Sur de la Florida

Más armas y entrenamiento policial en Miami tras masacres en París, Orlando y Dallas

Freddy Ramírez, subdirector de la Policía de Miami-Dade, dijo que supervisa la compra de 500 chalecos y 500 rifles de asalto.
Freddy Ramírez, subdirector de la Policía de Miami-Dade, dijo que supervisa la compra de 500 chalecos y 500 rifles de asalto. Miami Herald

Después que varios terroristas realizaron un atentado suicida en París en noviembre, con un saldo de 130 muertos, la Policía de Miami-Dade ordenó 500 chalecos protectores y 500 fusiles de alto calibre. Cuando un agresor mató a 49 personas en un club de Orlando el mes pasado, supervisores de la Policía de Miami Gardens recibieron órdenes de comenzar nuevos entrenamientos para hacer frente a este tipo de delito.

Y en Miami, después que un ex militar emboscó y baleó a 12 policías de Dallas hace unos días, con un saldo de cinco muertos, se entregó a los agentes 887 nuevos chalecos blindados capaces de resistir balas de fusil.

“Creo que lo ocurrido en Francia fue lo que colmó la copa. El alcalde estaba preocupado de que nos viéramos en una situación así”, dijo Freddy Ramírez, subdirector de la Policía de Miami-Dade. “Son componentes tácticos de la situación que vivimos. Ya se vio lo que ocurrió en Dallas, donde las balas normales le rebotaban [al agresor]”.

A diferencia de Miami-Dade, que invertirá casi $1.5 millones en los nuevos elementos de protección y armas, la municipalidad de Miami Gardens no ha hecho nuevas compras. Pero el jefe de Policía, Antonio Brooklen, ordenó la semana pasada a los oficiales y supervisores que comenzaran a entrenarse para hacer frente a este tipo de situación.

“Es muy importante”, dijo Brooklen. “Nueve de cada 10 veces en situaciones estresantes, uno reacciona sobre la base del entrenamiento. Si hay un agente herido, durante un rescate o negociación de rehenes, si hay una persona armada suelta, no podemos esperar a que llegue el condado”.

En Doral, se ha ordenado a los policías que tengan sus cascos en los vehículos. En Miami Beach y otras ciudades, se ha duplicado la cantidad de patrullas y las llamadas de asistencia son más frecuentes.

A raíz de las recientes masacres, cuerpos policiales de todo el sur de la Florida y el resto del país han aumentado el entrenamiento e invertido millones de dólares para poder hacer frente a las armas de alto calibre que proliferan en las calles.

Es algo normal.

Sucedió en 1995 después que Tomothy McVeigh voló el edificio federal Alfred P. Murrah en Oklahoma City, con un saldo de 169 muertos. Y volvió a suceder en el 2001 cuando varios terroristas estrellaron los aviones que habían secuestrado contra edificios y otros objetivos, con un saldo de más de 3,000 muertos.

Sin embargo, los recientes atentados en París, Orlando y Dallas muestran las dificultades que enfrentan las fuerzas policiales al tratar de proteger a una comunidad. Aunque disparos de armas semiautomáticas mataron a la mayoría de las víctimas en estos tres atentados, se usaron varios medios.

La Policía de Miami, que enfrentó numerosas situaciones complejas en los años 1980, como las actividades de los llamados Vaqueros de la Cocaína y varios motines, planea comprar unos 100 fusiles semiautomáticos. También necesita un nuevo vehículo blindado, un controversial camión parecido a un Humvee, con una escotilla superior rotativa, vidrios blindados y varios orificios para disparar desde dentro, dijo el jefe policial Rodolfo Llanes.

Pero los comisionados acaban de aprobar la inversión de $300,000 en chalecos especiales que resisten el impacto de balas de fusil.

“Es un chaleco táctico que los agentes se ponen encima del uniforme”, dijo el mayor Lázaro Ferro, de la Policía de Miami. “Es un poco grande, pero lo tienes en el maletero y te puede salvar la vida”.

Los comisionados votaron el jueves por unanimidad comprar los chalecos.

“Esto es algo que los agentes se merecen después de lo ocurrido en Dallas, donde hubo policías que corrían hacia el lugar de donde venían los disparos”, dijo el comisionado Francis Suárez, quien patrocinó la medida.

En años recientes, las Policías de Miami y Miami-Dade han aumentado las actividades policiales comunitarias, con más visibilidad en las calles y más contacto con los vecinos. Varios departamentos policiales del sur de la Florida también han entrenado juntos en preparación para casos de tener que enfrentar a personas armadas.

Un incidente al día siguiente de la masacre de Dallas el 7 de julio tuvo un final feliz debido a los entrenamientos, dijo la Policía.

Ese día, alguien llamó con una amenaza de bomba y dijo que había un hombre disparando en el Hospital Infantil Nicklaus en Miami Dade.

A través de los altoparlantes del hospital se ordenó a los médicos, enfermeras, pacientes y sus familiares que salieran del edificio. Aunque algunos se quedaron en el hospital y corrían de un lugar a otro, equipos SWAT de Miami-Dade y Coral Gables recorrieron todo el edificio. Con protección personal y fusiles de alto calibre, la Policía buscó en todos los pasillos y habitaciones. Afuera había vehículos blindados patrullando.

Tres horas después se determinó que la llamada fue falsa. Todos regresaron al edificio. Y para Ramírez, el subdirector de la Policía de Miami-Dade, fue una operación que valió la pena.

“Dadas las amenazas en el país y a nivel internacional, es imperativo que nuestros agentes se protejan”, dijo. “Nuestra meta es neutralizar la amenaza. Entramos a Nicklaus para neutralizarla. Afortunadamente, no era tal. Pero fue un excelente ejercicio”.

Esta historia fue publicada originalmente el 18 de julio de 2016, 6:09 p. m. with the headline "Más armas y entrenamiento policial en Miami tras masacres en París, Orlando y Dallas."

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