Cuba

Cubanoamericano dueño de una casa en la playa de Varadero demanda a Expedia

Un cubanoamericano heredero de una casa en la playa cubana de Varadero que fue confiscada por el gobierno cubano y luego demolida para construir un hotel, ha demandado este viernes a Expedia por “traficar” con bienes robados.

La demanda, presentada en la corte federal de Miami bajo el amparo de la ley Helms-Burton, es la primera que involucra el uso de una residencia y sus terrenos, y podría sentar un precedente a seguir por miles de cubanos que perdieron sus casas tras la llegada de Fidel Castro al poder en 1959.

Según la demanda, la casa de los padres de Diego Trinidad se encontraba mirando al mar, en el famoso balneario de Varadero, entre las calles 72 y 73, donde actualmente se erige el hotel Barceló Solimar. Los padres del demandante huyeron de Cuba en el 1960 y la casa fue confiscada por el gobierno de Castro, que en la década de los 90 construyó un hotel manejado en conjunto con la cadena española Barceló.

Trinidad acusa a Expedia de “tráfico ilegal” con su propiedad pues el sitio de viajes ofrecía reservas en el hotel construido encima de su propiedad- y otras casas aledañas - sin ofrecerle compensación. Como Expedia no suspendió las reservas en los treinta días posteriores a ser notificada, Trinidad está pidiendo compensación por el triple de los daños ocasionados, según establece la ley Helms-Burton.

Una búsqueda en Expedia desde los Estados Unidos indica que el sitio ya no ofrece la posibilidad de hacer reservas en ese hotel.

Barceló fue notificada pero no ha sido incluida en la demanda por el momento, dijo el abogado del demandante Andrés Rivero, del bufete Rivero Mestre en Miami.

Expedia fue acusada en otra demanda similar también interpuesta por Rivero a nombres de los herederos de un hotel que fue confiscado por el gobierno cubano y que está siendo administrado por la cadena española Melia.

La demanda presentada el viernes no aclara si la casa en Varadero fue confiscada antes o después de la partida de la familia Trinidad. En los primeros años de la revolución, muchos abandonaron la isla en lo que pensaban sería una situación temporal. En la mayoría de los casos, el gobierno luego confiscó esas propiedades.

El gobierno también exigía quedarse con las propiedades para autorizar la salida de su dueño al extranjero, una práctica que se mantuvo hasta años recientes.

El derecho a demandar para buscar compensación por propiedades confiscadas en Cuba, establecido en el Tìtulo III de la ley Helms-Burton, fue autorizado por primera vez en mayo de este año por el presidente Donald Trump. Desde entonces, ha comenzado una carrera para presentar demandas contra hoteles, compañías de cruceros y de viajes, aerolíneas y bancos, entre otras, acusadas de beneficiarse de negocios con bienes “robados” por el gobierno cubano.

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