Sur de la Florida

Ancianos quedan atrapados en edificio de Miami Beach

Rosalba Ortega salió el martes de su apartamento por primera vez en 11 días.

“Nunca hice nada en este país, y estoy presa en mi casa, porque no puedo salir para ninguna parte. Ni a botar la basura, tengo que dejarla en el pasillo”, dijo a el Nuevo Herald esta colombiana de 58 años.

Ortega no está bajo arresto domiciliario. Ella, al igual que varios vecinos de un edificio de Miami Beach que ofrece viviendas subsidiadas para personas de la tercera edad, se encuentra prácticamente cautiva en su propio hogar ya que el elevador del inmueble dejó de funcionar el 12 de agosto y hasta el momento no ha sido reparado.

La única vía disponible para moverse a través de los siete pisos del complejo de apartamentos Shep Davis, ubicado al 220 23rd St., es una calurosa escalera abierta al aire libre. Algunos vecinos mayores con problemas para desplazarse no pueden bajarla.

Aquellos que sí lo hacen deben batallar con temperaturas de hasta 90 grados Fahrenheit y pueden llegar a tardar más de 20 minutos en completar su tramo, como lo evidenció un anciano que subía la escalera y debía parar en cada piso para descansar y tomar impulso.

Otra que completó el “desafío” de la escalera fue Elsie Ramón, una señora cubana de 69 años.

“Yo bajo y subo aguantando, yo no tengo problemas en las rodillas. Yo bajo suave y subo suave”, dijo Ramón, quien vive desde hace 18 años en el quinto piso del edificio. “Aquí viven personas de 80, 85 años que están incapacitadas completamente. Viejitos, personas ya muy mayores, y es un abuso porque están perdiendo los turnos médicos [al no poder bajar]”.

Construido en 1926, el edificio alberga 48 unidades.

El martes, Ortega debió llamar a los bomberos para que la bajaran en una silla desde su casa. Ella vive acompañada de su perrita Paty, pero carece de familiares que puedan ayudarla. Sufre además de problemas cardíacos y se mueve lentamente con la ayuda de un caminador, debido a lesiones en ambas rodillas que le dificultan su andar.

“Yo no puedo bajar la escalera, si hay un fuego me tendré que quemar ahí arriba”, dijo la vecina en el vestíbulo del edificio, minutos antes de ser recogida por un vehículo de su plan médico para ir a una clínica a hacerse un chequeo. “O echarme agua para no quemarme mientras que me sacan”.

Los vecinos llevaron sus penurias hasta la corte de la ciudad, donde la jueza Teretha Thomas determinó el 19 de agosto que el dueño del edificio, identificado en el documento sólo como “Shep Equities”, debía proporcionar a las personas de agua, comida, medicinas, y otras necesidades hasta que se arregle el ascensor. Pero los residentes dicen que esto no ha ocurrido.

“El señor que limpia aquí nos hace el favor de subirnos los groceries, pero aquí no ha venido nadie a preguntar ni nada”, dijo Ramón.

Ese mismo día, la empresa encargada del mantenimiento del edificio, Triumph Housing Management, con sede en Atlanta, había prometido que se arreglaría el elevador. Eso tampoco sucedió.

El director ejecutivo de la empresa Triumph, Paul Ponte, le dijo el martes a el Nuevo Herald que ellos están haciendo “todo lo posible junto al dueño” para que el elevador funcione, aunque admitió que todavía podrían pasar algunos días más.

“El intento de arreglo del motor el viernes pasado causó un problema con la placa madre. Esa pieza fue quitada el sábado y transportada a Georgia para que la arreglen. También estamos en contacto con un proveedor local para que visite el lugar y revise si se puede reparar con más rapidez”, explicó Ponte vía email.

Por su parte, la vocera de la ciudad de Miami, Beach Melissa Berthier, le dijo a la televisora CBS4 que el dueño del edificio está siendo multado a diario, y que continuarán multándolo hasta que solucione el problema. Berthier dijo que los castigos podrían ser de hasta $10,000 diarios de no repararse pronto.

Berthier agregó que el dueño deberá remodelar completamente el elevador para que pase la inspección y vuelva a ser reabierto.

Pero los vecinos se mantienen escépticos.

“El dueño no quiere hacer esa inversión ahora, porque nos van a sacar en julio del 2017, ya se acaba el contrato con la Ciudad. La Ciudad quiere seguir el subsidio, el que no quiere es el dueño”, dijo Ramón. “En este país, donde corre tanta plata, es increíble que las personas retiradas tengamos que estar pasando tanto trabajo”.

Siga a Sergio Cándido en Twitter: @sncandido

Esta historia fue publicada originalmente el 23 de agosto de 2016 a las 4:40 p. m. con el titular "Ancianos quedan atrapados en edificio de Miami Beach."

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