Cuba

La naciente sociedad civil en Cuba pide ser escuchada antes de un congreso histórico

Cientos de jóvenes protestan en una acera del aristocrático Vedado habanero pidiendo libertad de expresión. Decenas cantan canciones urbanas contra el régimen en el humilde barrio de San Isidro y obligan a la policía a retirarse. Otros marchan con carteles a favor de los animales en la primera protesta pública autorizada en seis décadas.

Cuba celebra este fin de semana el VIII Congreso del Partido Comunista, una reunión de alto nivel en el que se espera que Raúl Castro entregue el máximo cargo de poder de la nación. Otros históricos también están llamados a legar sus cargos a una nueva generación de líderes formados dentro del partido mientras el país se enfrenta a su peor crisis en tres décadas, con descontento social y una creciente sociedad civil que demanda libertades cívicas.

Grupos opositores y ONGs dentro y fuera de Cuba han enviado propuestas al Congreso para que permita una discusión abierta de los problemas de la isla. Los nuevos líderes sociales piden a las autoridades que reconozcan que hay diversidad de proyectos de país y que todos deben tener las mismas oportunidades, lo que es visto como una herejía por el sistema cubano, creado a imagen y semejanza del modelo burocrático soviético.

En la semana previa al Congreso disidentes, artistas, periodistas y activistas dicen que la represión se ha acrecentado, pero la sociedad civil tiene un alcance cada vez mayor gracias a la extensión del servicio de internet móvil, una de las reformas del gobierno de Miguel Díaz-Canel.

“Hemos enviado a las instancias del gobierno cubano documentos con propuestas concretas para salir de la crisis económica, política y social que vive el país”, dijo Yaxys Cires, coordinador general de la ONG Cuba Humanista. “Hay que dar oportunidades a los emprendedores cubanos a que desarrollen sin trabas sus iniciativas para ayudar al país a salir del empobrecimiento actual”.

Una Cuba en crisis

El creciente descontento social y los reclamos de libertades cívicas se han puesto de manifiesto especialmente desde el pasado noviembre, cuando un grupo de más de 300 artistas y activistas protestaron frente al Ministerio de Cultura de Cuba. Los manifestantes exigieron un diálogo con las autoridades para que detuviera el acoso a los artistas independientes del Movimiento San Isidro y pidiendo la excarcelación del rapero Denis Solís, condenado por “desacato”.

Un año antes, el gobierno cubano había aprobado un decreto que prohíbe a músicos, artistas visuales y otros intérpretes realizar espectáculos en espacios públicos o privados sin la aprobación del Ministerio de Cultura, lo que llevó el régimen a satanizar el gremio.

En respuesta a la protesta, las autoridades cedieron y acordaron un diálogo mientras que el ejército acordonaba el área y preparaba a cientos de militares vestidos de civil para intervenir. La manifestación desató la ira del régimen a los participantes, acusándolos de estar “pagados por el imperio [EEUU]” y seguir manuales de la CIA y el Pentágono.

“Quienes diseñaron la farsa de San Isidro se equivocaron de país, se equivocaron de historia y se equivocaron de cuerpos armados”, dijo el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel en Twitter.

En los meses siguientes, artistas e intelectuales han elevado el clamor por mayores espacios cívicos. Algunos de los más reconocidos artistas cubanos lanzaron la canción “Patria y Vida,” la antítesis del lema revolucionario “Patria o muerte”, que se ha convertido en el himno de los que piden cambios en la isla.

Se espera que este VIII Congreso del Partido Comunista sea una oda a la continuidad del régimen. Sin embargo, los agudos problemas económicos de Cuba, la deteriorada relación con EEUU y el acceso cada vez más amplio de la gente a otras fuentes de información fuera del Estado hacen que los funcionarios cubanos corran cada día más riesgos en no permitir más dialogo, dijo Ted Henken, doctor en estudios latinoamericanos del Baruch College en Nueva York.

“Es cada vez más peligroso para los ‘poderosos’ tradicionales ignorar el poder creciente aunque difuso de ‘los sin poder’”, dijo Henken, citando al expresidente checo y activista anticomunista Vaclac Havel.

Censura y revolución

Los artistas e intelectuales siempre han sido vistos con ojeriza desde el poder tras la llegada de Fidel Castro hace más de 60 años. En un discurso a los intelectuales, Castro les impuso unos límites claros: “Dentro de la revolución todo, fuera de la revolución nada”.

Escritores y artistas como Heberto Padilla y Reinaldo Arenas, tuvieron que resignarse, sufrir la censura o escapar al exilio. En algunos casos, como Ángel Santiesteban y el grafitero Danilo Maldonado, conocido como El Sexto, fueron encarcelados.

En los años noventa, tras el fin de los subsidios de la Unión Soviética -valorados en $65,000 millones- una Cuba empobrecida permitió pequeños espacios críticos en el arte y negocios privados. Sin embargo, la censura estatal continuó, y grandes artistas todavía se niegan muchas veces a hablar de política por temor a las represalias del gobierno.

“Cuando uno crece en un régimen como el cubano, se acostumbra a vivir con miedo”, dijo a la agencia EFE Randy Malcom, uno de los integrantes del dúo Gente de Zona, tras el éxito de “Patria y Vida.” “Había veces que dábamos entrevistas y cuando nos preguntaban sobre política bajábamos la voz aunque no dijéramos nada controversial”.

La nueva generación de artistas, intelectuales, periodistas y activistas conforman una pujante sociedad civil con variadas exigencias, que van desde cambios políticos profundos hasta la protección de perros callejeros que pululan en las ciudades cubanas.

Jóvenes artistas protestan afuera del Ministerio de Cultura, en La Habana, Cuba, el viernes 27 de noviembre de 2020. (AP Foto/Ismael Francisco)
Jóvenes artistas protestan afuera del Ministerio de Cultura, en La Habana, Cuba, el viernes 27 de noviembre de 2020. (AP Foto/Ismael Francisco) Ismael Francisco AP

Tania Brugera, una polifacética e internacionalmente reconocida artista cubana que vincula su obra al activismo social, ha sido una de los rostros más visibles de esta nueva sociedad civil. Reconocida como una de las mujeres más influyentes del mundo por People en Español, reside en Cuba por opción.

En noviembre participó en negociaciones con el viceministro de cultura, Fernando Rojas, luego truncadas por el oficialismo, e impulsa desde entonces un movimiento, el 27N, que busca empoderar a la sociedad civil para construir una Cuba diversa.

“Los cubanos hemos pasado de quejarnos de los problemas del día a día a exigir cambios y esto es un gran cambio”, dijo Bruguera.

El aumento de la protesta social y la represión también están estrechamente vinculadas a la economía. Cuba vive una profunda crisis económica, la peor en 30 años, según expertos. Miembros de la Unidad de Inteligencia del grupo The Economist pronosticaron una inflación del 500% este año. Según el economista Carmelo Mesa-Lago, los cubanos están experimentando una caída en el valor real de su salario a corto plazo entre un 15 y un 50%.

El movimiento 27N, del que participa Bruguera, lanzó este lunes un manifiesto consensuado por artistas e intelectuales que expone su idea de país inclusivo y plasma cuatro premisas para lograrlo. Entre sus propuestas están desarrollar la participación ciudadana para la reivindicación de derechos, promover condiciones para la creación de consensos, pedir libertades políticas y exigir la legalización del disenso.

Para Dagoberto Valdés, quien integra el Centro de Estudios Convivencia en Pinar del Río, “la diversificación de la sociedad civil y la diferenciación de roles es un signo de madurez y esperanza”.

“Es también señal de que la democracia comienza por debajo, horizontalmente y no solo en las alturas de elecciones libres y pluripartidismo, también necesarios”, dijo Valdés, quien recordó que los primeros activistas que se reconocían como sociedad civil eran a la vez periodistas independientes, defensores de los derechos humanos y algunos líderes políticos.

La animalista Leidy Laura Hernández Naranjo en su refugio para animales en Santa Clara.
La animalista Leidy Laura Hernández Naranjo en su refugio para animales en Santa Clara. cortesía.

Los animalistas alzan su voz en Cuba

También hay activistas como Leidy Laura Hernández Naranjo, de 24 años, quien gestiona desde hace tres años un refugio de animales en la ciudad central de Santa Clara. Su familia -el esposo y un niño de ocho meses- conviven con más de 40 animales entre perros, gatos y pájaros.

Hernández estuvo en la primera manifestación independiente autorizada bajo el régimen comunista en seis décadas, en abril de 2019. Cientos de animalistas tomaron las calles para protestar contra el maltrato animal y concienciar a los cubanos de la necesidad de una ley de protección. La ley, que acaba de ser aprobada en 2021 tras otra protesta frente al Ministerio de Agricultura, no satisfizo las expectativas, pero es histórica, dijo.

“El Movimiento Animalista en Cuba llegó a un punto de unidad -a pesar de nuestras diferencias- en pos del bienestar animal y de lograr la ley. Ese fue un gran logro de la sociedad civil. La presión popular lo consiguió”, dijo Hernández.

Aunque la prensa oficial cubana ha acusado a los animalistas de esconder “oscuros intereses” de “dominación imperial”, en algunos momentos funcionarios estatales han accedido a conversar con los animalistas y les han prometido agilizar trámites para una ley de protección animal que acaba de ser aprobada.

La familia de Hernández lidia a diario con las dificultades de mantener un refugio en Cuba donde esa figura no está reconocida legalmente. Además de encontrar alimentos y medicamentos para los animales, dice que también tiene que enfrentar el asedio de la Seguridad del Estado y las amenazas a los veterinarios que les ayudan.

Anibel González se unió a un grupo de exiliados cubanos que se reunieron en Versailles Restaurant para apoyar una caravana por las calles de Miami en apoyo de la canción política titulada ‘Patria y Vida, -Homeland and Life por un grupo de músicos que incluía Gente de Zona, Yotuel, Maykel El Osorbo Castillo y El Funky de Cuba, miembros del Movimiento Havanas San Isidro, amantes del rap, hip-hop, reguetón y Cuba, se unieron para producir la canción para protestar contra la propaganda del gobierno cubano que se ha vuelto viral. El sábado 6 de marzo de 2021.
Anibel González se unió a un grupo de exiliados cubanos que se reunieron en Versailles Restaurant para apoyar una caravana por las calles de Miami en apoyo de la canción política titulada ‘Patria y Vida, -Homeland and Life por un grupo de músicos que incluía Gente de Zona, Yotuel, Maykel El Osorbo Castillo y El Funky de Cuba, miembros del Movimiento Havanas San Isidro, amantes del rap, hip-hop, reguetón y Cuba, se unieron para producir la canción para protestar contra la propaganda del gobierno cubano que se ha vuelto viral. El sábado 6 de marzo de 2021. Pedro Portal pportal@miamiherald.com

La diáspora cubana está muy activa

Desde el exilio, activistas como Laritza Diversent, quien dirige la ONG Cubalex, un grupo legal independiente, intentan apoyar a los nuevos grupos civiles. La abogada asesora a cubanos en el enrevesado sistema jurídico de la isla. Ella dice que la ley cubana pende “como una espada de Damocles” sobre cualquiera que intente ejercer su derecho a expresarse y asociarse libremente.

“El sistema permite a las instituciones del estado utilizar la ley para reprimir. Hay muchísimo riesgo al hacer activismo en Cuba porque puedes ser encauzado por delitos como “atentado a la paz internacional, reunión y manifestación ilícita”, dijo Diversent.

“Una sociedad civil es fuerte cuando tiene la capacidad de incidir en las estructuras del estado y generar cambios. En el caso cubano, el estado ignora completamente a la sociedad civil y las instituciones están diseñadas para impedir el fortalecimiento y expansión de grupos independientes”, dijo Diversent.

El código penal cubano tipifica una serie de delitos que van desde publicar un post crítico en Facebook hasta traición a la patria, por el que los activistas pueden ser encarcelados desde uno hasta 25 años, agregó.

La cercanía del congreso del Partido Comunista ha incrementado los niveles de represión del régimen, dijeron artistas y activistas consultados por el Nuevo Herald.

Maykel Castillo denunció que había sido golpeado por dos agentes, quienes le partieron la nariz. Periodistas independientes como Luz Escobar, de 14ymedio o Iliana Hernández, de Cibercuba, llevan días sin salir de sus viviendas bajo un arresto domiciliario ilegal y el gobierno acaba de anunciar una ley para regular aún más lo que los cubanos pueden compartir en sus redes sociales.

“Llevo más de 13 días de vigilancia de la seguridad del estado y desde la última manifestación apenas dejan a las personas acercarse a nadie a mi casa”, dijo el artista Luis Manuel Otero Alcántara, quien además sufre constantes cortes de internet y servicios telefónicos.

“No les tengo miedo”, agregó el artista. “Estamos muy conectados y seguiremos transformando la represión en arte”.

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Esta historia fue publicada originalmente el 15 de abril de 2021, 7:00 a. m. with the headline "La naciente sociedad civil en Cuba pide ser escuchada antes de un congreso histórico."

Mario J. Pentón
el Nuevo Herald
Cubro asuntos cubanos y locales en el sur de la Florida. Pistas de noticias a mpenton@elnuevoherald.com. También puede buscarme en Facebook y Twitter.
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