Venezuela

Venezolanos en el extranjero empiezan a pensar que pueden ayudar a reconstruir su país

Son médicos, dueños de negocios y vendedores callejeros. Viven en Miami, Perú, Colombia y varias capitales europeas. Son parte de la mayor crisis de migrantes latinoamericanos y esta semana se muestran más esperanzados que nunca de que es posible que puedan regresar a su abrumada y querida Venezuela.

Martha Fernández, de 47 años, huyó a Perú hace 12 años, cuando dijo que empezó a sentir que la dictadura acababa con su vida. A lo largo de los años se convenció de que nada cambiaría en su país. Pero ahora tiene esperanzas.

“Siempre he sido la cínica en mi familia y la gente me molestaba por eso”, dijo Fernández, directora de la Unión Venezolana en Perú, un grupo de defensa de los estimados 235,000 venezolanos que viven allí. “Pero esta vez se siente muy diferente”.

El ascenso meteórico del presidente interino Juan Guaidó, la presión internacional contra Nicolás Maduro y un mar de exiliados y migrantes que cabildean por un cambio le han dado optimismo por primera vez en muchos años. Y ya está pensando en un futuro en su país.

“Los que estamos en el extranjero somos los que vamos a tener que reconstruir el país, no porque seamos diferentes o mejores, sino porque estamos viviendo en condiciones diferentes y algunos tenemos estabilidad económica”, dijo Fernández. “Y todos regresaremos al país con nuevas ideas”.

En momentos que los ojos del mundo están puestos sobre Venezuela —donde Guaidó y Maduro alegan cada uno ser el presidente legítimo del país— nadie sigue las noticias más de cerca que los más de 3.3 millones de venezolanos que han tenido que huir en años recientes.

Algunos, como Fernández, se marcharon por sus convicciones políticas, otros por los graves problemas económicos y el hambre. Pero expertos dicen que la diáspora va a tener un papel clave en la reconstrucción de Venezuela cuando la situación cambie.

Rafael Gottenger, de 55 años es vicepresidente de la Asociación de Médicos Venezolano-Americanos (VAMA), organización del sur de la Florida.

Ariel Kaufman (izq) y Rafael Gottenger son médicos venezolanos que viven en Miami y son parte de un equipo de 14 personas de la Asociación de Médicos Venezolano-Americanos a bordo del barco hospital estadounidense USNS Comfort. El barco esté en este momento en Riohacha Colombia, donde ofrece servicios médicos tanto a colombianos como a migrantes venezolanos.
Ariel Kaufman (izq) y Rafael Gottenger son médicos venezolanos que viven en Miami y son parte de un equipo de 14 personas de la Asociación de Médicos Venezolano-Americanos a bordo del barco hospital estadounidense USNS Comfort. El barco esté en este momento en Riohacha Colombia, donde ofrece servicios médicos tanto a colombianos como a migrantes venezolanos. Jim Wyss Miami Herald

“El sistema de salud en Venezuela está totalmente colapsado y demorará al menos 20 años que se recupere”, dijo. “En Venezuela todavía hay muchos buenos médicos, pero van a necesitar nuestra ayuda”.

Gottenger, cirujano plástico, ha trabajado en el USNS Comfort, un barco hospital que trabajó frente a la costa de Colombia el año pasado. Gottenger dijo que sueña con el día en que el Comfort atraque frente a las costa de Venezuela para ofrecer servicios médicos muy necesitados.

“En Venezuela esta ocurriendo algo muy importante y hermoso”, dijo. “Pero todos nosotros en todo el mundo tenemos que ayudar… particularmente los que estamos aquí [en Estados Unidos] y hemos triunfado”.

Todavía es demasiado pronto para saber cómo evolucionaran las cosas en Venezuela. Aunque Guaidó tiene apoyo popular y de la comunidad internacional, Maduro todavía parece tener el control sobre los militares y otras instituciones.

Y muchos recuerdan las enormes protestas del 2014 y el 2017, que parecieron a punto de derrocar a Maduro, pero al final de cuenta no lo consiguieron y lo que siguió fue más miseria y problemas económicos.

Sin embargo, para algunos un cambio político no es suficiente para regresar al país.

Jose Antonio Avedaño, de 22 años, huyó de Venezuela hace cuatro semanas hasta llegar a Bogotá, la capital colombiana. Avendaño tuvo que dejar la pastelería dnde trabajaba porque no había harina. Ahora vende caramelos en las calles.
Jose Antonio Avedaño, de 22 años, huyó de Venezuela hace cuatro semanas hasta llegar a Bogotá, la capital colombiana. Avendaño tuvo que dejar la pastelería dnde trabajaba porque no había harina. Ahora vende caramelos en las calles. Jim Wyss Miami Herald

José Antonio Avedaño, de 22 años, huyó de Venezuela hace cuatro semanas, y llegó caminando y pidiendo transporte hasta llegar a Bogotá, la capital colombiana. En Venezuela trabajaba en una pastelería, pero el lugar cerró porque no había harina.

Ahora vende caramelos en las calles y gana unos 7 dólares al día, una miseria, en particular tomando en cuenta que la habitación donde vive le cuesta 5 dólares la noche.

Avedaño, que trabaja entre 10 y 12 horas diarias, dijo que no ha podido mantenerse al tanto de todas las noticias de su país, pero sabía de la seriedad de Guaidó de cara a la presidencia.

Pero que el presidente cambie no significa que va a haber alimentos en los mercados o empleos que la permitan alimentar a su hijo, dijo Avedaño.

“¿Qué pasa si Guaidó ocupa la presidencia y las cosas siguen igual, o empeoran?”, dijo. “Yo tengo que saber que las cosas van a estar bien antes de regresar”.

Desde que asumió como presidente interino el 23 de enero, Guaidó ha hecho una prioridad conseguir que la asistencia llegue al país. Guaidó espera crear un “corredor humanitario” en la frontera con Colombia o Brasil para llevar alimentos y medicinas al pueblo, y Estados Unidos ya ha prometido donar $20 millones a ese esfuerzo.

Pero no está claro cómo esa ayuda puede entrar al país sin el consentimiento de los militares venezolanos. Y Maduro ha sugerido que esos planes equivalen a una invasión militar y son parte de un plan más amplio para derrocarlo.

José Antonio Colina, presidente de la organización Venezolanos Perseguidos Politicos en el Exilio (VEPPEX), habla en una rueda de prensa de activistas venezolanos el 20 de marzo de 2015.
José Antonio Colina, presidente de la organización Venezolanos Perseguidos Politicos en el Exilio (VEPPEX), habla en una rueda de prensa de activistas venezolanos el 20 de marzo de 2015. Alexia Fodere Para el Nuevo Herald

José Antonio Colina es el presidente de Veppex, un grupo de defensa del sur de la Florida que representa a unos 20,000 perseguidos políticos venezolanos que viven en el exterior. Ex oficial militar, Colina huyó de Venezuela hace 16 años después de ser acusado de tratar de derrocar al entonces presidente Hugo Chávez.

Colina dijo que los militares venezolanos, cuyo poder y riqueza han aumentado significativamente durante este gobierno, es la única fuerza que mantiene a Maduro en el poder.

Pero dijo que la postura de línea dura del presidente Donald Trump contra Caracas tiene una posibilidad real de cambiar la situación. El viernes el secretario de Estado, Mike Pompeo, nombro a Elliott Abrams enviado especial para Venezuela. Abrams, quien estuvo vinculado con el asunto Irán-Contras en Nicaragua y el derrocamiento del caudillo panameño Manuel Noriega en 1989, es considerado una persona de línea dura. Y eso a Colina le parece muy bien.

“Abrams es de línea dura”, dijo. “Y pienso que eso carea una posibilidad real de que vamos a quitarnos de encima a este régimen”.

El sábado, en las Naciones Unidas, Abrams acusó a Venezuela de ser un “satélite de Cuba y Rusia”, dos de los principales defensores de Maduro.

Colina dijo que está agradecido a Estados Unidos por el asilo que le ha dado todos estos años, pero dice que será el primero en regresar a Venezuela cuando el régimen cambie. Una nueva administración, después de 20 años de gobierno chavista, probablemente sea débil y necesite toda la ayuda que pueda conseguir, dijo.

Colina no ha podido ver a su familia en 16 años.

“Yo tenía fe en que las cosas cambiaran”, afirmó. “Ahora siento que tengo razones reales para creer en el cambio… A lo mejor estoy de regreso en mi país antes de diciembre”.

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de enero de 2019, 7:00 a. m. with the headline "Venezolanos en el extranjero empiezan a pensar que pueden ayudar a reconstruir su país."

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