Obreros del Marlins Park aún esperan por sus sueldos
Mientras funcionarios de la ciudad de Miami y del Distrito Escolar de Miami-Dade negocian con el equipo de David Beckham los pormenores de la potencial construcción de un nuevo estadio en terrenos mayoritariamente públicos, un grupo de obreros del Marlins Park aún lucha en una corte federal por recuperar el dinero que no les pagaron durante ese proyecto finalizado en el 2012.
Los trabajadores presentaron la demanda en el 2012 bajo la ley de Estándares Laborales Justos, alegando que la empresa subcontratista AGC Consulting Civil Engineers and General Contractors, Inc., no les pagó el salario correspondiente a los trabajos realizados, y que tampoco recibieron pagos por las horas extras trabajadas.
Recientemente una jueza desestimó parte de los alegatos de la demanda, ya que algunas de las reclamaciones pudieron haberse resuelto por una mediación a nivel condal, y no en una corte federal. En el 2012, la disputa salarial fue investigada por supervisores de la Unidad de Cumplimientos de Contratos del Condado Miami-Dade, debido en parte a que el estadio de los Marlins recibió cientos de millones en subsidios para su construcción, y las contrataciones debían adherirse a los códigos condales de salarios y beneficios.
El caso de los trabajadores en el Marlins Park, que añadió a la polémica que rodeó la construcción de ese estadio, despierta interrogantes sobre las protecciones y supervisión que tendrían los obreros del estadio de fútbol que usaría el equipo de Beckham, cuya construcción sería en terreno público pero financiada con fondos privados.
Junta Escolar
La semana pasada los dos funcionarios que representan las entidades gubernamentales con las que Beckham se encuentra negociando los detalles del estadio, aseguraron a el Nuevo Herald que lucharán para garantizar que haya supervisión y se paguen los sueldos justos, aunque señalaron que aún no se han determinado esos detalles.
“Si es algo que depende de mi, eso no va a pasar”, dijo Alberto Carvalho, superintendente del distrito escolar de Miami-Dade, refiriéndose al caso de los sueldos atrasados de los obreros del estadio de los Marlins. “Todo se deberá hacer de una manera legal y respetuosa de aquellos que trabajen [en el estadio]. En algún momento tendremos esas conversaciones”.
El nombre de Carvalho surgió en las negociaciones hace poco más de una semana, cuando salió a la luz que Beckham y sus inversionistas están conversando con el distrito escolar para que el estadio de 30,000 asientos sea propiedad de la junta, en vez de privada, y así obtener millonarias exenciones de impuestos. A cambio, Beckham construiría una escuela magneto dentro del complejo, patrocinaría actividades extracurriculares y el complejo sería la sede de eventos del sistema escolar, como graduaciones.
Aún no está claro si la junta escolar implementará los mismos reglamentos de cumplimientos de contratos que aplican a las construcciones de instalaciones del sistema escolar, como escuelas.
Terrenos municipales
La mayor parte de los terrenos que ocuparía el estadio de fútbol, que se construiría al lado del Marlins Park, en La Pequeña Habana, pertenecen a la ciudad de Miami.
Tomás Regalado, alcalde de Miami, dijo que las responsabilidades de la ciudad abarcan el traspaso de los terrenos a cambio de anualidades, después de que la decisión sobre los terrenos sea llevada a un referendo.
Sobre los cumplimientos de contratos y salarios para la construcción del estadio Regalado dijo que ese aspecto estaría a cargo del distrito escolar.
“Cualquier cosa que la ciudad diga sería aspiracional”, dijo Regalado. “Yo espero que cuando se hagan los contratos finales con el buró de escuelas estén los mecanismos para proteger a la gente de la construcción y proteger a la gente que va a trabajar allí”.
Regalado, quien era comisionado cuando se aprobó subsidiar el estadio de los Marlins con fondos públicos y se opuso a la medida, dijo a el Nuevo Herald en el 2013 que la demanda de los obreros era un ejemplo más del error que significó ese proyecto para la Ciudad.
“Siempre se habló de que había que pagar sueldos decorosos y contratar empleados locales, pero nunca supimos si realmente se cumplió eso”, dijo Regalado en ese entonces. “Esas siguen siendo consecuencias del peor negocio que han hecho la Ciudad y el Condado”.
Caso del 2012
A principios de octubre, la jueza de la corte federal del distrito sur, Cecilia Altanoga, desestimó parte de los reclamos de los trabajadores, argumentando que la ley de estándares laborales justos no cubre casos de clasificación errónea de trabajos.
Según la demanda, los empleados fueron clasificados erróneamente como trabajadores generales en lugar de ser identificados por los títulos especializados, que conllevan mayores sueldos bajo los códigos del Condado. La mayoría de los trabajadores en la demanda hicieron labores de carpintería y alambrado, y luego aplicaron estuco sobre las paredes y las columnas del estadio.
Tras una investigación de un supervisor condal, la empresa AGC reconoció en el 2013 que debía unos $63,000 a 26 empleados, pero negó que haya dejado de pagar horas extras.
“Esencialmente lo que la jueza está diciendo es que el condado tiene un código y un proceso que es gratuito y la disputa se pudo resolver a ese nivel, porque mis clientes admitieron su error y estaban dispuestos a pagar”, dijo Brian Barakat, abogado de AGC, la subcontratista que no pagó los salarios completos. “No había ninguna necesidad de demandar en una corte federal por algo que podíamos resolver a nivel condal”.
Los casi 40 obreros fueron representados en la demanda colectiva por la firma Rubenstein Law, que no respondió a múltiples pedidos de entrevistas de el Nuevo Herald para este informe.
Las disputas sobre pagos incompletos de sueldo mínimo y tiempo extra aún está pendiente en la corte, y el caso está pautado para ir a juicio el año que viene.
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Esta historia fue publicada originalmente el 2 de noviembre de 2015, 9:14 p. m. with the headline "Obreros del Marlins Park aún esperan por sus sueldos."