La responsabilidad de Obama y la alta tasa del crimen
En la columna La violencia que nos destruye, publicada el 31 de agosto, hablé ampliamente sobre la violencia que acecha nuestro país y, sobre todo, la ciudad de Chicago. Esta semana dieron a conocer la nuevas estadísticas de crímenes violentos en Chicago y son verdaderamente escalofriantes. En la semana, en una cifra aun en progreso, hubo 11 muertos y 50 heridos. En lo que va del año, se cuentan 709 muertos por armas de fuego y 3,651 heridos, para un total de 4,360, de los cuales 785 se califican como homicidios.
Es triste saber que una persona en Chicago es herida de bala cada dos minutos y, peor aun, una persona es asesinada cada 11 minutos y tres segundos. Según estadísticas oficiales, Chicago tuvo 481 homicidios en 2015, una cantidad que este año ya fue superada durante el Día del Trabajo, en septiembre.
El año comenzó con 50 muertes violentas y el promedio se mantuvo durante los meses siguientes, inclusive después del verano, el momento en que se registran más víctimas por tiroteos entre pandillas. A fines de noviembre ya se registraban 701 homicidios, comparados con los 450 del mismo período el año pasado, lo que representó un aumento de casi el 56 por ciento.
El superintendente de Policía de Chicago, Eddie Johnson, calificó de “inaceptable” la cifra de homicidios durante un discurso reciente en el Union League Club. “La policía hace su trabajo”, afirmó Johnson, quien atribuyó la violencia que supera los índices de ciudades más grandes como Nueva York y Los Ángeles a “un pequeño grupo”, compuesto mayoritariamente por pandilleros.
Rahm Emanuel, alcalde demócrata de la que fue la gran ciudad de Chicago desde mayo del 2011 y ex jefe del gabinete del presidente Barack Obama durante su primer término, no ha logrado parar la ola de violencia en la ciudad que cuenta con las leyes más estrictas en cuanto a armas de fuego. Por el contrario, Emanuel insiste en crear el ambiente apropiado para el crimen y la violencia declarando que Chicago seguirá siendo una ciudad santuario para los inmigrantes, por lo que tanto los de aquí como los de allá siguen cometiendo los actos más violentos sin tregua para la ciudad y sus ciudadanos.
Chicago, que formó al organizador de las masas, al gran orador y luego presidente Barack Obama, fue olvidado por él. El crimen reina no solo en Chicago sino en el país entero, en gran parte porque el presidente se dedica a criticar a la policía y a elevar al criminal sin esperar a tener toda la evidencia. Apoya a grupos como Black Lives Matter y a personajes como Al Sharpton, que se dedican a instigar y crear desorden.
Ahora el legado de Obama en gran parte será borrado de los libros de la misma manera en que fue construido por él. Con la firma del nuevo presidente Trump, poco a poco las enmiendas que firmó para evitar pasar por el Congreso serán revocadas.
Con la esperanza de los que votamos por un cambio, espero que el nuevo presidente Trump pueda poner un alto al crimen, apoyando el trabajo y esfuerzo de la policía en todo el país y nos devuelva la paz y la tranquilidad que hace mucho no tenemos.
Artista y escritora residente en Miami.
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Esta historia fue publicada originalmente el 28 de diciembre de 2016, 6:18 p. m. with the headline "La responsabilidad de Obama y la alta tasa del crimen."