Sur de la Florida

Trump visita restaurante en Doral meses después de que el dueño criticara su mano dura contra migrantes venezolanos

El presidente Donald Trump visitó el restaurante venezolano El Arepazo el lunes por la tarde, ubicado en el corazón de la comunidad venezolana de la ciudad de Doral, meses después de que su propietario manifestara que sus políticas de inmigración estaban perjudicando su negocio y desanimando a los venezolanos a reunirse en espacios comunitarios.

La visita, que duró cuatro minutos, se produjo después de un viaje del mandatario a Doral para asistir a una iniciativa de cooperación militar multinacional que la administración bautizó como “Escudo de las Américas’’.

La cumbre del domingo en su campo de golf y club de campo en Doral reunió a un grupo de líderes latinoamericanos para coordinar la cooperación regional en materia de seguridad, en particular contra los cárteles de la droga y la delincuencia transnacional.

Varios funcionarios electos del condado Miami-Dade se encontraban dentro de El Arepazo durante la visita, incluidos tres de Doral: la alcaldesa Christi Fraga; Rafael Pineyro, el único miembro venezolano-estadounidense del Concejo Municipal y la concejala Nicole Reinoso.

También estuvieron presente la supervisora electoral de Miami-Dade, Alina García, y el recaudador de impuestos del condado Dariel Fernández.

El presidente Donald Trump conversa con Max Álvarez, dueño del restaurante venezolano El Arepazo en Miami, el lunes 9 de marzo.
El presidente Donald Trump conversa con Max Álvarez, dueño del restaurante venezolano El Arepazo en Miami, el lunes 9 de marzo. SAUL LOEB AFP via Getty Images

Decenas de personas hicieron fila afuera del icónico restaurante durante horas antes de la llegada de Trump.

Muchos llevaban parafernalia del Partido Republicano y expresaron su apoyo a la agenda del presidente estadounidense. La comunidad venezolana conformaba una parte notablemente menor en la multitud, según las personas entrevistadas por el Miami Herald.

Un grupo de personas documenta la llegada del presidente de Estados Unidos Donald Trump al restaurante venezolano El Arepazo, el 9 de marzo de 2026 en Doral, Florida.
Un grupo de personas documenta la llegada del presidente de Estados Unidos Donald Trump al restaurante venezolano El Arepazo, el 9 de marzo de 2026 en Doral, Florida. Carl Juste cjuste@miamiherald.com

Víctor Jiménez, de 58 años, que se describió a sí mismo como empresario, fue la única persona que exhibió visiblemente símbolos venezolanos, con un sombrero tricolor y una bandera del país sudamericano.

“Vine a agradecer al presidente por lo que ha hecho por Venezuela, lo que está haciendo con Irán y lo que va a hacer por Cuba’’, afirmó Jiménez.

Jiménez se refirió a la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien era la vicepresidenta de Nicolás Maduro antes de que este fuera secuestrado por el ejército estadounidense a principios de este año, como “una marioneta de Donald Trump que recibe órdenes de Donald Trump’’.

Para Jiménez, el actual liderazgo en Caracas es temporal “hasta que todo se organice para llegar a la transición’’, comentó en referencia a las elecciones previstas en el futuro.

Con ocho años viviendo en Doral, Jiménez aseguró que formaba parte del equipo de la líder de la oposición venezolana María Corina Machado en Estados Unidos.

“Cuando limpiemos el país y nos deshagamos de toda la basura que hay en Venezuela —Diosdado Cabello, [Vladimir] Padrino López, todos los criminales que lo dirigen—, nuestra líder, María Corina tomará el control’’, enfatizó.

Otro partidario de Trump, Gustavo Rodríguez, que llevaba una gorra con el lema “Make America Great Again”, dijo que asistió tras ser invitado por su hermano.

Rodríguez, que se marchó de Venezuela hace 26 años y ahora trabaja como entrenador de perros y chef, declaró que estaba contento con los recientes acontecimientos en su país natal.

“Sé que todavía hay un proceso de cambio, por lo que hay un descontrol por completo allí... Creo que es la primera vez que vemos la luz al final del túnel después de 26 años’’, sentenció.

Con 52 años, Rodríguez, que vive en Fort Lauderdale, dijo que ha pasado aproximadamente la mitad de su vida en Estados Unidos.

Lo describió como “un país increíble’’ y señaló que creía que se necesitaba un liderazgo fuerte, pues “de lo contrario, todo el mundo se aprovecha’’.

Cuando se le preguntó sobre las controvertidas políticas migratorias de Trump, que algunos venezolanos consideran perjudiciales para su comunidad, Rodríguez expresó inicialmente su apoyo.

Sin embargo, más tarde reconoció las complejidades del tema.

“Es un tema muy delicado’’, opinó y añadió que creía que algunos inmigrantes “se han aprovechado... Mucha gente no debería estar aquí’’.

Reconoció que esas políticas podrían afectar injustamente a las personas que cumplen las normas, pero argumentó que “esas son sus normas y tienen que obedecerlas’’.

Todos los asistentes al evento en El Arepazo pertenecían al Partido Republicano del condado, cuyo presidente, Kevin Cooper, organizaba la fila para ver al presidente y los nombraba a partir de una lista.

Pero no todos los venezolanos presentes quedaron satisfechos.

Arlet Sosa, que había esperado en fila por tres horas, no pudo entrar al restaurante, a pesar de tener una invitación.

Culpó a los organizadores de la visita del mandatario por no permitirle a ella y a otras personas entrar al recinto y dejarlos esperar en el estacionamiento de El Arepazo.

Sosa se fue aproximadamente una hora antes de la llegada de Trump.

“He apoyado a Trump desde el principio’’, apuntó Sosa.

Ella y su marido habían invitado a una docena de empresarios venezolanos, entre los que se encontraban profesionales del mundo de las finanzas, la industria, la medicina y el ámbito académico.

Ninguno pudo entrar en el restaurante y se les mantuvo afuera, “acorralados’’ en el estacionamiento, según afirmó.

“Se suponía que iba a ser un evento en un lugar emblemático de Venezuela, pero ninguno de los empresarios venezolanos que invitamos pudo entrar’’, enfatizó.

Un pequeño grupo de menos de una docena de personas se reunió fuera de El Arepazo con la esperanza de ver a Trump.

Cuando entró el mandatario con los agentes del Servicio Secreto, algunos espectadores gritaron: ’’¡Te queremos!’’.

Para muchos venezolanos del sur de Florida, El Arepazo, además de ofrecer la comida de su país y sabores familiares, ha servido durante mucho tiempo como lugar de encuentro para protestas, vigilias y llamados para proteger el Estatus de Protección Temporal de los venezolanos (TPS) que viven en Estados Unidos, especialmente después de que los cambios en la política de inmigración generaran miedo e incertidumbre entre la comunidad.

Defensores y residentes se han manifestado frente al restaurante para instar a los legisladores a preservar esas protecciones.

Y en la madrugada del 3 de enero, cientos de venezolanos se reunieron allí para celebrar, cantando y ondeando banderas, después de que se difundieran los informes de que Maduro había sido capturado por las fuerzas estadounidenses.

De hecho, el propietario de El Arepazo, Alexis Mogollón, un inmigrante venezolano que lleva 40 años viviendo en Estados Unidos, dijo en una entrevista con el periodista Jorge Ramos el 19 de septiembre que el negocio había tenido dificultades debido a la represión de la administración Trump contra sus compatriotas durante la controversia en torno al posible fin del TPS.

Mogollón aseguró que las ventas de su restaurante habían caído un 68,3 % desde marzo de 2025.

Propietario del local desde 2010, Mogollón apuntó entonces que atribuía la caída de las ventas de su negocio a la represión migratoria y afirmó que muchos de sus paisanos tenían miedo de visitar los restaurantes venezolanos por temor a las redadas de inmigración.

En ese momento, expresó que El Arepazo sobrevivía en gran medida porque el restaurante opera junto a una gasolinera y porque él es propietario de otros pequeños negocios en el área.

Un grupo de venezolanos espera la llegada del presidente de Estados Unidos Donald Trump a El Arepazo, el icónico restaurante ubicado en  Doral, Florida, el 9 de marzo de 2026.
Un grupo de venezolanos espera la llegada del presidente de Estados Unidos Donald Trump a El Arepazo, el icónico restaurante ubicado en Doral, Florida, el 9 de marzo de 2026. Carl Juste cjuste@miamiherald.com

La familia también ha dependido de los ahorros acumulados durante los años más rentables.

Dijo que había apoyado a Trump en el pasado, pero que se sentía decepcionado por el impacto de las políticas de inmigración.

“Voté por Trump porque creía que las cosas podrían mejorar para las empresas’’, confesó.

“Pero nunca imaginé lo que está sucediendo ahora con la represión de la inmigración. Estoy desilusionado. Hay tanta gente buena y tantos venezolanos que trabajan duro’’.

La visita de Trump al restaurante se produce en un momento donde la aplicación de las leyes de inmigración y el futuro de las protecciones para los migrantes venezolanos siguen siendo temas polémicos dentro de la comunidad venezolana en Estados Unidos.

Aunque muchos venezolanos han celebrado la destitución de Maduro, algunos siguen mostrándose cautelosos sobre el futuro político de su país y el papel de la presidenta interina Delcy Rodríguez.

Esta historia fue publicada originalmente el 10 de marzo de 2026, 0:45 a. m. with the headline "Trump visita restaurante en Doral meses después de que el dueño criticara su mano dura contra migrantes venezolanos."

Verónica Egui Brito
el Nuevo Herald
Verónica Egui Brito ha profundizado en temas sociales apremiantes y de derechos humanos. Cubre noticias dentro de la vibrante ciudad de Hialeah y sus alrededores para el Nuevo Herald y el Miami Herald. Se unió al Herald en 2022. Verónica Egui Brito has delved into pressing social, and human rights issues. She covers news within the vibrant city of Hialeah, and its surrounding areas for el Nuevo Herald, and the Miami Herald. Joined the Herald in 2022.
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA