Tirso Luis Páez ayudó a escribir “Canción de Trump”, que ahora es el contagioso tema musical oficial en español de la campaña electoral del presidente Donald Trump para el 2020.
Páez y Los 3 de la Habana—una banda musical del sur de la Florida formada por él, su madre y su padre— incluso cantaron la melodía este mes con un reticente pero sonriente Eric Trump durante un desfile en barco frente a la costa de North Miami.
Pero cuatro años antes, la campaña de Trump tenía tan pocos indicios sobre las creencias políticas de Páez, y sobre el crucial bloque de votantes hispanos en el sur de la Florida en general, que sus datos internos lo clasificaban como alguien que debería ser bombardeado con anuncios negativos sobre la candidata demócrata. La idea no era atraerlo a votar, sino “disuadirlo” de votar, porque era probable que apoyara a Hillary Clinton.
“Se equivocaron”, dijo Luis.
El cantante de origen cubano votó por Trump en 2016.
Los datos de la campaña de Trump, obtenidos exclusivamente por Channel 4 News de Reino Unido y compartidos con el Miami Herald y el Nuevo Herald, muestran lo poco que parecía entender el equipo del futuro presidente a la comunidad hispana del sur de la Florida, que incluye a los cubanoamericanos, un bloque de votantes republicanos crucial.
Un análisis del Miami Herald encontró que la campaña, que reunió terabytes de datos sobre votantes potenciales en todo el país, puso un lugar de nacimiento incorrecto a la mitad de los votantes hispanos de Miami-Dade que indicaron haber nacido en América Latina cuando se registraron para votar. Por ejemplo, ni un solo venezolanoestadounidense fue identificado correctamente en los datos de Trump. La mayoría figuraban como cubanoamericanos. Y el 25 por ciento fue categorizado erróneamente como de ascendencia mexicana. En general, la campaña de Trump identificó a más personas como mexicanoamericanos en Miami-Dade que la cantidad de mexicanoamericanos registrados para votar en todo el estado.
Después de la impactante victoria de Trump, su campaña se jactó de la precisión de su análisis de datos, que fue diseñado por la controvertida y ahora en bancarrota firma británica Cambridge Analytica.
El algoritmo de aprendizaje automático de la campaña dividió a los votantes en categorías en función de su probabilidad de apoyar a Trump o a Clinton, y luego fue un paso más allá de lo que ha ido ninguna campaña de la que se tenga conocimiento: el equipo de Trump identificó a los partidarios de Clinton vacilantes que podrían ser “disuadidos” de aparecer en las urnas con anuncios negativos y desinformación.
“No entramos en detalles diciendo que tenemos que ser supervillanos con esta cosa”, dijo Leo Reyes, quien trabajó en la campaña digital de Trump en 2016, a Channel 4 News. “Lo que nos dijeron es que tenemos que hacer nuestro mejor esfuerzo para ganar. Y si tenemos que disuadir su voto, eso es lo que haremos“.
Existe un desacuerdo sobre el éxito del microtargeting en las campañas políticas, pero los expertos coinciden en que cualquier esfuerzo de este tipo para funcionar bien requeriría buenos datos.
Ryan Enos, un profesor de gobierno en Harvard, dijo que los datos erróneos sobre el lugar de nacimiento identificados en la base de datos de la campaña de Trump podrían haber sido una “importante responsabilidad legal” en los esfuerzos por apuntar a los hispanos.
“Si lo que quiere es construir un modelo predictivo de cómo la gente va a votar, necesita definir el país de origen adecuado para las personas de ascendencia hispana, especialmente en Florida”, dijo Enos. “Las cosas que predicen gran parte del comportamiento humano, incluido el voto, son muy básicas: nuestra identidad social, nuestro género, nuestra raza, nuestro partido”.
Si bien un análisis del Herald encontró algo de evidencia sugiriendo que los esfuerzos de Trump para disuadir a los votantes funcionaron en las comunidades negras, eso no fue el caso con los votantes hispanos. Los votantes hispanos elegidos para la “disuasión” acudieron a las urnas en niveles similares a los que no fueron elegidos.
En general, a Trump le fue peor con los electores hispanos del sur de Florida que los anteriores candidatos presidenciales republicanos.
Podría ser una cuestión de idioma. En 2016, la campaña de Trump no publicó un solo anuncio de televisión en español, incluso cuando los súper PAC pro-Trump publicaron anuncios para votantes negros llenos de desinformación sobre Clinton. Ni siquiera tradujo su página web al español, aunque publicó anuncios en español en las estaciones de radio del sur de Florida y desplegó activistas de puerta a puerta que hablaban español.
Esta vez, las encuestas muestran que al presidente le está yendo significativamente mejor con los votantes hispanos y está gastando millones en mensajes diseñados específicamente para los principales grupos de inmigrantes de habla hispana de Miami.
“El apoyo hispano del presidente Trump está creciendo porque, a diferencia de Joe Biden, se ha enfrentado al socialismo y ha logrado la mejor economía para los hispanos antes de la pandemia global”, dijo la asesora principal de la campaña de Trump, Mercedes Schlapp, nativa del sur de la Florida, en un correo electrónico.
Schlapp no respondió preguntas sobre la operación de datos de la campaña. La campaña ha dicho que la idea de que “disuadió” a los votantes es “una tontería’‘, aunque los datos internos ofrecen una radiografía del esfuerzo sin precedentes de Trump para mantener a los partidarios de su oponente alejados de las urnas.
Ahora, la campaña de Trump está usando la “Canción de Trump” en un anuncio en español que se reproduce no solo en Florida sino en otros estados políticamente no definidos con grandes poblaciones hispanas.
“En 2016 había mucha gente que temía decirlo [que apoyaba a Trump] y esta canción ha ayudado a mucha gente a que salga políticamente del clóset,” dijo Luis Páez.
Ana Páez, la madre de Tirso, está registrada como demócrata y no participó en las elecciones del 2016.
Los 3 de la Habana, una banda familiar de emigrados cubanos, estrenó recientemente una salsa en apoyo a la reelección del presidente Donald Trump. La melodía, “Canción de Trump” o “Trump Song”, es el himno oficial en español de la campaña. También se realiza en inglés. De izquierda a derecha, los integrantes de la banda son Tirso Luis Páez, su madre Ana Páez y su padre Germán Pinelli. Pedro Portal pportal@miamiherald.com
Pero a principios de este año, en una fiesta privada organizada por un partidario de Trump, Páez cambió una de las canciones de Los 3 de Habana a “Yo voy a votar por Donald Trump” en vez de “Cuba soy yo”, y se volvió viral. Trump hasta lo compartió en su página de Youtube.
Ahora ella está votando por el presidente. Así como su esposo, German Pinelli, quien no estaba registrado para votar en 2016, y la esposa de Tirso Páez, Magela Crespo, quien votó por Clinton.
Trump no pagó por la canción; la banda dice que la donó.
A pesar de ser demócrata, Ana Páez fue categorizada en 2016 como una votante indecisa que podría ser convencida, o “persuadida” en la terminología de la campaña, para que votara por Trump. Magela y Tirso fueron seleccionados como personas que podían convencer de que no votaran, o “disuadidas”.
Los votantes menores de 35 años como Tirso eran más propensos a ser etiquetados como “disuasión” por la campaña de Trump que los mayores, según un análisis de los datos.
No está claro cómo el algoritmo de la campaña de Trump llegó a esas determinaciones. Los científicos de datos utilizaron millones de puntos de datos —incluidos los datos de electores recopilados por el Comité Nacional Republicano, información personal comprada a proveedores comerciales y listas de donantes políticos— para clasificar a los votantes.
El modelo puede haber sido sofisticado, pero el resultado fue crudo: los votantes negros y los votantes que viven en comunidades principalmente negras tenían muchas más probabilidades de ser categorizados como “disuasión”, mientras que los hispanos generalmente estaban sobrerrepresentados en la categoría de “disuasión”, especialmente los cubanos.
Pero los cubanos que vivían en comunidades de mayoría negra tenían casi el doble de probabilidades de ser marcados como “disuasión” que los que vivían en áreas de mayoría cubana.
Cambridge Analytica data from 2016 show higher levels of deterrence for all voters known to the Trump campaign in ZIP codes with higher proportions of Black voters. The darkest red extends from Little Haiti to Miami Gardens along Interstate 95. Sarah Blaskey and Eduardo M. Alvarez
Los dominicanos y colombianos eran casi tan propensos como los votantes negros a ser etiquetados como “disuasión”, aunque los datos de la campaña de Trump muestran que no conocían el lugar de nacimiento real de esos votantes y creían en gran medida que eran cubanos, mexicanos o puertorriqueños.
Miami-Dade tenía uno de los niveles más altos de disuasión hispana en el estado. El condado de Broward, que tiene una gran población venezolana, y el condado de Orange, donde viven muchos puertorriqueños, también tuvieron altos niveles de disuasión.
Tergiversados e incomprendidos
Hay más de 826,000 votantes hispanos en los datos internos de la campaña de Trump para Miami-Dade.
Está claro que la campaña no los entendió bien.
El Herald también analizó a los casi 156,000 electores en los datos de Trump que claramente habían marcado su lugar de origen en los registros de votantes de Florida compilados por Dan Smith, un profesor de la Universidad de Florida.
Los datos depurados por el profesor Smith le permitieron al Herald determinar el lugar de nacimiento real de los votantes.
El análisis mostró que los datos del “país de origen” de la campaña, que compró a proveedores comerciales, eran incorrectos para casi 77,000 votantes.
De esos votantes, los datos de Trump identificaron erróneamente al 100% de las personas de Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Panamá, Paraguay, Perú, España, Uruguay y Venezuela.
Más del 90% de los electores de Puerto Rico, Honduras, Colombia, Guatemala, Nicaragua y República Dominicana fueron etiquetados incorrectamente. El 70% de los mexicanos estaban mal etiquetados, en comparación con solo el 14% de los cubanos.
Una mujer sostiene una bandera estadounidense desde un automóvil que asiste a una Caravana Anticomunista por la Libertad y la Democracia y en apoyo del presidente Trump, pasa por el icónico restaurante cubano Versailles en La Pequeña Habana siguiendo la ruta a través de varias calles de Miami, incluidas SW 8 Street y Flagler Street. , el sábado 10 de octubre de 2020. Pedro Portal pportal@miamiherald.com
La campaña etiquetó a Puerto Rico, un territorio de los Estados Unidos, como un “país” de origen.
Los datos de Trump identificaron a Alex Meléndez, de 51 años, como cubano.
Falso. Meléndez, un piloto jubilado que no es partidista, nació en Puerto Rico.
“Para los republicanos, tal vez los cubanos y los puertorriqueños sean lo mismo”, dijo.
Meléndez recuerda que su vecindario de West Kendall se llenó de voluntarios de la campaña que hablaban español con sombreros rojos de ‘Make America Great Again’ tocando puertas en 2016. La campaña lo identificó como “persuasión”.
Dice que con eso también estaban equivocados.
Bunca abrió la puerta.
Aunque Trump ganó el estado, sus tácticas no funcionaron con los electores hispanos.
Partidarios de Hillary Clinton siguen los resultados del día de las elecciones en el hotel EB en Miami en 2016. GIORGIO VIERA EFE
A diferencia de los votantes negros, los votantes hispanos seleccionados para la “disuasión” en 2016 votaron a tasas más altas que cuatro años antes, según un análisis del Herald. Y los votantes hispanos que la campaña calificó como extremadamente propensos a apoyar a Trump votaron en números más bajos en 2016 que en 2012.
A Clinton le fue sorprendentemente bien en los distritos cubanoamericanos, según muestran las investigaciones y los datos de las encuestas.
“El voto cubano estuvo en su punto más bajo para los republicanos”, dijo Eduardo Gamarra, profesor de Política y Relaciones Internacionales en la Universidad Internacional de Florida.
A diferencia de los votantes negros, los cubanoamericanos seleccionados para la disuasión en 2016 votaron a tasas más altas que cuatro años antes, segun un análisis del Herald.
“En 2016, [el microtargeting] era una ciencia relativamente nueva y los datos no habían sido probados”, dijo Karen Giorno, quien trabajó en la campaña de Trump en Florida y a nivel nacional. “Se entendió lo importante que era entender correctamente al votante y para hacer que el perfil del votante se convirtiera en la prioridad del Partido Republicano en 2020: Entender al votante: en qué cree, qué quiere, de dónde viene.”
(Giorno negó que Trump haya participado en una campaña de disuasión en 2016 y dijo que esas tácticas equivaldrían a una “supresión de votantes”).
Por su parte, Tirso Luis Páez dice que su esposa ahora es ‘más trumpista’ que él.
Le dijo al Herald que piensa que el cambio ocurrió por el uso de las redes sociales.
El influencer de las redes sociales Alex Otaola entrevistó al presidente Donald Trump. Cortesía Cubanos por el Mundo
“Yo creo que lo que ha influenciado en ella en estos tres años, el cambio que ha habido en las redes sociales con los youtubers como Alexander Otaola todo lo que han influenciado en este caso para ella darse cuenta de estas cosas y cambiar su manera de pensar”.
Otaola es un ‘influencer’ cubano de 41 años con un canal de Youtube donde habla de política y cultura, y dice que aunque votó por Clinton en el 2016, este año votará por Trump. La campaña del presidente es uno de los patrocinadores de la página de Otaola.
Ana Páez dijo que aunque le parezca Biden buena persona, nunca votaría por él porque no le gusta la senadora de California Kamala Harris, ni ‘otros que lo apoyan’, como la congresista Alexandria Ocasio-Cortez ni el senador Bernie Sanders.
Afinando la campaña
Make America Number One, un súper PAC pro-Trump que trabajó en estrecha colaboración con Cambridge Analytica en 2016, se dio cuenta de que el Partido Republicano necesitaba hacer una mejor campaña en el 2020.
En documentos internos, el grupo dijo que recomendaba invertir “en la recopilación de datos de hispanos a través de encuestas, extracción de datos de terceros y orientación digital. La porción hispana del electorado está creciendo, y para que Trump, o cualquier republicano, tenga éxito en el futuro, es primordial comprender los mensajes y los objetivos de los votantes hispanos”.
El equipo de Trump estaba escuchando, sabiendo que necesitarían reducir el margen de victoria de su oponente en un Miami-Dade fuertemente demócrata para ganar Florida nuevamente.
El presidente ahora lidera a Biden entre un 61% y un 35% con los votantes cubanoamericanos en Miami-Dade, según una encuesta de principios de octubre realizada por Bendixen & Amandi International y el Miami Herald. En 2016, el apoyo de esa comunidad rondaba los 50 años. A Trump le está yendo especialmente bien con los inmigrantes cubanos recientes, que se inclinan en gran medida hacia los republicanos, mientras que Biden tiene más apoyo entre los cubanos nacidos en Estados Unidos y aún mantiene una ventaja general entre los votantes hispanos en el sur de la Florida.
En el mercado de Miami, Trump ha gastado $3 millones en anuncios de televisión en español en lo que va de este ciclo, detrás de los $5 millones de Biden, pero sigue siendo una mejora significativa con respecto a 2016, según Advertising Analytics. Los comités de acción política pro-Trump han gastado $1.7 millones adicionales en anuncios en español en el sur de la Florida. (Los grupos que apoyan a Biden han gastado $6.7 millones).
La campaña ha desarrollado mensajes dirigidos a grupos de inmigrantes cruciales. Para los cubanos, un anuncio reproduce imágenes de Biden seguido de un discurso de Fidel Castro. Para los venezolanos, se muestra a Biden, entonces vicepresidente, reunido con Maduro; otro muestra al aliado de Maduro Diosdado Cabello, quien ha sido acusado en Estados Unidos por cargos de narcoterrorismo, sugiriendo que apoya a Biden. Para los colombianos, un anuncio presenta al político de izquierda y economista de Colombia Gustavo Petro, una vez miembro de un grupo guerrillero, diciendo que votaría por Biden si pudiera emitir su voto. Y para los nicaragüenses, el mismo anuncio con Petro acusa a Biden de “traicionar a los nicaragüenses”.
Todos los anuncios están en español.
Parte del nuevo éxito de Trump es la ventaja de la titularidad: el presidente tiene una lista de logros políticos que promociona, como volver a imponer sanciones a Cuba, emitir una orden ejecutiva dirigida a las finanzas del presidente nicaragüense Daniel Ortega y buscar derrocar a Nicolás Maduro. También tiene más dinero, recaudando aproximadamente $600 millones en 2020, casi el doble de lo que hizo hace cuatro años.
El equipo de Trump también ha dado prioridad a convertir a los hispanos del sur de la Florida conociéndolos. El director estatal y el director regional de la campaña para el sur de Florida son ambos del área de Miami.
“Han contratado a mucha gente aquí que conocen y comprenden a la comunidad”, dijo Nelson Díaz, presidente del Partido Republicano del Condado de Miami-Dade, sobre la campaña de Trump. “Escuchan los consejos de personas como yo y de la zona que conocen a la comunidad”.
Carlos Cabral, abogado de un pequeño bufete de abogados en Miami Lakes, es uno de los nuevos partidarios del presidente.
Un ex elector de Obama que fue blanco de disuasión en 2016, dijo que no tenía confianza en Clinton y no emitió su voto.
Ahora Cabral, que es mitad cubano y mitad portugués, se inclina hacia Trump.
El mensaje del presidente de que Biden aumentará los impuestos a las pequeñas empresas lo asusta. También lo ha hecho el aluvión constante de anuncios que vinculan a Biden con regímenes socialistas autoritarios en América Latina. Y es un cazador que siente que las opiniones de Trump sobre los derechos de armas coinciden con las suyas.
“Tengo que elegir el menor de dos males”, dijo Cabral.
Los reporteros del Miami Herald David Smiley, Christina Saint Louis, Isaiah Smalls y el reportero del buró de McClatchy Shirsho Dasgupta contribuyeron a este informe.
Esta historia fue investigada y escrita usando una base de datos de votantes de la campaña Trump / el Comité Nacional Republicano de 2016 obtenido por Channel 4 News en Gran Bretaña y compartido con el Miami Herald. Las dos organizaciones de noticias se consultaron entre sí y compartieron información, pero produjeron sus propios informes.
Ana Claudia Chacin es una periodista venezolana que cubre noticias en el sur de Florida. Fue criada en Miami, estudió en la Universidad de Miami y obtuvo una maestría en periodismo investigativo de American University en Washington. Fue interna del equipo investigativo en el Washington Post.Ana Claudia is a Venezuelan journalist covering South Florida news . She grew up in Miami and obtained her bachelor’s degree from the University of Miami and her master’s in investigative journalism at American University in Washington D.C. She was previously a fellow with The Washington Post’s investigative unit through the Investigative Writing Workshop at American.Apoye mi trabajo con una subscripción digital
Sarah Blaskey is the data specialist on the Miami Herald investigations team and co-author of “The Grifter’s Club: Trump, Mar-a-Lago, and the Selling of the Presidency.” She holds a master’s degree from the Columbia University School of Journalism and was a finalist for the 2020 Livingston Award for national reporting.
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