Tarifas astronómicas, “corralito” financiero: así es la reforma monetaria en Cuba
Para los cubanos que han logrado comprar un aire acondicionado, gracias a la ayuda de algún familiar, su empleo en el sector privado o ahorrando durante varios años, diciembre podría ser el último mes en el que podrían disfrutar del aire frío.
Con la unificación monetaria, el gobierno cubano subió hasta cinco veces las tarifas del servicio eléctrico. El aumento fue anunciado la semana pasada junto al alza de precios y el cobro de nuevos impuestos que acompañan a una reforma monetaria y salarial.
Clientes residenciales que pagaban 1459 pesos cubanos ($60) por 1000 kWh mensuales, ahora tendrán que pagar 7267 pesos ($302), el equivalente a 3,5 salarios mínimos. Como promedio, los residentes en Miami pagan cerca de $100 dólares por ese mismo consumo a través de la compañía FPL.
En los últimos dos años, el gobierno cubano ha tenido que comprar combustible en el mercado internacional debido a la disminución de los envíos de petróleo de Venezuela y las sanciones de la administración de Trump contra navieras y compañías que faciliten esos envíos.
Lo que muchos críticos consideran como un “paquetazo” que disminuirá aún más la capacidad de compra de los cubanos, llega a fines de un año en que la economía cubana decreció un 11 por ciento, debido al impacto de la pandemia y las sanciones de Estados Unidos, según dijo el jueves el ministro de economía Alejandro Gil ante la Asamblea Nacional.
Aunque el gobierno también subió los salarios y las pensiones, el aumento no compensa el súbito incremento en los precios de alimentos, medicinas y servicios básicos.
Los cubanos están furiosos, como revelan cientos de comentarios dejados en medios oficialistas como Cubadebate en los últimos días.
Un usuario que se identificó como “un padre cubano” calificó a las nuevas tarifas de electricidad como “abusivas”. Otra usuaria, identificada como “Loly” preguntó “hasta cuándo” tendrían que vivir los cubanos de las remesas que envían sus familiares pues con los salarios no podían llegar hasta fin de mes.
“Con nuestros salarios risibles , aún después del aumento, estamos subsidiando al estado,” escribió Karel, otro lector de Cubadebate. “No nos pueden pagar salarios del cuarto mundo y pretender cobrarnos precios que son altos aún en el primero.”
En muchos hogares cubanos, se cocina con hornillas eléctricas que fueron vendidas por el gobierno de Fidel Castro como parte de su “revolución energética”, lo que los vuelve aún más vulnerables al aumento de la tarifa. Los jubilados y quienes reciben ayuda de la asistencia social tampoco podrán costear el aumento.
“Trabajé durante toda la vida, salía cada mañana tempranito, llegaba a mi casa en la noche. Estudié y me superé, me hice Master. No me pesa. Pero ahora siento que no se me tuvo en cuenta ni a mí ni a los que como yo sacrificamos todo por nuestro país,” escribió otro usuario con las siglas CDMF. “Ahora me han dejado con una jubilación que no alcanzará ni para pagar la electricidad. Me toca una jubilación que no llega al salario mínimo de mi país y que no me alcanza ni siquiera para dormir sin calor. Es triste”.
Varios funcionarios cubanos intentaron defender la subida de los precios del servicio eléctrico y negar que fuera parte de una ”terapia de choque”, un término usado frecuentemente por el gobierno cubano para criticar las políticas económicas en los países capitalistas.
“Lo que estamos haciendo con la tarifa eléctrica para nada significa que se busca disminuir la demanda con el incremento del precio” o que no haya combustible en el país, dijo Alejandro Gil en la televisión estatal. “De subir el precio para reducir el consumo se estaría ante una política de choque que haría inaccesible el servicio a una parte apreciable de la población, caso que no sucederá en nuestro país”.
Según el ministro de economía Alejandro Gil, el gobierno subsidia parte de los gastos de la generación eléctrica para los clientes que consumen hasta 300 Kwh pero incluso para esos consumidores, la tarifa aumenta cinco veces.
Marino Murillo, el ex ministro de economía al frente de implementar las reformas económicas en la isla, reconoció que muchas personas no podrán pagar esos precios con sus salarios.
“Me parece que hay un problema cultural que tendrá que cambiar y es que esa tarifa se paga con los ingresos familiares y no exactamente con los ingresos de una persona”, dijo en un programa televisivo la semana pasada. Pero ante la lluvia de críticas, en su intervención en la Asamblea Nacional el jueves, Murillo dijo que “todo se está revisando, todas las opiniones de la población. Todo se está estudiando, incluida la tarifa eléctrica,” añadió riendo.
Cuentas bancarias sin respaldo
La subida de precios no es la única sorpresa que ha traído el anuncio de la eliminación del CUC, o peso convertible cubano.
Los cubanos con cuentas de ahorro en esa moneda, que dejará de circular legalmente a partir de enero del próximo año, se enteraron de que su dinero no tiene respaldo en dólares o en otras divisas.
Según las nuevas regulaciones, solo podrán mover o sacar ese dinero del banco si lo convierten a pesos cubanos. Pero si quieren mantener sus ahorros en dólares u otra moneda internacional, se les congelará el saldo y se les otorgará un “certificado de depósito” que podrán cobrar cuando el gobierno lo determine.
El cobro podría tardar “años”, según dijo la presidenta del Banco Central de Cuba, Marta Wilson González el martes.
“Hoy esas cuentas no tienen respaldo” en divisas, dijo González. “Todavía no se ha establecido cuándo será ese respaldo…porque no tenemos la liquidez para decir [que] va a ser dentro de un tiempo o equis años. No se sabe”.
La funcionaria también dijo que pese al anuncio de que el peso cubano sería equivalente al dólar a razón de 24 pesos por un dólar, el gobierno no venderá dólares a la población por el momento. Y ello pese a que el gobierno abrió tiendas que venden comida y otros artículos básicos exclusivamente en dólares, a las que solo tienen acceso quienes reciben remesas del exterior en esa u otra divisa.
Aunque el gobierno se ha referido eufemísticamente al paquete de medidas como “tarea ordenamiento monetario” y ha reiterado que forma parte de la “actualización” del modelo socialista, los economistas no dudan en establecer paralelismos con medidas impopulares que han utilizado gobiernos neoliberales en la región durante las crisis financieras.
“Algunas medidas actuales en Cuba parecen ser variantes de ‘corralito financiero’ y de ‘cepo’ cambiario,” escribió en Twitter el economista cubano Pedro Monreal. El congelamiento de las cuentas en CUC “es una modalidad de ‘corralito’: limitación gubernamental a la libertad para disponer de fondos depositados en entidades financieras”. Mientras que la imposibilidad de comprar dólares “es una modalidad de ‘cepo’ cambiario, algo que en general se asocia con las restricciones a la compra de divisas”.
“De hecho, es una especie de “super-cepo” pues la restricción es absoluta”.
Siga a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres
Esta historia fue publicada originalmente el 18 de diciembre de 2020, 11:06 a. m. with the headline "Tarifas astronómicas, “corralito” financiero: así es la reforma monetaria en Cuba."