Sur de la Florida

Hispanos LGBT le hacen frente a la tragedia en Orlando

Edwin López, en su apartamento de Orlando, habla de los 12 amigos que perdió en el club Pulse a primeras horas del domingo.
Edwin López, en su apartamento de Orlando, habla de los 12 amigos que perdió en el club Pulse a primeras horas del domingo. Miami Herald

Edwin López estaba dormido cuando su teléfono comenzó a sonar sin parar.

Eran las 3 de la madrugada y no se dio cuenta que estaba perdiendo a media docena de sus amigos.

“¿Estás bien? Dime que estás en casa”, le decían sus amigos y familiares. Le dijeron que viera las noticias. Vio que su segunda casa, el club nocturno gay Pulse, dominaba la pantalla. Hubo una masacre el domingo por la noche. Si no hubiera tenido que trabajar el día siguiente, este puertorriqueño de 26 años probablemente hubiera estado allí.

“No dormí esa noche”, contó después. Siguió las noticias todo el día, distrayéndose ligeramente con su trabajo en un hotel. Más tarde quedó claro que un hombre había matado a 49 personas, 12 de ellos amigos de López, en un club que era seguro, donde no tenía que preocuparse por ser como es, un joven gay hispano, y orgulloso de ello.

Ahora, incluso con la fuerza y el apoyo de la comunidad local, y de muchos de lugares lejanos, le resulta difícil desestimar el odio que había en lo que hizo el agresor, Omar Mateen. El Pulse era un lugar donde todos se sentían bienvenidos, sin importar quienes eran.

“No es solamente un club nocturno”, dijo Heather Wilkie, directora de la Zebra Coalition, organización sin fines de lucro que trabaja con jóvenes LGBT. “Es un lugar de reunión, un lugar seguro donde la gente se puede sentir protegida”.

Las heridas del ataque son profundas para la comunidad de Orlando, pero horribles para la comunidad LGBT, que ya lucha por encontrar aceptación. En medio de la cobertura noticiosa del peor tiroteo masivo en la historia de Estados Unidos, miembros de la comunidad quieren asegurar que las voces de la comunidad LGBT no se pierdan en una conversación que se ha centrado más en el extremismo religioso y las leyes sobre el control de armas.

Algunos quieren asegurar que nadie de olvide de un hecho: que la inmensa mayoría de las víctimas fueron hispanos.

“Esto no es sólo una comunidad LGBT”, dijo Zoé Colón, directora de Operaciones de la Federación Hispana en la Florida y el sudeste. “Es una comunidad hispana y LGBT”.

Ya ha comenzado una conversación complicada sobre los problemas de ser una persona LGBT de etnia minoritaria. Para muchos hispanos, una cultura tradicionalmente cristiana con rasgos de machismo y donde se imponen los papeles de género tradicionales pueden alentar el temor del rechazo de la propia familia. Ese temor puede evitar que jóvenes les revelen a sus seres queridos que son gay.

“Uno no quiere que la familia lo juzgue. Esas son las personas que te han apoyado toda la vida”, dijo Dominique Sánchez, de 19 años, quien dijo que conoce a personas que se muestran reacias a ser abiertas sobre su sexualidad. “Los amigos van y vienen. De manera que si [tu familia no] te acepta, entonces uno no se acepta a uno mismo”.

Este asunto de la aceptación puede salir a relucir en tragedias como la del Pulse. Colón dijo que algunos familiares que reciben servicios de apoyo se sorprendieron que sus seres queridos perecieron en un club gay. En algunos casos, la familia tenía dificultad en aceptar la orientación sexual de la víctima.

“Tiene que haber sensibilidad sobre esta sensación de rechazo que siente la comunidad LGBT dentro de la población hispana”, dijo Samí Haiman-Marrero, empresaria y activista local.

La Federación Hispana está colaborando con el Hispanic Counseling Center y otros grupos para ofrece asesoría psicológica y otros recursos, de manera que las familias puedan hacer frente a la tragedia. Han formado el ‘Proyecto Somos Orlando’ para desarrollar un centro de servicios para que la comunidad hispana tenga un lugar cómodo, culturalmente sensible y bilingüe.

Wilkie dijo que espera que esta crisis lleve a más apoyo “de manera que las familias puedan ver que todos somos seres humanos y necesitamos estar juntos”. Ella dijo que 47 por ciento de los jóvenes desamparados a nivel nacional se identifican en el espectro LGBT y que 26 por ciento de los jóvenes LGBT a nivel local son desamparados debido al rechazo de la familia.

“En algún momento será una oportunidad educativa”, dijo Colón, “sobre identidad de género, sexualidad y cómo esto se relaciona con la etnia y la religión”.

Esa intersección puede ser una batalla diaria incluso para personas que tienen el apoyo de sus familias. La aceptación puede tener excepciones, como expresiones físicas de amor

“Dios ama a los pecadores”, dijo José Luis Rivera, un puertorriqueño que vive en Kissimmee y es cristiano. “Pero Dios no ama el pecado”.

López quisiera no tener que contenerse sólo porque es gay.

“Tenemos que seguir luchando por un futuro con igualdad, en que uno pueda caminar por ahí tranquilamente sin que nadie te critique o te falte el respeto”, dijo.

Stanley Ramos, un trabajador social que es gay e hispano, regresó de Atlanta después de enterarse del tiroteo. Está estudiando para ser un líder religioso y como ha vivido antes en Orlando, conoce de las batallas que enfrentan los hispanos gay.

“Muchos jóvenes dicen: ‘Yo vivo en dos mundos. Salgo a bailar con mi novio y después me voy a casa en Kissimmee, donde sencillamente no hablo de eso’ ”, dijo.

Ramos habló el miércoles en una vigilia en Joy Metropolitan Community Church, un grupo inclusivo de fe. Allí compartió su interpretación de los momentos que vivió cuando veía la cobertura de la masacre por la televisión. En una imágenes de clientes del club que cargaban a los heridos y los fallecidos, notó a un joven que se apartó cuando miró a la cámara de televisión.

“Se apartó porque mami no sabe que soy gay. Me oculté porque papi tampoco lo sabe. Porque nadie lo sabe”, dijo Ramos. “Te digo, es un horror. Es una opresión horrible”.

Joey Flechas: 305-376-3602, @joeflech

Esta historia fue publicada originalmente el 19 de junio de 2016, 5:53 p. m. with the headline "Hispanos LGBT le hacen frente a la tragedia en Orlando."

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