Cuba

Reporte encuentra problemas en cómo el Departamento de Estado manejó ataques en Cuba

Progresa Investigación del FBI sobre “ataques” en Cuba, dice senador Rubio

El FBI está más cerca de obtener respuestas sobre los ataques que provocaron daños a la salud a diplomáticos, familiares y agentes de inteligencia estadounidenses en La Habana, dijo el sen. Marco Rubio, en una entrevista exclusiva con el Nuevo.
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El FBI está más cerca de obtener respuestas sobre los ataques que provocaron daños a la salud a diplomáticos, familiares y agentes de inteligencia estadounidenses en La Habana, dijo el sen. Marco Rubio, en una entrevista exclusiva con el Nuevo.

Un panel independiente concluyó que ningún funcionario del Departamento de Estado cometió errores o faltas graves en el manejo de los ataques a la salud a empleados del gobierno estadounidense en La Habana, pero realizó recomendaciones para mejorar la seguridad y el intercambio de información en estos casos.

El panel entrevistó a 116 personas y concluyó “que los sistemas y procedimientos de seguridad del Departamento eran en general adecuados y se aplicaban correctamente”.

Pero encontró que la ausencia de un funcionario de alto nivel en el Departamento de Estado que fuera responsable de la respuesta a los supuestos ataques “resultó en una comunicación insuficiente con los empleados y obstaculizó la coordinación dentro del Departamento y con otras agencias”, según informó ese departamento en un comunicado.

El panel de rendición de cuentas, conocido como ARB por sus siglas en inglés, fue convocado en enero por el entonces secretario de Estado, Rex Tillerson, para examinar la respuesta del Departamento de Estado a una serie de supuestos ataques que ocurrieron en residencias diplomáticas y dos hoteles en La Habana y que han afectado hasta ahora a 26 funcionarios estadounidenses y sus familiares. Los incidentes no se han aclarado y siguen bajo investigación de varias agencias federales de EEUU.

El Nuevo Herald no ha tenido acceso al reporte que fue finalizado en junio y enviado al Congreso el jueves. Una vocera del Departamento de Estado dijo que no había planes por el momento de hacerlo público.

La burocracia y la compartimentación de la información parecen haber jugado un papel en la respuesta inicial a los supuestos ataques, que comenzaron a fines de noviembre del 2016.

La investigación encontró que había “vacantes importantes” en el personal de seguridad de la embajada en La Habana y “algunos desafíos con el intercambio de información y comunicación”.

“El ARB encontró que las oficinas individuales dentro de la Oficina de Seguridad Diplomática (DS) respondían a los informes de incidentes de Cuba en función de sus respectivas áreas de especialización, pero que la respuesta general se habría beneficiado de la formulación y recursos de un grupo de trabajo multidisciplinario formal”, indica el comunicado.

El personal de seguridad de la embajada en La Habana fue notificado de los primeros incidentes a fines de diciembre, pero la mayor parte del personal no fue informado hasta marzo, cuando más personas habían sido afectadas, según reportó ProPública.

En un correo enviado a el Nuevo Herald en enero de este año, una vocera del Departamento de Estado dijo que “si bien supimos por primera vez de los síntomas médicos inexplicables de algunos empleados a finales del 2016, nos tomó meses conectar los puntos y comenzar a ver un patrón en estos eventos”.

El ARB hizo 30 recomendaciones que fueron aceptadas por el Departamento de Estado, entre ellas, elevar la responsabilidad general de la respuesta sobre los incidentes en Cuba al subsecretario de Estado así como “fortalecer la orientación a los Jefes de Misión…enfatizando su responsabilidad por la seguridad del personal en el extranjero”.

El Departamento creará además un nuevo puesto exclusivamente responsable de la asistencia a largo plazo al personal afectado por estos incidentes. El panel concluyó que aunque la Oficina de Servicios Médicos del Departamento “brindó una respuesta competente y profesional a una situación sin precedentes”, esta carecía de recursos suficientes para respaldar la atención y el seguimiento a largo plazo necesarios para este tipo de casos.

Varias víctimas buscaron asistencia legal debido a la incertidumbre sobre el pago de los tratamientos médicos y otras compensaciones. Según el abogado de 8 de los afectados, Mark Zaid, la burocracia federal había provocado que estos tuvieran que pagar por algunos viajes para recibir los tratamientos en la Universidad de Pensilvania.

En una carta, en respuesta a Zaid, el Departamento de Estado informó a fines de junio que estaba tomando nuevas medidas para asegurarse de que los afectados que se ausenten del trabajo por problemas médicos sean compensados y que los gastos de médicos y de viaje sean cubiertos a través de la Ley de Compensación de Empleados Federales (FECA).

El ARB también recomendó al Departamento que realice exámenes médicos obligatorios antes y después de que sus empleados sean enviados a su embajada en La Habana.

El Departamento ya ha puesto en práctica la mitad de las 30 recomendaciones realizadas por el panel, aunque informó que algunas no podrán implementarse hasta que se haya determinado la causa detrás de los incidentes.

Entre las recomendaciones ya ejecutadas está la creación del Grupo de Trabajo de Incidentes de Salud a fines de mayo— bajo el mando del subsecretario de Estado Mark Sullivan— para coordinar las respuestas dentro del Departamento y entre varias agencias a los incidentes en Cuba y recientemente en China. Asimismo, por recomendación del panel, el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) ya está involucrado en la investigación de los incidentes.

Siga a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres

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