Cuba

Raúl Castro abandona la dirección de Cuba tras más de 6 décadas en el poder

Sesenta y dos años después de liderar un ejército guerrillero en las selvas montañosas de Cuba y ayudar a su hermano, Fidel Castro, a imponer el régimen comunista en la isla, Raúl Castro anunció el viernes que renunciará a su poder formal en los asuntos de la nación.

Tal y como se esperaba, Raúl Castro, de 89 años, dijo que dejaba la dirección del Partido Comunista de Cuba, la fuerza política dominante en la isla, durante una sumisa sesión de apertura del Octavo Congreso del organismo en La Habana.

En su discurso inaugural ante los delegados en el centro de convenciones de La Habana, Raúl Castro anunció que no buscaría retener ningún cargo alto en el partido, aunque subrayó que seguiría siendo un miembro activo, según fragmentos de sonido y video y reportes en los medios oficiales cubanos.

“En lo que a mí se refiere, concluye mi tarea como primer secretario del Comité Central del PCC con la satisfacción de haber cumplido, y la confianza en el futuro de la patria”, dijo Raúl Castro.

Añadió: “Continuaré militando como un combatiente revolucionario más, dispuesto a aportar mi modesta contribución hasta el final de la vida”.

El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel es el heredero previsto de Raúl Castro como primer secretario del partido, lo que convierte al civil de 60 años en la figura más poderosa de la isla, al menos en papel. El cónclave no fue transmitido en vivo, pero los medios controlados por el gobierno difundieron fragmentos de video y una sinopsis del discurso de Raúl Castro, sin reconocer de inmediato su anunciada intención de renunciar.

Raúl Castro hizo hincapié en el tema de la “continuidad” del cónclave, según el sitio web del partido, declarando que era el momento de que los últimos líderes “históricos” del régimen de la época revolucionaria cedieran el poder oficial a una generación más joven que pudiera preservar y renovar los ideales del Partido Comunista de Cuba.

“Nada me obliga a esta decisión”, dijo. “Pero creo fervientemente en la fuerza y el valor del ejemplo y en la comprensión de mis compatriotas. Y que nadie lo dude, que mientras viva, estaré listo, con el pie en el estribo para defender a la patria, a la revolución y al socialismo”.

Picture released by Cuban News Agency (ACN) of Cuban First Secretary of the Communist Party Raul Castro speaking during the opening session of the 8th Congress of the Cuban Communist Party at the Convention Palace in Havana, on April 16, 2021. - The 8th Congress of the Cuban Communist Party (PCC) starting Friday will end over six decades of the government of Fidel and Raul Castro, giving way to a new generation. (Photo by Ariel LEY ROYERO / ACN / AFP) / RESTRICTED TO EDITORIAL USE - MANDATORY CREDIT AFP PHOTO / ACN / ARIEL LEY ROYERO - NO MARKETING NO ADVERTISING CAMPAIGNS -DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS (Photo by ARIEL LEY ROYERO/ACN/AFP via Getty Images)
Picture released by Cuban News Agency (ACN) of Cuban First Secretary of the Communist Party Raul Castro speaking during the opening session of the 8th Congress of the Cuban Communist Party at the Convention Palace in Havana, on April 16, 2021. - The 8th Congress of the Cuban Communist Party (PCC) starting Friday will end over six decades of the government of Fidel and Raul Castro, giving way to a new generation. (Photo by Ariel LEY ROYERO / ACN / AFP) / RESTRICTED TO EDITORIAL USE - MANDATORY CREDIT AFP PHOTO / ACN / ARIEL LEY ROYERO - NO MARKETING NO ADVERTISING CAMPAIGNS -DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS (Photo by ARIEL LEY ROYERO/ACN/AFP via Getty Images) ARIEL LEY ROYERO ACN/AFP via Getty Images

Señaló que el cónclave se celebraba casi precisamente 60 años después de que Fidel Castro proclamara el “carácter socialista” de la revolución tras la fallida invasión de Bahía de Cochinos. Y aunque calificó de “terrorismo” la invasión de exiliados cubanos respaldada por Estados Unidos, también dejó claro que el gobierno cubano está dispuesto a buscar mejores relaciones con la administración del presidente Joe Biden.

Castro dejó claro que esas relaciones estarán supeditadas a que no se le exija a La Habana realizar “concesiones inherentes a su soberanía e independencia” que ceda “en la defensa de sus ideales y el ejercicio de su política exterior” o “el histórico apoyo a países hermanos”. La administración Trump responsabilizó a Cuba por la deriva autoritaria del régimen de Nicolás Maduro y propuso a La Habana mejorar las relaciones si abandonaba a su aliado. Castro se negó rotundamente.

Futuro entre Estados Unidos y Cuba incierto

No se sabe qué efecto tendrá la transición en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. El principal logro de Raúl Castro como presidente, el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, se estancó en medio de la intransigencia de la línea dura del régimen cubano y la revocación efectiva de la administración de Trump de gran parte de la renovación, incluida la imposición de sanciones.

El gobierno de Biden ha señalado que las relaciones con Cuba no están en primer plano. Un alto funcionario de la administración dijo el viernes por la tarde que la Casa Blanca no tenía nada sustantivo que decir sobre el retiro de Castro.

“Le corresponde al pueblo cubano hablar de los resultados del congreso del partido. Estados Unidos está centrado en la democracia, los derechos humanos y el empoderamiento del pueblo cubano para determinar su propio futuro”, dijo el funcionario. “Actualmente estamos revisando la política hacia Cuba, y no tenemos nada más que anunciar en este momento”.

Raúl Castro comenzó a posicionar a su protegido Díaz-Canel para ocupar su lugar en lo que se considera el máximo cargo político de Cuba después de que la mala salud obligara a su hermano mayor Fidel Castro a renunciar como presidente y jefe del Partido Comunista en 2011. Raúl Castro sucedió a su hermano en ambos puestos, pero renunció al cargo presidencial en 2018, preparando el terreno para la selección de Díaz-Canel para un mandato de cinco años como presidente por la asamblea popular de la isla.

La transición del partido, con guion y sin contratiempos, tuvo lugar en medio de una brutal crisis económica y de raras muestras de disidencia pública que desafiarán las habilidades de Díaz-Canel, en gran medida no probadas, como líder indiscutible del régimen, aunque los observadores de Cuba esperan que Raúl Castro mantenga una voz significativa y poder de veto en las decisiones críticas.

La reunión se anuncia como un “Congreso de la Continuidad” en el que habrá una “transición gradual y ordenada” de responsabilidades a las “nuevas generaciones”, según la invitación oficial. Raúl Castro declaró en el último congreso de hace cinco años que dejaría el cargo de primer secretario general en 2021. El máximo cargo del partido se considera un puesto más poderoso que el de presidente.

Los delegados reunidos en el Palacio de Convenciones de La Habana se lanzaron a debatir sobre la economía de estilo soviético de Cuba y las reformas adoptadas en el congreso del partido de 2011 que aún no se han aplicado en su totalidad. Imágenes compartidas en el sitio web del partido mostraron a Raúl Castro entrando en el auditorio principal del centro de convenciones con una mascarilla y su habitual uniforme verde olivo en medio de una gran ovación.

El congreso del partido, de cuatro días de duración, ha trazado un rumbo, con la bendición de Raúl Castro, que servirá de guía a Díaz-Canel en su empeño por poner en marcha reformas largamente retrasadas para levantar la ruinosa economía cubana y mejorar la calidad de vida de sus sufridos ciudadanos sin amenazar el control comunista.

Raúl Castro dejó claro que los rieles guía se mantendrán en su lugar en un discurso pronunciado el viernes durante la jornada inaugural del congreso. En términos generales, trazó el camino que deben seguir sus sucesores para inyectar “mayor dinamismo” a la economía, pero advirtió que hay “límites que no deben ser cruzados” para proteger al socialismo de la destrucción.

“Hay que modificar los viejos y malos hábitos, y desarrollar rasgos emprendedores y proactivos en los cuadros de dirección de nuestras empresas y establecimientos, que cada día funcionarán con mayor autonomía, consiguiendo producciones superiores y más eficiencia”, dijo a los delegados del Congreso en el centro de convenciones de La Habana.

Raúl Castro anunció que se retira del poderoso puesto de primer secretario del Partido Comunista, el único partido permitido en la isla, el 16 de abril del 2021.
Raúl Castro anunció que se retira del poderoso puesto de primer secretario del Partido Comunista, el único partido permitido en la isla, el 16 de abril del 2021. ARIEL LEY ROYERO ACN/AFP via Getty Images

No está claro qué impacto real tendrá el retiro de Raúl Castro para los cubanos en la isla. Aunque nunca fue venerado como su hermano, Castro era a la vez temido y respetado por su papel en la revolución y en el gobierno comunista como el leal y muy capaz segundo al mando de Fidel. Pero su imagen y popularidad parecen haber caído en picada a medida que las reformas económicas, en su mayoría modestas, que él y Díaz-Canel prometieron, fueron lentas o no se materializaron e incluso agravaron los crecientes problemas fiscales y sociales de los cubanos.

Incluso esas limitadas medidas, incluida una reforma monetaria, han disparado la inflación y han agravado las divisiones económicas entre la élite del régimen y la mayoría de los 11 millones de residentes en Cuba. Las largas filas para conseguir alimentos han vuelto a ser habituales. Las sanciones impuestas por la administración de Trump han reducido el acceso a líneas vitales de la economía, como las remesas. Y un movimiento social incipiente, pero cada vez más ruidoso, está ventilando una creciente frustración en las redes sociales y en las calles.

Castro levantó algunas restricciones a los cubanos

El hecho de que algunos cubanos se sientan envalentonados se debe, en parte, a que Raúl Castro ha levantado algunas antiguas restricciones. Bajo su presidencia, los cubanos pudieron, por primera vez bajo el régimen comunista, visitar hoteles, comprar y vender propiedades inmobiliarias, viajar libremente al extranjero, poseer teléfonos móviles y acceder a internet; lo que les dio una muestra de libertad y de noticias e información sin restricciones que no hace más que avivar la demanda de más, algo que, según los expertos cubanos, cualquier sucesor encontraría casi imposible de cerrar.

Lo que está claro es que, sin Raúl Castro como rostro del régimen, Díaz-Canel tendrá que asumir toda la responsabilidad pública por el éxito o el fracaso de una larga lista de otras medidas planificadas desde hace tiempo y destinadas a frenar una caída libre de la economía mediante la promoción de la empresa privada limitada para los pequeños empresarios y agricultores. Al mismo tiempo, Díaz-Canel ha señalado que es poco probable que alivie las restricciones a las libertades civiles, el periodismo independiente o la expresión artística.

Los observadores de Cuba creen que Raúl Castro sí tiene intención de disfrutar de un verdadero retiro. Se sabe que está construyendo una finca en su provincia natal de Oriente, en el este de Cuba, donde su fuerza guerrillera operó de forma despiadada y eficaz durante la revolución. Se dice que ha dicho a sus amigos que está cansado.

A diferencia de su hermano, que acaparaba la atención, Raúl Castro nunca ha mostrado apetito por el protagonismo, contentándose con trabajar a la sombra de Fidel mientras construía el otrora formidable ejército del Estado cubano y su temido y brutalmente eficaz aparato de seguridad. Incluso como presidente y jefe del Partido Comunista, Raúl Castro redujo al mínimo los discursos y las apariciones públicas, sentándose a menudo sin decir nada junto a Díaz-Canel en los actos oficiales.

Sin embargo, entre bastidores, Raúl Castro sustituyó a los funcionarios en puestos de liderazgo clave por fieles seguidores de su enfoque de línea dura, asegurándose de que siguieran teniendo el control mientras él trazaba su salida gradual. Raúl Castro también supervisó la transformación de los militares en la fuerza económica dominante del país. Los militares y su rama empresarial, conocida como GAESA, controlan hasta el 80% de la economía cubana, incluyendo sectores vitales como la hotelería y el turismo, la minería y los almacenes estatales.

El jefe de GAESA es el ex yerno de Raúl Castro, el coronel Luis Alberto Rodríguez López-Callejas; aunque está divorciado de la hija de Castro, se dice que Raúl y él siguen siendo cercanos. López-Callejas es uno de los pocos funcionarios cubanos sancionado por Estados Unidos.

Raúl Castro llega al Palacio de las Convenciones donde se realiza el VIII Congreso del Partido Comunista.
Raúl Castro llega al Palacio de las Convenciones donde se realiza el VIII Congreso del Partido Comunista. PCC Cuba

El cambio de personal se extendió hasta la víspera del congreso del partido. Dos ministros de alto rango fueron sustituidos: El jefe de las fuerzas armadas y el jefe de la agencia de agricultura de la isla. Las autoridades también anunciaron varias reformas económicas, incluida una que permitiría a los ganaderos cubanos vender carne de res tras cumplir las cuotas estatales, algo que no se ha permitido desde los primeros años de la revolución.

El partido está sometido a una presión cada vez mayor para que proponga soluciones que mejoren la vida en la isla, ya que los cubanos se sienten frustrados por tener que hacer filas de varias horas para conseguir productos cada vez más escasos. Pero pocos esperan un cambio importante, incluso con la transferencia del liderazgo.

“Quizás aborden la crisis, probablemente reconozcan algunos de los problemas, pero el congreso no es un espacio de discusión”, dijo Pedro Freyre, un abogado cubano-estadounidense de Akerman LLP que asesora a empresas que hacen negocios en la isla. “No esperen ningún debate significativo”.

La reunión se produce mientras Cuba lidia con una crisis económica cada vez más profunda, estimulada en parte por la pandemia del COVID-19, que ha paralizado el turismo, así como por las sanciones de la administración de Trump. Una dolorosa reforma monetaria a principios de este año ha avivado la inflación, haciendo que algunos precios suban hasta un 500%. Mientras tanto, más cubanos tienen acceso a las redes sociales, donde abundan las quejas y una sociedad civil emergente comparte su mensaje y exige reformas.

Díaz-Canel –quien nació después de la revolución de 1959– es un habitual de YouTube y Twitter, en un intento de conectar con la población más joven y cada vez más conectada de la isla. Es un tecnócrata gubernamental de larga trayectoria que ascendió en las filas del Partido Comunista. Desde que llegó a la presidencia en 2018, se ha aferrado al sistema unipartidista del país, al tiempo que ha tratado de introducir algunas reformas económicas modestas pero lentas.

Andy Gómez, estudioso de Cuba y ex miembro principal del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-estadounidenses de la University of Miami, dijo que los reemplazos de liderazgo en vísperas del congreso fueron potencialmente parte de un cambio generacional no solo dentro del partido sino también de los militares.

“La principal preocupación del régimen cubano es proteger el control político”, dijo. “Este paso ... lo están dando porque ya han preparado a los que van a asumir el poder”.

Aunque no se ha dado a conocer una agenda detallada, la convocatoria del evento destaca temas como el impacto de la pandemia en la economía y la necesidad de aumentar la producción de alimentos. También menciona la necesidad de estrechar los lazos entre el Estado y el sector privado, afirmando que la industria cubana debe “responder cada vez más a la demanda interna”.

El periódico del Partido Comunista, Granma, dijo que durante casi un año, una comisión de representantes del partido, organizaciones de base, académicos e investigadores han trabajado para preparar los documentos que serán revisados por los delegados durante el congreso.

Los delegados evaluarán las más de 300 propuestas económicas aprobadas en el congreso de 2011 en lo que fue considerado como las reformas más importantes en décadas, entre otros temas.

Las imágenes de los medios de comunicación estatales mostraron a los delegados llegando a La Habana el miércoles por la noche, con mascarillas y camisetas rojas mientras entraban en un hotel del complejo de la conferencia. Los informes oficiales decían que se estaban aplicando las directrices de salud pública de la COVID-19, como los controles de temperatura.

Activistas de la sociedad civil piden un debate abierto

Mientras tanto, miembros de la incipiente sociedad civil de la isla pedían a los líderes cubanos que abrieran el debate sobre el futuro de la isla a un abanico más diverso de voces. Utilizando los hashtags #LuzdeAlarma y #PCCnoesCuba (el Partido Comunista Cubano no es Cuba), los manifestantes pidieron a los cubanos que encendieran el flash de las cámaras de sus teléfonos móviles, se hicieran una foto y la subieran a internet como rechazo al lema de continuidad del partido.

“NO CONTINUARÁ porque el congreso del @PartidoPCC no puede decidir el futuro de la nación”, publicó en Twitter la activista Rosa María Payá, “porque #CubaEsDeTodos”.

El anuncio oficial del viernes de la retirada de Raúl Castro se ve matizado por el terrible estado de la economía, según los expertos.

“A estas alturas, que Raúl se retire no viene al caso”, dijo Richard Feinberg, experto en Cuba de la Escuela de Política y Estrategia Global de la University of California en San Diego. “Los problemas son mucho más profundos. Hay un ala significativa del Partido Comunista que no está entusiasmada con las grandes reformas, ya sea porque son demasiado arriesgadas o porque se oponen a ellas ideológicamente”.

Dijo que será importante observar si Raúl Castro y los viejos partidarios de línea dura “serán reemplazados no por burócratas sin rostro, sino por un nuevo equipo joven y vigoroso capaz de hacer los virajes bruscos necesarios” para sacar al país del desastre económico.

Dijo que el comentario de Raúl Castro el viernes sobre los “límites” de las reformas que pudieran destruir al socialismo subraya el enfoque displicente del partido hacia la reforma económica.

“Raúl ha sido ambivalente desde el principio. Refleja una ambivalencia más amplia dentro del partido”, dijo Feinberg. “También hay que reconocer que la mayor parte del partido tiene una comprensión mínima de la economía. No veo una amplia comprensión de lo que es el socialismo de mercado y cómo llegar de aquí a allá”.

El redactor del Miami Herald David Ovalle y el redactor de McClatchy Michael Wilner contribuyeron a este artículo.

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Esta historia fue publicada originalmente el 16 de abril de 2021, 11:16 a. m. with the headline "Raúl Castro abandona la dirección de Cuba tras más de 6 décadas en el poder."

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