Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Opinión

El silencio estremecedor de la Casa Blanca

Sarah Huckabee Sanders, secretaria de prensa de la Casa Blanca, responde preguntas de los reporteros el 31 de agosto.
Sarah Huckabee Sanders, secretaria de prensa de la Casa Blanca, responde preguntas de los reporteros el 31 de agosto. Getty Images

Recientemente, durante las tres semanas más convulsas que ha vivido Estados Unidos en los últimos tiempos producto de las protestas en Charlottesville, la muerte de Heather Heyer a manos de un supremacista blanco, una nación cada vez más dividida, y los visos de nuevas pruebas de misiles en Corea del Norte, la Casa Blanca no ofreció ni una sola conferencia de prensa.

Y luego de esas tres semanas de silencio, el primer comentario de la vocera Sarah Huckabee Sanders ante la prensa acreditada fue: “Es bueno estar de vuelta, [pero] ustedes no parecen entusiasmados. Pensé que seguramente habría aquí globos… o alguna otra cosa [para celebrar]. Imagino que será en la próxima ocasión”.

Luego de escuchar algo así me pregunto adónde se ha ido el sentido común de los voceros de esta administración. ¿Es acaso burla, o cinismo? ¿O pura indiferencia ante la necesidad de la opinión pública estadounidense de conocer de manera fidedigna y de primera mano qué piensan sus líderes sobre eventos cruciales que han sacudido el alma de la nación americana? Es decir, información seria que no sea el “tuiteo presidencial”.

¿Es acaso la continuación de la guerra desenfrenada que ha desatado la presidencia de Donald Trump contra la prensa estadounidense?

Sospecho que el silencio reciente de la vocera ocurre por lo difícil que resulta explicar por qué el presidente no se enfrentó categóricamente a los supremacistas y neonazis de Charlottesville, y llegó incluso a decir que había personas buenas en los dos bandos del enfrentamiento en esa ciudad de Virginia.

Con sus palabras, el mandatario se las arregló para alienar incluso a gente muy cercana a él, pues el Washington Post reportó que Gary Cohn, principal asesor económico de Trump, llegó a escribir una carta de renuncia al ver que su jefe no condenó enérgicamente a los grupos reaccionarios que se dieron cita en Charlottesville.

El silencio de Huckabee Sanders probablemente también se debió a que en medio de ese torbellino Trump perdió al controversial Steve Bannon, quizá su mayor confidente, quien decidió regresar a Breibart News para, según él, continuar apoyando la agenda presidencial desde ese medio. Curiosamente, cuando Bannon dejó la Casa Blanca declaró que la presidencia por la cual él y muchos otros lucharon había terminado. ¿Acaso se refería a que nadie como él encarna la esencia de la presidencia de Trump y que ésta queda desvirtuada con su partida?

Resulta que también por esos días, Steve Mnuchin, secretario del Tesoro, planificó un viaje a Fort Knox para, entre otros asuntos, visitar las reservas de oro del país. Luego de que Mnuchin y su esposa Louise Linton llegaran a Kentucky en un avión gubernamental, ella publicó una foto en Instagram de la pareja descendiendo de la aeronave en la que describe su vestimenta, nombra varios diseñadores de moda y dice que el suyo es un “bello viaje de un día”. Todo ello a tiempo para, esa misma tarde, observar el eclipse del pasado 21 de agosto desde el techo de tan célebre edificación. No sólo desataron ellos la ira de algún que otro usuario de Instagram en Kentucky, donde según cifras, casi un cuarto de la población vive bajo el nivel de pobreza, sino que la organización Ciudadanos por la Responsabilidad y Ética en Washington ha pedido al Departamento del Tesoro documentos financieros relacionados con la oportuna visita de Mnuchin y Linton para investigar si el viaje no fue uno de índole personal enmascarado de un recorrido de gobierno, pagado, claro está, por los contribuyentes.

Paralelamente, luego de haber prometido a los cuatro vientos durante su campaña que México pagaría por el muro fronterizo, Trump llegó a amenazar con cerrar el gobierno si el Congreso, controlado por su propio partido, no aprobaba los fondos para ese fin. En otro orden, USA Today y otros medios reportaron que el Servicio Secreto tuvo que gastar miles de dólares en el alquiler de baños portátiles de lujo durante las extendidas vacaciones del presidente en su club de golf en Bedminster, en Nueva Jersey.

Esos miles, además de otros 60,000 dólares que el Servicio Secreto ha empleado en alquilar carros de golf con el fin de proteger a Trump durante sus múltiples viajes a Mar-a-Lago y Bedminster desde que asumiera la presidencia el pasado enero.

Y para llenar la copa, también durante ese lapso de tres semanas en que la Casa Blanca no dijo ni una palabra oficial, el ex director de Inteligencia Nacional, James Clapper, un general que ha servido a varios presidentes de Estados Unidos en las últimas décadas, cuestionó la aptitud del presidente Trump para dirigir el país y dijo abiertamente que le preocupaba que el actual mandatario tuviera acceso a los códigos nucleares.

Abundantes razones tenían Huckabee Sanders y sus jefes para callar durante casi un mes. Espero que el cuarto poder nunca traiga globos ni matracas para celebrar el silencio ante eventos que debieran estremecer el espíritu de la nación americana.

Periodista radicado en Miami.

ottorod@gmail.com

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de septiembre de 2017, 1:11 p. m. with the headline "El silencio estremecedor de la Casa Blanca."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA