Sur de la Florida

Temen que se produzca un empate en la carrera por la gobernación de Florida

Charlie Crist y el gobernador Rick Scott se saludan al finalizar el segundo debate de la campaña por la gobernación de la Florida.
Charlie Crist y el gobernador Rick Scott se saludan al finalizar el segundo debate de la campaña por la gobernación de la Florida. AP

Es la posibilidad de pesadilla en la que nadie quiere ni pensar: un resultado de noche de elecciones para el gobernador de la Florida que sea tan apretado que exija un recuento.

“Oh, no, esa palabrita que empieza con R”, dijo el supervisor de elecciones del Condado Pasco Brian Corley. “Va a ser una elección apretada. Estamos preparados”.

Después de todo, esto es Florida. Cualquier cosa puede suceder.

Con encuestas que muestran al gobernador Rick Scott y Charlie Crist virtualmente empatados, ambas partes están haciendo planes en caso de quedar entablados la semana próxima. Tanto los republicanos como los demócratas movilizarían ejércitos de abogados en una búsqueda frenética de boletas, lo cual recuerda las angustiosas y caóticas cinco semanas del recuento en la Florida que siguió a las elecciones presidenciales del 2000.

“Esperen lo inesperado”, dijo la supervisora de elecciones del Condado Sarasota Kathy Dent.

Florida cuenta ahora con casi 12 millones de votantes, y una asistencia a las urnas del 50 por ciento significaría alrededor de 6 millones de votos.

Se exige un recuento a máquina de todos los votos presentados cuando el margen de diferencia entre dos candidatos es de medio punto de porcentaje o menos. Eso representa 30,000 votos con una asistencia a las urnas de 6 millones.

Cuatro años atrás, Scott derrotó a la demócrata Alex Sink por 61,550 votos de los 5.4 millones dados, o sea, el 1.2 por ciento. Fue un margen tan estrecho que no se supo quién había ganado hasta la mañana siguiente, pero no fue lo bastante estrecho para que se necesitara un recuento.

“Creo que la diferencia va a ser un poco menor de lo que fue hace cuatro años”, pronosticó el abogado de Miami Juan-Carlos Planas, ex legislador estatal que ha estado involucrado en varios casos de recuento. “Todos nosotros estamos aquí para asegurar que se haga cumplir la ley”.

Para que haya un recuento, el mismo tendría que ser ordenado por el secretario de Estado Ken Detzner, quien fuera designado por Scott.

El primer paso, el recuento por máquina, es una retabulación de las boletas usando máquinas automáticas, en esencia una verificación de doble control de los totales. Pero si eso hace que el margen entre los candidatos se haga de un cuarto de punto de porcentaje o menos, se lleva a cabo un recuento manual de todos los votos por exceso o por defecto, si el número de votos en cuestión es lo bastante grande como para alterar el resultado.

“La cantidad de boletas en disputa tiene que ser mayor que la diferencia”, dijo el abogado lawyer Mark Herron, quien asesora a los demócratas.

Un voto por defecto tiene lugar cuando el votante no da su voto en una campaña particular, y un voto por exceso tiene lugar cuando un votante escoge a más de un candidato. El número de esas boletas ha disminuido desde que la Florida dejó de usar las boletas en forma de tarjetas para ponchar y sus trocitos colgantes tras la debacle del 2000, y cambió, primero a máquinas de pantalla táctil, y luego a boletas de papel que luego se pasan por un escáner óptico.

Este último cambio fue ordenado por Crist, entonces republicano, poco después de ocupar el cargo en el 2007.

El resultado también podría ser afectado por decenas de miles de votos disputados hechos por correo, en el extranjero o provisionalmente, y contados por separado en los 67 condados de la Florida. Cada condado cuenta con un comité de escrutinio que tiene el poder de contar o rechazar a discreción los votos que tengan firmas cuestionables o sobres sospechosos en el caso de las boletas de voto en ausencia.

Si el margen es demasiado estrecho, la atención se centrará probablemente en los tres condados de mayor tamaño: Miami-Dade, Broward y Palm Beach. Los tres tienen un historial de conteo lento y problemas en las urnas.

“En los condados grandes es donde hay más probabilidades de que haya polémica, y es donde es más probable que pasen cosas extrañas”, dijo el estratega republicano J.M. “Mac” Stipanovich.

Un candidato puede cuestionar la elección por cuatro razones: la inelegibilidad para el cargo del candidato ganador; evidencia de votos ilegales o de votos legales que no fueron contados; prueba de que un funcionario electoral fue sobornado; o la conducta impropia, fraude o corrupción de un miembro del comité de escrutinio.

Eso significa que la lucha por el control del mayor estado clave de la nación podría fácilmente pasar a los tribunales, donde el principal candidato podría exigir un fallo rápido y el candidato a la zaga trataría de expandir el universo de los votos.

“Por eso es tan interesante. Aquí hay 67 cubetas separadas”, dijo Herron. “Pero se necesitan suficientes votos para cambiar el resultado si se quiere hacer creíble la objeción”.

Las campañas de Scott y Crist han designado a miles de observadores de encuestas para llevar un control de los colegios de votación temprana y del Día de Elecciones en todo el estado. Sólo en el condado Pinellas, Scott tiene 42 observadores de encuestas para el Día de Elecciones, y Crist, 18.

Además, los demócratas alegan tener a miles de voluntarios en “equipos de protección al votante”, y están haciendo llamadas robot a los votantes y recordándoles que llamen una línea directa de protección al votante al 844-FL-VOTES de ser necesario.

“No hemos visto ningún problema a gran escala en la Florida, pero sí nos han hecho muchas preguntas pertinentes”, dijo Zack Learner, abogado de Fort Lauderdale que encabeza el esfuerzo y trabajó como voluntario en la campaña del 2008 de Barack Obama en Miami.

Los demócratas están sacando provecho a hasta la posibilidad de un empate para recaudar fondos en los últimos días de la campaña.

En un correo electrónico enviado el fin de semana, la campaña de Crist afirmó: “Gane quien gane, el margen de la victoria podría ser de unos pocos miles de votos”.

Greg Blair, vocero de la campaña de Scott, dijo: “Tendremos todos y cada uno de los recursos necesarios para reelegir a Rick Scott”.

Con tanto en juego, es poco probable que ninguno de los candidatos acepte su derrota el martes por la noche si los resultados son por un margen estrecho.

Los resultados finales tendrán que estar certificados para las 9 a.m. del martes 18 de noviembre.

Escribe a Steve Bousquet al bousquet@tampabay.com o llámalo al (850) 224-7263. Síguelo en @stevebousquet.

At stake in a close election

Three types de ballots that could tip the balance in a razor-close election:

  • Absentees: County canvassing boards will reject hundreds y possibly thousands de absentee ballots because de signatures that are missing or don’t match those on file. A recuento would intensify scrutiny de those votos.
  • Overseas: Floridians living or stationed overseas have until 10 days after Election Day (Friday, Nov. 14) to return their ballots.
  • Provisionals: votantes who cast provisional ballots because they lack proof de ID or who aren’t listed as registered votantes have until 5 p.m. Nov. 6 to verify their status so their votos count.

Esta historia fue publicada originalmente el 29 de octubre de 2014, 9:39 p. m. with the headline "Temen que se produzca un empate en la carrera por la gobernación de Florida ."

Artículos relacionados el Nuevo Herald
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA