¿El lado más feo de la democracia?
Colin Kaepernick, el quarterback del equipo San Francisco 49ers, se mantuvo sentado mientras tocaban el himno nacional de Estados Unidos en uno de los juegos antes de comenzar la temporada de fútbol. No mucha gente se dio cuenta. Alguien tomó una foto, por otra razón, donde se veía al jugador, y ahí comenzaron los comentarios en las redes sociales. Desde entonces Kaepernick ha explicado que lo hace para protestar porque la promesa de justicia y libertad que ofrecen la bandera y el himno de su país no abarca a todos. Asegura que la población afroamericana no es tratada debidamente y es a menudo víctima de brutalidad policial.
Kaepernick se reunió con Nate Boyer, antiguo miembro de los Boinas Verdes, y modificó su forma de protestar. En vez de mantenerse sentado cuando tocan el himno nacional, se arrodilla. Asegura que no tiene nada en contra de los militares ni que desea faltarle el respeto a las tropas estadounidenses. Su causa es la justicia social, y aspira a utilizar su posición para darle voz a los que no la tienen.
El gesto ha repercutido. Por una parte, cada día son más los jugadores de distintos equipos que muestran su solidaridad, poniendo rodilla en tierra ante las notas del Star Spangled Banner, incluso en fecha tan señalada como el 11 de septiembre, cuando se cumplieron 15 años de los ataques terroristas y el derrumbamiento de las Torres Gemelas en Nueva York. La adhesión a la protesta incluye a equipos de fútbol de secundaria. Por otra, algunos patrocinadores han cancelado sus contratos con jugadores, como Century Link con el linebacker Brandon Marshall, de los Broncos de Denver, que siguió el ejemplo de Kaepernick.
El padre de un soldado caído en la guerra lloraba de dolor y rabia cuando lo entrevistaron por televisión. Veía la protesta como una falta de respeto al sacrificio de su hijo.
Hubiera querido hablar con ese hombre. Porque es todo lo contrario. Los que han muerto en defensa de Estados Unidos no lo han hecho por un pedazo de tela con listas y estrellas, o por unas bellas notas musicales. La bandera y el himno son símbolos, y los símbolos no pueden valer más de lo que representan.
Si Kaepernick y sus colegas se arrodillan es porque entienden que lo más preciado de los Estados Unidos son las libertades individuales. Su derecho a protestar, protegido por las leyes, es tan sagrado como el de los que protesten en su contra.
En 1989, la decisión de la Corte Suprema de que no era ilegal quemar la bandera, suscitó un sinfín de críticas similares a las actuales. Escribí entonces un artículo titulado El lado feo de la democracia, del que reproduzco el párrafo siguiente;
“Es muy fácil defender el derecho de expresión de los que piensan igual que nosotros, de los que dicen cosas gratas e inteligentes. Tan fácil que me parece que no serían ni siquiera necesarias las garantías constitucionales para defender ese derecho. Proteger el derecho a la libre expresión del que no piensa como nosotros, del que expresa cosas desagradables de escuchar, inclusive hirientes, no sólo es difícil sino arriesgado. Pero ese lado feo de la democracia es también su mejor garantía. No se puede sacrificar lo que la bandera significa, por la bandera misma. Los símbolos son la representación concreta de una abstracción. En este caso (…) para usar palabras martianas, la libertad de cada hombre de hablar y pensar sin hipocresía”.
Ahora se trata del himno en vez de la bandera. Pero el principio es el mismo. En este caso, pienso que Kaepernick y sus colegas tienen justificadas razones para llevar a cabo esta protesta pacífica. Pero eso no es lo importante. Lo que asusta es que en una democracia de más de 200 años haya tantas personas incapaces de comprender que bandera e himno nada significarían si no protegieran el derecho de cada cual a expresarse libremente. Es vital defender ese principio, incluso, o quizás más significativamente, cuando se trata del derecho de alguien con quien disentimos. Hoy pienso que no se trata del lado feo de la democracia, sino por el contrario, del más hermoso.
Escritora y periodista cubana.
Esta historia fue publicada originalmente el 20 de septiembre de 2016, 7:18 a. m. with the headline "¿El lado más feo de la democracia?."