Opinión

Día de la hispanidad tropical

La infanta Sofía, junto a sus padres los Reyes Felipe y Letizia, su hermana, la Princesa Leonor, don Juan Carlos y doña Sofía, a su llegada el miércoles a la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora, en el barrio madrileño de Aravaca, para tomar la primera comunión en una ceremonia colectiva junto a sus compañeros de curso en el colegio Santa María de los Rosales.
La infanta Sofía, junto a sus padres los Reyes Felipe y Letizia, su hermana, la Princesa Leonor, don Juan Carlos y doña Sofía, a su llegada el miércoles a la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora, en el barrio madrileño de Aravaca, para tomar la primera comunión en una ceremonia colectiva junto a sus compañeros de curso en el colegio Santa María de los Rosales. EFE

Acabamos de celebrar el 12 de octubre, la fecha del descubrimiento de América. Es increíble como cambian los nombres y costumbres de esta celebración a lo largo de los países y culturas que forman el continente. En Caracas, cuando era niño, nos disfrazábamos de conquistadores o de indígenas y muchas veces esos trajes nativos parecían venir de algún condado cherokee más que de alguna orilla del Amazonas. En una ocasión mis compañeros de colegio y yo nos rebelamos y decidimos vestirnos de vaqueros e indios y nos metieron en una habitación con libros de historia abiertos en las páginas donde se retrataban los desmanes de los conquistadores sobre los poblados indios, intentando que nos quedara claro que no fue un western sino una barbarie.


Hay noches en que me desvelo recordando esas mujeres semidesnudas aplastadas por las patas de los caballos o arrastradas por los pelos por señores con escudos negros y corceles azabaches. Para mí eso significó otro descubrimiento, el mundo del gore y el morbo. Pero recuerdo una profesora boliviana que nos decía: “Todo eso pasó y fue terrible pero nos dejó algo bueno: nuestro idioma, el español”. La verdad nunca quise averiguar cómo habría sido mi vida si hablara en guaraní, estoy muy satisfecho de escribir y hablar en castellano. Siempre conjugo en vosotros en España y la verdad nunca entenderé cómo siendo tan divertidos en su país, hayan podido conquistarnos con formas tan violentas. A lo mejor esa es la explicación a la existencia de Eduardo Yáñez, el galán con problemas de violencia y narcisismo que esta semana acaparó todos los titulares. Yáñez es un poco el Harvey Weinstein del otro lado del charco. El domingo era un dios y hoy esta caído. Subir y derrumbar mitos es una de las pocas cosas que comparten latinos con norteamericanos.


Celebro mucho la conquista. No puedo imaginarme hablando un idioma aborigen. Y nunca olvidaré la primera vez que conocí a Pedro Almodóvar y como él me pidió perdón por la violencia conquistadora. Quizás él y yo tuvimos el mismo libro de historia morbosa. Y la hispanidad está de moda porque en España hay peligro de rompimiento. Los catalanes y el Govern insisten en su proceso independentista y eso convirtió al tradicional desfile militar del 12 de Octubre en Madrid en una demostración contundente de lo español. Aunque el desfile se llama de La Hispanidad, no hay ningún elemento latinoamericano, es decir, nosotros los que fuimos descubiertos ese día, no existimos. No hay indios, solo soldados españoles. Y después del desfile militar, todos marchan al Palacio Real a la recepción que los reyes ofrecen a personalidades que conforman un mosaico de la sociedad española. Por supuesto que los del Govern catalán no acudieron. Los que fueron emplearon la bandera española en sus bolsos o en broches muy vistosos. Pero es una recepción complicada a la hora de arreglarte. Y no porque la elegancia de la reina Letizia sea un obstáculo insuperable sino por los suelos de mármol, tan atrevidos en sus colores que por un momento crees que estás en una discoteca sicodélica antes que en un palacio.


Más calmada es la celebración en los jardines de la residencia del cónsul, Cándido

Creis y su maravillosa esposa, Carla, en Miami. Fui con Nicolás Vallejo Naguera y recorrimos mesas con comidas que son España. La lluvia tropical atentó contra la espectacular paella. Pero, igual que los conquistadores, los presentes la resguardaron casi como si fuera una reliquia. Recordándonos que América es un clima imprevisible y España una mesa bien puesta.

Escritor y presentador venezolano.

  Comentarios