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Republicanos de Florida son leales a Jeb Bush, no Marco Rubio

Jeb Bush entregó a Marco Rubio, en ese entonces republicano por Miami, una espada en septiembre 2005 para que defendiera la llama conservadora. Hoy ambos republicanos estarían enfrentados en la carrera por la presidencia.
Jeb Bush entregó a Marco Rubio, en ese entonces republicano por Miami, una espada en septiembre 2005 para que defendiera la llama conservadora. Hoy ambos republicanos estarían enfrentados en la carrera por la presidencia. AP

Jeb Bush representa un gran problema para Marco Rubio.

Más de una década después que Bush ayudó a cultivar a Rubio como un astro en la Legislatura de la Florida – dándole literalmente una espada como símbolo de mantener la llama conservadora – ambos se encuentran en un curso de colisión sobre la candidatura a la presidencia en el 2016.

El ex gobernador Bush terminó con las especulaciones de que no realizaría una campaña al anunciar el martes de la semana pasada que exploraría “activamente” una aspiración y establecería un comité político que lo ayudaría a viajar por el país y armar un equipo político. Bush se reunió el miércoles pasado con donantes en Miami e hizo lo mismo el viernes pasado en Chicago.

La acción, temprana y más agresiva de lo que esperaba nadie, se calificó de inmediato como el fin de las aspiraciones del senador Rubio.

Pero no cuenten con ello.

Rubio prepara su propia aspiración y sus aliados fueron diligentes en informar a los reporteros que Bush no impediría esos planes coreografiados por largo tiempo. Rubio dijo que basará su decisión en su propio acuerdo. Y al día siguiente se colocó en el centro de la atención al criticar la decisión del presidente Barack Obama de normalizar las relaciones con Cuba.

Pero incluso si Rubio sigue adelante, su mentor Bush presenta grandes obstáculos que subrayan su estatus como el indisputable rey de los republicanos de la Florida. Bush obtendría la lealtad de los principales donantes y el apoyo de la clase dirigente política.

Florida – y sus 29 votos electorales – resulta esencial para las esperanzas republicanas para retomar la Casa Blanca, y parece improbable que dos candidatos compitan en el mismo espacio.

“No es nada contra Marco”, dijo John Trasher, un ex legislador que es actualmente presidente de la Universidad Estatal de la Florida. “Jeb ha construido un capital político con el paso de los años. No sólo es capital. Estas son personas que han trabajado con él, lo entienden y sienten que su tiempo está aquí”.

Rubio, quien a sus 43 años es casi dos décadas más joven que Bush, disfruta muchos partidarios entusiastas, pero pocos, si es que alguno, de esos importantes agrupadores lo prefieren a él sobre Bush. Es un hecho simple de la vida para cualquier líder republicano electo en la Florida,

que incluso ocho años después que dejó el cargo de gobernador, Bush opaca a todos.

“Es sobre lealtad. Para muchos de nosotros que entramos en este juego, no se olvida quien nos trajo al baile. Jeb, su papá y su hermano hicieron eso para nosotros”, dijo Mike Hightower, otro importante recaudador y ex presidente del Partido Republicano en el Condado Duval. “Le dije a Marco, ‘Lo siento, pero en esta no te puedo ayudar. No es algo personal’”.

Estos comentarios fueron repetidos por varios de los recaudadores veteranos del Partido Republicano en la Florida, algunos de los cuales ayudan a Jeb Bush desde que George H.W. Bush aspiró a presidente en 1980. No todos lo dirán públicamente, pero entre estos veteranos, casi todos ven a Bush, de 61 años, como un obstáculo casi insuperable para que Rubio recaude suficiente dinero para montar una fuerte campaña.

En el sondeo no científico de profesionales veteranos de campañas, cabilderos, recaudadores de fondos y científicos políticos, el 80 por ciento dudó que Rubio pudiera recaudar suficiente dinero para ser competitivo, si ambos, él y Bush, compitieran por la nominación republicana. Casi tres cuartos del grupo dudó que Rubio aspirara a presidente ahora que Bush está a punto de hacerlo.

Rubio ha sido subestimado antes.

El se lanzó a un intento que parecía quijotesco para aspirar al Senado en el 2010 contra el entonces gobernador Charlie Crist y llegó a la cumbre ayudado por la pérdida, por parte de Crist, del respaldo de los conservadores y el auge del Tea Party. Una campaña presidencial es algo totalmente diferente, pero Rubio demostró que desea tomar riesgos.

Aparte de las críticas de Rubio al Núcleo Común, no hay mucho que los diferencie. Aunque Bush también habló de aspirar con un mensaje más “alegre” optimista.

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