Cuba

¿Podría ser Cuba parte de la solución en Venezuela?

En un giro inesperado, Estados Unidos y otros países aliados están considerando negociar con el gobierno de Cuba para que sea parte de una solución al impasse político en Venezuela, luego del fracaso del plan del presidente encargado Juan Guaidó, reconocido por más de 50 países, para que las fuerzas armadas de ese país retiraran su apoyo a Nicolás Maduro.

El secretario de Estado Mike Pompeo sorprendió a muchos observadores cuando dijo en televisión que Estados Unidos estaba “trabajando” con Cuba para lograr la salida de Maduro, a solo días de que el presidente Donald Trump hubiera amenazado al gobierno de la isla con un “embargo total”, si las “tropas y milicias” cubanas no cesaban sus operaciones en ese país.

“Estamos trabajando muy diligentemente para asegurarnos de que Maduro se retire y obtengamos elecciones libres y justas en Venezuela”, dijo Pompeo a CBS el domingo. “Eso requerirá que el personal de seguridad cubano de 2,300, francamente las personas más cercanas a Maduro que están protegiendo [su] seguridad, tengan que irse... Estamos trabajando con los cubanos para intentar obtener un resultado que permita a los venezolanos tener esta oportunidad”.

El Departamento de Estado dijo que sostenía contactos “regulares” con el gobierno de Cuba en un comunicado enviado a el Nuevo Herald. “No entramos en los detalles de nuestras discusiones diplomáticas”, agregó una vocera del Buro de Asuntos del Hemisferio Occidental.

Esta es la primera oportunidad en que el gobierno de Estados Unidos ofrece cifras sobre el personal de seguridad cubano en Venezuela. Varios funcionarios de la administración de Donald Trump y congresistas han asegurado que el gobierno de Cuba coopera con contrainteligencia y sus agentes son miembros del círculo más cercano de seguridad de Maduro.

Anteriormente el asesor presidencial John Bolton había acusado a Cuba de mantener 20,000 efectivos militares en la isla, una aseveración que fue negada por el gobierno de La Habana, que ha dicho que más del 90 por ciento de esos cubanos son médicos y especialistas de la salud. El gobierno cubano también ha negado participar en operaciones de seguridad en Venezuela.

Pese a que Estados Unidos ha culpado en múltiples ocasiones al gobierno de Cuba por su apoyo a Maduro, las conversaciones comenzaron a moverse rápido, luego de que el Grupo de Lima emitiera una declaración el viernes en la que se comprometían a “hacer las gestiones necesarias para que Cuba participe en la búsqueda de la solución a la crisis en Venezuela”.

El mismo viernes el primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, sostuvo una conversación telefónica con el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel.

“El Primer Ministro, en nombre del Grupo de Lima, subrayó el deseo de ver elecciones libres y justas y el cumplimiento de la constitución en Venezuela”, según indica un comunicado emitido por el gobierno canadiense. “El Primer Ministro también reiteró su preocupación por el sufrimiento constante del pueblo venezolano. Los dos líderes discutieron formas en que podrían trabajar juntos para apoyar una resolución pacífica de la crisis”.

Según la versión cubana de la llamada, la solución propuesta por Cuba implicaría incluir a Maduro en el diálogo, algo opuesto a los objetivos de la oposición venezolana.“Enfaticé en [la] necesidad del diálogo con el Presidente Maduro basado en el respeto a la soberanía de Venezuela y al Derecho Internacional sin amenaza ni intervención extranjera”, dijo Díaz-Canel.

Como miembro del Grupo de Lima, Canadá está particularmente posicionado para mediar con La Habana pues es su cuarto socio comercial y el principal emisor de turistas a la isla. El gobierno canadiense también se opone a la aplicación de la ley de EEUU conocida como Helms-Burton, que ha abierto las puertas para demandar a las compañías de cualquier nacionalidad que utilicen propiedades que fueron confiscadas en la isla a los estadounidenses a partir de 1959. Canadá había emitido el viernes un fuerte comunicado de rechazo en el que advirtió que no reconocería ningún fallo de las cortes de EEUU bajo esa ley, y Díaz-Canel agradeció el gesto durante la llamada.

El sábado la alta representante de la Unión Europea, Federica Mogherini habló por teléfono con el canciller cubano, Bruno Rodríguez, también sobre Venezuela. Ese mismo día Rodríguez dijo en Twitter que “Cuba siempre apoyará y contribuirá a la solución de las diferencias a través del diálogo respetuoso de la igualdad soberana de los Estados, basado en el Derecho Internacional, la no amenaza ni uso de la fuerza ni la intervención extranjera”.

Pero no queda claro hasta qué punto Cuba estaría interesada en ser parte de una solución a la crisis venezolana. La isla depende de los envíos de petróleo de Venezuela para cubrir casi la mitad de la demanda doméstica y ha insistido en su apoyo a Maduro, hasta ahora de más valor en Caracas que en La Habana.

Al mismo tiempo, los envíos de petróleo han disminuido sustancialmente, Cuba ha perdido otros mercados para la exportación de sus médicos y la escasez de alimentos es palpable en las largas colas en los mercados. El propio Raúl Castro advirtió a los cubanos que deberían prepararse para la agudización de la crisis económica y las élites cubanas parecen nerviosas. El 1 de mayo, las autoridades optaron por obviar el tradicional discurso, colofón de la marcha que organiza el gobierno todos los años para festejar el día de los trabajadores. El martes, el gobierno decidió suspender también una marcha por el día contra la homofobia, para evitar cualquier protesta pública.

“El interés de Cuba es una Venezuela estable que continúe suministrando petróleo a Cuba a cambio de servicios médicos”, dijo William LeoGrande, profesor de American University, quien ha seguido los temas cubanos por varias décadas. “El status quo no es bueno para Cuba porque es inestable; PDVSA es un desastre, los envíos de petróleo están disminuyendo y el futuro es muy incierto”.

Cuba, sin embargo, no tendría muchos incentivos para apoyar a Guaidó, quien ordenó detener todos los envíos de petróleos desde Venezuela.

El mejor escenario para el gobierno de la isla, señaló LeoGrande, sería una negociación que garantizara la sobrevivencia política del chavismo y el mantenimiento, aún si fuera parcial, del acuerdo de intercambio de servicios médicos por petróleo.

El gobierno cubano, que hasta ahora había respondido a las acusaciones de EEUU con su propia retórica sobre una supuesta invasión organizada por EEUU contra Venezuela, dio otras señales de que estaba interesado en participar en el diálogo.

El domingo, el gobierno liberó bajo libertad condicional al opositor de más alto perfil que tenía en la cárcel, Eduardo Cardet, líder del Movimiento Cristiano de Liberación (MCL) fundado por Oswaldo Payá. Cardet había cumplido dos años y medio de una condena de tres años por supuestamente atentar contra el orden público al hacer declaraciones críticas del fallecido Fidel Castro. El gobierno cubano usualmente libera opositores en medio de negociaciones políticas.

El cambio de actitud indica que el gobierno cubano cree que un acuerdo político es la mejor opción para Maduro. “Y a menos que el ejército cambie de bando, un acuerdo político es lo mejor que la oposición también puede esperar. Esa es la base para una negociación seria”, dijo LeoGrande.

No obstante, tampoco queda claro hasta dónde EEUU estaría dispuesto a avanzar en esa dirección. Las relaciones entre ambos países se han deteriorado rápidamente tras la imposición de sanciones, limitaciones a las visas para los cubanos y un intercambio público de insultos y acusaciones.

Según una fuente familiarizada con los eventos, la subsecretaria de Estados para América Latina, Kimberly Breier rehusó reunirse con Carlos Fernández de Cossio el diplomático cubano encargado de las relaciones con Estados Unidos en la cancillería, quién viajó a Washington la semana pasada. El Departamento de Estado dijo que Cossío fue recibido “por cortesía” en esa agencia pero que en la reunión no participó ningún funcionario de alto cargo. Según la fuente, el diplomático fue recibido brevemente por un funcionario encargado de temas cubanos en el Buró de Asuntos del Hemisferio Occidental y no discutieron “nada de sustancia”.

Una vocera del Buró dijo que el Departamento de Estado estaba estudiando todas las opciones para “responsabilizar al régimen cubano por sus acciones represivas contra su propio pueblo, así como su papel en la represión del pueblo de Venezuela y el apoyo a Maduro”.

“El gobierno cubano sabe que necesita salir de Venezuela y dejar de apoyar a Maduro. Hemos dejado muy clara nuestra posición”, agregó la vocera.

Aunque algunos actores políticos creen que sentar a Cuba a la mesa es inevitable, pues el plan de la oposición venezolana para lograr el apoyo rápido de los altos mandos militares fracasó, la idea no es popular entre muchos venezolanos y disidentes cubanos que no creen que el gobierno de la isla está dispuesto a negociar de buena fé.

Críticos de la decisión aseguran que el gobierno cubano utilizaría las negociaciones para “comprarle” tiempo a Maduro y dilatar una salida, así como el propio gobernante venezolano ha utilizado las negociaciones con la oposición en su país.

“Estratégicamente no tiene sentido”, opinó la activista cubana Rosa María Payá, “porque las mafias socialistas en el poder en Venezuela son parte del régimen cubano o afines a él. Por tanto, los castristas entrarían para garantizar la sobrevivencia del régimen criminal venezolano, que es mucho más grande que Maduro, y no para terminar la dictadura”.

“Al régimen cubano le conviene distraer la atención de los crímenes que él mismo comete en Venezuela y en Cuba. Es una táctica castrista crear el problema para posicionarse como la solución”, agregó.

Las críticas en las redes sociales a Julio Borges, representante de Guaidó ante el Grupo de Lima han sido tan fuertes, que Borges tuvo que negar que la oposición hubiera solicitado el diálogo con La Habana.

“Ante la matriz de opinión que intenta sembrar un grupo, quiero aclarar que no hemos solicitado un diálogo con Cuba, todo lo contrario, hemos encabezado las acciones para generar más presión al régimen cubano y acelerar su salida de Venezuela”, dijo. “Recordemos: el enemigo está al frente”.

Siga a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres

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