El colapso económico de Venezuela está obligando a muchas jóvenes a probar fortuna en otros países. Muchas emigran solas, buscando una mejor vida, y se encuentran con diversos peligros, incluso la muerte.

Los sueños y metas de estas venezolanas terminaron en una morgue

POR SONIA OSORIO y CATALINA RUIZ PARRA

Los familiares de Andreína Elizabeth Escalona se disponían a celebrar la Navidad en Valencia, Venezuela, cuando recibieron una noticia que los enlutó: la joven de 27 años había sido acribillada en una calle de Monterrey, México.

Andreína, de 27 años, recibió varios disparos en la cabeza. A su novio, Rodrigo Ovidio Salas González, de 31 años, las balas le penetraron por la espalda y un hombro.

Cuando las autoridades llegaron al lugar encontraron a la joven malherida; la sangre que le brotaba de la cabeza le corría por el lado izquierdo de la cara, manchando su camisa blanca. Tenía destrozada la mano izquierda. Aún respiraba, pero falleció en el hospital.

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La joven, nacida en el estado Barinas, en el suroeste de Venezuela, era modelo cuando emigró de su empobrecido país, posiblemente seducida por la promesa de abrirse paso en la industria internacional de la moda y ser una de las más cotizadas en el mundo de las pasarelas.

Terminó trabajando como dama de compañía.

Escalona es una de por lo menos 41 venezolanas asesinadas en el exterior entre febrero del 2017 y noviembre del 2018 después de huir de la debacle económica de Venezuela y llegar a otros países latinoamericanos, donde sus sueños y metas terminaron en una morgue.

La joven fue la tercera venezolana asesinada en México en el 2017, de seis ultimadas en ese país y de varios casos documentados por el Nuevo Herald que ocurrieron en México, Panamá, Ecuador y Perú.

La versión oficial de su muerte, publicada en varios medios mexicanos, indicaba que el motivo fue una presunta discusión que tuvo la pareja de la joven con otros clientes en una discoteca en donde estaban la noche de su muerte.

Otras versiones señalan que habría sido ejecutada por órdenes de un ex novio con presuntos vínculos con el crimen organizado.

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Un mundo tenebroso

Muchos son los peligros que enfrentan las jóvenes venezolanas que emigran. Uno de ellos es el tenebroso mundo de la trata de personas, que se estima genera ganancias de $99,000 millones anuales a nivel mundial, según cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

La trata de personas genera más de $150,000 millones al año en el mundo. Dos de cada tres víctimas son mujeres jóvenes forzadas a la prostitución.

Dos terceras partes de las víctimas son jóvenes engañadas con falsas promesas de trabajo y que terminan “violadas, drogadas, encerradas, golpeadas o amenazadas con actos de violencia, o a las que les han impuesto deudas, han despojado de su pasaporte o han chantajeado”, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).

Esto fue precisamente lo que le sucedió a una amiga de Escalona, quien también ofrecía sus servicios sexuales en ZonaDivas.com, uno de los portales de escorts más conocidos de México, que usaba una red de explotación sexual hasta que las autoridades lo cerraron en abril de 2018. La joven fue amenazada de muerte a través de varios mensajes enviados por WhatsApp, a los que el Nuevo Herald tuvo acceso.

Varias venezolanas que emigraron por la crisis de su país fueron asesinadas por diversos motivos. Algunas recibieron amenazas por presuntos miembros de redes de trata de personas, como se muestra en esta conversación real a través de WhatsApp.

En los chats a los que tuvo acceso el Nuevo Herald, una persona que se identificó como “Vanesota” se atribuyó la muerte de Escalona y de Kenny Finol, a quien se refiere como “la güera [rubia] de ojos verdes”.

“Yo me encargué de todas las extranjeras (...) Pregúntale a tali quien fue lo de Andreina… jajaja (...) Fui yo (...) Y la güera de ojos verdes fuimos nosotros también” (sic), decía en uno de los mensajes.

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Cortesía

“Todas las armas de aquí de mty [Monterrey] son mías y de mi familia (...) Luego se encargan de ti”, le advirtió Vanesota a la escort en uno de los mensajes.

Otra víctima fue una joven venezolana no identificada cuyo caso estuvo a cargo de la organización mexicana Comisión Unidos contra la Trata. La mujer fue engañada con una invitación a una supuesta boda en México, le regalaron el boleto de avión y cuando llegó a ese país le quitaron sus documentos y la obligaron a prostituirse.

Antonio Santoyo, alias “El Sony”, uno de los creadores del portal Zona Divas y a quien las autoridades vincularon con operaciones de trata de personas, viajó a Venezuela con una pareja y allí conocieron a esa venezolana y a una amiga de ella, según Rosi Orozco, presidenta de la Comisión Unidos contra la Trata.

“Lo que narran estas dos chicas es que en el 2009 Sony y una pareja estuvieron en fiestas allá en Venezuela, se hacen amigos de una de ellas. Le dicen ‘oye cuando nos casemos te invitamos a la boda’. Cuando se regresan a México les dicen ‘vente que nos vamos a casar’ y la chica les dice que no tiene dinero, le mandan el boleto de avión y al llegar le quitan los papeles y la empiezan a prostituir”, relató Orozco en una entrevista telefónica.

Cuando estaba por vencer el permiso temporal de 180 días otorgado a la joven por las autoridades mexicanas, la obligaron a engañar a su amiga para que viajara a México, llamándola desde su teléfono celular en presencia de ellos, quienes le indicaron qué debía decirle, dijo la activista.

Aunque ambas lograron escapar antes que la amiga fuera forzada a prostituirse, las dos recibieron amenazas relacionadas con sus familias, a quienes ‘Sony’ y la pareja habían conocido en Venezuela.

Las autoridades mexicanas llevan meses tras la pista de Santoyo.

No todo es un engaño

Pero no todas se van engañadas. Algunas optan por trabajar en ese mundo de sexo, violencia y esclavitud, huyendo de la miseria en su país y desesperadas por ganar dinero para ayudar a la familia que dejan en Venezuela o a extraños que se encargan de sus hijos.

Orozco relató el caso de una joven que dejó de prestar sus servicios en Zona Divas y aunque “salió viva de milagro porque trataron de matarla también”, cayó en manos de otro “maldito y violento”.

El hombre, que no tenía vínculos con la trata de personas, le dio una “golpiza que casi la mata, pero ella tiene tal necesidad que regresó con él”, según la activista.

Otra venezolana, Génesis Uliannys Gibson Jaimes, de 24 años y madre de una niña de 5, también trabajaba como escort en México.

Una joven que también trabajaba como dama de compañía pero logró escapar dijo que Gibson convenció a Escalona de que fuera a México, después que Santoyo supuestamente las contactara.

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Gibson, al igual que su compatriota Kenny Finol, ofrecía sus servicios en el portal Zonas Divas.

Su padre, Ulises Gibson, dijo que la joven era modelo y estudiaba Comercio Exterior en una universidad venezolana. Viajó a México en el 2014.

“Luego vino la locura estando allá de ser escort. ¡Claro, todo a mis espaldas!”, dijo Ulises Gibson a el Nuevo Herald.

A Génesis Gibson la mataron un mes antes que acribillaran a Escalona. Su cuerpo fue encontrado el 17 de noviembre del 2017 en un hotel de la Ciudad de México, aunque la habían reportado desaparecida en Puebla, en el centro este de México, a donde viajó para verse con un cliente.

Yacía en la habitación desnuda, golpeada y con dos heridas de arma blanca. La Procuraduría General de Justicia de Ciudad de México informó en esa ocasión que Gibson murió por estrangulamiento.

La familia reconoció el cuerpo de la joven nacida en La Guaira, estado Vargas, al norte de Caracas, por los tres tatuajes que tenía: el nombre de “Nicole” en la mano izquierda, “Arianis” detrás de la oreja derecha y una rosa roja en la pelvis, además de por una cicatriz de cesárea.

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Fiscalía General del Estado

Gibson fue enterrada en México, donde se radicó su madre. Sin embargo, Ulises Gibson dijo que no pierde la esperanza de repatriar a Venezuela los restos de su hija.

“Nuestra intención en su momento era cremarla y traerla a Venezuela, a su casa, pero no se pudo porque en ese momento estaban las averiguaciones judiciales y la búsqueda del asesino”, dijo con la voz entrecortada. “Si la mamá resuelve venirse que la creme y me la traiga”.