Inmigración

‘Vota por mí’, piden estos inmigrantes que no pueden votar

Inmigrante indocumentada busca alentar el voto en Miami

María, una inmigrante indocumentada que pidió ser identificada solo por su primer nombre, ha tocado decenas de puertas en Miami, para pedir a los votantes que hagan lo que ella no puede hacer: ir a las urnas en las elecciones intermedias.
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María, una inmigrante indocumentada que pidió ser identificada solo por su primer nombre, ha tocado decenas de puertas en Miami, para pedir a los votantes que hagan lo que ella no puede hacer: ir a las urnas en las elecciones intermedias.

El 5 de septiembre del 2017 el gobierno del presidente Donald Trump anunció el final del programa DACA, creado en el 2012 para proteger de la deportación a jóvenes indocumentados que llegaron al país cuando eran niños.

La fecha fue crucial para María, una trabajadora doméstica que vive en Miami-Dade y cuyos dos hijos de 23 y 21 años son parte de los casi 800,000 beneficiarios del DACA.

“Ese cinco de septiembre yo dije, ‘tengo que hacer algo. Yo tengo que poner mi granito de arena en el cambio que quiero ver’”, contó María, quien pidió ser identificada solo por su primer nombre debido a que es indocumentada. “Para nosotros hay mucho en riesgo. El riesgo de perder la educación de mis hijos, la casa, todo lo que hemos construido aquí”.

Fue así como la inmigrante, que salió de Argentina con una visa de paseo en el 2000 –en medio de una crisis económica en su país – y se quedó de manera ilegal en Miami al vencerse la visa, terminó involucrándose en la campaña electoral para las elecciones intermedias.

María, quien no puede votar, ha tocado decenas de puertas en barrios de Miami, pidiendo a las personas que sí pueden que acudan a las urnas.

Ella es parte de un creciente número de personas que no tienen el derecho al voto porque aún son residentes permanentes, tienen una protección migratoria temporal o son indocumentadas, que se han lanzado a las calles a incentivar la participación electoral.

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María, quien no puede votar, ha tocado decenas de puertas en barrios de Miami, pidiendo a las personas que si pueden que acudan a las urnas. Carl Juste cjuste@miamiherald.com

Su meta es convencer a los votantes de apoyar a los candidatos que prometen proteger a los inmigrantes porque entienden que su futuro en este país está en riesgo y depende de esos votos. En cierta forma, aunque no se trata de una campaña presidencial, sus esfuerzos se centran en hacer un referendo a Trump, sus políticas y su retórica, que consideran antiinmigrantes.

“Es algo que hemos visto antes, que la gente que no puede votar se involucre para alentar el voto. Pero este año estamos viendo números impresionantes de participación”, dijo Andrea Cristina Mercado, directora ejecutiva de la Nueva Mayoría de la Florida, un grupo político independiente que busca aumentar la participación electoral de comunidades marginadas.

“Y no es solamente un referendo, porque también tenemos la oportunidad de retomar el Senado y la Cámara [de Representantes]. Si queremos parar a Trump debemos lograr uno de los dos”, dijo Mercado. “Así que es un referendo con consecuencias políticas muy serias”.


Tal como señala Mercado, la participación de personas indocumentadas en campañas para incentivar el voto no es un fenómeno nuevo. Pero mayormente se ha tratado de los jóvenes llamados dreamers, que llegaron al país cuando eran menores, estudiaron en EEUU y han adquirido destreza política. De hecho, muchos de ellos se han convertido en voces prominentes de la conversación nacional sobre inmigración, desde hace al menos una década. Varios terminaron trabajando en las campañas de Bernie Sanders y Hillary Clinton, mientras que otros han apoyado a congresistas republicanos moderados.

Sin embargo, esta vez no se trata solo de los dreamers, sino de sus padres, tíos y vecinos, personas que trabajan limpiando casas y escuelas o cuidando ancianos y enfermos. Algunos no hablan mucho inglés y apenas están aprendiendo cómo funciona el proceso electoral de Estados Unidos.


Doble filo

Según un analista político y consultor republicano de Miami, la participación de personas indocumentadas o no ciudadanas en las campañas electorales, aunque valiosa en términos de recursos humanos, podría convertirse en un arma de doble filo.

“Antes, lo que más polarizaba al electorado eran los temas sociales como el aborto, las armas y el matrimonio gay. En este clima político, lo que más polariza es el tema de inmigración”, dijo Jesse Manzano-Plazas.

“Puede haber personas a las que no les caiga muy bien que una persona que sea indocumentada esté tratando de influenciar las elecciones del país. Ahí es donde creo que deben tener mucho cuidado con el mensaje”, agregó Manzano-Plazas. “Es una ventaja solo si se maneja de forma efectiva”.

Aun así, el analista opinó que la estrategia de los grupos progresistas es una “gran inversión a largo plazo” y llega a una población que los republicanos y grupos conservadores no han podido alcanzar: el inmigrante legal que es un futuro votante.

“Muchas de estas personas, los residentes permanetes, se convertirán en votantes y no creo que Donald Trump sea una buena inspiración ahora mismo para ellos”, opinó.

Manzano-Plazas dijo que el partido republicano local simplemente no cuenta con la infraestructura que tienen los grupos progresistas, como organizaciones de base y sindicatos.

“Yo creo que el Partido Republicano aquí en Miami-Dade ha tenido un gran déficit en cuanto a esto”, dijo. “La población del sur de Florida se ha diversificado mucho, con colombianos, venezolanos, centroamericanos y no hemos conectado con esa comunidad, aunque muchos compartan los mismos valores republicanos”.

Estructura política

Tras el triunfo de Trump, organizaciones sin fines de lucro como United We Dream (un grupo nacional fundado por dreamers) y la Alianza Nacional de Trabajadoras Domesticas, crearon plataformas políticas paralelas para poder hacer trabajos de campaña.

Este tipo de plataformas políticas no necesariamente pueden promover candidatos, sino causas.

María, la inmigrante argentina, por ejemplo, camina por las calles de Miami desde hace tres meses, para pedir a los votantes apoyar la enmienda 4. Esa enmienda busca restaurar el derecho al voto a floridanos que hayan sido convictos de delitos y hayan cumplido con todos los términos de sus sentencias. (Eso excluye a ex convictos por asesinato y delitos sexuales).

A María esa causa le toca muy de cerca.

“Yo no puedo votar por mi estatus en este país, pero hay 1.5 millones de personas [en Florida] que nacieron en este país, ya pagaron su deuda con la sociedad y no les permiten decidir por sus comunidades”, dijo María el jueves por la tarde, mientras tocaba puertas en Buena Vista, un vecindario de clase media alta de Miami. “Ellos tampoco pueden expresar su voz, están oprimidos”.

Algunos inmigrantes de Cuba, Nicaragua, y Haití, promueven la votación llamando a ciudadanos americanos.

Otros grupos, como los sindicatos, sí pueden avalar candidatos y pedir a los votantes que los apoyen.

El lunes por la tarde, en la sede del capítulo local 32BJ del sindicato de empleados de servicio SEIU, en Allapattah, unas 20 personas realizaban llamadas telefónicas a votantes, cuyos nombres y números sacaban de una lista proveída por la organización.

“Hola, le habla Ana Yury de aquí de la unión. ¿Usted ya votó?”, repetía Ana Yury Muñoz, cada vez que levantaba el teléfono.

Muñoz es una inmigrante nicaragüense con residencia permanente que trabaja como conserje en la Universidad de Miami. Aunque ha sido miembro del sindicato por varios años, es la primera vez que se involucra en una campaña. Dijo que lo hace por su comunidad.

“Yo vine porque mi papá me pidió así que yo no tengo problemas de inmigración”, dijo Muñoz, de 33 años. “Pero tengo vecinos y amistades que han sido detenidas por ICE, gente con TPS [Estatus de Protección Temporal], que este señor [Trump] los quiere echar”.

Una encuesta nacional del Centro de Investigación Pew, conducida entre julio y septiembre del 2018 sugiere que los latinos en Estados Unidos viven más preocupados sobre su situación en el país desde que Trump ganó la presidencia.

La mitad de los latinos encuestados dijeron que su situación ha empeorado durante el pasado año. En las semanas siguientes a la elección de Trump, un 32 por ciento había opinado lo mismo. Según el reporte de Pew publicado la semana pasada, 49 por ciento de los encuestados dijeron que tienen “preocupaciones serias” sobre su lugar en la sociedad estadounidense. Además, 55 por ciento dijo que le preocupa que ellos, un familiar o un amigo cercano puedan ser deportados.

El gobierno de Trump anunció este año la terminación del programa TPS para varios países, entre ellos Haití, Honduras y Nicaragua. Miles de beneficiarios de ese programa viven en el sur de Florida. La decisión de Trump fue retada en las cortes pero si el gobierno gana los litigios, los inmigrantes enfrentarían la deportación.


El sindicato al que pertenece Muñoz está pidiendo a los votantes apoyar a Andrew Gillum, quien ha dicho que se opone a las agresivas políticas de Trump en cuanto a la inmigración. El sindicato también está apoyando la enmienda 4.

Muñoz dijo que involucrarse en los esfuerzos para alentar a los votantes –trabajo que hace en parte de manera voluntaria y en parte por horas pagadas gracias a su contrato laboral– le ha ayudado a educarse como futura votante.

“Yo no entendía nada de esto, de las enmiendas, de las elecciones de medio término, senadores de Florida y federales”, contó. “Ahora entiendo la importancia que tiene cada elección, no solo para presidente, y como afecta la vida de mucha gente”.

Muñoz ha llamado a decenas de personas y cree que ha logrado convencer “a unos cuantos” indecisos a acudir a las urnas.

Ella espera que el esfuerzo se refleje en los resultados del martes.

Pero según el anlista republicano Manzano-Plazas, es ahí donde su partido ha demostrado ser más eficiente.

Para estas elecciones se inscribieron 13.2 millones de votantes en Florida. Alrededor de 4.9 millones son demócratas, 4.6 republicanos y 3.5 independientes. Sin embargo, las cifras reportadas hasta ahora de las elecciones anticipadas muestran que más votantes republicanos han sufragado.

“En cuanto a sacar a la gente a votar los republicanos tienen quizás un mecanismo mucho más eficiente”, opinó Manzano-Plazas. “Porque a pesar de que hay menos votantes registrados republicanos en Florida han salido más a votar, hasta ahora”.

Corrección: una versión previa de esta historia indicaba que Maria recibió una beca para realizar trabajo electoral. María no se beneficia de esa beca.



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