Inmigración

Desde Miami: el esfuerzo para ayudar a los inmigrantes durante un año de muchos desafíos

Cartas de Navidad para niños inmigrantes detenidos

Cartas de Navidad para niños inmigrantes detenidos.
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Cartas de Navidad para niños inmigrantes detenidos.

Poco antes de la Navidad del 2015, Leah Cayasso llegó a su casa con más de 50 cartas dirigidas a niños que se encontraban retenidos en albergues para inmigrantes, tras cruzar la frontera entre México y Estados Unidos.

Unos días antes la madre de Leah, una inmigrante hondureña, la había pedido a la niña de 10 años que escribiera una de las cartas. Pero a Leah el proyecto le pareció tan importante, que reclutó a sus amigos de la escuela para reunir docenas de misivas navideñas.

En su carta, Leah animó a los niños detenidos por las autoridades de inmigración a mantener la fortaleza y a “recordar que Dios los ama”, con esta última frase en letras mayúsculas.

Esa actividad alentó en Leah las ganas de luchar por una comunidad que considera vulnerable: los inmigrantes. Hoy ella es una activista de inmigración con la campaña We Belong Together. En el verano dio un discurso ante casi 30,000 personas en Washington. Y el próximo año escolar será la cara de una campaña nacional de liderazgo en las escuelas.

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Un afiche con el rostro de la joven miamense y las palabras “Families belong together” (Las familias deben estar unidas) adornará escuelas en todo el país como parte de la iniciativa We The Future. Leah, que ahora tiene 13 años, es la participante más joven entre los 10 líderes jóvenes que forman parte de la campaña. Además del poster, cada uno creó un plan de clases para que los maestros puedan enseñar sobre los respectivos temas por los que cada uno aboga.

El plan diseñado por Leah exhorta a estudiantes a escribir cartas y se enfoca en ayudar a las personas a entender el complicado tema de inmigración, que ha tomado prominencia a nivel nacional tras la elección del 2016. A tres años de que Leah y sus compañeros de escuela enviaran cartas a niños y adolescentes en custodia del gobierno de Estados Unidos tras cruzar solos la frontera —como parte de un éxodo entre el 2013 y 2015— el gobierno hoy tiene retenidos a 14,000 menores en albergues para inmigrantes alrededor del país, una cifra nunca antes vista.


“Yo quise ayudar porque mi amiga Melanie fue una de esas niñas, y después tuvo la oportunidad de ser libre”, contó Leah recientemente al recordar sus primeros pasos en el activismo. “Eso me enseñó que sin importar la edad que uno tenga, siempre puede dar algo para ayudar a los demás. No tiene que ser dinero, puede ser tiempo, cariño y nuestra voz”.

Este año las noticias de inmigración que han dominado los titulares son las separaciones de familias en la frontera, los planes de construcción de un muro fronterizo y, más recientemente, la muerte de Jakelin Caal y Félix Gómez Alonzo, dos niños guatemaltecos que murieron en custodia de la patrulla fronteriza tras cruzar a EEUU con sus padres (en casos separados).


Pero a nivel comunitario jóvenes como Leah y organizaciones como Florida Immigrant Coalition, Catholic Legal Services y Americans for Immigrant Justice han alzado sus voces para protestar contra lo que consideran políticas hostiles hacia los inmigrantes, o brindado asistencia legal a las personas recién llegadas o que ya llevan años en la comunidad.

Servicios católicos

Para Randy McGrorty, el director ejecutivo de Catholic Legal Services de la arquidiócesis de Miami, su trabajo con los inmigrantes representa la mejor parte de lo que significa ser estadounidense.

“Personalmente siento que el trabajo que hacemos representa lo mejor de la tradición americana, y pienso que la razón por la que América es grandiosa es precisamente por las generaciones de inmigrantes que han venido a Estados unidos y contribuido tanto”, dijo McGrorty.


McGrorty dijo que “todos los días” su organización trabaja con familias inmigrantes que han sido separadas de “una u otra manera”. Por ejemplo, Catholic Legal Services ayudó este año a venezolanos que han llegado al aeropuerto de Miami con visas validas de turistas, pero son detenidos por inmigración debido a sospechas de que puedan quedarse en el país. Además la organización ha representado a decenas de hombres y mujeres que enfrentan la deportación y cuyos hijos nacieron en Estados Unidos.


“Muchos de ellos son nuestros, vecinos, amigos de años o familiares, que están integrados a esta comunidad y contribuyen a la economía”, dijo McGrorty.

Sin embargo, McGrorty lamentó las crecientes dificultades que enfrentan organizaciones como Catholic Legal Charities, que han visto un incremento de hasta 50 por ciento en la demanda por sus servicios, mientras que los casos de inmigración son cada vez más difíciles de ganar.


“Se han realizado cambios de política que han cambiado la ley sin que lo decidiera el Congreso, lo cual dificulta el proceso de pruebas de los casos [de inmigración]”, dijo. “tenemos más personas asustadas llamándonos, menos recursos y mas necesidad financiera”.

Defendiendo a los menores

Retos similares ha enfrentado la organización de ayuda legal Americans for Immigrant Justice (AIJ), cuyos abogados empezaron a notar desde hace casi un año que sus clientes eran cada vez más pequeños. El grupo sin fines de lucro representa a los menores que llegan a albergues en Florida tras ser separados de sus padres en la frontera o cruzar solos a EEUU.


Una de las abogadas de AIJ representa en los tribunales a una niña guatemalteca de tres años cuyo padre fue deportado y cuya madre murió en Guatemala.

Además de representar a los menores, AIJ asiste a miles de inmigrantes en la Florida a navegar el complejo sistema de inmigración.

Los cambios en las políticas de inmigración han causado que AIJ reorganice sus estrategias, dijo la directora ejecutiva Cheryl Little.


“Entre los miles de casos que tenemos estamos priorizando los que necesitan asistencia inmediata para proteger sus derechos, con cada vez menos recursos disponibles”, explicó Little. “Ahora acompañamos a cada persona que representamos cuando tienen que ir a la oficina de ICE (policía de inmigración), algo que antes podían hacer solos porque no eran prioridad para la deportación”.

Ante los nuevos retos, los activistas y líderes de las organizaciones de asistencia legal aseguran que se mantendrán firmes con miras al próximo año.

“Obviamente este no es el momento de darse por vencidos”, dijo Little. “Estamos trabajando cada vez más horas para dar a la gente una oportunidad”.

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