Sur de la Florida

Víctima de cirugía estética ‘nunca será la misma’

Si Mariela Díaz pudiera rebobinar el tiempo, regresaría a la mañana del lunes 12 de agosto del 2013 y le impediría a su hija Linda Pérez dirigirse a la clínica de cirugía estética donde la muchacha de 18 años se sometió a un procedimiento de aumentos de senos.

Ese día Pérez salió de la clínica Coral Gables Cosmetic Center a una sala de emergencia del Hospital Mercy y la vida de su familia cambió para siempre.

Tras la cirugía, que duró 25 minutos, comenzaron las complicaciones y Pérez terminó en coma por dos semanas. Sufrió daño cerebral, presuntamente por falta de oxígeno en el cerebro a consecuencia de un fallo cardiaco. Cuando salió del hospital, sin poder hablar ni moverse, pesaba apenas 30 libras. Las impactantes imágenes de la joven delgada, en los brazos de su madre y su padrastro se difundieron en medios internacionales.

Hoy, Pérez, de 21 años y con un hijo de 6 años, que ya se había hecho un aumento de glúteos antes de intentar aumentarse los senos, ha recuperado algunas facultades. Ganó peso y ya puede decir algunas palabras y pararse sola por pocos segundos. Sin embargo, su madre dijo que los médicos han pronosticado que no podrá recuperarse del todo.

“Nadie quisiera vivir ni un pedacito de lo que yo he vivido”, asegura Díaz, quien se quedó sola con su hija y su nieto tras el incidente. “Yo les digo a las hijas y a las madres que lo piensen bien antes de meterse a esas clínicas, que nunca saben como van a salir. Que se conformen con lo que tienen naturalmente”.

Díaz dijo que entabló una demanda contra el anestesista que atendió a su hija durante la cirugía, a quien responsabiliza por las complicaciones que sufrió Pérez, pero que hasta ahora no ha recibido ninguna indemnización.

Mientras las cuentas se acumulan, Díaz se encuentra en una pelea constante para que el seguro de salud que el gobierno provee a su hija acepte cubrir las terapias, y no sabe a dónde van a ir cuando el contrato de arrendamiento de su casa se venza en julio.

Casos como el de Pérez se repiten en el sur de Florida con mujeres que, en busca de “belleza”, terminan con sus cuerpos desfigurados, enfrentando problemas serios de salud y, en algunos casos, en una tumba.

Historias dramáticas

La noticia de la reciente muerte de Heather Meadows, una mujer de 29 años de West Virginia, tras practicarse una liposucción y transferencia de grasa en la clínica Encore Plastic Surgery en Hialeah, ha sacado a la luz más casos de los riesgos que han enfrentado otras mujeres que buscan alterar sus cuerpos.

Apenas una semana antes del fallecimiento de Meadows, el 7 de mayo, Catherine González, de 19 años de edad y quien vive en Hialeah, estuvo internada ocho días tras sufrir varios paros respiratorios después de someterse a una liposucción en la misma clínica.

En enero Yahaira Espada viajó desde la base militar estadounidense Fort Greely, en Alaska, para someterse a una liposucción y transferencia de grasa para aumentar sus glúteos en la clínica Vanity Cosmetic Surgery, afiliada a Encore Plastic Surgery. El procedimiento costó $5,000, dijo Espada, pero los resultados están lejos de sus deseos de tener “unas nalgas como las de Kim Kardashian”. La mujer terminó con una protuberancia de unas seis pulgadas en la cadera. Dice que le duele y no se puede mover.

El Departamento de Salud de la Florida ahora busca revocar la licencia médica del doctor que le practicó la cirugía a Espada, Osakatukei “Osak” Omulepu, después de que este lesionara de gravedad a cuatro pacientes en dos días en mayo del 2015.

El anestesista de Pérez

En julio del 2015 el Departamento de Salud de la Florida presentó ante la Junta Médica de la Florida una queja administrativa Contra Mario Alberto Díaz, el anestesista que atendió a Linda Pérez.

En la queja, el Departamento acusa a Mario Díaz de negligencia médica, argumentando que el anestesista “no cumplió con los estándares de cuidado actuales”. De acuerdo con los documentos públicos revisados por el Nuevo Herald, Díaz no controló a tiempo la hipotensión que sufrió Pérez tras la cirugía, ni suministró el medicamento necesario. Además el anestesista habría fallado al no colocar un tubo unido a una mascarilla que, a través de la tráquea, proporcionara ventilación durante un proceso de resucitación prolongado, de acuerdo con los documentos.

Mario Díaz, quien atendió a Pérez en Coral Gables Cosmetic Center, en 1800 S.W. 27 avenida, llegó a un arreglo con la Junta en el que no aceptó y ni denegó los hechos presentados en la queja.

Fue multado con $10,000 y tuvo que hacer horas de clases de educación médica. Además tuvo que correr con los gastos de la investigación.

Díaz no fue suspendido y su licencia médica permanece activa.

Mientras tanto, Mariela Díaz dijo que espera que algún día “se le haga justicia a su hija”. La madre cubana dijo que aún no ha explicado claramente a Dainier, el hijo de 6 años de Pérez, que apenas empieza la escuela primaria, por qué su mamá ya no puede jugar ni hablar con él.

“Imagínate, es un niño pequeño. ¿Qué le puedo decir? Le repito es que su mama está enferma”, dijo Díaz, cuya familia se encuentra en Cuba. “Me pregunta por qué su mamá corría con él antes, por qué podía cargarlo y bailar con él y ahora no”.

El viernes, mientras ayudaba a su hija a tomar agua en un vaso para bebés con dibujos de Minnie Mouse, Díaz dijo que ahora siente que cría a dos niños.

“Ella [Pérez] es como una bebé otra vez, la tengo que enseñar a comer, cargarla al baño, ayudarle a dar pasitos” contó Díaz, resignada. “Su hijo es el que me ayuda a cuidarla”.

Puede seguir a Brenda Medina en Twitter: @BrendaMedinar

Esta historia fue publicada originalmente el 21 de mayo de 2016, 7:39 p. m. with the headline "Víctima de cirugía estética ‘nunca será la misma’."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA