Para ganar Florida, Donald Trump debe ampliar su base
A medida que el camino a la victoria de Donald Trump se va reduciendo a unos pocos estados clave, ninguno de estos es más grande ni más diverso que la Florida, por lo que es esencial que amplíe su atractivo.
Pero entrevistas con más de una docena de votantes, varios estrategas republicanos y observaciones en sus eventos de campaña muestran que esos esfuerzos han sido obstaculizados por un comienzo lento y difícil en la campaña de Trump, la explosiva retórica del candidato y su incapacidad de enfocarse en nada.
No hay duda de que Trump es fuerte en el Estado del Sol, como lo ilustró su abrumadora victoria en las primarias. Pero si la forma sigue a la función y las generales se deciden por un estrecho margen, él deberá expandir una base de votantes que es abrumadoramente blanca y anglosajona, y no alejar a las personas a las que ya ha atraído.
“Él tiene que mantener la boca cerrada”, dijo Larry Nicholson, de 64 años, republicano de Orlando que todavía quiere votar por Trump pero teme que otros republicanos e independientes estén sintiendo rechazo por la áspera personalidad de Trump y su apetito insaciable por la polémica.
“De cierto modo, estoy sintiendo rechazo por él. Me pregunto si podrá controlar su mal genio y hacerse un líder. La gente está observándolo de lejos, tratando de entenderlo”, dijo Nicholson, mientras se dirigía a su auto después de desayunar en Cracker Barrel.
“Al principio yo iba a votar por Trump, pero mientras más habla…”, dijo DeDe Johnson, republicana moderada que planea votar por la demócrata Hillary Clinton. “En serio, pienso que él podría convertirse en alguien como Hitler”.
Mora Acosta, miembro de la creciente población puertorriqueña del área central de la Florida, dijo que ella está de acuerdo con las posiciones de Trump con respecto a la seguridad de las fronteras y la economía. No obstante, la republicana considera que Trump es demasiado errático, y que el modo en que habla sobre el tema de la inmigración es demasiado duro. “Él no lo piensa dos veces. Va y grita todo lo que le parece”.
Acosta, de 52 años, dijo que no ha visto ningún tipo de acercamiento a la comunidad hispana por parte de Trump, y está indecisa sobre si votará por él o por Clinton. Las encuestas muestran que Trump tiene un serio problema con los votantes latinos, pues sólo cuenta con un apoyo del 13 por ciento entre los hispanos de la Florida en un nuevo sondeo por internet. Hace cuatro años, Mitt Romney obtuvo el 39 por ciento del voto hispano y perdió de todos modos.
“No creo que su campaña esté prestando mucha atención a los hispanos; ellos se están concentrando en los votantes blancos”, dijo Dennis Freytes, activista republicano de Puerto Rico que vive en el área de Orlando. “Nosotros queremos apoyarlo, pero él tiene que poner de su parte. Todo no puede ser sobre Trump. Tiene que ser sobre Estados Unidos. Y hasta el momento todo es sobre Trump. Él todavía está peleando por las primarias. Tiene que ponerse en sintonía con las elecciones generales y acercarse a los demás”.
Ahora que Colorado y otros estados indecisos están quedando fuera del alcance de Trump, él depende de Ohio, Pennsylvania y Florida para conseguir suficientes votos del Colegio Electoral para convertirse en el presidente 45 de la nación. Durante un mitin celebrado la semana pasada en Daytona Beach, Trump mencionó intencionadamente a los tres.
Un sondeo de la Florida hecho el mes pasado por la Universidad Quinnipiac lo mostró por delante de Clinton, pero reveló una señal ominosa: Trump sólo está atrayendo el 21 por ciento del voto no blanco. “Aunque él está ganando entre los votantes blancos, que son republicanos en su mayoría, la victoria en la Florida le será muy difícil si no puede tener mejores resultados entre los votantes no blancos”, dijo en ese momento el encuestador Peter A. Brown.
Los votantes independientes
A medida que la Florida se continúa diversificando, una oleada de votantes están abandonando a los dos partidos principales para convertirse en independientes. Los votantes no afiliados a partidos son ahora más numerosos que los republicanos en los tres condados más poblados del estado: Miami-Dade, Broward y Palm Beach. Además, ellos también representan una parte considerable del codiciado corredor de la I-4, que se extiende desde Tampa a Daytona Beach, un verdadero campo de batalla dentro de otro campo de batalla.
No fue una coincidencia que tanto la campaña de Trump como la de Clinton se abalanzaran la semana pasada a Daytona Beach, donde Trump atrajo a 8,000 personas el miércoles y Tim Kaine, escogido como candidato a la vicepresidencia por Clinton, llenó hasta los bordes una sala más pequeña en el college local.
Con un panorama de caras blancas, negras y bronceadas a sus espaldas, Kaine se acercó abiertamente a los hispanos, prometiendo una reforma de inmigración que incluirá una vía a la ciudadanía, y hablando español, el cual aprendió cuando trabajó como misionero jesuita en Honduras.
El público de Trump era abrumadoramente blanco, y él se jactó de su atractivo a los votantes con alardes sobre traer de vuelta los empleos, construir un muro enorme en la frontera mexicana (y hacer que México lo pague) y criticando duramente a Clinton. Fue un intento de dejar atrás las controversias que provocó la semana anterior, sobre todo su choque con los padres musulmanes de un capitán del Ejército de EEUU que murió heroicamente en Irak.
Lo que Trump sí mencionó, sin motivo aparente más allá de criticar la “deshonestidad” de los medios de prensa, fueron sus choques con la presentadora de Fox News Megyn Kelly, y aludió a sus comentarios de mal gusto sobre un reportero discapacitado del New York Times que atrajeron recriminaciones de ambos partidos.
“A mí me gustaría que él se atuviera a su mensaje principal y no se dejara distraer por todas estas otras cosas”, dijo Janice Fitzgerald, de 68 años. “Él tiene más que suficiente con el historial de Hillary para derrotarla, pero no lo hace. Me gustaría que se atuviera a temas como la economía, la seguridad nacional. Si no lo hace, va a perder las elecciones”.
La campaña de Trump se muestra segura, y afirma que los esfuerzos por las elecciones generales están apenas empezando, y que la mayoría de los votantes no prestarán atención hasta después del Día del Trabajo. También trató de contradecir la idea de que Trump no está recibiendo suficiente apoyo entre las mujeres.
“Miren todas las mujeres republicanas reunidas en esta sala”, dijo la activista del movimiento Tea Party Dena DeCamp en Daytona Beach, entre vivas. “¿Podrán creer que la prensa cree que las mujeres no están apoyando a Donald Trump?”. En Jacksonville, varias horas más tarde, la ex vicegobernadora Jennifer Carroll hizo notar que ella no es sólo una mujer, sino que además es negra.
No obstante, las encuestas muestran a Trump en desventaja entre ambos grupos.
Trump se verá ayudado en su acercamiento a las minorías ahora que la campaña se ha vinculado con las organizaciones republicanas nacionales y estatales.
“La única razón por la que no ha habido una campaña activa para los independientes es que en realidad estamos ocupándonos de ellos a medida que se nos unen”, dijo la estratega Karen Giorno, veterana de varias campañas presidenciales. “Trump está atrayendo a demócratas, independientes, votantes primerizos, votantes desencantados, jóvenes, de todo. Su base es tan diversa que me da risa cuando Hillary Clinton dice que no tenemos diversidad”.
Lorenzo Palomares-Starbuck, quien está ayudando a la campaña de Trump con el acercamiento a los hispanos, ha estado acudiendo diariamente a los noticieros en español para promoverlo. Parte de la dificultad que enfrentan en Miami-Dade ha sido que muchos votantes eran fieles a sus vecinos y favoritos Jeb Bush y Marco Rubio, quienes se enfrentaron a Trump en las primarias. Palomares-Starbuck dijo que también se está empezando un esfuerzo concertado por llegar a los puertorriqueños en el área de Orlando.
Trump celebró recientemente un encuentro con líderes hispanos en Miami, acallando algunas quejas de que estaba moviéndose demasiado despacio. Pero, ese mismo día, él celebró una conferencia de prensa donde prácticamente animó a los piratas cibernéticos rusos a atacar a Clinton, creando otra oleada de titulares nacionales.
“No deberíamos estar lidiando con distracciones”, dijo el presidente del Partido Republicano del Condado Palm Beach, Michael Barnett, quien es afroamericano y parte del equipo de diversidad de Trump. “La gente quiere oír hablar de los temas que les afectan directamente a ellos. No quieren oír hablar de una bronca en la televisión nacional. Ellos quieren saber qué va a hacer Trump para devolver los empleos a la Florida”.
“Creo que todavía tenemos tiempo”, dijo, pero agregó que quiere ver a Trump visitar el área y no sólo ocuparse de los hispanos, sino también de la población haitiana que está mostrando un interés mayor de lo típico por un republicano. Dijo que la campaña tiene asimismo que inundar los medios de prensa locales con sus voceros.
“Su campaña va a tener que subir la parada”, dijo Barnett.
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Esta historia fue publicada originalmente el 8 de agosto de 2016, 3:08 p. m. with the headline "Para ganar Florida, Donald Trump debe ampliar su base ."