Coconut Grove se prepara para su renacimiento
Hace ya mucho tiempo, el corazón del viejo Coconut Grove era algo tan apacible y tranquilo que un ciego –el cantante José Feliciano, para poner un ejemplo– podía montar en bicicleta por la calle sin temor a chocar contra algo o alguien.
Eso fue, sin embargo, hace muchos años, en una época casi mítica cuando hippies, artistas, escritores y cantantes de música folk se mezclaban en las calles, cafés y casitas campestres del acogedor barrio con los descendientes de los pioneros del Grove, y cualquiera podía tropezarse con Tennessee Williams en el mostrador de la farmacia de Gran Avenue, y ver a los músicos David Crosby y Joni Mitchell, antes de ser famosos, preparándose para zarpar en un velero desde Dinner Key.
“Era algo único”, recuerda Charlie Cinnamon, vecino del Grove desde hace muchos años y cofundador del Festival de Artes de Coconut Grove, “algo absolutamente bello”.
Lo que ha ocurrido desde entonces es una historia que se ha repetido mucho: el viejo Grove, el lugar más antiguo de todo Miami y durante muchos años el único sitio que valía la pena visitar, quedó sepultado bajo montañas de dinero, centros comerciales, cadenas y suntuosas mansiones, hasta que, al menos por una década, los grandes capitales se invirtieron en South Beach, y la villa empezó a cerrar establecimientos, boutiques de segunda mano, bares de mala muerte y restaurantes destinados a los turistas.
Ahora, sin embargo, cuando el resurgimiento de South Beach, Brickell y hasta el downtown de South Miami han quedado atrás, el auténtico espíritu del viejo Grove, que muchos creían muerto, renace de entre las cenizas.
Una nueva generación de amantes del Grove, algunos nacidos y criados en los confines de la villa, está volviendo a ocupar importantes áreas de su centro comercial y de su litoral, enfocados en una revitalización que, según dicen, tendrá más en común con la refinada bohemia de los primeros 90 años del Grove que con el glamour de los últimos 35 años.
Sus planes oscilan ampliamente en tamaño y también en ambición: desde lujosísimas torres de condominio que se levantarían entre exuberantes jardines en Bayshore Drive hasta nuevos sitios y nuevos inquilinos independientes, entre ellos Panther Coffee y Harry’s Pizzeria, en una concurrida esquina de Main Highway.
Los proyectos tienen algunos elementos comunes para restaurar la desaparecida identidad del Grove: los propietarios y agentes locales se quieren enfocar no en el turismo ni en los visitantes, sino en los residentes del área, y todos tienen una tendencia creativa y se orientan hacia el peatón. Incluso las torres de condominio tienen como objetivo principal a los inversionistas miamenses, no a los extranjeros.
“Hemos esperado mucho tiempo”, dijo Raymond Fort, cuya familia, la fuerza impulsora detrás de la firma Arquitectonica, con sede en el Grove, compró y está renovando una esquina entera de la principal intersección de la villa.
“El punto es que los residentes que viven cerca se encargarían de que el barrio vibre nuevamente. La idea es que los vecinos regresen a su barrio”, agregó Fort.
Las próximas compañías listas para alquilar un espacio, dijo Bernardo Fort-Brescia, padre de Fort, y copropietario de Arquitectonica, serían un lounge de moda, un bar, una tienda de surfing, y una librería cuyo nombre no quiso mencionar, tras decir que todavía están en negociaciones.
Los nuevos dueños demuestran estar tan honestamente interesados en devolverle la autenticidad al Grove que han rechazado ofertas de alquiler de grandes cadenas. Frente a la intersección de Engle Building y Village Shops, recién adquiridos por la familia Fort, un grupo de descendientes de familias con raíces locales compraron hace poco la esquina donde estaba el popular restaurante Johnny Rockets y rechazaron renovarle el contrato de arrendamiento a la cadena. El sitio cerró a principios de este año.
Los nuevos propietarios, una colaboración de Grass River Property y el Pointe Group, dijeron que desde entonces han rechazado proposiciones de un banco nacional y esperan que el contrato de una cadena de batidos y malteadas que tiene alquilado el local adyacente expire en los próximos meses para así ampliar el espacio que ocupaba Johnny Rockets y construir un nuevo restaurante al estilo del viejo Grove.
“Nos parece que el Grove es genial”, dijo Toby Cobb, copresidente ejecutivo de Grass River, que solía visitar al Grove cuando era joven y cuyo padre, Chuck Cobb, dirigió la firma urbanística Arvida. “Siempre pensé que el Grove era un lugar genial para vivir. El Grove nunca fue Johnny Rockets. Y ahora queremos recuperarlo”.
Los entusiastas dueños no están solos. Sus proyectos coinciden con media docena de proyectos patrocinados por el gobierno que, juntos, podrían modificar el corazón del Grove. Entre ellos se encuentran:
▪ Un parque nuevo, de siete acres, parecido a Regatta Park, que se levantaría en el sitio frente a la bahía donde antes estaba el ya demolido Centro de Exhibiciones de Coconut Grove, y que estaría orientado al velerismo y a botes de remos. En la actualidad, la ciudad acepta licitaciones para la construcción.
▪ Una reconstrucción de la avenida 27 del suroeste, la principal entrada al Grove, donde se agregarían árboles, aceras y carriles para bicicletas. Las estrechas aceras de Main Highway se piensan remozar y ampliar en la esquina de Grand Avenue y McFarlane Road.
Las aceras en Commodore Plaza ya han sido reconstruídas y nuevos árboles se han sembrado.
▪ Una expansión o reconstrucción del histórico teatro Coconut Grove Playhouse, un pilar de la villa y cuyo abrupto cierre hace siete años hizo que desaparecieran una serie de tiendas cerca de Main Highway, todo ello sin mencionar el vacío que ha provocado en la vida del barrio. El Condado Miami-Dade está a punto de anunciar una selección de arquitectos que se encargarían de llevar a cabo un plan.
▪ Un nuevo restaurante, a cargo del chef de Eating House, en Coral Gables, en una parte de Glass House en el casi abandonado Peacock Park, y un nuevo centro comunitario al lado.
▪ La sustitución de los viejos restaurantes Scotty’s Landing y Chart House con tres nuevos sitios para cenar y una renovación de la marina vecina, aunque el proyecto se ha detenido debido a diversos litigios.
Los urbanistas encargados del proyecto Gibson Plaza esperan que sea un nuevo comienzo para la zona del oeste del Grove, y que ayude a estabilizar a una comunidad que de forma sistemática lleva años perdiendo vecinos, entre ellos muchos de su clase media. Los urbanistas dicen que el plan de $22 millones busca persuadir a los negocios del Grove a invertir en el oeste de la villa de una forma que asegure que los residentes participan en el resto de la prosperidad del barrio.
“No somos solo un Grove”, dijo Jihad Rashid, copresidente ejecutivo. “Somos muy diferentes desde el punto de vista socioeconómico. Pero tratamos de construir un puente”.
Las iniciativas públicas del Grove no carecen de controversia, pero los líderes de la ciudad afirman que mejorarán el acceso al área y traerán más visitantes al aislado litoral, que comenzará a vibrar a medida que lo haga el centro comercial de la villa.
“Creo que Regatta Park va a ser una parte fundamental”, dijo Javier Gonzalez, presidente del Concilio de la Villa de Coconut Grove, una agencia que aconseja a la ciudad. “Lo que tenemos a nuestro favor y que nadie más tiene es el litoral. La gente podrá por fin ver el agua y decir: ‘Oh, Dios mío”.
Esta historia fue publicada originalmente el 29 de noviembre de 2014, 11:40 p. m. with the headline "Coconut Grove se prepara para su renacimiento."