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España afronta por primera vez investidura con programa bipartidista

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (izq.), y el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, luego de firmar el acuerdo de investidura y legislatura alcanzado entre los dos partidos, el miércoles 24 de febrero en el Congreso de los Diputados.
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (izq.), y el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, luego de firmar el acuerdo de investidura y legislatura alcanzado entre los dos partidos, el miércoles 24 de febrero en el Congreso de los Diputados. / AFP/Getty Images

Por primera vez en España el líder de un partido que no ganó las elecciones se enfrenta esta semana a la sesión de investidura.

El socialista Pedro Sánchez, de 44 años, comparecerá el martes ante el Parlamento tras firmar el acuerdo para un gobierno reformista y de progreso con el líder de Ciudadanos, Albert Rivera.

El Partido Socialista Obrero Español (90 escaños) y Ciudadanos (40 escaños) suscribieron la semana pasada un pacto de investidura y de gobierno, un acuerdo entre un partido de centro izquierda y otro de centro derecha, que supone un hecho inédito en la historia contemporánea de España.

La investidura por primera vez estará fundamentada en un programa suscrito por dos formaciones políticas. Sin embargo, Sánchez y Rivera no tienen garantizado que su proyecto salga adelante pues juntos se quedan aún lejos de la mayoría absoluta (176 votos), imprescindible en la primera votación del miércoles 2. Necesitarían más votos a favor que en contra en la segunda votación, que será la noche del viernes 4 de marzo, o el sábado 5.

Sánchez y Rivera explicaron la semana pasada el contenido del pacto bajo el cuadro de El Abrazo, de Juan Genovés, símbolo de la reconciliación con la llegada de la democracia en España.

El ex director de El Mundo y fundador de El Español, Pedro J. Ramírez, elogiaba en su artículo dominical el paso dado por Sánchez y Rivera: “¡Bravo, Pedro Sánchez! ¡Bravo, Albert Rivera! Tenéis muy pocas posibilidades de conseguir vuestro objetivo esta semana, algunas más los próximos dos meses, pero si no es así, llegaréis a las elecciones anticipadas con un espectacular bagaje: el esfuerzo sincero y cabal por converger en ese espacio de centro izquierda en el que se ubican a sí mismos la mayoría de los españoles”.

Ramírez recuerda que PSOE y Ciudadanos suman más diputados (130) que el Partido Popular (123), que insiste en defender su aval electoral como la lista más votada. Ramírez añade que, si bien ahora PSOE y Ciudadanos no suman suficientes escaños para alcanzar la mayoría, “esa entente multiplica las expectativas de obtenerlos mañana, en la medida en que trunca la mecánica frentista que Rajoy (presidente en funciones, del PP) e Iglesias (líder de Podemos) alientan”.

El acuerdo, a juicio de Álvaro Nieto, subdirector de la revista Tiempo, es “muy importante para el futuro, ya que marca las líneas del programa de gobierno, un programa, que suscribirían en un 80% los votantes y dirigentes del Partido Popular”.

Según el politólogo Víctor Lapuente, aunque el pacto tiene carencias en cuanto a la estimación del gasto, por ejemplo, resulta “interesante porque se ponen sobre la mesa propuestas innovadoras, de modo que es más propio de exploradores (los que buscan y aplican políticas al estilo de los países nórdicos) que de chamanes (los que venden pura ideología)”.

Las bases socialistas suscribieron el fin de semana el programa de Sánchez con el 79% de aprobación y una participación superior al 51%. Sánchez logra así el aval de los militantes para un plan de gobierno, que incluso podría suscribir el PP en un futuro.

En una estrategia bicéfala, Rivera ha tendido la mano a Rajoy, que ha rechazado el envite, mientras Sánchez advierte a Iglesias de los riesgos de votar lo mismo que el PP. En una entrevista en La Vanguardia, Sánchez señalaba que, si Pablo Iglesias finalmente promovía el voto en contra de su investidura, “paradójicamente se convertiría en la tabla de salvación de Rajoy”. El líder socialista invoca ahora este mantra, la pinza de PP y Podemos, con el fin de presentar a Iglesias como el culpable de que no haya un “gobierno de cambio y de progreso” en España.

Si Sánchez no consigue esta semana los votos suficientes en el Parlamento para encabezar el gobierno, empezaría a correr el reloj, con la posibilidad de una investidura hasta el 2 de mayo.

“Ya está hecho el programa del gobierno, el Acuerdo de PSOE y Ciudadanos. Quedaría por ver quién sería el presidente y cómo se compondría el gobierno. No creo que haya elecciones porque ahora ese escenario no le favorece a ningún partido. Ni siquiera a Podemos por los problemas para aunar a todas las fuerzas que antes confluyeron”, explica Nieto, quien no descarta que si fracasara Sánchez, Iglesias intentara ser quien intente formar gobierno.

Otra opción sería que Rajoy diera un paso adelante y asumiera el programa del PSOE y Ciudadanos siempre que él fuera el presidente. Si el 3 de mayo no hubiera gobierno, se celebrarían elecciones el 26 de junio.

De momento, Sánchez tiene sólo garantizados 131 votos a favor (PSOE, Ciudadanos y Coalición Canaria). Tanto Sánchez como Rivera se han comprometido a mantener el acuerdo mientras no se convoque a nuevas elecciones.

El problema de Cataluña, como subraya el periodista Enric Juliana, es tan relevante que ni aparece de forma explícita en el acuerdo de PSOE y Ciudadanos, donde se alude a la defensa de la unidad de España y se rechaza cualquier referéndum de autodeterminación.

“Cataluña se está convirtiendo en el gran implícito de la política española. Lo condiciona casi todo pero es innombrable en los momentos más delicados”, señala Juliana. Según un alto directivo de una entidad financiera con sede en Cataluña, “la cuestión catalana condiciona lo que se negocia en Madrid. Si no fuera por la cuestión del referéndum en Cataluña, que demanda Podemos, los socialistas se habrían inclinado por Podemos”. Sánchez reconoce que,”si pactara con Podemos, el Gobierno dependería de los independentistas”. El líder socialista se muestra “dispuesto a tender puentes” a Cataluña con una reforma constitucional, que conllevara redefinir las competencias de las comunidades autónomas y renovar la financiación.

En las negociaciones para la investidura más prolongadas de la democracia, la clave ahora está en la abstención. Sánchez y Rivera necesitan que se abstenga el PP, de momento improbable, o bien Podemos, poco probable, y los independentistas.

Si Podemos ve más riesgos en votar en contra que en abstenerse, quizá cambie de estrategia en el último momento. Según explica Rosa Paz en el semanario Ahora, “lo único que podría llevar a los diputados de Podemos a abstenerse sería el convencimiento de que la alternativa a la abstención sería peor para ellos: bien porque dañe su imagen votar con el PP, o bien por temer peores resultados en nuevas elecciones”.

Pese a las reticencias de Sánchez, también resulta fundamental la abstención de los soberanistas catalanes (17). Si PP y Podemos votaran en contra (192 votos), Sánchez y Rivera volverían a la casilla de salida, pero con un programa de gobierno bajo el brazo.

Esta historia fue publicada originalmente el 28 de febrero de 2016, 5:51 p. m. with the headline "España afronta por primera vez investidura con programa bipartidista."

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