dólares en anuncios de campaña. La campaña de Trump en particular está criticado acremente el proyecto de ley penal de Biden de 1994, que condujo a un aumento significativo en la encarcelación de negros, y el historial de su compañera Kamala Harris como fiscal.
El enfoque de Trump en 2016 parecía creado para alejar a los electores negros, especialmente a las mujeres de esa raza, para que no votaran por Hillary Clinton.
Detrás de la campaña de disuasión de 2016 estaba Cambridge Analytica, una firma de datos británica y consultora política que fracasó dos años después de ayudar a Trump a lograr una victoria impactante cuando se reveló que la compañía obtuvo datos de 87 millones de usuarios de Facebook.
Antes de hundirse, Cambridge Analytica promocionaba en silencio su capacidad para suprimir el voto negro en un momento en que Stephen Bannon, finalmente contratado para liderar la campaña de Trump, era el vicepresidente de la firma, dijo un ex empleado.
“[Cambridge Analytica] ofrecía servicios de ‘alejamiento de electores’ en Estados Unidos y hay documentos internos que he visto que hacen referencia a esta táctica”, dijo el denunciante Christopher Wylie a la Comisión Judicial del Senado en 2018. “La firma se dirigiría a los votantes afroamericanos y los disuadiría de participar en las elecciones”.
Pero se habían ofrecido pocas pruebas concretas para respaldar esas afirmaciones hasta que Channel 4 News obtuvo los datos internos de la campaña, que compartió con el Herald.
Aunque todas todas las campañas modernas dependen de los macrodatos para encontrar y convertir a los partidarios, los críticos de la campaña de Trump, incluidos los ex empleados de Cambridge Analytica, creen que su enfoque en la disuasión, en lugar de la persuasión, equivalió a una forma de supresión digital de electores. Dicen que la estrategia de datos reflejó los esfuerzos de las legislaturas estatales controladas por los republicanos para cerrar los centros de votación en los centros urbanos, limitar los días de votación anticipada o evitar que los delincuentes que hubiera cumplido su condena votaran.
La campaña de Trump dice ahora dice que no hizo que nadie impidiera votar, contradiciendo lo que los funcionarios de campaña han reconocido, y de lo cual incluso se han jactado, en el pasado.
“Esto es una tontería”, dijo Tim Murtaugh, portavoz de la campaña de Trump, al Herald el miércoles. “Cada anuncio está destinado a atraer más partidarios al presidente Trump. Tiene un historial mucho mejor para la comunidad negra que Joe Biden y ni siquiera está cerca”.
Murtaugh no respondió preguntas sobre cómo la campaña definió la disuasión, qué mensajes dirigió a esos votantes o por qué la categoría de disuasión incluso existía en sus datos internos si a esos electores se les mostraban los mismos anuncios que a los electores de persuasión.
El corredor en cuestión de la I-95 incluye el municipio profundamente empobrecido de Opa-locka, el barrio miamense del Pequeño Haití y y la ciudad más próspera de Miami Gardens, donde juegan los Miami Dolphins. Las áreas de gran población negra, como Florida City y Richmond Heights también fueron marcadas para la disuasión.
Todos son bastiones demócratas.
La privación de derechos no es nada nuevo a lo largo de la autopista interestatal que los planificadores de la ciudad colocaron en medio de las comunidades negras en los años 1960, que llevó a la fractura de vecindario prósperos. En un mitin político en Miami en mayo de 1939, el Ku Klux Klan apareció con cruces ardientes y colgó un muñeco de un poste de poder con las palabras “ESTE NEGRO VOTÓ” escritas en su ropa. A los votantes negros se les prohibió participar en las primarias del Partido Demócrata de Florida hasta 1946 y fueron intimidados en las urnas durante mucho más tiempo. Actualmente, más de 338,000 personas negras no pueden votar debido a una condena por delito grave, lo que representa aproximadamente el 15% de la población negra en edad de votar en el estado, según Sentencing Project, una organización sin fines de lucro.
“Hemos estado luchando contra esto desde siempre, es deprimente y es agotador”, dijo Patricia Johnson, una demócrata de 63 años que vivió en Opa-locka durante las elecciones de 2016.
Johnson fue seleccionada para la disuasión. Ella no recuerda ningún anuncio negativo en Facebook —la plataforma de redes sociales es un vehículo favorito para las campañas políticas para dirigirse a electores individuales con anuncios especialmente diseñados para influenciarlos— y votó por Clinton.
Pero casi 60,000 otros electores identificados para labores de disuasión en el área alrededor de la I-95 no votaron, una baja de seis puntos porcentuales entre esos mismos votantes en comparación con 2012, según un análisis del Herald.
Esa disminución en la participación ocurrió incluso cuando los niveles de votación se mantuvieron sin cambios en Miami-Dade, gracias a las campañas y de persuasión y de salir a votar a un mayor ritmo que en 2012.
En general, entre los electores identificados para labores de disuasión en 2016 hubo una baja de participación de 1.4 puntos porcentuales en comparación con 2012. Los efectos fueron más marcados entre los electores negros: su participación bajó 8.2 puntos, en comparación con una caída de 6.9 puntos entre los electores negros en general.
Trump ganó Florida por más de 112,000 votos en 2016, beneficiándose de un mayor apoyo entre los votantes blancos en el suroeste y el centro, y la menor participación de votantes negros en todo el estado.
No está claro cuánto del resultado se puede atribuir a la operación de datos de su campaña, que también se implementó en otros estados políticamente indecisos donde se anotó victorias, como Wisconsin, Pennsylvania y Michigan.
Sin el presidente Barack Obama en la boleta, la participación de los electores negros seguramente iba a bajar sin importar cualquier otro factor.
El Proyecto Álamo
Los republicanos fueron abrumados por los esfuerzos de macrodatos del presidente Barack Obama durante su reelección de 2012.
Sabían que tenían que responder. Así que el Comité Nacional Republicano se puso a trabajar y creó una base de datos que, según ellos, contiene más de 3,000 unidades de observación o data points sobre cada elector.
Trabajando en una oficina en San Antonio, Texas, la campaña de Trump y Cambridge Analytica impulsaron los datos aún más al trasladar los esfuerzos de supresión a la esfera digital.
Lo llamaron el Proyecto Álamo.
En total, el archivo del Proyecto Álamo obtenido por Channel 4 News contiene casi 60 bases de datos con más de 5,000 tablas sobre 198 millones de electores estadounidenses. Incluye datos de votantes recopilados por el RNC, información personal comprada a proveedores comerciales y listas de donantes políticos.
Brad Parscale, quien fue reemplazado como gerente de campaña de Trump a principios de este año, lideró ese esfuerzo.
Los datos de encuestas y sondeos se incorporaron al sistema durante la carrera de 2016 y luego se analizaron para informar a la campaña de mensajes, eventos, visitas puerta a puerta y operaciones para hacer que los electores salieran a votar.
“Con el procesamiento de esta información uno comienza a aprender”, dijo Parscale al programa Frontline de PBS en 2018.
La campaña usó el algoritmo para pronosticar las opiniones políticas de los votantes, así como su probabilidad de participar en las elecciones. Los perfiles que desarrolló el algoritmo también incluyen información detallada sobre sus ingresos, raza, etnia, lugar de origen, religión, idioma, estado civil, posesión de armas y más.
Luego dividió a los electores en ocho categorías para la segmentación:
Simpatizantes fuertes de Clinton (simpatizantes comprometidos con Clinton)
Simpatizantes fuertes de Trump (partidarios comprometidos con Trump)
Salir a votar (simpatizantes de Trump que había que alentar a que votaran)
Persuasión (votantes de swing que podrían ser convencidos de votar por Trump)
Disuasión (simpatizantes de Clinton que podrían ser desmotivados para que no votaran)
Alejamiento de Clinton (partidarios de Clinton quienes probablemente no voten)
Alejamiento de Trump (partidarios de Trump quienes es poco probable que voten)
Apáticos (electores sin una preferencia clara por un candidato).
Esas designaciones permitieron a la campaña identificar qué tipo de publicidad política y mensajes atraerían a ciertos votantes, y convencerlos de que fueran a las urnas o se quedaran en casa.
Entre los anuncios más destacados está el videoclip de Michelle Obama que hizo parecer que estaba criticando a Clinton —no era tal—, así como mensajes que criticaban la obra de la Fundación Clinton en Haití. (Miami-Dade tiene la población más alta de inmigrantes haitianos en el país.)
La plataforma publicitaria de Facebook jugó un papel clave en el éxito de Trump dijo que un empleado de Facebook fue asignado para trabajar con el Proyecto Álamo. (Ese empleado ahora trabaja en una organización sin fines de lucro progresista). Y Andrew Bosworth, un ejecutivo de Facebook, dijo que Trump “fue elegido porque dirigió la mejor campaña digital que he visto de cualquier anunciante. Punto... Parscale y Trump acaban de hacer un trabajo increíble”.
Parscale no respondió a solicitudes de declaraciones esta semana.
Tampoco Facebook, que informó haber ganado $625 millones por la venta de anuncios políticos en los últimos tres meses, lo que equivale al 7% de sus ingresos del segundo trimestre en Estados Unidos, según una revisión de la biblioteca de anuncios y los informes financieros de la compañía.
El Proyecto Álamo se centró en 16 estados indecisos, incluida la Florida. A nivel nacional, la campaña de Trump seleccionó a 3.5 millones de electores negros para la disuasión, 658,000 de ellos en la Florida.
Uno de ellos fue Oliver Gilbert, de 48 años y alcalde de Miami Gardens, una de las mayores comunidades negras del condado y donde va aumentando la clase media negra.
Casi la mitad de los electores de Miami Gardens estaban en la lista de disuasión, más de 30,000 personas, según un análisis del Herald. El 70% eran negros. Para Gilbert, es simple: cálculos muy precisos de la campaña de Trump.
“Si los negros no votan, Hillary Clinton no llega a la presidencia”, dijo Gilbert. “Mira, podemos decir lo que queramos sobre la naturaleza moderna de la política y lo que están haciendo en Facebook, pero básicamente se trata de la misma vieja estrategia sureña de convencer a los blancos pobres de que son diferentes de los esclavos recién liberados”.
La participación general entre los votantes de Miami Gardens en los datos de Trump cayó cinco puntos porcentuales, pero bajó casi siete puntos porcentuales entre los escogidos para disuadirlos.
La campaña de Clinton en Florida no estaba al tanto de la estrategia de disuasión de Trump, dijo Reggie Cardozo, quien fue subdirectora de la campaña estatal en 2016.
“Siempre supimos que teníamos que sacar el voto afroamericano”, dijo Cardozo.
El 40% por ciento de los negros en la Florida estaban identificados para disuadirlo, más que en cualquier otro estado de swing.
Eso significaba que representaban a uno de cada cuatro floridanos en la misma situación, a pesar de que representaban 13% por ciento de los electores inscritos a finales de 2016.
“Esta es la nueva era de la supresión de votantes”, dijo Oscar Braynon, senador estatal demócrata cuyo distrito en el sur de Florida incluye a Miami Gardens”. Antes era una prueba para saber si sabían leer, colocaban policías e los centros de votación... En la era digital son estos anuncios de desinformación para hacerte cuestionar a tu candidato natural y las cosas en que crees”.
‘Una operación de supresión de votantes’
Los mensajes que la campaña de Trump y los supecomités de acción política aliados usaron para detetercar a los votantes negros fueron creados para reducir la confianza en Hillary Clinton entre esos electores.
Algunos contenían falsedades y desinformación, pero otros no.
Lo que importaba es que fueron creados para llegar a los electores negros.
Brittany Kaiser, quien trabajó como jefa de desarrollo de negocios de la empresa matriz de Cambridge Analytica, le dijo al Herald que la estrategia era simple: “Si les envías suficientes mensajes negativos, entonces tal vez no salgan a votar”.
Kaiser dijo que se enteró después de las elecciones que los negros y las minorías fueron específicamente blanco de lo que ella llamó una “campaña de supresión de electores flagrante, basada en datos”, algo de lo que dijo que solo se hablaba “en privado”.
Uno fue producido por un comité de acción política partidario de Trump que trabaja con Cambridge Analytica.
Otro anuncio presentó a Michelle Obama diciendo: “Si no puedes dirigir tu propia casa, ciertamente no puedes dirigir la Casa Blanca”. El anuncio afirmaba que estaba hablando de Hillary Clinton, y presumiblemente hacía referencia al escándalo de Monica Lewinsky. Pero una revisión de los comentarios completos de Obama de 2007 mostró que estaba discutiendo los desafíos de criar a su propia familia.
El spot se emitió durante dos semanas en las estaciones de televisión de Florida y también fue publicado en Facebook. Obama tiene altos índices de aprobación, especialmente entre las mujeres negras.
En los documentos internos publicados la semana pasada por Kaiser, el comité político escribió que el anuncio era “muy eficaz para persuadir a las mujeres de nuestra audiencia principal de que no votaran por Hillary Clinton”.
Otros mensajes que criticaron a la Fundación Clinton con acusaciones no probadas de corrupción se hicieron llegar específicamente a los electores negros en el Pequeño Haití, dijo a Bloomberg en 2016 un alto funcionario no identificado de la campaña de Trump. En el Pequeño Haití, 28,173 personas fueron identificadas para mensajes de disuasión. La mitad eran negros.
Clinton recibió aproximadamente 6,000 votos menos que Obama en el distrito estatal de la Cámara de Representantes que incluye al Pequeño Haití, según Steve Schale, un operativo demócrata en Florida que analiza los datos electorales.
Este reportaje fue investigado y redactado usando datos de electores recopulados por la campaña de Trump y el Comité Nacional Republicano obtenidos por Channel 4 News en el Reino Unido y compartidos con el Miami Herald. Las dos organizaciones noticioss se consultaron mutuamente y compartieron información, pero generaron sus propios reportes.
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de octubre de 2020, 9:33 a. m. with the headline "Cómo la campaña de Trump usó información para impedir que los negros de Miami-Dade votaran."