Cuba

Elián González, a 20 años de la última gran batalla de Castro. ¿Cómo la tragedia cambió Miami?

Al amanecer del 25 de noviembre de 1999, Día de Acción de Gracias, dos pescadores de Broward divisaron a un niño en una cámara de neumático flotando a tres millas de las costas de la Florida. Ese fue el comienzo de la corta y turbulenta estancia de Elián González en Estados Unidos, cuya historia conmovió a una gran parte del exilio cubano que se identificó con el niño balsero que con solo cinco años había perdido a su madre en el mar.

Cuatro días atrás el grupo había salido en un bote de Cárdenas, un pueblo de Matanzas en la costa norte de Cuba. Además de la mamá de Elián, Elizabeth Brotons, en la tragedia perecieron 10 personas.

De inmediato, la familia paterna de Elián González lo acogió en Miami, pero lo que al principio fue un encuentro feliz se tornó en una agria batalla entre los que querían cumplir el deseo de la madre que lo había traído a Estados Unidos a riesgo de su vida, y las exigencias del gobierno cubano de que el niño regresara a la isla con su padre.

De un lado se situaba una comunidad dolida, que había escuchado numerosos testimonios de personas que habían muerto tratando de escapar de Cuba, y del otro, Fidel Castro, que convirtió el caso de Elián González en una cruzada personal contra el exilio cubano, al que se propuso desacreditar, según opinan algunos testigos de los hechos.

A dos décadas del paso de Elián González por Miami, es válido repasar las huellas que su caso dejó en la comunidad, las lecciones aprendidas y la trascendencia que tuvo en las elecciones presidenciales del 2000, cuando el “voto de castigo” del exilio cubano a Al Gore decidió la contienda a favor de George W. Bush.

“Nuestro exilio quería lograr que Elián tuviese un día en la corte familiar, donde todas las partes pudieran expresarse. Queríamos lo mejor para el niño teniendo en cuenta el sacrificio de su madre”, dijo a el Nuevo Herald Silvia Iriondo, presidenta de M.A. R. por Cuba.

Un objetivo que confirma la periodista Ninoska Pérez Castellón, entonces miembro de la Fundación Nacional Cubano Americana, y una de las personas que estuvo cerca de la familia del niño en los tiempos que se celebraban las negociaciones para decidir si permanecía en este país.

“Nadie quería que le quitaran el hijo al padre, sino que tuvieran la posibilidad de escoger sin presión”, dijo Pérez Castellón, indicando que el padre de Elián, Juan Miguel González, sabía del viaje del niño a Estados Unidos con su madre y que así se lo había comunicado a su familia en Miami en una llamada previa de la que existía prueba en un recibo de la cuenta de teléfono de los González en la Pequeña Habana.

“Esa familia todo lo que hizo fue quererlo. Nadie podía hablar mal de Elián o del padre”, dijo Pérez Castellón, refiriéndose a la acogida que le dieron al niño sus tíos Delfín y Lázaro González, y la hija de este, Marisleysis.

Para muchos de los líderes comunitarios que apoyaron las gestiones para una solución satisfactoria de las negociaciones sobre el destino del niño, el rumbo de los acontecimientos cambió cuando Fidel Castro empezó a decir que era un secuestro.

“La narrativa completa la estaba dando Cuba”, señaló Pérez Castellón, indicando que uno de los objetivos de Castro era desacreditar al exilio, que para él era como “un fantasma que no se acababa de morir”.

“Una vez que el dictador Fidel Castro tomó posesión de la situación, en los primeros días de diciembre, todo se convirtió en un trofeo político para el régimen”, coincidió Iriondo, que todos los días a las 7 a.m. rezaba el rosario junto a un grupo de personas frente a la casa de la familia de Elián en la Pequeña Habana.

Fue precisamente en torno a esa casa donde se formó un “circo” –como lo describe Pérez Castellón– cuando el caso Elián y los sentimientos que despertó en la comunidad centraron la atención de los medios de comunicación, algunos de los que acamparon día y noche en el vecindario.

Junto con la atención mediática, el “desbordamiento de las pasiones”, como lo describe el historiador y abogado Pedro Roig, fue creando un clima difícil en la comunidad.

“La situación polarizó al exilio. La mayoría se fue con la idea de que se le hacía un favor al niño, y yo podía entender ese sentimiento, de acuerdo con nuestros valores de que el niño iba a tener más oportunidades aquí que en Cuba”, expresó Roig.

Al mismo tiempo, y pensando como padre, Roig señala que la tradición histórica y cultural le otorga a los padres la decisión sobre los valores sociales y creencias de un hijo.

El empresario Carlos Saladrigas fue parte de un grupo de líderes comunitarios que buscaban una salida satifactoria a la situación, muy distinta a lo que ocurrió el 22 de abril del 2000 cuando agentes federales irrumpieron de madrugada en casa de la familia de Elián y se lo llevaron a punta de escopeta.

En la icónica foto tomada por Alan Díaz, Donato Dalrymple protege a Elián en un closet, de los agentes federales que registraban la casa de su familia en la Pequeña Habana, el 22 de abril del 2000.
En la icónica foto tomada por Alan Díaz, Donato Dalrymple protege a Elián en un closet, de los agentes federales que registraban la casa de su familia en la Pequeña Habana, el 22 de abril del 2000. Alan Diaz AP

Saladrigas estaba esa noche en la casa junto a un grupo de personas que sostenían una conversación telefónica con la secretaria de Justicia, Janet Reno. El recuerda que se había llegado a un acuerdo con Reno firmado por la familia, en el que se reconocía que el padre tenía el derecho a la potestad del niño.

“La entrega de Elián se iba a hacer de una forma más racional con psicólogos, sacerdotes, en una base aérea, que sería la de Homestead”, recordó Saladrigas, indicando que hubo un cambio en los términos, los que se negociaban cuando sucedió el hecho que captó la histórica foto del cubanoamericano Alan Díaz, la cual muestra a uno de los pescadores que rescató a Elián protegiéndolo en un clóset.

Para Saladrigas, la gran lección de los acontecimientos en torno a Elián es que “cuando los temas humanitarios se politizan y se cargan de pasión y emociones, se pierde el razonamiento y el pragmatismo del momento y eso perjudica las cosas”.

Mayra Rojas llora en una sesión de oraciones frente a la casa de la familia de Elián González en la Pequeña Habana, al tiempo que la multitud canta ‘Elián se va a quedar’, en abril del 2000.
Mayra Rojas llora en una sesión de oraciones frente a la casa de la familia de Elián González en la Pequeña Habana, al tiempo que la multitud canta ‘Elián se va a quedar’, en abril del 2000. cm guerrero el Nuevo Herald

Pérez Castellón señala que cuando piensa en aquellos días difíciles lamenta la cobertura de muchos medios, que trataron de “satanizar” a Miami.

Saladrigas señala que se dañó la reputación de la comunidad. “Se nos vio una pasión y una intolerancia, que para el resto del mundo no era aceptable”, dijo.

En su opinión, el exilio cubano terminó por mostrarse ante el mundo tal y como quería la estrategia del régimen castrista.

“Le dimos en bandeja de plata la imagen de que éramos unos bárbaros, a veces con las mejores intenciones porque la mayoría tenía en mente los intereses del niño”, expresó Saladrigas.

Pérez Castellón especula que entre los integrantes de las manifestaciones que se produjeron a favor de la permanencia de Elián en Estados Unidos había agitadores que seguían instrucciones del gobierno cubano.

“Había gente muy normal y otros que parecían locos. A lo mejor había algunos que estaban tratando de dar una mala imagen del exilio”, expresó.

El empresario Armando Gutiérrez, una de las personas que decidió brindar ayuda legal a Elián y a su familia, considera que “el exilio nunca estuvo tan unido como en ese momento”.

Elián González, con su conejo, llamado’ Esperanza’, en la casa de su tío Lázaro González, el 31 de marzo del 2000.
Elián González, con su conejo, llamado’ Esperanza’, en la casa de su tío Lázaro González, el 31 de marzo del 2000. Al Diaz Miami Herald

Para Alex Penelas, entonces alcalde de Miami-Dade, los hechos en torno a Elián González fueron uno de los más difíciles que enfrentó como líder.

“Fue un momento muy difícil también para la comunidad y, a pesar de que los resultados no fueron los que algunos queríamos, todos aprendimos un poco más uno del otro”, dijo Penelas, indicando que se compartieron historias que permitieron a otras comunidades saber por qué “tantas personas habían perdido su vida en el Estrecho de la Florida buscando libertad”.

Analizándolo en retrospectiva, Penelas señala que el caso de Elián fue uno de los primeros de “ciudad santuario”, aquellas en que la Policía decide no compartir información con los agentes de inmigración.

“Me criticaron porque dije que la policía del Condado no iba a participar en la extracción del niño, y ahora todo el mundo dice lo mismo, que en cuestiones de inmigración las autoridades no van a participar, y cuando un funcionario decide eso, lo celebran”, dijo Penelas, que aspira a la alcaldía del Condado en el 2020.

Aunque reconoce que “aprendió de la experiencia”, sostiene que su decisión fue la correcta, ya que “la madre del niño quería que él permaneciera en Estados Unidos”. También considera que el gobierno castrista utilizó al padre como una “herramienta”.

Asimismo apunta que, después que Elián se fue de Estados Unidos, a partir de junio del 2000, convocó a una serie de reuniones comunitarias para promover la unión porque las emociones eran aun muy intensas.

Por último, Saladrigas señala que “la comunidad cubana tuvo su venganza política eligiendo a un presidente republicano”, George W. Bush, en el 2000.

“Elián González cambió el curso de la historia de Estados Unidos”, apuntó.

Para Iriondo, la confirmación de que el exilio tenía razón al buscar un proceso justo para el niño la recibió al ver cómo se expresó Elián, hoy de 25 años, en el documental sobre su vida producido por CNN.

“Nuestras preocupaciones mayores, que no eran otras que el adoctrinamiento total de un niño bajo el sistema imperante en la isla, se hicieron realidad al escuchar las palabras de Elián de que ‘él no creía en Dios, pero si creyera, su dios sería Fidel Castro’ ”.

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de noviembre de 2019, 5:45 a. m. with the headline "Elián González, a 20 años de la última gran batalla de Castro. ¿Cómo la tragedia cambió Miami?."

Sarah Moreno
el Nuevo Herald
Sarah Moreno cubre temas de negocios, entretenimiento y tendencias en el sur de la Florida. Se graduó de la Universidad de La Habana y de Florida International University. @SarahMoreno1585
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