El impacto del plan para prohibir las remesas de indocumentados
Por casi 20 años, Sabino Carrada ha estado enviando dinero regularmente a su madre en Oaxaca, un estado en el sur de México.
Carrada generalmente envía $200 por mes, aunque a veces envía más o menos dependiendo de su situación laboral. En la actualidad Carrada es un trabajador agrícola en Homestead.
De pronto, la capacidad de Carrada de enviar dinero para ayudar a su familia en su país se ve amenazada por algo imprevisto. El candidato republicano Donald Trump ha dicho que si es elegido presidente, prohibirá que los trabajadores mexicanos indocumentados en Estados Unidos puedan enviar remesas a sus familiares en México, a menos que ese país primero le pague a Washington entre $5 mil millones y $10 mil millones para construir un muro a lo largo de la frontera.
Pero Carrada, de 40 años, y otros inmigrantes mexicanos entrevistados no están preocupados. Más bien están convencidos de que Trump nunca llegará a ser presidente, o tienen la esperanza de que Hillary Clinton se convierta en la primera presidenta de Estados Unidos, o creen que incluso si Trump gana la Casa Blanca, sus intenciones terminarían en los tribunales.
“Ese Trump no va a ser presidente”, dijo Domingo Hernández, un jornalero entrevistado el pasado miércoles mientras esperaba ser contratado, junto a un grupo de otros trabajadores inmigrantes, en una esquina cerca de un Home Depot en La Pequeña Habana. “El próximo presidente será la dama [Hillary] y ella no va a interferir las remesas.”
La amenaza de Trump de interrumpir las remesas a México ha puesto de relieve una vez más la importancia de ese negocio que involucra miles de millones de dólares.
Un informe reciente de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO), citando datos del Banco Mundial, señaló que Estados Unidos es la mayor fuente de remesas de residentes nacidos en el extranjero a sus países de origen.
Una gráfica incluida en el reporte del GAO así como datos del Banco Mundial muestra que en el 2014 las remesas a México eran las mayores, con más de $24,000 millones.
El segundo monto mayor de remesas son a China por más de $15,000 millones; seguido por la India con más de $10,000 millones; Filipinas, cerca de $10,000 mil millones; y Guatemala, cerca de $5,000 millones.
El informe del GAO dice que las remesas se utilizan en gran medida por los familiares de los inmigrantes para compras básicas como alimentos o para pagar la vivienda, o enviar a sus hijos a la escuela.
“En varias economías en desarrollo, las remesas se han convertido en una fuente importante y estable de fondos que supera los ingresos por exportaciones de bienes y servicios, y los flujos financieros de la inversión extranjera directa”, dice el informe de la GAO.
Los mexicanos entrevistados en Miami y Homestead la semana pasada dijeron que envían remesas a sus padres para sus necesidades básicas.
Hernández, el jornalero entrevistado en La Pequeña Habana, dijo que envía $100 al mes a su padre en Veracruz desde que llegó a Estados Unidos hace 17 años.
“No estoy preocupado de que no voy a ser capaz de enviar dinero a mi padre”, dijo Hernández, “porque la señora [Hillary] es la que va a ser la presidenta”.
Hernández se niega a considerar cualquier otra opción para enviar dinero a su padre porque cree que Trump nunca podrá poner en práctica su plan.
Por su parte, Ángel Méndez, otro mexicano entrevistado fuera de una oficina de remesas Western Union en Homestead el jueves, dijo que si la amenaza de Trump se convierte en realidad, su padre podría dejar de recibir los $100 al mes que le envía a Chiapas, un estado del sur mexicano, en la frontera con Guatemala.
Carrada, entrevistado en el restaurante La Quebradita de Homestead, dijo que la vida de su familia en Oaxaca se vería trastocada si Trump, como presidente, implementa su plan de remesas.
Carrada, de 40 años, dijo que envía $200 al mes a su madre. Comenzó a enviar el dinero hace casi 20 años, cuando llegó por primera vez a Homestead para unirse a un primo que había llegado previamente. Carrada es un trabajador agrícola que recoge aguacates, tomates y otras verduras.
“Nuestros familiares, mi madre, una hermana, un tío, dependen para sobrevivir del dinero que enviamos, ya que para muchos de nuestros países las opciones son pocas”, dijo Carrada.
A pesar de que Trump desde el primer momento exigió que México pague por el muro fronterizo, no fue sino hasta principios de este mes que el multimillonario finalmente explicó qué usaría para obligar a México para cubrir el costo del proyecto.
Si México hace un “pago único de $5 a $10 mil millones de dólares” para la construcción del muro, a continuación, la administración Trump no promulgaría reglamento prohibiendo a extranjeros que no pueden probar presencia legal a enviar dinero al extranjero en remesas, según el plan publicado por el candidato.
El documento de Trump estimó en $24, 000 millones el monto de las remesas anuales de los mexicanos que viven en Estados Unidos.
El corte de remesas a los mexicanos indocumentados podría resultar en un serio golpe a la economía mexicana, especialmente en momentos en que el país rico en petróleo, está perdiendo ingresos debido a los bajos precios del crudo.
De acuerdo con un informe del 2014 del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), las remesas siguen siendo una fuente importante de ingresos para millones de familias en América Latina y el Caribe.
Mientras que la mayoría de los medios de comunicación han señalado específicamente que los mexicanos indocumentados serían los afectados por la medida de Trump, su propuesta bien puede afectar a todos los indocumentados porque no cita a los mexicanos como una categoría específica que se vería afectada.
El plan de remesas que publicó la campaña de Trump dice: “También se incluiría en el reglamento de la propuesta el requisito de que ningún extranjero puede transferir dinero fuera de los Estados Unidos, a menos que el extranjero pueda mostrar un documento que establece su presencia legal en Estados Unidos.”
Una amiga de Carrada, la guatemalteca Marta Mendoza, podría verse afectada.
“Envío cientos de dólares al mes para mis hermanos, porque ellos cuidan de mis cuatro hijos, que me vi obligada a dejar en mi país para poder venir aquí y trabajar para apoyarlos”, dijo.
Según el reciente informe de la GAO, los guatemaltecos envían más de $5,000 mil millones al año a sus familiares.
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Esta historia fue publicada originalmente el 17 de abril de 2016, 6:14 p. m. with the headline "El impacto del plan para prohibir las remesas de indocumentados."