Sur de la Florida

Colega vincula a Martínez a entrevista con colombiano cuya empresa era blanco de extorsión


El agente de ICE, Juan Felipe Martínez, entrando a la corte federal el miércoles.
El agente de ICE, Juan Felipe Martínez, entrando a la corte federal el miércoles. el Nuevo

Juan Felipe Martínez, agente de la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE) que está siendo enjuiciado en Miami por corrupción, fue el funcionario estadounidense que entrevistó en el 2010 a un ejecutivo de una empresa colombiana que estaba siendo extorsionada por un informante del agente, según testimonio, el viernes, de otro agente de ICE.

James Macek, agente de ICE destacado entonces en el Aeropuerto Internacional de Miami (MIA), declaró ante el jurado que un sábado en agosto del 2010 Martínez le pidió acompañarlo a recibir a un pasajero extranjero que deseaba interrogar.

La declaración de Macek marcó la primera vez que la fiscalía federal vincula más directamente a Martínez a la presunta extorsión denunciada por tres ejecutivos de Gerenciar, la empresa constructora en Pereira, una ciudad colombiana a unas 112 millas al oeste de Bogotá, la capital.

El jueves, cuando los tres ejecutivos atestiguaron, estos detallaron con precisión como es que fueron obligados a pagar $1.9 millones para que Gerenciar no fuera puesta en una lista que el gobierno estadounidense mantiene para identificar a narcotraficantes y terroristas. Pero ninguno de los tres ejecutivos – Andrés Uribe Mejía, Martha Lucía Osa y Alvaro Jiménez – dijeron haber entregado el dinero a Martínez.

El dinero fue mayormente entregado a un amigo colombiano de los ejecutivos, Jorge Eduardo Ramírez, que presuntamente lo enviaba a Estados Unidos para ser distribuido a funcionarios que controlaban la lista. Pero, según testimonio de Uribe, el instigador de la extorsión era José Miguel Aguirre Pinzón, un informate de Martínez, que se había hecho pasar como agente de ICE en Colombia.

Ramírez también solicitó que uno de ls ejecutivos, Jiménez, viajara a Miami para ser entrevistado por funcionaros estadounidenses que deseban conocer sobre sus nexos al narcotraficante colombiano Carlos Mario Jiménez, alias Macaco. Jiménez dijo ser primo lejano de Macaco, pero no estar involucrado en sus actividades ilícitas. Jiménez es conocido entre familiares y amigos como “Cara’e Papa”.

Al llegar a Miami desde Pereira, vía Cartagena, Jiménez declaró haber sido entrevistado por un funcionario estadounidense que se describió a si mismo como él que “lleva el caso de Macaco”. Pero Jiménez no sabía su nombre y no recordaba la apariencia del funcionario.

Luego, dijo Jiménez, el funcionario lo entrevistó en una oficina de MIA donde había unas bancas, una de las cuales tenía unas esposas – cosa que lo asustó.

El viernes, Macek corroboró la información de Jiménez. Identificó Macek a Martínez como el funcionario federal que recibió y entrevistó a Jiménez.

Recordó Macek que estaba de guardia ese día en MIA cuando recibió una solicitud de ayudar a Martínez a recibir a un individuo que llegaba en un avión del extranjero y que necesitaba entrevistar lo más pronto posible.

Ambos llegaron a la puerta del avión donde Martínez recibió al visitante. Tras pasar inmigración y aduana, el visitante – acompañado por Martínez y Macek, además de un tercer agente, lo llevaron a una oficina donde había bancas, una de ellas con esposas, declaró Macek.

Como Macek no entiende español, dijo no saber lo que Martínez y Jiménez hablaron.

Por otra parte, otros dos testigos – ambos colegas de Martínez en la oficina donde trabajaba en el 2010 y 2011 – declararon sobre los gustos caros del agente acusado de corrupción.

Joan Montoto, que trabajó en la misma oficina de Martínez junto al Río Miami, dijo que un día cuando estaba en el estacionamiento vio un auto Porsche Panamera que le traían a Martínez desde una concesionaria de autos de lujo.

Cuando Martínez se subía al Porsche, este le dijo a Montoto que era un regalo de cumpleaños, aunque después explicó que había alquilado el vehículo para el fin de semana a un costo de $1,900.

“El auto fue una llamada de advertencia”, dijo Montoto. “Le dije en broma que ‘asuntos internos te va a investigar’”.

Otro colega, Steve Code, que fungía como especialista de inteligencia en la misma oficina, recordó que visitó varias veces a Martínez en su casa donde tenía aparatos electrónicos caros.

También le comentó a Code que había comprado un rifle de asalto F-4 de diseño especial que le había costado $8,000, dijo Code.

Cuando la fiscal a cargo del caso, Karen Gilbert, le mostró una foto del rifle, este resultó ser el arma que el supervisor de Martínez encontró en el maletero del auto del agente el día que la Agencia de Lucha Contra las Drogas (DEA) lo detuvieron el 29 de marzo del 2011 en Miami.

El rifle en cuestión había sido un regalo de Camilo Gómez, un colombiano que reside en Orlando y que previamente había participado en narcotráfico y lavado de dinero. Gómez fue uno de los primeros testigos de la fiscalía en prestar testimonio contra Martínez el 13 de noviembre.

Gómez declaró que a Martínez le regaló el rifle, un reloj caro, así como botellas de coñac Remy Martin, una sortija de diamantes. También dijo que le había hecho pagos por un total de $150,000.

Esta historia fue publicada originalmente el 5 de diciembre de 2014, 8:09 p. m. with the headline "Colega vincula a Martínez a entrevista con colombiano cuya empresa era blanco de extorsión."

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