Trump y las elecciones ‘amañadas’
Quién sabe dónde van a entregar sus boletas los supuestos votantes fraudulentos de que habla Donald Trump… ¡y 10 veces cada uno!
Pero pronosticar unas elecciones “amañadas” es una de las pistas falsas que Trump prodigó la semana pasada mientras hacía campaña por los estados indecisos de Ohio, Virginia y Florida. Fue también una semana en que importantes líderes militares republicanos expresaron públicamente su preocupación de que se pongan los códigos secretos del armamento nuclear en manos de un candidato presidencial cuya conducta se hace cada vez más errática y ampulosa de un modo tanto extraordinario como idiota.
Después de meterse en problemas por llamar a los rusos a espiar a la ex secretaria de Estado en una parada de campaña en Miami, lo sensato hubiera sido que Trump reevaluara y puliera su conducta y actuara por lo menos un tantito más presidencial.
En lugar de eso, Trump empezó la semana culpando a los medios de prensa de sus propias deficiencias y criticó al New York Times: “Ellos no escriben nada bueno. Tienen gente ahí, como Maggie Haberman y otros, que no escriben nada bueno. No saben cómo hacerlo”.
Ni siquiera hubo tiempo de reírse de sus faltas gramaticales y saborear un momento cómico que trajo a la mente cuando el uso poco convencional del lenguaje por parte de George W. Bush se convirtió en una página de Wikipedia: Bushisms (Bushismos).
Ni corto ni perezoso, Trump se puso todavía más desagradable y brindó otra semana realmente enloquecida. Lo cual no fue un problema para sus adoradores de la Florida, quienes le dieron viva y se hicieron eco de sus salidas, incluso los veteranos de guerra, a pesar de los ataques implacables de Trump a los padres de uno de los suyos, un héroe estadounidense musulmán que murió en Irak.
En Virginia, expulsó de un mitin de campaña a un bebé que lloraba y a su madre. En Daytona Beach, sacó a colación de nuevo a un reportero discapacitado del que se había burlado, coqueteando con su público –“¡No lo voy a hacer!”– como si hubieran estado rogándole que imitara de nuevo los movimientos de las manos del hombre.
Un comportamiento despreciable, pero ahí al lado suyo estaban sus amigotes, el gobernador Rick Scott y la procuradora general Pam Bondi, quienes presentaron a Trump como a un amante padre de familia que pelea por nosotros. Ante la plana mayor del Partido Republicano y 8,000 partidarios suyos, Trump dijo en medio de aplausos atronadores: “Tenemos que dejar de ser un país estúpido gobernado por gente muy estúpida”.
Ciertamente, eso será el grito de guerra si los votantes estadounidenses son lo bastante necios como para elegir a Trump, quien confirma constantemente que su candidatura no tiene una sola buena cualidad. Pero al fin, la campaña de Trump está amenazada. Uno no podría imaginarlo de ver el modo en que los líderes republicanos de la Florida se mantiene firmes al lado de Trump, pero prominentes republicanos están dándole la espalda, y las cifras en las encuestas están bajando a todo correr. The Houston Chronicle, que respaldó a Mitt Romney en el 2012, dio su apoyo a Hillary Clinton. The Charlotte Observer pidió a Trump que renuncie y deje que el Comité Nacional Republicano nomine a un candidato “mejor capacitado”.
En una entrevista con el Washington Post, Trump reveló tantas grietas en su armadura que el nivel de alarma aumentó aún más. Habló sobre el fraude electoral, anticipando su carga del miércoles pasado en la Florida sobre estas elecciones “amañadas”.
“No me gusta lo que está pasando con lo de la identificación del votante”, dijo Trump. “Pienso que eso es ridículo. O sea, la situación de la identificación del votante se ha convertido en una medida muy injusta. Puede que haya gente que vote 10 veces. Es inconcebible que no haya que mostrar identificación para votar, o que la identificación no tenga que ser de algún modo a prueba de fraude… No quiero adelantarme a los acontecimientos. Lo único que digo es que no me sorprendería si las elecciones… hay muchas mañas solapadas en las elecciones, lo que significa que las elecciones están amañadas.Ellos están luchando lo más duro que se puede luchar para que no haya que mostrar identificación del votante. Entonces, ¿cuál es el propósito de eso? ¿Cuántas veces va a votar una persona durante el día?”
Esos temores infundados de fraude electoral generalizado son lo que les gusta escuchar a los ultraconservadores de la Florida.
Legisladores estatales han sido sorprendidos en público confundiendo el estatus migratorio de los puertorriqueños, que son ciudadanos estadounidenses, diciendo que ellos no tienen derecho ni a la representación ni al voto. Poco después de que Scott asumiera el puesto de gobernador, su administración llevó a cabo purgas destinadas a eliminar a las minorías con más probabilidades de votar por los demócratas. La motivación de las purgas fue tan evidentemente racial y étnica que hasta funcionarios electorales republicanos se expresaron en contra de las mismas.
Floriduh, el sitio de noticias raras de la Florida, es el telón de fondo perfecto para poner en escena las ficciones de Trump, un tipo de fantasía que empieza con una gota de verdad y luego crece hasta convertirse en una cortina de humo simplista pero gigantesca que esconde verdades y problemas reales.
Aquí, él tiene amigos como Bondi en posiciones de poder. La procuradora general se negó a procesar quejas contra Trump por estafar a los consumidores miles de dólares a cambio de una educación sobre el sector inmobiliario que nunca recibieron en el Instituto Trump y en la Universidad Trump. El no tuvo tanta suerte en otros lugares. El juez federal a quien Trump denigró por tener ascendencia mexicana falló el martes que un juicio en San Diego contra Trump por cargos de fraude presentados por ex estudiantes de la Universidad Trump iba a llevarse a cabo. Lo mismo sucederá con el juicio en Nueva York presentado por el procurador general de ese estado.
Estos problemas legales –así como las declaraciones de impuestos que Trump se niega a dar a conocer, como cualquier otro candidato presidencial– son los verdaderos temas que él está evitando.
La única cuestión en la Florida es cuánto tiempo podrán los que mandan mantener la cortina de humo de Trump.
Fabiola Santiago: fsantiago@miamiherald.com, @fabiolasantiago
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de agosto de 2016, 0:53 p. m. with the headline "Trump y las elecciones ‘amañadas’."